Diócesis

La Nueva España, 26 diciembre 2006

  • El titular de la archidiócesis de Oviedo, Carlos Osoro Sierra, ayudando a revestirse a una «monaguilla» antes de la ¿misa? que celebró en Onís el día de Nochebuena (foto La Nueva España 26 de diciembre de 2006).
  • Está prohibido a cualquier mujer pretender acercarse al altar o asistir al sacerdote. (Decretales de Gregorio IX, cap. Inhibendum, 1 de cohab.)

    «En definitiva, lo que la Trinidad escogiera para redimir nuestra culpa y enseñarnos a vivir para siempre, no vamos a cambiarlo ahora por capricho de mediocres en un sacerdocio de mujeres. Vaya enmienda más tonta. Estos viejos afanes por destruir la esencia del sacerdocio católico —Cristo hombre actuante en un sacerdote hombre— desvelan el porqué de que tantos curas progresistas, o paletos amantes de novedades, introdujeron la moda de las niñas monaguillas. Por lo mismo, también debería revisarse el exagerado protagonismo de la mujer en lugares antes reservados a solo sacerdotes, en especial ese su afán por ser “ministros” de la comunión.»
    (de la web Conoceréis de Verdad)

    Osoro politiqueando

    Osoro con pol�ticos en la catedral, 14 enero 2007

  • Carlos Osoro saluda a Vicente Álvarez Areces en presencia de María Jesús Álvarez, Antonio Trevín y Gabino de Lorenzo. (Foto Jesús Farpón, La Nueva España 15 enero 2007)
  • Tras el asesinato por ETA de dos ecuatorianos en el reciente atentado de Barajas (el «accidente», según el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero), se han sucedido las habituales condenas, vacuas e inútiles, por parte de los políticos. Políticos entre los que tal vez tengamos que incluir a los actuales titulares de las diócesis españolas. Carlos Osoro Sierra es un destacado representante de esta clase de políticos eclesiásticos, a la altura de sus equivalentes seglares.

    Véase si no esta foto en La Nueva España de 15 de enero de 2007. Osoro en afectuosa plática con unos políticos cuya hostilidad al magisterio de la Iglesia es patente, recibidos sin embargo en el templo mayor de la diócesis, y saludados –al gusto protestante– por el titular de la misma, revestido de ornamentos litúrgicos (feos, y verdes, por más señas: inapropiados para un funeral. Pero claro, los domingos no puede oficiarse funerales. ¿A qué, entonces, convocar en domingo esa misa? Confusión, desprecio por el día del Señor, desprecio por el Santo Sacrificio…). La parla antropocentrista y liberal-demócrata de Carlos Osoro Sierra poco se diferencia de la sus amigos del PPSOE; quienes por su parte, aun siendo laicistas militantes, se felicitan por estos actos pseudo religiosos (contrarios a las normas litúrgicas, al derecho canónico y a la más elemental decencia, y escándalo para los fieles):

    Unidos en la Catedral contra el terror
    El Arzobispo preside un funeral por los dos ecuatorianos asesinados por ETA al que asistieron dirigentes del PSOE y del PP
    Oviedo, Ángel FIDALGO

    «El terrorismo utiliza perversamente al hombre al servicio de crueles e implacables intereses de conquista del poder político a toda costa». Así se pronunció ayer el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, durante la homilía que pronunció en la misa que por la mañana ofició en la Catedral ovetense en memoria de los los dos ciudadanos ecuatorianos asesinados en el atentado cometido por la banda terrorista ETA el pasado 30 de diciembre en el aeropuerto de Madrid.
    Carlos Osoro también señaló que los obispos españoles, en su último documento, rechazaron que una sociedad «libre y justa pueda reconocer ni explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población». El Arzobispo calificó el terrorismo de práctica «intrínsecamente perversa, incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable». Al finalizar el acto religioso recibió numerosas felicitaciones por su homilía.
    La misa en memoria de los dos ecuatorianos asesinados por ETA sirvió para unir a políticos del PSOE y del PP, lo que no lograron las manifestaciones convocadas en Madrid y Bilbao el pasado sábado. El delegado del Gobierno, Antonio Trevín, abogó con «esperanza e ilusión» para que el acto religioso de ayer sirviera para «unir» a todos los partidos políticos en contra de los violentos.
    El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, acusó a los populares de haber cometido «un gran error político» por no haberse sumado a las manifestaciones del pasado sábado. «Los ciudadanos notan que es una gran contradicción salir continuamente a la calle en manifestaciones contra la violencia y en el momento en que se reclama su presencia y se pone el lema que exigían, no acudir», criticó.

