Domingo, 17 Agosto 2008

Mártires en Gijón

Hubo muchos, entre 1936 y 1937. Aunque la persecución se desató en 1930, y había conocido episodios desde al menos 1833 (o antes, con la francesada primero y el trienio liberal después); primero a manos de los liberales, luego de los rojos. De ello ya hemos hablado algo en Voluntad. Durante la dominación del Frente Popular, hasta se trajeron víctimas de los concejos vecinos (no en vano estaba en la Plaza del Parchís aquel mafioso y gangsteril «Consejo Soberano de Asturias y León», antecesor de la izquierda plural de ahora).

Sobre uno de aquellos mártires escribe hoy en La Nueva España Juan Antonio Martínez Camino (quien, por aquello de las buenas y las malas Compañías, no es santo de nuestra devoción). Aunque escamotea el odium fidei, deja claro a quiénes seleccionaban para el martirio los socialistas de entonces. En este caso a un cura que empezó su extraordinaria labor apostólica y social en el concejo de Cabranes, tan ligado al de Villaviciosa, y que recibió la palma del martirio en la playa de San Lorenzo, mañana hará setenta y dos años. Lástima que, si fuesen a por los curas de ahora, no iban a encontrar a nadie ni remotamente parecido. De hecho, no puede descartarse que el actual clero gijonés se uniese a las hordas de perseguidores.

Viñón, un «milagro» de don Lázaro

El siglo XX entró con fuerza en Cabranes. En 1910 el pintoresco concejo asturiano de verdes valles que se abren, por el norte, hacia Villaviciosa y, por el sur, hacia Piloña y hacia Nava, llegó a alcanzar casi los 5.000 habitantes. Pero era lamentable que la numerosa población infantil no dispusiera aún de ninguna escuela para iniciarse en las letras y en los números. Eran los pórticos de las iglesias los que daban cobijo a maestros y alumnos, que, con fuerza de voluntad admirable, hacían allí frente a los vientos y a las lluvias.

Por aquel entonces, en 1906, «cuatro amigos, entusiastas de la prosperidad de su pueblo», fundaron un periódico llamado «El Eco de Cabranes», que salía los días 10 y 25 de cada mes. Su propósito era: «mejorar las tristes condiciones en las que los cabraneses vivimos». La educación fue, como es natural, una de sus preocupaciones constantes. Prueba de ello es que la única fotografía que salió en aquellas humildes páginas, en su no muy larga vida, fue la de la inauguración de la Escuela de Viñón. La foto, tomada por Evangelista Canellada, se puede admirar hoy, ampliada como mural, a la entrada del Museo Etnográfico de Cabranes, instalado justo en la que fue la Escuela de Viñón. Era el 13 de noviembre de 1908, hace ahora cien años, cuando se inauguraba aquella primera escuela de Cabranes.

¿Por qué fue Viñón, que no era ni la capital ni la parroquia mayor del concejo, la primera en sacar a los niños del cabildo de la iglesia y en ofrecerles una casa escuela amplia y luminosa, con aulas para niños y para niñas y con viviendas para el maestro y para la maestra? ¿Cómo fue posible aquel «milagro» en 1908?

Con el siglo, en 1899, había llegado a Viñón un cura joven: Lázaro San Martín Camino. Tenía 27 años. Acababa de ganar aquella parroquia en el concurso general diocesano, para el que había tenido que escribir un comentario precisamente sobre el pasaje del Evangelio que dice: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15, 12). Iba decidido a poner en práctica este criterio. Y lo hizo empleándose a fondo en todo su trabajo pastoral; en especial, en la mejora de la educación de los pequeños.

