Archivo de la categoría: Medio ambiente

La devastación urbana de Gijón sigue su curso

Esquina de la Calle de Santa Doradía con la de Dindurra

Hace ya algún tiempo que está colocado el cartel de «próxima construcción» en las antiguas viviendas situadas en la esquina de las calles de Santa Doradía y de Dindurra, colindantes con el bello edificio del Garaje Asturias, con el que forman un conjunto armonioso.

Las viviendas de la primera planta, habitadas hasta no hace tantos años, eran amplias y civilizadas, como tantas otras que han ido desapareciendo en nuestra villa. Cada una con su propio acceso a la calle. Los bajos albergaron un acreditado horno de panadería, entre otros negocios.

El edificio es digno, de los últimos representantes en el centro de Gijón de una forma de vida y de habitación mucho menos antinatural que la actualmente corriente. Es, además, casi el único que deja pasar la luz a unas calles singularmente deprimidas y oscurecidas por las feas moles levantadas a partir de la década de 1970.

Dicen que la constructora Fercavia S.A. es rara avis que trata bien a los inquilinos de renta antigua y a los que se ven obligados a vender sus viejas moradas. Benditos sean por ello. Pero lamentamos, porque amamos Gijón, que se reanime la construcción. Un parón o moratoria de cincuenta o cien años para levantar nuevos edificios sería la mejor noticia para nuestra triste y hasta repulsiva geografía urbana de hoy.

Que desaparezcan los pocos testimonios de lo que fue, nos entristece aún más. Se terminará pensando que Gijón fue siempre este cruce entre Benidorm y Marrakech que nos han ido imponiendo en los últimos cuarenta o cincuenta años. Se terminará olvidando que esta antigua capital de la Costa Verde fue una hermosa urbe.

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Manifestación gijonesa contra la regasificadora, o contra las intrigas consistoriales en pro de ésta

Decimos «manifestación gijonesa» y decimos bien. Aunque los manifestantes apenas superaran el centenar, se trataba principalmente de vecinos de Gijón, en especial de las proximidades del Musel. Sin apoyo de sindicatos ni partidos políticos (los que se dicen contra la regasificadora o son microorganizaciones marginales, o lo dicen con la boca pequeña, como PodemosXixón Sí Puede, sin cuyo constante apoyo no estaría en el poder municipal el actual consistorio casquista empecinado en continuar los desmanes del PSOE) y víctimas de una campaña sistemática de desinformación por parte de unos medios que hace tiempo olvidaron qué puedan significar la objetividad, la independencia y la defensa del bien común. Con el apoyo de algunas asociaciones de vecinos (principalmente las que resultan representativas, como las de la zona rural) y el apoyo a medias de otras (las urbanas son poco representativas y llevan años controladas por la misma izquierda que apoya la ilegal regasificadora del Musel, o que acepta sin rechistar las pretensiones contaminantes de Arcelor-Mittal).

Recapitulemos. Dentro del inmenso latrocinio de la innecesaria y dañina ampliación del Musel, el PSOE inició y el PP mantuvo una regasificadora ilegal y peligrosa, además de innecesaria. Tras el espectacular dispendio, nunca pudo entrar en funcionamiento.

Todavía el pasado mes de noviembre los tribunales exigieron su derribo.

A iniciativa de Josechu-Marichu Pérez (PSOE), el Ayuntamiento de Gijón se permitió el pasado febrero pedir al Gobierno central el «desbloqueo, con carácter urgente, de la planta regasificadora de El Musel» (sic). El desvergonzado disparate contó con el apoyo del gobernante Foro-FAC y de ese otro desvergonzado disparate que es el partido político Ciudadanos. Los concejales de Podemos (Xixón Sí Puede) e Izquierda Unida votaron en contra del acuerdo; pero como cuando quieren imponen su voluntad a Carmen Moriyón, resulta difícil tomarse su oposición en serio.

La manifestación de ayer se hizo contra tanto dislate, contra tanta decisión contraria a Gijón y a los gijoneses, contraria a derecho y al sentido común. En un tiempo como el nuestro, con un pueblo aborregado y perezoso cuya actividad viene a reducirse a la virtual en los foros de Internet y las redes sociales, el Ayuntamiento debería tomar nota. Los gijoneses que se mueven, se mueven contra la oligarquía local. Sigue leyendo

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Se constata que a ALIMERKA y a COGERSA les importa poco el reciclado de materiales peligrosos

El 16 de febrero último hablaba Voluntad de lo difícil que resulta llevar bombillas LED a reciclar, a pesar de la publicidad de COGERSA. Y de la ausencia de contenedores para ese fin en los supermercados de ALIMERKA, por ejemplo.