    El presidente del PP en Asturias, Ovidio Sánchez, dijo que su partido «seguirá luchando contra la lacra del terrorismo hasta el aniquilamiento de ETA».

    35 Respuestas a “Diócesis

    1. Tradición Astur digital publica un duro comentario sobre la política (nunca mejor dicho) diocesana:

      http://es.groups.yahoo.com/group/tradicionastur/message/172

      Materiales de reflexión

      El pasado 3 de noviembre de 2006, el diario La Nueva España se hizo eco del documento titulado “Materiales de reflexión en torno a la reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias”, documento supuestamente para uso interno (¿?) de la diócesis, publicado por el Departamento de Sociología, Estadística e Informática del Arzobispado de Oviedo, elaborado por su director y párroco de Santiago de Pruvia, José Ramón Álvarez Álvarez, y por José Manuel Parrilla Fernández, profesor de Sociología y de Doctrina Social de la Iglesia en el Seminario Diocesano. Ambos, supuestamente, sacerdotes.

      El diario citado (que ha desplegado inusitado celo en la difusión del tal documento, según se dice entregado por el entorno de sus dos elaboradores) titulaba significativamente: “La Iglesia toma partido por el Estatuto”, y acompañaba una foto del titular de la archidiócesis, Carlos Osoro Sierra, con el presidente del gobierno autónomo, Vicente Álvarez Areces; ambos abrazados y sonrientes. En la segunda página del amplio reportaje, las fotos de los autores, mal vestidos de paisano como siempre van, y destacando esta frase del informe: “La unidad de España no se debe sacralizar ni confundir con el bien moral”.

      En realidad el informe o documento en cuestión puede leerse (como suele ocurrir con los escritos de Parrilla y Álvarez) como una enumeración de las exigencias actuales de Izquierda Unida/Bloque por Asturias. Completamente al margen de la doctrina de la Iglesia, completamente al margen de cualquier preocupación cristiana. Completamente inútil para cualquier labor diocesana. Lo que pretende, evidentemente, es otra cosa.

      El 16 de noviembre, el veterano periodista Eugenio de Rioja publicaba en el mismo diario La Nueva España un artículo que puede suscribirse casi por entero:

      Avilantez clerical

      EUGENIO DE RIOJA

      «Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te meto un adobe», canta con desenfado una jota que se compadece de la desviación del compromiso del departamento de sociología de la curia diocesana; la sociedad pasa de religión y moral. En vez de iluminarla sobre tan trascendental crisis, los sacerdotes sociólogos, confortablemente instalados en el Arzobispado, nos orientan ideológicamente en política. Porque eso viene a ser el manifiesto «Materiales de reflexión en torno a la reforma del Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias».

      Si no fuera porque este departamento de sociología nos tiene acostumbrados a esta clase de propaganda en antevísperas electorales, pensaríamos que era mero pasatiempo de los padres redactores en ausencia de otros campos incitantes de su especialidad en la propia sociedad supuestamente cristiana. El estudio del hedonismo y sus consecuencias. Por ejemplo, el creciente aumento de divorcios, de abortos, de prácticas anticonceptivas dentro del matrimonio, la ausencia de jóvenes y no tan jóvenes en la iglesia. El debate entre ciencia y fe, entre razón y creencia, la cultura de la violencia que empapa socialmente el contenido del cine, la TV, etcétera, son problemas sugestivos para una sociología pastoral. Aunque pueda pensarse que el debate sobre religión en los centros de enseñanza sea más bien especioso por los nulos resultados de la experiencia en el pasado, salvo que se quiera mantener una cuota residual de poder, hay que echar mano de otros medios, según incita la instrucción pastoral «Aetatis novae», de febrero de 1992. También, y en la carta apostólica a los responsables de las comunicaciones sociales, «Juan Pablo II advertía en enero del año pasado» de que el uso de las técnicas y tecnologías de comunicación contemporánea forman parte de la misión de la Iglesia en el tercer milenio.