Sabemos por «El Eco» que en 1906 se había celebrado en la capital, Santa Eulalia, «una magna asamblea» para tratar de la construcción de escuelas. Bajo la presidencia del Alcalde, se habían reunido concejales, miembros de la Junta Local de Primera Enseñanza, los mayores contribuyentes y los párrocos del Concejo. Se constituyó una Junta Directiva para la construcción, formada por ocho personas, entre ellas Jesús Robés, el notario, como presidente, y el cura de Viñón, don Lázaro. El caso es que, ocho días después una comisión de Viñón, encabezada por el párroco, ya estaba visitando al marqués del Real Transporte para interesarse por el solar de su propiedad llamado «El Roblón», situado enfrente de la iglesia, al otro lado de la carretera. Allí querían comenzar cuanto antes la construcción de su escuela. El marqués les donó el terreno. Juan Gil, el capataz de la mina de Viñón, trazó los planos y aquel mismo verano los vecinos mismos despejaron el solar para empezar la obra. Se recuerda que el cura no sólo había sido el alma del proyecto gestionado y animando, sino también tirando el primero de la soga cuando se cortó el roblón. Mala medicina para sus hernias congénitas.

La primera piedra de la casa escuela la puso el Alcalde y la bendijo don Lázaro el 16 de junio de 1907. «El Eco de Cabranes» contaba al año siguiente la ceremonia de inauguración del «amplio y hermoso edificio» de la Escuela de Viñón: «Los escolares fueron trasladados en ordenada manifestación (en la que figuraba aquella parroquia casi en masa y a cuya cabeza iba el Párroco, las autoridades locales y el Inspector de primera enseñanza de la zona de Infiesto) desde el atrio de la iglesia, donde venían recibiendo la enseñanza, al nuevo edificio. Ya dentro se procedió a la bendición del local-escuela, haciendo uso seguidamente de la palabra dicho señor Inspector, el Párroco de Viñón y el señor Alcalde. Después se obsequió a los niños con pastas y dulces».

Es una pena que no conozcamos casi nada del contenido de aquellos discursos. «El Eco» califica de «magnífico» el pronunciado por el párroco. Pero tampoco refiere nada de su contenido, aunque explica el cierto protagonismo del señor cura por haber sido él, junto con dos vecinos de la parroquia (Julián Corripio y Antonio Pedregal) quienes habían compuesto «la junta de construcción que con tanto acierto y entusiasmo llevó su cometido».

Más tarde, la Corporación municipal propuso a don Lázaro para ocupar el puesto dejado vacante a su muerte por el párroco de Santa Eulalia en la Junta Local de Primera Enseñanza. Porque, según consta en el acta correspondiente, su «ciencia y virtudes y entusiasmo por la enseñanza son garantía de que llenará su cometido como es de desear. Se acuerda al propio tiempo -prosigue el acta- dar expresivo voto de gracias a dicho párroco y a don Julián Corripio, vecino de Niao, por los trabajos que realizaron para la construcción de la Casa Escuela de Viñón».

Viñón fue la primera parroquia que construyó su escuela porque contó con personas entregadas que se pusieron a la obra sin esperar ayudas ni subvenciones. La hicieron posible los vecinos con su propio trabajo. La inspiración, el ejemplo y también el trabajo de don Lázaro fueron, como se ve, fundamentales. El joven cura dejó en Viñón lo mejor de sus años mozos. Más tarde dedicaría también a la educación de la juventud sus mejores esfuerzos en su nueva parroquia de Miyares, en Piloña. Y coronaría su obra dando literalmente la vida por sus amigos, en la playa de San Lorenzo de Gijón, el 18 de agosto de 1936.

El centenario de la Escuela de Viñón es una hermosa ocasión para recordar a quienes, como don Lázaro, realizaron y realizan el «milagro» de mostrarnos con su vida y con su muerte que no es la ciencia la que salva al ser humano, sino el amor. Las escuelas harían bien en transmitir a los jóvenes de hoy esa sabiduría de siempre. Para eso, sobre todo, se construyó hace cien años la Escuela de Viñón.

Juan Antonio Martínez Camino es obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española.

San Mateo nos recuerda en el Evangelio de hoy, 14º domingo después de Pentecostés: Quaerite ergo primum regnum Dei, et iustitiam eius; et haec omnia adjicientur vobis.