Por ver qué nos podían decir ambas empresas, se les dirigió un tuit directo con enlace a nuestra entrada:

¿Saben cuáles fueron las respuestas?

Lo han adivinado. No las hubo.

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Carnaval eléctrico: el oligopolio que nos saquea

Oligopoly
Vamos a reproducir un artículo de infoLibre. Medio que no recomendamos en absoluto: al contrario. Tampoco recomendamos ABC, El País o The Daily Telegraph, por ejemplo, pero también reproducimos contenidos suyos cuando resultan de interés. Como es el caso.

Liberalismo de mamandurria

Aurelio Modrego Oro
Publicada 08/02/2017 a las 06:00. Actualizada 22/02/2017 a las 17:22

La empresa nacional de electricidad —ENDESA— nació (1944) en la España autárquica del franquismo. Durante décadas coexistió con otras eléctricas privadas: Iberduero, Hidroeléctrica Española y otras. Constituían un oligopolio de facto en el que uno de sus actores era público.

Con el gobierno socialista de F. González, Endesa fue privatizada parcialmente, pero es con Aznar (1997) y en aplicación de su credo liberal, cuando se acelera el desmantelamiento del sector público: Endesa, Telefónica, Repsol; Tabacalera, Argentaria… pasan a ser empresas privadas. El Estado se quedará sólo con el 3% del capital; y ahora el sector eléctrico sigue siendo oligopolio, pero con menos jugadores y todos privados.

En España, las compañías eléctricas con las tarifas reguladas y enormes beneficios anuales se convirtieron en objeto de deseo para los gigantes del sector. Así en 2005 y años siguientes se suceden OPAS alternativas sobre Endesa. Grupos energéticos como Gas Natural, Eon, Acciona, Enel, pugnaron por llevarse Endesa y finalmente (octubre 1997), la estatal italiana Enel y Acciona logran el 92% del capital.

Enel pagó 65000 millones de euros por el control de Endesa y la convirtió en su filial. Separó su actividad exterior, la desmembró y se dispuso a recuperar rápido el dinero que había invertido. En octubre de 2014 Endesa repartió un dividendo extraordinario de ¡14600 millones de euros! Esa cifra estratosférica equivalía a la mitad de su capitalización (y para poder hacerlo pidió dinero a crédito y tomó préstamos de inversores), pero nadie alzó la voz contra semejante irracionalidad de «mercado libre». En 2015 y 2016 ha repartido la totalidad de sus beneficios y sigue recibiendo el aplauso de analistas económicos. En mi opinión, eso es lo más parecido a descapitalizar una empresa, pero debo tener una visión muy anticuada de las finanzas.

En nuestro país, y desde siempre, el oligopolio cobra a precio muy alto los Kw-h producidos, cuyo coste real las eléctricas nunca han justificado ni permitido auditar. En el recibo de luz, los costes regulados (moratoria nuclear, prima a las renovables, transporte y distribución, término de potencia…) siempre son admitidos por los gobiernos de uno y otro signo y llevan al resultado de tener la energía mas cara entre los países europeos desarrollados. Y si decides apagar algunas bombillas o gastar menos en calefacción, sólo estarás ahorrando sobre el 35% del coste del recibo. En pocas palabras, imposible escapar.

Durante años, la tarifa eléctrica (el precio por Kw/h que cobran las compañías suministradoras) fue regulada, es decir Gobierno y empresas acordaban el precio que iba a regir. Pero en 1997, del cerebrito del Sr. Piqué i Camps —a la sazón Ministro de Industria— surgió el invento de los costes de transición a la competencia o CTC. Con ellos, afirmaban, llegaría la liberalización del mercado y la libre competencia triunfaría (paradigma liberal). Estos CTC supusieron para el oligopolio unos ingresos extras de 1,9 billones de pesetas a recibir en los diez años siguientes, si bien realmente se redujeron a 1,65 billones, que tampoco estaba mal.

Años más tarde otro sibilino invento, el llamado «déficit de tarifa» (o diferencia entre lo que cobran por suministrar electricidad y lo que cuesta producirla), según las compañías, claro. Nunca ha sido probado tal déficit, al no haber sido auditado. No obstante, ese déficit de tarifa fue aprobado por ley y cada año el Estado (nosotros los ciudadanos) adeudaba mas a las compañías hasta llegar a la cifra de 25000 millones de euros que pagaremos los consumidores en años venideros con el recibo de la luz.