      Volviendo a este «Material de reflexión» o manifiesto por una opción en el campo de lo legítimamente opinable, es lógico que no le haya gustado al Arzobispo, que explícitamente no comparte el documento y hasta creo que lo ha dado por no publicado. Ello implica que desde dentro se ha roto la comunicación de estos funcionarios -cuya función profesional debe ser coherente con la estructura jerárquica a la que sirven- con su prelado. No es la primera vez que esto sucede en la curia, donde hay anécdotas que a veces trascienden y otras no. En un interior manifiesto, monseñor Osoro declaró que el documento en cuestión no había salido del Arzobispo. Con Díaz Merchán, esos padres manifestantes protagonizaron una situación crítica cuando el prelado dijo que no compartía el documento pero que lo autorizaba, una decisión absurda que debió de producir perplejidad puertas afuera del palacio.

      La ruptura de comunión con el prelado, sin que los que de facto ejercen por libre hayan dimitido o hayan sido cesados, deja en entredicho la autoridad del Arzobispo, con evidentes consecuencias en la comunicación pastoral. Únase a esta evidencia que al obispo auxiliar los «Materiales» le hayan parecido brillantes para que también padezca la unidad de criterio entre el Arzobispo y su colaborador inmediato.

      Se ha dicho, quizá para quitar hierro a la desviación de los «Materiales», que se trata de un documento de régimen interno. Peor todavía, ¿para qué consumo interno? ¿Dirigido a las instituciones y asociaciones eclesiales, de religiosos y seglares? Muchos de esos destinatarios pueden creer de buena que se trata de una consigna corporativa en una determinada coyuntura política civil.

      Dejando al margen este método Ollendorf que supone un documento marginal cuando hay tanto y urgente análisis sobre la crisis de fe en la sociedad del bienestar y de la libertad sin límites, la rebelión en las aulas o sobre la aparición de un neoproletariado por la masiva inmigración, estos «Materiales» se ofrecen caóticos porque rompen el discurso y, desde el punto de vista del rigor y de la probidad intelectual, dejan mucho que desear. O dicho de otro modo, los padres rectores nos quieren dar gato por liebre.

      El 20 de noviembre, los autores del documento de marras replicaban en La Nueva España a Eugenio de Rioja. Los curas sociólogos usaban una agresividad, una falta de caridad tan completa, un tono tan insultante en su artículo “La Iglesia y los tiempos del señor Rioja” (en el que de paso exhibían su dependencia de los tópicos y lemas de la más rancia izquierda), que sorprende tanto su publicación como la falta de rectificación por parte de una curia diocesana que, empezando por su jefe titular y su auxiliar, se esconden y dejan hacer a lo peor de su clero.

      Eso es, precisamente, lo que nos mueve a ocuparnos del asunto más de dos meses después de la “filtración” del documento de los curas sociólogos Parrilla y Álvarez. Quienes han seguido sosteniéndola y no enmendándola, con desafío y chulería, y absoluto desprecio para cualquier consideración eclesiástica o evangélica. Véase, por ejemplo, la entrevista a José Manuel Álvarez en el periódico digital El Tapín de Llanera.

      Como católicos y como regionalistas, sostenedores del primer asturianismo político de la historia, desde el Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella expresamos nuestro completo rechazo a los “Materiales de reflexión” de los sociólogos diocesanos, así como a la labor de zapa contra la Iglesia y contra Asturias, y en pro de la izquierda anticristiana, antiespañola y antiasturiana, que estos representantes del extraviado clero postconciliar llevan a cabo, amparados por una estructura eclesiástica cada vez más perdida y más vacía.

      Círculo Cultural “Juan Vázquez de Mella” de Asturias
      http://carlismo.es/circulomella

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      Mas toda la atención de don Carlos Osoro parece estar en el sínodo diocesano que ha convocado. Tal vez por nostalgia de aquel otro sínodo santanderino, cuando Osoro dirigía el seminario de la diócesis vecina para el obispo Juan Antonio del Val Gallo, de infausta memoria. Tanto en la dirección del seminario como en la moderación de las sesiones sinodales, Carlos Osoro Sierra colaboró con su discreta eficacia habitual en eliminar de Santander los molestos vestigios del viejo catolicismo. Aggiornamento e silenzio…