Viernes, 15 Agosto 2008

Virgen de Begoña, ruega por nosotros

El horror en que los neocarmelitas sepultaron a Nuestra Señora de Begoña, tras derribar su capilla

El horror en que los neocarmelitas sepultaron a Nuestra Señora de Begoña, tras derribar su capilla

Signum magnum apparuit in caelo:
mulier amicta sole et luna sub pedibus eius,
et in capite eius corona stellarum duodecim.
Cantate Domino canticum novum: quia mirabilia fecit.
(Del Introito de la Misa de hoy, fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María)

Que la Santísima Virgen de Begoña, Patrona de la villa de Gijón, ruegue por nosotros. Falta nos hace. Y que nos perdone las ofensas que, so pretexto de festejarla, van a hacerle hoy los malos eclesiásticos al alimón con los malos políticos (véanse las del año pasado, y van ya unos cuantos).

Hoy, por cierto, publica en El Comercio un artículo razonablemente bueno (aunque no se entiendan algunas alusiones, como la de la «fiereza taurina») Fidel García Martínez:

La Virgen de Begoña y el Apocalipsis

En ese libro singular y misterioso que es el ‘Apocalipsis’, atribuido con toda propiedad a San Juan, el discípulo preferido de Jesucristo –verdadero Dios y verdadero hombre–, se nos da una visión de la historia desde el punto de la Providencia Divina en la que las fuerzas del mal, representadas por el dragón infernal, intentan aniquilar no sólo a los hombres buenos, sino incluso cualquier referencia a Dios, a Jesucristo y, especialmente, a la Iglesia Católica.

Esta lucha entre la ciudad de Dios y la ciudad de los hombres –según el gran Agustín de Hipona– se representa con símbolos espectaculares, como los terribles cuatro jinetes que asolan la Tierra y extienden la guerra, el hambre, la peste y la muerte. Símbolos estremecedores son también los sellos apocalípticos, especialmente el séptimo, en el que se inspiró el cineasta sueco Ingmar Bergman para rodar un filme existencialista en el que la muerte tiene un protagonismo sin esperanza. Pero en el ‘Apocalipsis’ aparece una gran señal: la mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está encinta y las angustias de parto le arrancan gemidos de dolor. En esa mujer maravillosa siempre ha visto la Iglesia –intérprete fiel de la palabra de Dios– a la Santísima Virgen María, y por eso en la fiesta de hoy, 15 de agosto, de la Asunción de Nuestra Señora, en la liturgia de la palabra se lee el texto de la Señora del Apocalipsis.

Esta fiesta de María, la madre del cordero que quita el pecado del mundo, tiene en Gijón el nombre de Nuestra Señora de Begoña, que es necesario rescatar porque, entre tanta Semana Negra caótica, tanta fiereza taurina, tanto ruido metálico y estridente y altavoces rockeros elevados a la enésima potencia ruidosa, amenaza en convertirse en un ¡ay! iluminado con resplandores ígneos fugaces.

El gran drama del catolicismo convencional es que se ha dejado arrebatar sus señas de identidad más genuinas y piensa que el triunfo es del dragón rojo Satán, lo cual, además de blasfemo, es históricamente falso, porque el mal, por mucho que lo intente, puede aparentar tener la penúltima palabra, pero nunca la última y definitiva. Ésa pertenece al Señor de la historia, que no es otro su juez definitivo Jesucristo, el hijo de Nuestra Señora de Begoña en su asunción al cielo.

Miércoles, 23 Julio 2008

¿Enterrar las esquelas?

Los viejos gijoneses suelen empezar la lectura del periódico por las esquelas. Piadosa costumbre, que permitía asistir a los funerales de deudos, amigos, vecinos y conocidos (al menos antes de que los funerales se convirtieran en funciones protestantes, en el mejor de los casos, o circenses), escribir un pésame, acompañar al entierro (antes de que se generalizara la espeluznante costumbre pagana de la incineración, sobre la cual volveremos luego).

