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La continuidad y el progreso de la enseñanza, rotos en la Transición

Gijón. Grupo Escolar El Arenal, el primer Colegio Los Campos

Anteayer aparecía un artículo en el periódico mallorquín Última Hora, que hemos creído útil reproducir, a pesar de ciertos errores que más abajo acotamos, por su aplicabilidad al caso asturiano (y, por extensión, al del resto de España).

Más continuidades que rupturas de la práctica educativa republicana en la primera etapa del Franquismo en Mallorca

La tesis doctoral de Gabriel Barceló Bauzà, defendida recientemente en la Universitat de les Illes Balears (UIB), ha analizado la práctica escolar desarrollada por los maestros una vez terminada la Guerra Civil en el caso concreto de Mallorca, en los años cuarenta del pasado siglo.

Como principales resultados de la tesis, el investigador indica que hay más continuidades que rupturas en la forma de enseñar en las aulas de algunos maestros de la época, algo que contrasta con que en el ámbito político se quiso romper drásticamente con todos los pilares que sustentaron la obra educativa republicana, heredera de la renovación pedagógica instaurada en España desde finales del siglo XIX.

Si bien teóricamente se defienden el tradicionalismo y el catolicismo como ejes centrales, cuando se va al detalle de cómo enseñaban los maestros, se ve que una parte de ellos siguieron aplicando metodologías de enseñanza propias de renovadores como Francisco Giner de los Ríos, Andrés Manjón o Ferrer Guardia.

Este punto rebate la visión tradicional, muy homogénea y estereotipada de la escuela franquista.

No se puede olvidar, según el investigador, que muchos de los maestros que ejercieron en los años cuarenta eran los mismos que antes de la guerra. Maestros que habían sido depurados, pero que también eran herederos de una cultura escolar anterior y, sobre todo, depositarios de unos conocimientos y recursos metodológicos.

El trabajo ha sido dirigido por los doctores Bernat Sureda y Francesca Comas, del Departamento de Pedagogía y Didácticas Específicas, usando la metodología propia del método histórico adaptado al campo de la historia de la educación, junto con aportaciones de otras ciencias sociales como la etnografía, o la sociología.

El redactor de la noticia no se libra de esa visión que él llama tradicional y estereotipada de la historia de la pedagogía. Mezcla como precedentes renovadores a Giner de los Ríos, al anarquista Ferrer Guardia y a Andrés Manjón, sin señalar que éste era sacerdote y fundador de las Escuelas del Ave María. De Giner de los Ríos, o más propiamente de la Institución Libre de Enseñanza, cabe decir mucho en relación con la pervivencia de las ideas y prácticas de ésta en el franquismo. Podría decirse, por ejemplo, que buena parte de lo mejor de ellas, y aun de lo no tan bueno, sobrevivió, liberada de la carga del sectarismo religioso y de otros errores de importancia. Ningún «progresista» de hogaño se atrevería a suscribir la supresión de la enseñanza del latín, que la Institución Libre de Enseñanza propugnaba y puso en práctica en su Instituto Escuela, por ejemplo. Podrían citarse también ejemplos como el esfuerzo de la Sección Femenina por mantener la Residencia de Señoritas fundada por la misma Institución Libre de Enseñanza. Pero éste excede el asunto de esta entrada, dedicada más bien a la enseñanza primaria y a la media.

La escuela pública de la posguerra, con sus carencias, fue en conjunto ejemplar, con maestros entregados a su trabajo y a sus alumnos. Ninguna mujer que haya pasado por sus aulas dejará de recordar especialmente a aquellas maestras entregadas, cultas y refinadas en su mayoría. Escuelas que preparaban para la vida, para el hogar; que trataban de fomentar el buen gusto y se ocupaban también de la formación religiosa y cívica de los niños. Todo lo contrario, doloroso es decirlo, de las actuales.

Esa continuidad fundamental recibió en 1970 un golpe del que no volvió a recobrarse: la Ley General de Educación, la famosa Ley Villar Palasí. Las leyes posteriores han sido tan malas que ahora se mira con nostalgia a aquel engendro tercermundista de la UNESCO. Con el que se inventaron cosas como la E.G.B. y el B.U.P., y que se impuso como ley «progresista» amparada por la entonces recién nacida Conferencia Episcopal, contra el criterio de los funcionarios del Ministerio de Educación.