    2. El abandono del campo por parte de la diócesis continúa. La venta de patrimonio servirá para consolidar su presencia urbana, que se ha revelado inútil en lo que no sea contribuir al feísmo arquitectónico y a la confusión doctrinal y moral. El Comercio de hoy:

      Venta de patrimonio por 6 millones para sufragar nuevas obras
      La Diócesis financiará este año los templos de La Florida y Monte Cerrao, en Oviedo, y los de Viesques y Santa Olaya, en Gijón
      ANA FERNÁNDEZ ABAD/GIJÓN

      Fuera del presupuesto general de la diócesis, en un anexo, aparece el Presupuesto de Obras y Construcciones para 2007. Se trata de un documento con entidad propia y de suma importancia, puesto que en él se detallan aquellas obras a las que el Arzobispado aportará una parte de la financiación, en algunos casos muy importante. En total, este presupuesto calcula una inversión de 6,6 millones de euros. Para obtenerlos, el Arzobispado procederá a la venta de patrimonio. «Venderemos fincas o viejas casas parroquiales deshabitadas, el ‘patrimonio ocioso’», precisa el ecónomo. José Ramón Garcés, al igual que el arzobispo Carlos Osoro, recalca que «ni se va a vender el Seminario ni se va a vender la Casa Sacerdotal».

      Los dos atractivos inmuebles, situados en el centro de Oviedo, despiertan especulaciones cada cierto tiempo. «Si hay algo que en todas las diócesis cuidamos con especial cariño es el Seminario, porque él es la garantía de futuro, y la Casa Sacerdotal, porque es donde inevitablemente nos acogerán algún día», zanja el asunto Garcés. La Iglesia asturiana incrementará este año su patrimonio vendiendo esos espacios ‘ociosos’.

      La lista de proyectos es larga y las principales ciudades de la región acaparan el presupuesto. En Oviedo, se va a comenzar «ya inmediatamente el complejo parroquial de San Antonio de Padua, en La Florida», apunta Garcés. La aportación diocesana al mismo ronda los dos millones de euros. También en Oviedo, hay dinero para San Francisco Javier, en La Tenderina, y para el templo prefabricado de Monte Cerrao. El ecónomo explica que «La Tenderina es el más retrasado, porque está pendiente del proyecto de ejecución, pero los otros empezarán ya».

      El Buen Pastor

      Gijón también figura en este presupuesto de obras. «Inmediatamente empezaremos la parroquia de El Buen Pastor, frente al parque de Los Pericones, tenemos en proyecto la de Santa Olaya, un pequeño equipamiento en Viesques y seguimos con las obras de La Iglesiona». Garcés precisa que el Arzobispado se lo piensa antes de promover nuevas parroquias. «Primero tiene que haber un grupo que cree iglesia, y cuando se vea la fuerza y el estímulo, se crea el edificio», comenta. Además, el presupuesto especial de obras servirá para rehabilitar. Es el caso de Avilés, donde se costeará la remodelación de la Casa de la Iglesia de Las Mareas, y la de la casa rectoral de Villalegre.

      La diócesis también sufragará otras intervenciones, como la casa rectoral de Teverga y la de Piantón, cerca de Vegadeo. Pero las dos ‘joyas’ patrimoniales de Oviedo -dejando aparte la Catedral- no quedan olvidadas: habrá dotaciones para realizar obras en la Casa Sacerdotal y en el Seminario.

    3. Carta al director de La Nueva España de hoy. Debe destacarse tanto el hecho de que la incuria, pereza y escandalosa dejación de funciones del clero de esta diócesis haya impedido enterrar en sagrado a la madre del autor, como que éste, víctima de treinta años de abusos y disparates, crea que hay que decir homilía o sermón en la misa de funeral, cuando precisamente en éstas no debe hacerse. Un funeral se ofrece a Dios por el alma del difunto, y no se dedica a exaltar a éste ni a consolar a sus familiares. Pero la Iglesia del Vaticano II lleva mucho tiempo practicando y enseñando lo contrario, al uso protestante. En cualquier caso, es representativo del desprecio por los fieles (por no hablar del desprecio por la misa y por la doctrina católica sobre la misma, manifiesto en ese hábito de ofrecerla, supuestamente, por dos difuntos distintos, y por su forma de celebrarla, que hace dudar sobremanera hasta de su validez) que tiene este clero que se llena la boca con la «participación» de los mismos:

      Lamentable falta de sensibilidad

      El pasado día 22 de diciembre de 2006 fallece nuestra madre en el Hospital de Cabueñes. Al preparar en el tanatorio las pompas fúnebres, los encargados administrativos del mismo nos hacen preguntas para toma de datos y confección de esquelas (se publican dos, una en el diario LA NUEVA ESPAÑA y otra en «El Comercio»), tales como dónde va a ser el funeral y el entierro, a lo que contestamos que será en la localidad natal y de residencia de la fallecida, La Felguera. El personal del tanatorio llama a la parroquia de La Felguera y nos informa de que, en principio, el párroco no tenía ningún inconveniente para acudir al entierro, previsto para el domingo 24, a las 13.15 horas; no obstante, si surgiese algún contratiempo, que avisarían al cura de Pando (barrio cercano al cementerio) para que fuera en su lugar. En la mañana del domingo 24, comunican al personal de la funeraria para que nos digan que no pueden acudir ninguno de los dos sacerdotes. Me consta que en otras ocasiones, al menos para los primeros aniversarios, cuentan con la colaboración de los Padres Dominicos, orden que también reside en La Felguera.
      Pienso que el realizar un responso, o al menos rezar una pequeña oración, son cinco minutos, y si fuese por problemas de desplazamiento, nosotros mismos nos hubiésemos ocupado de su transporte. Pero lamentablemente nadie acudió. Inmersos en el dolor que supone ver enterrar a una madre, máxime cuando te ves desarropado por los pastores de tu propio credo (quizá cuando más necesitas de su aliento), un hijo de la fallecida se sintió obligado a dirigirse a todos los allí presentes, amigos y familiares, y rezar un padrenuestro por el descanso de su alma y la de todos los allí enterrados.
      Es triste que al final de tu vida, en una sociedad como la nuestra, no haya un sacerdote que disponga de 15 minutos para darte la última bendición y así recibir cristiana sepultura. En otras funciones a lo mejor hubiesen aparecido.
      No contamos tampoco la falta de sensibilidad y empatía, así como la frialdad y la forma tan mecánica y presurosa con la que se desarrolló la homilía en el funeral que tuvo lugar el martes, 26 de diciembre, a las cinco de la tarde, en la mencionada iglesia parroquial de La Felguera, funeral compartido con el de otra familia, por el que se nos ha cobrado a ambas por separado por su celebración, donde las palabras con más énfasis pronunciadas por el sacerdote fueron aquellas donde anunciaba a los presentes que el «cesto-donativo» que se pasaba era para ayuda al arreglo del tejado de la iglesia. Sinceramente, no damos crédito a cómo hemos sido recibidos, acogidos y tratados por parte del representante de la mencionada parroquia; parecía una celebración civil.

      José Manuel Rodríguez Torrijos
      Gijón

    4. La Nueva España de Gijón concede columna habitual a los párrocos José Luis Martínez, jubilado de San José, y José María Díaz Bardales, de Nuestra Señora de Fátima en La Calzada. Ambos son representativos del clero gijónes y de la diócesis de Oviedo: orgullosamente mal vestidos de paisano, se permiten (caso de Díaz Bardales) burlarse por escrito de los sacerdotes que se vistan de tales; no sólo de la sotana (en lo cual les reiría la gracia Raúl Berzosa, presunto obispo auxiliar), sino hasta del protestante alzacuellos. Ambos venden rancio progresismo estilo década de los setenta, y van de críticos, aunque están a partir un piñón con la izquierda que lleva treinta años en el poder. Ambos venden una concepción radicalmente materialista de un «cristianismo» que ignora las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia. Ambos enseñan desde su propia cátedra, contra la doctrina de la Iglesia. Para muestra, un repugnante botón: el párrafo final de «Buena noticia» de José Luis Martínez, publicado el 20 de enero de 2007. Además de exhibir su ignorancia escriturística, teológica e histórica, como en ellos es costumbre, termina diciendo:

      El problema ecuménico no consiste en el retorno de las iglesias falsas a la iglesia verdadera, sino en el retorno de todas las iglesias al Evangelio como lugar de encuentro, desde donde vayamos construyendo, entre todos, la unidad visible de la iglesia de Jesús.