Muchas cosas han cambiado en El Comercio (en Gijón «el periódico» por excelencia, de entre los que quedaban) desde que la codicia y la cortedad de miras lo convirtieron en una sucursal del bilbaíno Correo ex Español. De su edición electrónica (que fue pionera entre los diarios españoles) ha desaparecido ahora la sección de esquelas, que permitía su fácil consulta a los muchos naturales de Gijón, Carreño y Villaviciosa que viven lejos. ¿Quién quiere ver las esquelas en El Comercio, pudiendo consultar en el mismo diario –como en La Nueva España, como en La Voz de Asturias– toda clase de anuncios, a cual más gráfico, de prostitución y aberraciones varias? Para paliar en lo posible esta ausencia, Voluntad ha puesto un enlace a las esquelas en la sección correspondiente, a la derecha de estas líneas.

El enlace procede de la web de la Funeraria Gijonesa, S.A., otro producto de esa tendencia a la concentración capitalista, cuya oficina central en la calle de los Moros fue la sede de la antigua Funeraria de Feliciano Rodríguez, antaño tan católica y tan carlista. Ahora, en cambio, su decoración es aséptica, como de clínica de medio pelo; sus formularios para las esquelas insisten en espetarle a todo el mundo que murió «habiendo recibido los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica», aunque hayan muerto públicamente fuera de la Iglesia, o de muerte repentina; y es la antesala de ese horror llamado tanatorio, especie de hipermercado de los féretros, con masónica capilla interconfesional, decoración laica y frívola, y con promoción descarada de la cremación de los cadáveres.

Esta práctica incineradora, promovida desde hace siglos por los enemigos del cristianismo, fue siempre condenada por la Iglesia, que sólo la consentía en caso de riesgo de epidemia. A quienes voluntariamente así disponen de sus restos, debería negárseles las exequias públicas y el entierro en sagrado. Pero, nos dirán, ¿aún existe el entierro en sagrado?

Pues sí y no. En la transición democrática, ese suicidio colectivo tan alabado por la Conferencia Episcopal, los ayuntamientos fueron suprimiendo la división entre cementerio católico y cementerio civil. Grave insulto a los católicos, por parte de los mismos que ahora consienten cementerios separados para mahometanos, que pasó sin apenas resistencia de una jerarquía y de un clero claudicantes o colaboracionistas. Pero una tumba o un nicho pueden y deben ser bendecidos por un sacerdote, que debe acompañar al entierro. Cosa que nuestro irresponsable y descreído clero actual a menudo no hace.

A lo mejor para ahorrarse esfuerzos, a lo peor también por otros motivos, la diócesis sigue anunciando la construcción de columbarios en los templos. Se anuncia otro para la nueva iglesia que se proyecta para Ceares. ¿Queda algún católico entre los responsables de estas cosas?

Miércoles, 16 Julio 2008

Lo «solidario» como moda

En este Gijón que nos ha tocado vivir, se ha puesto de moda lo “solidario” y, de esta forma, nos encontramos con rastrillos solidarios, cadenas humanas solidarias, conciertos solidarios y, así, hasta el infinito. Cualquier día nos encontraremos con cualquier tontería que, con ponerle el adjetivo “solidario”, se convertirá, por arte de birlibirloque, en una cosa estupenda y maravillosa. Aquí nos referimos a Gijón y su comarca, si bien esta moda es extensible a todas las Españas.

Se preguntará el lector a cuento de qué viene esta disquisición acerca de la moda de lo “solidario”. La respuesta viene dada por la entrevista que perpetró, el pasado 12 de julio, una ¿periodista? al responsable del puesto de tumbonas que la Asociación Gijonesa de Caridad tiene en la Playa de San Lorenzo. Quiero suponer que, la ¿periodista? en cuestión, es una becaria que conoce de Gijón poco más que la redacción local del periódico en el que trabaja, los bares de Fomento y alguna que otra sidrería. Obviamente, no tiene un corrector de pruebas que repase lo que escribe (lo que tiene cualquier procesador de textos es un corrector ortográfico, no se confunda el lector) y, probablemente, lo habrá enviado a edición sin que nadie se lo haya leído antes.