Desde 1982, año de la llegada al poder del PSOE, la enseñanza quedó en caída libre. El malhadado Estado de las Autonomías redondeó el desastre. Treinta y cinco años después tienta decir que la educación es deseducación, y que nos ha llevado a una situación que quizá podamos llamar salvajismo tecnológico.

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Foro, PP y C’s vuelven a bloquear la reapertura del ferrocarril Ruta de la Plata

Puede comprobarlo cualquier seguidor atento de la actualidad. Los lectores de Voluntad, por supuesto, ya lo saben. Cuando se trata de los verdaderos intereses de Asturias o de los intereses generales de España, Foro Asturias de Ciudadanos-FAC y Ciudadanos-C’s votan sistemáticamente lo mismo que el Partido Popular. Es decir, votan en contra.

Hasta cuando la infame reforma laboral penúltima, Foro Álvarez-Cascos, que entonces tenía diputado en el Congreso, respaldó al PP. No iban a ser menos sus actuales senadores, pobres forofos del mayor enemigo del ferrocarril desde los tiempos de Enrique Barón Crespo: el también madrileño Francisco Álvarez-Cascos Fernández. Su club de fans gijonés, encabezado por la hasta ahora peor alcaldesa de la historia del concejo, anda mientras tanto engatusando con la resurrección del disparatado metrotrén.

La última jugarreta la cuenta así Zamora24horas.com. En la región leonesa prestan más atención a la Vía o Ruta de la Plata. Mucho perdieron con la supresión de aquel ferrocarril por parte del PSOE. Ahora que este partido disimula, su relevo (el PP) mantiene la presión contra el tren. Y en esa presión cuenta con el apoyo, como decíamos, del PP-bis asturiano, Foro, así como de los tránsfugas y buscavidas de Ciudadanos. Sin olvidarse del PP-bis navarro, UPN.

Rechazada en el Senado la reapertura de la Vía de la Plata

El Partido Popular, apoyado por Ciudadanos, ha hecho valer su mayoría absoluta para rechazar las cuatro enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado de 2017 presentadas desde la Plataforma por el Ferrocarril del País Leonés a través de Compromís.

El pleno del Senado ha rechazado reabrir la Vía de la Plata y electrificar las vías convencionales Salamanca-Ávila, Zamora-Medina y Zamora-Santiago, cuestiones que habían sido solicitadas desde la Plataforma por el Ferrocarril del País Leonés mediante sendas enmiendas parciales a los Presupuestos Generales del Estado, y que no han podido salir adelante debido al rechazo de Partido Popular (PP), Ciudadanos (C’s), Foro Asturias (FAC) y Unión del Pueblo Navarro (UPN).

Desde la plataforma ferroviaria leonesa, que integra a ocho colectivos de Salamanca, Zamora y León, se muestran indignados con este rechazo a sus enmiendas, que habían sido presentadas en el Senado a través de los senadores de Compromís, Carles Mulet y Jordi Navarrete, considerando dicho rechazo como «una oportunidad vital perdida para las provincias leonesas».

En este sentido, consideran «paradójico y desconcertante» que PP y C’s hayan rechazado que se incluya en los presupuestos una partida para iniciar la reapertura de la Vía de la Plata cuando en León y San Andrés del Rabanedo ambos partidos apoyaron recientemente las mociones para la reapertura, haciendo lo propio el PP también en Astorga y La Bañeza, y presentando una pregunta C’s al respecto en el Congreso.

Sin embargo, a la hora de dar el paso decisivo de incluir en los presupuestos una partida, que posibilitase iniciar los trámites para la reapertura, PP y C’s han dado un paso atrás y rechazado que la Vía de la Plata pueda ponerse en marcha de nuevo. Este hecho ha sido considerado desde la Plataforma ferroviaria leonesa como «un doble rasero, una doble moral y un doble discurso por parte de PP y C’s, lo que nos da a entender que su voto en los ayuntamientos leoneses en que hubo mociones por la reapertura, fueron simples gestos de cara a la galería, bienquedismo puro y duro».