      Con eso José Luis Martínez demuestra (por si aún hiciera falta) que está fuera de la Iglesia (que es Una, Santa, Católica y Apostólica, como se reza en el Credo). Las consecuencias son extremadamente graves. Los fieles, en Gijón, en Asturias, están recibiendo enseñanzas heréticas y no están recibiendo sacramentos, ni beneficiándose del fruto de misas seguramente inválidas. ¿Hará algo Osoro? Lo mismo que su predecesor Díaz Merchán: otorgar.

      • El pasado domingo 15 de mayo falleció en Gijón José Luis Martínez González, párroco que fue de San José y, antes, de otras parroquias gijonesas, más algún carguillo diocesano en la época de Gabino Díaz Merchán. Con quien colaboró en destruir la Fe y la Iglesia en esta diócesis, empeño en el que continuó, hasta hace pocas semanas, desde las páginas de La Nueva España (tienen una muestra más arriba). Precisamente este diario le dedica hoy un homenaje que puede y debe calificarse de obsceno.

        Quiera Dios que José Luis Martínez haya abjurado de sus errores antes de morir, que se haya arrepentido del mucho daño hecho a las almas, y que haya vuelto a abrazar la Fe y, con ella, la salvación.

        Viene Fray Jesús Sanz Montes a «presidir» el funeral. Esperemos que no se una a la «beatificación súbita» del sacerdote apóstata (si no formaliter, sí materialiter) que los más conspicuos anticristianos gijoneses ya están llevando a cabo. Por el momento ya es suficiente escándalo que se le hagan exequias públicas. Escándalo que corona al que suponía que no se le impusieran penas canónicas, o siquiera el silencio, al ahora fallecido.

    5. Va de entierros e incuria clerical. Si hace nueve días recogíamos una queja, hoy en El Comercio aparece otra. Cuando los ayuntamientos socialistas secularizaron los cementerios y mezclaron el civil con el religioso, anulando éste, la diócesis no dijo ni pío y algunos presbíteros aplaudieron. Con la confusión doctrinal de nuestros días, muchos han olvidado lo grave que es para un cristiano no ser enterrado en sagrado. (Qué más da, si este clero hasta condona y estimula la práctica pagana de la incineración). Pues resulta que estos curas no están ni para bendecir el nicho con sus nuevos rituales de pacotilla. Lean:

      Entierro sin cura

      Alberto Menéndez/

      Escribo estas líneas con el objeto de expresar mi profundo disgusto y tristeza ante los hechos que voy a exponer:

      Fallecida mi tía María de los Ángeles Menéndez Álvarez , hoy, 20 de enero de 2007, se celebró un funeral de cuerpo presente en su parroquia de Nuestra Señora de Begoña (Padres Carmelitas) de Gijón. Posteriormente, se trasladaron sus restos mortales al cementerio de Ceares para proceder a su enterramiento. Nuestra sorpresa y la de la numerosa familia presente es que en el momento de dar cristiana sepultura a la difunta no se hallaba en el cementerio ningún sacerdote para proceder, como en justicia corresponde, al menos para rezar un mínimo responso, que creo que para una persona creyente como era mi tía se merecía, en el momento tan crítico del ocaso de su vida. Preguntados a los miembros de la funeraria el motivo de la falta de un representante de la Iglesia en momento tan señalado, nos informan de que a este cementerio no acuden sacerdotes, salvo los jesuitas de Gijón. La perplejidad de la familia allí concentrada fue tal que espontáneamente se rezó un rosario en el momento de introducir el cadáver en el nicho, ante lo que consideramos un abandono de la Iglesia a una persona cristiana y creyente como era mi tía en momento tan señalado. Un disgusto que yo, sobrino de la difunta, quiero transmitir ante quién corresponda para que se analice y a poder ser se tomen medidas.

      No sabemos el verdadero motivo de la falta de un sacerdote en el cementerio de Ceares, pero no creo que estos momentos de falta de fe se puedan realizar estos gestos de abandono a los fieles en el fin de su vida terrena. Si se nos hubiese informado de que no acudiría el cura párroco de Nuestra Señora de Begoña al cementerio, nosotros hubiésemos llevado a otro sacerdote para que cumpliese con lo que es de ley de Dios. Transmito nuestro disgusto y pena por los hechos reflejados. Parece ser que la falta de sacerdote en este macro cementerio de Ceares es habitual, ya que uno de los presentes manifestó que le había pasado lo mismo hace cuatro años en el entierro de su madre. Lo dicho, insólito.