¿Y por qué lo quiero suponer? Porque en la redacción de Gijón de El Comercio no puede haber nadie que ignore que eso que la ¿periodista? llama “Cocina Solidaria” sea la COCINA ECONÓMICA. Así la conoce todo el mundo. Pero no sólo en Gijón, también en Oviedo, en Santiago de Compostela y en otras muchas poblaciones de España. Quizás para esta ¿periodista? el termino “solidario” sea lo más cercano a ese otro concepto que los cristianos llamamos “caridad” y que no es malo, por mucho que se empeñen los progres y modernos en criticarlo; de hecho, es una de las tres virtudes teologales. (“Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad”. 1Co 13,13.) Quizá a la ¿periodista? le moleste que la Asociación Gijonesa de Caridad mantenga la COCINA ECONÓMICA con el apoyo económico voluntario de muchos gijoneses, ya sea con el alquiler de las tumbonas en la playa o las almohadillas en el vetusto Molinón y en el Bibio o, incluso con sus propias herencias al fallecer. También es posible que el termino “solidario” le permita obviar la ingente tarea que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y los colaboradores voluntarios realizan en la COCINA ECONÓMICA. Porque, por mucho que le pueda pesar a la ¿periodista?, es una de las congregaciones de la Iglesia Católica la que presta los servicios a los necesitados en su supuesta “Cocina Solidaria”. Por sus instalaciones, sitas en la calle Mieres 17, no verá a ningún famoso “chupiguay” ni a ningún progre “portachapascontralaguerra”; por el contrario, lo que verá será a las monjas y a los colaboradores de la Asociación Gijonesa de Caridad. Personas, estas últimas, provenientes de cualquiera de las diferentes parroquias y organizaciones católicas de Gijón.

EN CORTO: JUAN VARAS, ENCARGADO PLAYA DE LA COCINA SOLIDARIA

«Cada vez hay más necesidad»

12.07.08 - LIDIA DE LA LAMA| GIJÓN
Seguro que muchos han oído hablar de la Cocina Solidaria, pero lo que muchas personas no saben es que esta asociación, también denominada Asociación Gijonesa de Caridad, además está presente en la playa de San Lorenzo, y que tan sólo con alquilar una hamaca, usted está ayudando a los más necesitados. Juan Varas es el responsable del puesto de hamacas que la Cocina Solidaria tiene en la playa desde hace más de sesenta años.
-¿Cómo se puede ser solidario en la playa?
-Con algo muy simple. Basta con acercarse al puesto que tenemos en la playa de San Lorenzo y alquilar una hamaca. Por tan solo un euro y cincuenta céntimos cualquier persona puede colaborar con nosotros. Además, a quienes colaboran les damos una papeleta para entrar en el sorteo de una caseta y tres hamacas de madera para la próxima temporada 2009.
-¿Colaboran muchos veraneantes?
-La verdad que menos de los que nos gustaría. Este verano hemos notado que la gente alquila menos hamacas y eso se traduce en menos ayudas económicas para los más necesitados. Todos debemos concienciarnos y ser solidarios. La ayuda que se pide es muy poca.
-¿A qué destinan el dinero que se recauda durante el verano?
-Todo va a la asociación. Allí se da servicio a numerosas personas. Hay un comedor social, también ofrecemos un albergue nocturno, duchas, ropero, un centro de primera recogida e incluso peluquería. Además, se realizan talleres ocupacionales como puede ser la encuadernación, entre otras muchas actividades.
-¿Qué tipo de personas solicitan su ayuda?
-Por desgracia hay de todo. Jóvenes, madres con niños pequeños y ancianos. En estos momentos por ejemplo, hay unas cincuenta personas que hacen uso del albergue.
-¿Y cuántas personas comen en la asociación diariamente?
-Aproximadamente sobre trescientas o cuatrocientas personas son las que se acercan todos los días sólo a comer. Una cifra que hemos visto incrementada durante el último año, ya que cada vez son más las personas que pasan necesidades y requieren de la ayuda de los demás.