Y para culminar el atraco continuado, eso del sistema de subastas de electricidad trimestrales que pasó a ser diario después de que en las Navidades de 2013 los precios de la luz subiesen hasta las nubes. Esta subasta diaria (necesaria y transparente al decir de la patronal UNESA) ha llevado de nuevo los precios a la altura de la nube anterior o tal vez más arriba en este frío enero de 2017 que vivimos.

En estas subastas diarias de energía eléctrica, pagamos todos los Kw/h comprados (TODOS) al precio marginal, es decir al precio de la energía más cara y que entra la última en la subasta (las de gas natural en los ciclos combinados). Así que, cuanto más ineficientes se muestran las empresas, mayores beneficios obtienen. ¡Viva este liberalismo que premia a los torpes e incompetentes!

Estos son grosso modo los rasgos sustanciales y los males de nuestro sistema eléctrico. De ahí que, cuando vemos o escuchamos a algunos políticos o tertulianos referirse a las llamadas «puertas giratorias», apuntando a antiguos presidentes o ministros de todos conocidos, no nos extrañamos de nada. Ya hemos asumido que es parte del pago por lo recibido antes. Lo constata el refranero con enorme naturalidad y acierto: «favor con favor se paga», dice el refrán.

La redacción del artículo deja bastante que desear. (En obsequio de los lectores de Voluntad se han corregido puntuación y algunos errores). Necesita alguna precisión: por ejemplo, que el «oligopolio de facto» de las eléctricas en la época del franquismo estaba controlado por el Estado, con el criterio dominante del servicio público. Garantizado éste además no sólo por la presencia de la entonces gran eléctrica estatal ENDESA, sino por la participación de instituciones públicas en otras. Viene a la memoria la destacada presencia de la extinta Caja de Ahorros de Asturias (y por lo tanto del Ayuntamiento de Gijón y de la Diputación Provincial) en la difunta Hidroeléctrica del Cantábrico. La cual, tras pasar a manos estatales portuguesas, está ahora en manos chinas. Contamina más (Gijón y Carreño pueden dar fe de ello), cuesta más, usa carbón extranjero, y apenas deja beneficio entre nosotros.

Pero en conjunto el artículo es útil. Explica de una manera razonablemente concisa el origen de la desastrosa situación actual del suministro de energía eléctrica en España.

Más bendiciones recibidas de la democracia y de la europeización. Para mantenernos entretenidos, el régimen democrático nos subvenciona ahora el cutre, faltón y artificial carnaval («antroxu», dicen) de estos días. Total, ¿qué más les da a los políticos aumentar la deuda y agotar los caudales públicos? Ellos se sentarán en el consejo de administración de alguna eléctrica, donde los dineros a repartir nunca se agotan…

Vamos a apagar la luz. Hasta el martes, si Dios quiere.

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Ideas «luminosas». Lo difícil que resulta llevar bombillas LED a reciclar

«Una vez que llegan al final de su vida útil lleva las bombillas fluocompactas, los fluorescentes y las bombillas LED a un punto limpio de COGERSA o a un establecimiento de venta [de] iluminación donde encontrarás los contenedores adecuados para su depósito. De esta forma garantizas su correcto reciclado».

«Una vez que llegan al final de su vida útil lleva las bombillas fluocompactas, los fluorescentes y las bombillas LED a un punto limpio de COGERSA o a un establecimiento de venta [de] iluminación donde encontrarás los contenedores adecuados para su depósito. De esta forma garantizas su correcto reciclado».

Bueno. Ya ven arriba las indicaciones que da COGERSA (Compañía para la Gestión de los Residuos Sólidos en Asturias, Sociedad Anónima Unipersonal) para el reciclado de bombillas. Lo tomamos de la ficha Bombillas de su Carpeta del reciclaje, http://www.cogersa.es/metaspace/file/52241.pdf.

Tras terminar su vida útil, las bombillas LED, así como las fluocompactas o «de bajo consumo», resultan tremendamente contaminantes. ¿Un viaje a un punto limpio para tirar una bombilla? A no ser que se viva al lado, es poco realista plantearlo. A la mayoría de los vecinos de Gijón y su comarca los puntos limpios les quedan lejos. ¿Almacenarlas en casa para poder llevarlas más adelante, con el riesgo de rotura y contaminación? Poco realista también.