    6. Carta al director de La Nueva España de Gijón, miércoles 14 de febrero de 2007.

      Iglesia Bardaliana contra Iglesia Católica

      En LA NUEVA ESPAÑA de 11 de febrero («Defensa de la vida»), escribe José María Díaz Bardales: «¿Se puede ser católico y admitir la pena de muerte? Rotundamente: no».

      La Iglesia Católica enseña: «De la potestad secular afirmamos que sin pecado mortal puede ejercer juicio de sangre, con tal que para inferir la vindicta no proceda con odio, sino por juicio, no incautamente, sino con consejo» (Profesión de fe contra los valdenses, Denzinger 425). «El poder público tiene facultad de privar de la vida al delincuente sentenciado en expiación de su delito, después de que éste se despojó de su derecho a la vida» (Pío XII). «Es lícito matar bestias animales considerando que por naturaleza están ordenados a estar al servicio del hombre, como algo imperfecto hacia lo perfecto. Cada parte está en función del todo, como lo imperfecto está a lo perfecto, y así cada parte es naturalmente para el todo. Consecuentemente, vemos que se debe amputar un miembro podrido o corrupto, para el bienestar de los demás miembros y de todo el cuerpo; por lo tanto, es laudable y saludable el extirparlo. Una persona es miembro de toda la comunidad, como parte de un todo; por consiguiente, si un hombre es peligroso para la comunidad y es un elemento corrupto por el pecado, entonces es lícito y saludable el darle muerte, para preservar el bien común» (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica 2-2, 64, 2). « … porque [el príncipe] es un ministro de Dios para tu bien. Pero si obras mal, tiembla: porque no en vano ciñe espada; siendo como es ministro de Dios, para ejercer su justicia, castigando al que obra mal» (San Pablo, Epístola a los Romanos, 13, 4).

      ¿Se puede ser católico y condenar la pena de muerte? Rotundamente: no. Como casi todas las semanas, el presbítero Díaz Bardales enseña contra la Iglesia Católica.

      Postdata: el domingo 11 de febrero tenía lugar en Portugal un referéndum sobre la ampliación del aborto. Al defensor de la vida Díaz Bardales, párroco de Nuestra Señora de Fátima y con feligreses del país vecino, no debió parecerle necesario referirse a la matanza de inocentes.

      Luis Infante

    7. Líbrenos Dios de simpatizar con «cristianos de base». Pero como son de la misma madera que Díaz Bardales, la cuña es buena. Carta al director en El Comercio de hoy:

      Sobre el Premio Hevia Carriles
      Nancho Alonso Gómez/(en nombre del Grupo Cristiano de base de La Calzada y 20 firmas más)

      El galardón, que anualmente concede la Asociación Iniciativas Deportivo Culturales de La Calzada y que lleva por nombre el de nuestro querido amigo Manuel Hevia Carriles, ha sido otorgado este año a la Institución Hogar de San José, de indiscutible trayectoria solidaria, y a don José María Díaz Bardales, que rige la parroquia del barrio, la de Nuestra Señora de Fátima, desde hace 25 años.

      Respetamos los criterios que habrán conducido a las señoras y señores del jurado a considerar y valorar los merecimientos de la institución y de la persona galardonadas, aunque sólo los compartamos en el primero de los dos casos. En esto de los premios y homenajes es sabido que nunca llueve a gusto de todos.

      No obstante, concurre, en esta ocasión, una circunstancia paradójica e importante, que es de justicia reconocer, y por eso sentimos la necesidad de informar. Y es que Manuel Hevia Carriles, admirado y querido por su honradez y compromiso con la verdad y que da nombre al galardón que se otorga, abandonó, hace ahora 20 años, la parroquia de Fátima, a la que había estado vinculado hasta entonces, por no estar de acuerdo con determinadas actitudes y el comportamiento intolerante del párroco ahora galardonado. Sin duda, hechos contradictorios como éste suceden y sucederán en la historia de todos los premios. Pero siempre habrá personas o colectivos con memoria, como este nuestro, del que formaba parte Manolo Hevia, que intentarán poner las cosas en su sitio, aunque no siempre lo logren.