De este modo, se frustra por ahora la intención de Plataforma por el Ferrocarril del País Leonés, que buscaba con estas enmiendas que, a finales de 2019, pudiesen estar operativas todas las mejoras solicitadas para Salamanca, Zamora y León, de las cuales manifiestan que «su puesta en marcha facilitaría sobremanera la exportación de los productos del País Leonés, dando pie a incentivar la inversión en este territorio para poder frenar y acabar con la despoblación que padecemos las tres provincias leonesas actualmente».

En este sentido, desde la Plataforma lamentan «que el PP y C’s hayan decidido dar la espalda a facilitar el desarrollo de las provincias leonesas, que tenemos los peores datos socioeconómicos regionales de toda Europa, y no se nos permite ni intentar asomar la cabeza lo más mínimo».

Y es que, según se asevera desde esta plataforma «hemos perdido más de 120.000 habitantes desde que estamos en la actual autonomía, fruto en parte de que se nos cerrasen las vías de La Fregeneda, de la Plata, el Ponfeblino, o que la mayoría de nuestras vías convencionales sigan sin estar electrificadas, y aun así desde algunos sectores parecen seguir empeñándose en que tengamos que intentar competir en el mundo del siglo XXI con menos conexiones ferroviarias que en el XIX, siendo además en general peores las que nos quedan abiertas que las que hay en todos los territorios que nos rodean».

En este sentido, consideran que hay un agravio comparativo en el trato ferroviario para el antiguo Reino de León, señalando que «no es normal que la conexión Salamanca-Madrid sólo esté electrificada de Ávila hacia el este, como si los salmantinos no se mereciesen un tren digno, y otro tanto se puede decir del tren convencional en Zamora, de Medina hacia el este todo está electrificado, pero hacia el oeste todo sin electrificar en tierras zamoranas, dificultando la competitividad del tráfico de nuestras mercancías. ¿Cómo vamos a desarrollarnos si no nos dejan?».

No obstante, desde la Plataforma por el Ferrocarril del País Leonés se mantiene la esperanza de que en un futuro cercano cambien las posturas sobre sus propuestas, indicando que «tarde o temprano PP y C’s tendrán que abrir los ojos y ver que la reapertura de la Vía de la Plata, o la electrificación de todas las líneas leonesas no es un hecho con trasfondo ideológico, sino una ventana hacia el desarrollo de Salamanca, Zamora y León, algo muy necesario para nuestra tierra, y desde luego les animamos a que, de cara a los presupuestos del próximo año, se suban al tren del desarrollo del País Leonés. No podemos permitirnos perder más años y seguir convirtiéndonos en un desierto poblacional».

Ocioso es pensar que PP o Ciudadanos recapaciten. Están al servicio de quienes están. De quienes quieren un ferrocarril troceado, privatizado y productor de pérdidas públicas y beneficios privados. De quienes quieren una España desertizada y una población empobrecida concentrada en áreas metropolitanas.

Por el contrario, los sin duda beneméritos defensores del ferrocarril, si de verdad quieren evitar la sospecha de trasfondo ideológico, deberían evitar expresiones antihistóricas como la del «País Leonés» para referirse al antiguo Reino de León (o a parte de él). Tampoco ayuda que la iniciativa la haya presentado en el Senado la grotesca formación antivalenciana Compromís. (Aunque, bien mirado, ¿hay algún grupo político representado en el Congreso o en el Senado, que no sea grotesco?)

Mientras tanto, en Asturias, a la que la restauración ferroviaria de la Ruta de la Plata tanto ayudaría, el Gobiernín y el Parlamentín siguen con el disparate de la «alta velocidad», de los túneles mal hechos de la variante de Pajares… Y el Ayuntamiento Foro-Podemos de Gijón, villa que fuera cabeza de la Ruta de la Plata, metrotrenea y bujarronea para distraer a los vecinos. Vecinos arruinados o en trance de arruinarse.

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¿El primer Primero de Mayo en libertad? EL COMERCIO se equivoca

Lo sentimos por el bilbaíno Correo ex Español, edición de Benavente para Gijón (mancheta El Comercio). A pesar del artículo de hoy, firmado por Chema F. Allongo, «Los primeros de mayo, en libertad», la primera celebración «en libertad» del Primero de Mayo en nuestra villa no fue en 1977 ni en 1978, sino cuarenta años antes: en el Gijón recién liberado de 1938.