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080712/lacolumna/cada-necesidad-20080712.html

Lamentablemente, lo que nos muestra esta entrevista es que la redacción del otrora diario gijonés por excelencia, El Comercio, cada día se acerca más a lo que realmente es: la corresponsalía en Gijón del extinto El Correo Español - El Pueblo Vasco, ahora redenominado El Correo. Si Adeflor o Carantoña levantaran la cabeza… Por cierto, ¿sabrá la autora de la entrevista quiénes eran? Probablemente, pensará que son dos calles de Gijón y, a lo peor, ni eso.

Por cierto, el entrevistado tiene razón, cada vez hay mas necesidad. Pero nuestros dirigentes, por lo visto, sólo ven las necesidades de alguno proviniente del antiguo Virreinato de la Nueva España.

El gobierno local concede subvenciones por 188.400 € a la «Semana Negra»

La Junta de Gobierno aprobó una ayuda de la partida de Cultura que se suma a las ya asignadas en materia de fomento del empleo

M. CASTRO
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Gijón aprobó ayer la concesión de una subvención de 95.700 euros a la Asociación Semana Negra con cargo a la partida presupuestaria de Cultura, para el desarrollo de las actividades culturales de un certamen en el que en esta edición «participan ciento treinta y tres autores, escritores y artistas», según explicó el concejal Santiago Martínez Argüelles, secretario de la Junta de Gobierno.

Con esta nueva subvención, las ayudas directas del Ayuntamiento gijonés al festival veraniego que se celebra estos días en Poniente se elevan a 188.400 euros, al sumar los 92.700 que el gobierno local ya concedió anteriormente a la Asociación Semana Negra para la contratación de personal.

Santiago Martínez Argüelles señaló que las subvenciones municipales que la «Semana Negra» recibe este año son similares en cuantía a las del año pasado. Lo que sí varía son los gastos indirectos que la celebración del certamen lúdico-cultural en Poniente acarrea para el Ayuntamiento. El Consistorio llegó a un acuerdo con los vecinos de la zona sobre la limpieza, el mantenimiento, el control del tráfico y las medidas especiales de seguridad para evitar un conflicto con los residentes. Pese a todo, vecinos de la zona de Poniente mostraron su malestar durante los primeros días de esta edición de la «Semana Negra» por los actos vandálicos en sus edificios y por la suciedad generada en el entorno. Unos hechos que la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, calificó como «incidentes menores» y que dijo que el Ayuntamiento había puesto remedio con prontitud.

Además de los fondos municipales, la asociación que controla Paco Ignacio Taibo también recibe subvenciones del Gobierno del Principado de Asturias. Las ayudas que la «Semana Negra» recibe del Principado suscitaron las protestas del Ayuntamiento de Oviedo, al considerar que el Gobierno de Vicente Álvarez Areces favorecía la celebración de festejos en la ciudad de la que fue alcalde durante doce años frente a las fiestas que se celebran en Oviedo.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008071600_35_656833__Gijon-gobierno-local-concede-subvenciones-188400-euros-Semana-negra.html

Seguro que a ninguno de los participantes en la “Semana Negra” se les ocurrirá participar en la “Cocina Solidaria”, perdón, COCINA ECONÓMICA. Probablemente, por no ver a las monjas o a los necesitados o ambas cosas. Y eso que son relativamente famosas, ya que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl recibieron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2005; el premio, probablemente, más justo de los otorgados, en su historia, por la siempre progresista Fundación Príncipe de Asturias.

Martes, 15 Julio 2008

Policía Municipal de Gijón

El pasado 24 de junio, nos encontrábamos, en la edición gijonesa de La Nueva España, la noticia del juicio al que se enfrentaba un policía local de Gijón por “presuntamente” agredir a una conductora en la calle Ezcurdia el 3 de agosto de 2007. Sospechosamente, esa noticia no venía reflejada en absolutamente ninguno de los otros diarios que se publican en la villa de Jovellanos.