Ah, pero tenemos la solución. Llevarlas «a un establecimiento de venta [de] iluminación donde encontrarás los contenedores adecuados para su depósito».

Hoy la compra de bombillas se efectúa sobre todo en grandes superficies y, especialmente, en grandes y medianos supermercados, próximos a las viviendas.

Pues pruebe usted a depositar las bombillas que ya no funcionan en los supermercados ALIMERKA, la mayor cadena de Asturias. Seguramente va a encontrarse con que no tienen contenedores para ellas. Le tocará volver a casa con la bombilla vieja, procurando que no se rompa con tanto trajín. No son los únicos supermercados o hipermercados que no disponen de contenedores para bombillas y fluorescentes.

(El caso de ALIMERKA es en esta ocasión especialmente desafortunado. Porque venden bombillas CEGASA, lo cual es muy de agradecer. A buen precio y de calidad razonable; la principal de las marcas españolas del sector que aún sobreviven. Aunque parte de sus productos estén ahora fabricados en China. Consecuencia, probablemente, de haber sido traicioneramente marginados por los Gobiernos de turno, como Voluntad explicaba hace ocho años).

¿No podría COGERSA ocuparse de que esos contenedores estén disponibles para el público en todos los puntos de venta? Así la voluntad de reciclar resultaría más creíble, y menos arduo el hábito de hacerlo. Así, de paso, sus responsables se distraerían de intentar colarnos una gran incineradora para acabar de asfixiarnos.

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Los peces rojos. (Cuánto más guapo era Gijón)

Los peces rojos (1955)
Anoche estuvimos viendo otra vez «Los peces rojos», película dirigida en 1955 por el gran José Antonio Nieves Conde (1915-2006), el de las memorables «Balarrasa» (1950) y «Surcos» (1951). Con guión del no menos grande Carlos Blanco Hernández (1917-2013), gijonés. Decorados del luarqués Gil Parrondo, gran elenco de actores… De cuando en España aún había industria cinematográfica y se hacía cine de verdad. Antes de los Premios Goya, vamos.

Entre los actores, alguna novel gijonesa. Si quieren seguir esa historia, la contaba hace algo más de cuatro años el cuaderno de bitácora Gijón en el Recuerdo (clic sobre el título para acceder a la entrada). Lástima que llamen «La Voluntad» al diario VOLUNTAD, cuya cabecera nunca llevó artículo determinado. Diario que tuvo, por cierto, mucho que ver con el rodaje en Gijón (además de en Madrid y Extremadura) de «Los peces rojos».

VOLUNTAD 22 de febrero de 1955

Diario VOLUNTAD. Gijón, 22 de febrero de 1955

Viendo la película, fue inevitable volver sobre nuestro recuerdo melancólico: además de ¡cuánto mejor era el cine de antes!, fue sobre todo ¡cuánto más guapo era Gijón!

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Hórreos y paneras, en peligro. (Aquí peligra todo)

Hórreos y paneras derribados por la ZALIA en San Andrés de los Tacones en 2009 (foto Luis Sevilla, El Comercio)

Hórreos y paneras derribados por la ZALIA en San Andrés de los Tacones en 2009 (foto Luis Sevilla, El Comercio)

La voracidad recaudatoria de los ayuntamientos democráticos ha extendido a hórreos y paneras el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Ello a pesar de que el derecho consuetudinario asturiano, y el sentido común que tan bien queda reflejado en él, los considera bienes muebles. Esta medida viene a sumarse a una normativa enloquecida y enloquecedora y pone a nuestros hórreos en serio peligro de desaparición, como hace unos días destacaba hasta El Confidencial madrileño.

Ese peligro es grave en Gijón, y parecido puede decirse de los concejos limítrofes. Izquierda Unida de Gijón (olvidando angelicalmente su complicidad en la destrucción masiva de hórreos en el municipio) ha sorprendido con una propuesta bastante sensata: la de dejar exentos de IBI a hórreos y paneras de más de cien años. Extrañamente pacata, sin embargo, viniendo de un partido político tan dado a estridencias. Todos los hórreos y paneras deben quedar exentos de IBI.

¿Queda algo nuestro, de lo poco que nos han dejado, que no peligre bajo este régimen voraz, desvergonzado y torpe de Foro + Podemos + PP + PSOE + C’s + IU etc.?

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