En aquellos años, especialmente en la etapa de Gerardo Salvador Merino como Delegado Nacional de Sindicatos, se llegó a organizar manifestaciones de trabajadores con estética que recordaba poderosamente a la soviética. En la España nacional. Hasta el final de eso que ahora llaman el franquismo continuó celebrándose oficialmente la fecha.

Lo que en 1977 socialistas (con expresa reivindicación del marxismo y de la criminal Revolución de 1934, según nos cuenta El Comercio), comunistas y compañeros de viaje empezaban a celebrar, era la eliminación del Estado social y nacional del 18 de julio, y con él la progresiva desaparición de los derechos de los trabajadores

Hoy domingo, víspera del Primero de Mayo, las grandes superficies comerciales están abiertas. La municipal EMTUSA colabora con transportes especiales a esa violación del descanso dominical, competencia desleal para con el pequeño comercio, y violación flagrante de los derechos de sus empleados.

Feliz Primero de Mayo «en libertad», izquierdista y democrático.

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Ruido en domingo: la intolerable tolerancia gijonesa (Día del Libro o día de la aspirina)

El primer domingo después de Pascua, el Domingo in albis, cae este año en la fiesta del mártir San Jorge, el Matadragones, y en el Día del Libro. Ya saben: el 23 de abril fue enterrado Miguel de Cervantes y murieron el Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare (éste, según el calendario juliano: que Inglaterra siempre fue un país bastante atrasado). Fatídico año aquél de 1616. Aunque no tanto como éste de 2017, en el que el Ministerio de Educación del PP, con la aquiescencia de sus adláteres y su supuesta oposición, ha eliminado definitivamente al autor del Quijote y a otros muchos de las enseñanzas no ya obligatorias, sino incluso optativas del Bachillerato. El Nuevo Orden Mundial (N.O.M.) quiere asegurarse de la subnormalidad de las nuevas generaciones.

¿Qué tiene todo esto que ver con el ruido? Bastante. Empezando por la imposibilidad de concentrarse en la lectura. Con la violación del descanso dominical, también. Y con lo incompleto de las ordenanzas municipales, como a continuación veremos.

Gijón. Avenida de los Héroes del Simancas, por mal nombre Pablo Iglesias (el del PSOE). Una de las más ruidosas de la villa. Los domingos y festivos suponen una cierta tregua para los vecinos, muy bienvenida.

Local que últimamente ocupaba la Sidrería Parrilla «La Xuanina», que cerró sin previo aviso hace unos meses. Obras. (¿Con licencia municipal?). Trabajando en domingo, lo cual ya es suficientemente grave y muestra en qué decadencia estamos sumidos. Trabajando con maquinaria extremadamente ruidosa.

Consultada la Ordenanza municipal del ruido del Ayuntamiento de Gijón, resulta que las limitaciones a estas actividades son horarias (se prohíben entre las 22:00 y las 08:00) pero no se hace mención de domingos y festivos.

O sea: se permite la violación del descanso dominical propio y ajeno. Porque no hay manera de descansar con ese ruido. La contaminación acústica, con su secuela de dolores de cabeza, es dueña hasta del domingo.

Ni leer a gusto se puede así. Y, Señor, ya no nos queda ni el Calmante Vitaminado Pérez Giménez, otra víctima de la democracia

Destacamos hoy este atropello en concreto. Pero en Gijón son constantes, en todos sus barrios. La tranquilidad y el descanso, necesarios en la vida civilizada e imprescindibles para la salud, han sido proscritos.

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1º de abril, Día de la Victoria. Recuerdos gijoneses de hace 78 y 70 años

El periódico VOLUNTAD del 1 de abril de 1947 anunciaba los actos organizados para ese día en Gijón

No queríamos dejar pasar este LXXVIII aniversario del final de la Guerra de España sin una aportación de la hemeroteca de VOLUNTAD a eso que ahora llaman, tan mal, «memoria histórica». Hace setenta años se conmemoraba aquel estallido de la paz ocurrido ocho años antes. Aún se conmemoraría treinta años más.

Clic sobre la imagen de arriba para ampliarla y leerla cómodamente.

Sic transit gloria mundi.