Un Policía se enfrenta a dos años de cárcel por pegar dos puñetazos a una conductora

La agredida denuncia que el funcionario local, que no estaba de servicio, la persiguió por varias calles con su moto

R. GARCÍA
Una mujer de 49 años de edad ha denunciado a un funcionario de la Policía Local de Gijón. Asegura que el agente le pegó y le rompió la nariz sin mediar palabra con ella. Los hechos tuvieron lugar el día 3 de agosto del año 2007. Ella bajaba en su coche del Hospital de Cabueñes, en donde le acababan de diagnosticar un cáncer. Al llegar al semáforo situado en la calle Pintor Antonio Suárez tuvo que realizar un giro para esquivar un vehículo que estaba inmovilizado. En ese momento realizó la maniobra sin ningún problema y de manera correcta, pero, según la defensa del Policía, causó un grave perjuicio a un motorista que circulaba detrás y que se vio obligado a pegar una fuerte frenada para evitar colisionar con ella.

Es ahí donde surgen los problemas que finalizarán hoy con la celebración del juicio. Según la acusación, la mujer comienza a ser perseguida por el motorista. El inevitable encontronazo llegó en la avenida de Castilla. El presunto agresor se sitúa al lado de la mujer que circulaba con la ventanilla bajada. La víctima siente miedo e intenta cerrar la ventanilla de su coche apretando el correspondiente botón, pero los nervios se lo impiden, de manera que el hombre, sin mediar palabra, introduce su mano en el habitáculo del vehículo y le asesta dos puñetazos con los que le rompe la nariz además de causarle varias lesiones cervicales. Después de la agresión, y todo según la acusación, el agresor se da a la fuga. La mujer consigue obtener la matrícula y se dirige a la Comisaría para poner la denuncia. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que su agresor era un agente de la Policía Local, pero que en aquel momento no estaba de servicio, por lo que no llevaba uniforme.

El funcionario policial alega en su defensa que debido a la maniobra que la mujer realizó, sin señalizar de manera correcta, él se vio obligado a apoyar un pie en el suelo para no caerse de la moto. También asegura que la mujer le insultó y le faltó al respeto.

La fiscal encargada del caso pide para el agresor una condena de un año de prisión y una indemnización por responsabilidad civil que asciende a los 1.200 euros. La acusación particular eleva esta petición. En su calificación provisional, con algunas lesiones sin calificar de momento económicamente, piden dos años de prisión para el presunto agresor así como una multa de 4.694,82 euros. La víctima no se ha podido recuperar del todo ya que combina su tratamiento contra el cáncer con el de las lesiones. La acusación considera el caso un delito; la defensa, una falta.

La vista oral del juicio tendrá lugar a partir de las diez de la mañana de hoy en el Juzgado de lo penal número 1 de Gijón.

Una vez que culmine el proceso y se dicte la sentencia se tendrá que valorar si el Policía puede seguir ejerciendo su cargo o es inhabilitado.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008062400_35_649849__Gijon-Policia-enfrenta-carcel-pegar-conductora.html

Podremos conceder el beneficio de la duda tanto a El Comercio como a La Voz de Asturias (antecesora y sucesora de aquel engendro llamado El Periódico de Gijón) a la hora de no publicar la noticia del inicio del juicio, con el fin de no “estigmatizar” a la Policia Local, objeto, ya de por sí, de las iras de los habitantes y visitantes de Gijón. Pero lo que no tiene vuelta de hoja es que, después de haberse hecho pública la sentencia, ninguno de los dos diarios anteriormente mencionados se hayan tomado la molestia de publicar ni el más mínimo comentario acerca de la misma, como sí hizo La Nueva España de Gijón el pasado 8 de julio. ¿Silencio cómplice?

Un policía local, condenado por propinar dos puñetazos a una mujer en un semáforo

El funcionario debe indemnizar a la víctima con 2.000 euros por las lesiones y las secuelas psicológicas que se produjeron tras el incidente

R. GARCÍA
El policía local J. A. M. G. ha sido condenado a un año de prisión y al pago de 2.000 euros de indemnización a una mujer a la que propinó «dos puñetazos» tras una incidencia de tráfico que tuvo lugar en agosto del año 2007. El funcionario policial ha sido condenado por el juez Lino Rubio Mayo, titular del Juzgado de lo penal número uno de los Juzgados de Gijón.

Según se recoge a lo largo de los seis folios de sentencia, el magistrado considera probado que en el mediodía del 2 de agosto del año 2007, el acusado «mantuvo una discusión por una incidencia en el tráfico con la víctima en la calle Ezcurdia en Gijón, en el transcurso de la cual le propinó dos puñetazos en la nariz». Según la víctima, los golpes se produjeron después de una pequeña persecución por varias calles de la ciudad.

Esta agresión le ocasionó a la mujer un traumatismo con hematoma, además de una fractura de huesos sin desplazamiento. La víctima tuvo que dedicar veinte días a la curación de las lesiones y precisó tratamiento médico ortopédico, así como la baja laboral de catorce jornadas. También como consecuencia de esta agresión, a la mujer -que en el momento del suceso bajaba del Hospital de Cabueñes- le ha quedado una pequeña secuela, como es la reducción del flujo de aire por la fosa nasal derecha.

En el momento de los hechos la víctima no pudo reconocer al agresor como un funcionario policial, ya que éste no vestía el uniforme por no encontrarse de servicio.

Como consecuencia de estos hechos, ahora el acusado ha sido condenado, después de que el juez escuchara a todas las partes en la vista oral del juicio, a un año de prisión y una indemnización que asciende a la suma de 2.000 euros, mil euros por un delito de lesiones del que se le considera culpable y otros mil euros por las secuelas psicológicas derivadas. La fiscalía solicitaba la imposición de esta pena, mientras que la acusación particular elevaba la condena hasta los dos años de prisión. La defensa del policía local pedía, por su parte, la libre absolución del acusado.

Lo único que no se le ha reconocido a la víctima es que la ruptura de sus gafas fuera consecuencia de esta agresión.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008070800_35_654398__Gijon-policia-local-condenado-propinar-mujer-semaforo.html

Como bien dijo La Nueva España de Gijón, en la primera de las noticias que publicó, estamos a la espera de la valoración por parte de la Sra. Alcaldesa, o, en su defecto, la titular de la Concejalía de Seguridad Ciudadana (que, visto lo visto, no es lo mismo que la “seguridad de los ciudadanos”), acerca de este agente de la autoridad y la posibilidad de que pueda seguir prestando sus servicios en la Policía Local de Gijón.

No obstante, y como mucho nos tememos que ni el “Equipo de Gobierno” del Ayuntamiento de Gijón haga una valoración ni la “Oposición” del mismo Ayuntamiento se la vaya a exigir, desde Voluntad queremos expresar nuestro rechazo a que este individuo pueda seguir prestando sus servicios como policía local, puesto que sus actuaciones son más propias de un matón de discoteca (sin que esto conlleve una descalificación general de los porteros de discoteca, que de todo hay en la viña del Señor).

Además, queremos agradecer a la Alcaldía que tuviera a bien cambiar el nombre de “Policía Municipal” por el de “Policía Local”. Sin duda alguna, aquellos guardias municipales de antaño se avergonzarían de compartir algo, siquiera el nombre, con individuos como estos. En aquellos tiempos de la tan cacareada represión franquista, los “municipales” se apañaban con 7 motos (6 Ducatis de 250cc y 1 Sanglas de 400cc), un par de Santanas y poco más para mantener el orden en Gijón. Eso sí, te los encontrabas ANDANDO por cualquier acera, haciendo su ronda y no como los de ahora, que si están andando, en la mayor parte de los casos, será porque van a buscar cualquiera de los coches, motos, ciclomotores, quads, todoterrenos, furgonetas (no sé si me dejo alguno) pertenecientes al parque móvil de la Policía Local de Gijón. Perdón, alquilados por el Ayuntamiento de Gijón, para su uso por la Policía Local de Gijón.