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El Ayuntamiento de Gijón, otra vez indiferente a los intereses locales

Reverso de una notificación del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica remitida por correo ordinario este año. Nótese, además del mal troquelado que mutila tanto la información como el documento de pago (en el anverso), la ausencia de la Caja Rural de Gijón entre las entidades bancarias mediante las que puede efectuarse el pago

El pasado viernes publicaba Voluntad una pregunta sencilla al Ayuntamiento de Gijón acerca del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, la impopular «viñeta»: ¿Cómo es posible que entre las entidades bancarias donde puede efectuarse el pago, no figure la Caja Rural de Gijón?

En la misma entrada se explicaba por qué no sirve de excusa que su gestión se haya cedido a los Servicios Tributarios autonómicos.

Aunque nos consta que Voluntad es seguido desde el consistorio, quisimos asegurarnos remitiéndoles la pregunta directamente, unos días más tarde, vía Twitter:

No ha habido respuesta.

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LXXV aniversario de Miguel Hernández. ¡Ay España de mi vida, / ay España de mi muerte!

Homenaje a Vicente Aleixandre, 1935. Miguel Hernández es el primero de pie, por la izquierda. A continuación, Juan Panero, Luis Rosales, Antonio Espina, Luis Felipe Vivanco, Rafael Montesinos, Arturo Serrano Plaja, Pablo Neruda, Leopoldo Panero. Sentados: Pedro Salinas, María Zambrano, Enrique Díez-Canedo, Concha Albornoz, Vicente Aleixandre, Delia del Carril y José Bergamín. Sentado en el suelo, Gerardo Diego. Nótese el número de poetas falangistas, además de otros que un año después también apoyarían el Alzamiento Nacional

Medios y redes sociales nos han bombardeado hoy con el recuerdo de Miguel Hernández, muerto hace setenta y cinco años. Un recuerdo casi siempre deficiente: ora desmemoriado, ora selectivo, ora falsificado.

Porque el poeta de Orihuela, el mejor con gran diferencia de los poetas «rojos», es también el menos recordado fuera de ocasiones como la de este martes. El menos leído, al margen de algún poema suelto. El más incómodo para la culture izquierdista oficial. Una nota disonante en la orquesta roja, que lo convierte en inadecuado para los bombos mutuos que desde hace un siglo han encumbrado a la «intelectualidad» bolchevizante.

Miguel Hernández Gilabert militó unos (pocos, se afilió en el verano de 1936) años en el Partido Comunista. Es verdad. Hizo la guerra como comisario político en el Ejército rojo. Es verdad. Pero no se dedicó a los saqueos, torturas y asesinatos de retaguardia, a diferencia del ripioso y panfletario Rafael Alberti y la mujer de éste. Con quienes tuvo un famoso incidente en plena guerra, que se saldó con Miguel Hernández agredido por María Teresa León. Que el poeta aguantó impávido: el que fuera cabrero era también un caballero.

Tras la derrota, Miguel Hernández no huyó. Su pena de muerte fue conmutada. El que iba a ser su suegro (en la posguerra contrajo matrimonio canónico con la madre de sus hijos, Josefina Manresa) había sido asesinado por los rojos poco después de iniciada la guerra. Su tuberculosis lo mató, en la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante, tal día como hoy de 1942.

En todo momento se interesaron por él e intentaron protegerlo amigos y admiradores tan importantes entonces como José María de Cossío, Rafael Sánchez Mazas, Mercedes Fórmica y su marido Eduardo Llosent Marañón, Carlos Sentís… Falangistas todos ellos. Más otros del campo católico (Miguel Hernández había sido católico devotísimo, y su breve desviación a la izquierda vino condicionada por la influencia del «cristianismo» progresista, muy minoritario entonces pero ya existente: la «democracia cristiana», culpable de tantos males de España y de la Iglesia). En 1939 habían obtenido incluso su libertad, aunque luego fuera juzgado y condenado. El régimen fue trasladándolo de prisión, y hasta a algún sanatorio, con el fin de que su salud mejorara. Murió cristianamente, y sus restos compartieron cementerio durante algún tiempo con los de José Antonio Primo de Rivera. Tras las anuales exequias por éste, Mercedes Fórmica y otros mandos destacados de la Sección Femenina iban a rezar el Rosario ante la tumba de Miguel Hernández.

Su enemistad con quienes permanecerían en los círculos de poder del Partido Comunista en los años posteriores; el testimonio de su honradez, que por sí misma afeaba el comportamiento de los demás y lo convertía en incómodo para ellos, con toda probabilidad le habrían condenado a un destino peor de haber optado por el exilio en la Unión Soviética o en cualquier otro lugar donde los comunistas ejercerían después poder (en plena posguerra mundial, los sicarios de Carrillo asesinaban impunemente a otros frentepopulistas españoles en el sur de Francia, por citar sólo un ejemplo).

Miguel Hernández fue un patriota sincero y apasionado. Un «españolista» radical, como se dice ahora. Durante la guerra, la propaganda roja intentó utilizar también la pulsión patriótica. Pero no resultaba creíble: el Frente Popular mantuvo y extremó incluso la prohibición republicana del grito, subversivo, de ¡Viva España! En Miguel Hernández, en cambio, era perfectamente creíble. Tanto, que aún hoy el poder de estos versos suyos nos conmueve. Incluso cuando, en su confusión, llamaba a la juventud al bando equivocado:

Los quince y los dieciocho,
los dieciocho y los veinte…
Me voy a cumplir los años
al fuego que me requiere,
y si resuena mi hora
antes de los doce meses,
los cumpliré bajo tierra.
Yo trato que de mí queden
una memoria de sol
y un sonido de valiente.

Si cada boca de España
de su juventud, pusiese
estas palabras, mordiéndolas,
en lo mejor de sus dientes:
si la juventud de España,
de un impulso solo y verde,
alzara su gallardía,
sus músculos extendiese
contra los desenfrenados
que apropiarse España quieren,
sería el mar arrojando
a la arena muda siempre
varios caballos de estiércol
de sus pueblos transparentes,
con un brazo inacabable
de perpetua espuma fuerte.

Si el Cid volviera a clavar
aquellos huesos que aún hieren
el polvo y el pensamiento,
aquel cerro de su frente,
aquel trueno de su alma
y aquella espada indeleble,
sin rival, sobre su sombra
en entrelazados laureles:
al mirar lo que de España
los alemanes pretenden,
los italianos procuran,
los moros, los portugueses,
que han grabado en nuestro cielo
constelaciones crueles
de crímenes empapados
en una sangre inocente,
subiera en su airado potro
y en su cólera celeste
a derribar trimotores
como quien derriba mieses.

Bajo una zarpa de lluvia,
y un racimo de relente,
y un ejército de sol,
campan los cuerpos rebeldes
de los españoles dignos
que al yugo no se someten,
y la claridad los sigue
y los robles los refieren.
Entre graves camilleros
hay heridos que se mueren
con el rostro rodeado
de tan diáfanos ponientes,
que son auroras sembradas
alrededor de sus sienes.
Parecen plata dormida
y oro en reposo parecen.

Llegaron a las trincheras
y dijeron firmemente:
¡Aquí echaremos raíces
antes que nadie nos eche!
Y la muerte se sintió
orgullosa de tenerles.

Pero en los negros rincones,
en los más negros, se tienden
a llorar por los caídos
madres que les dieron leche,
hermanas que los lavaron,
novias que han sido de nieve
y que se han vuelto de luto
y que se han vuelto de fiebre;
desconcertadas viudas,
desparramadas mujeres,
cartas y fotografías
que los expresan fielmente,
donde los ojos se rompen
de tanto ver y no verles,
de tanta lágrima muda,
de tanta hermosura ausente.

Juventud solar de España:
que pase el tiempo y se quede
con un murmullo de huesos
heroicos en su corriente.
Echa tus huesos al campo,
echa las fuerzas que tienes
a las cordilleras foscas
y al olivo del aceite.
Reduce por los collados,
y apaga la mala gente,
y atrévete con el plomo,
y el hombro y la pierna extiende.

Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.

La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.

La muerte junto al fusil,
antes que se nos destierre,
antes que se nos escupa,
antes que se nos afrente
y antes que entre las cenizas
que de nuestro pueblo queden,
arrastrados sin remedio
gritemos amargamente:
¡Ay España de mi vida,
ay España de mi muerte!

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