    8. Carlos Osoro Sierra se ha ido. ¡Pobre Valencia! Pero, ya saben: enemigo que huye, puente de plata. Aunque, por seguir con los refranes: detrás vendrá quien bueno me hará.
      Queda como administrador diocesano el Obispo auxiliar, Raúl Berzosa. De su nulo sentido litúrgico y su pésima formación teológica, no cabe esperar mucho. Pero siempre cabe esperar milagros de Dios Nuestro Señor. Que la Santísima Virgen de Covadonga, por su mediación, nos los obtenga.

      • Pobre Valencia, ciertamente. Aunque la archidiócesis de Oviedo (seis seminaristas este curso, y bajando, sin un solo católico entre su profesorado) no haya cambiado nada con Jesús Sanz, más de lo mismo, Carlos Osoro se supera en Levante, no sabemos si en perversidad o en estulticia. Luis Fernando Pérez Bustamante en InfoCatólica.com:

        Peculiar nombramiento de Monseñor Osoro para orientar las vocaciones

        El pasado 7 de octubre, la agencia AVAN daba la siguiente noticia:

        El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha nombrado al sacerdote Aquilino Martínez, de 42 años, nuevo coordinador del Centro de Orientación Vocacional (COV) de la archidiócesis. Martínez es párroco de la iglesia Madre del Redentor del barrio de La Coma de Paterna.

        El Centro, situado en la calle Caballeros, 29 de Valencia, es un lugar para “escuchar y orientar a jóvenes, chicos y chicas, que se están planteando su vocación,” no sólo sacerdotal, sino también misionera, religiosa o contemplativa, según ha señalado a la agencia AVAN el nuevo coordinador. Se trata, por tanto, de “una labor de acogida y acompañamiento en el proceso de discernimiento vocacional”, ha añadido…

        En principio todo indicaba que estábamos ante un nombramiento más de una de las varias archidiócesis que hay en España. Pero hete aquí que don Aquilino concedió ayer una entrevista al diario Levante-EMV. Y hete aquí que el hombre elegido por el arzobispo de Valencia para orientar las vocaciones al sacerdocio, opina lo siguiente sobre el celibato y el sacerdocio femenino:

        Ante la falta de vocaciones, ¿cree que es cuestión de tiempo que la Iglesia acepte el sacerdocio femenino?

        Cómo le respondo a eso… Creo que antes habrá otros escalones que subir y otras puertas que abrir. Ya se han dado pasos en el Tercer Mundo con el diaconado permanente. Igual, en un futuro no muy lejano se propone el celibato opcional y no descarto que en ese momento de reflexión y actualización se plantee el sacerdocio femenino. Entre otras cosas, porque la gran protagonista de la vida eclesial es la mujer.
        Ella es la que arrastra a los maridos a misa, la que participa en la liturgia, la que es catequista, la que colabora en Cáritas, la que dinamiza las comunidades cristianas… Por ello, entiendo que la Iglesia tendrá que ir avanzando en torno al papel de la mujer en la Iglesia. La apertura tiene que continuar y en algún momento se planteará el sacerdocio femenino.

        Ante lo cual, yo me pregunto: ¿está de acuerdo Mons. Osoro con el padre Aquilino? ¿le parece oportuno que la persona responsable de orientar a quienes se plantean si ser sacerdotes, esté a favor no sólo de acabar con el celibato sacerdotal, que al fin y al cabo es una cuestión disciplinar, sino en contra de una doctrina que la Iglesia ha fijado definitivamente a través del magisterio ordinario infalible? Quien no crea esto que digo, lea el párrafo final de la Ordinatio Sacerdotalis y la nota aclaratoria sobre la misma de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Cito de esta nota:

        Respuesta a la pregunta acerca de la doctrina contenida en la Carta Apostólica “Ordinatio Sacerdotalis”

        Preg.: Si la doctrina, según la cual la Iglesia no tiene facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, propuesta en la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis como dictamen que debe considerarse definitivo, se ha de entender como perteneciente al depósito de la fe.

        Resp.: Afirmativa.

        Esta doctrina exige un asentamiento definitivo puesto que, basada en Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia desde el principio, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal (cf. Conc. Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, 25, 2). Por consiguiente, en las presentes circunstancias, el Sumo Pontífice, al ejercer su ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32) ha propuesto la misma doctrina con una declaración formal, afirmando explícitamente lo que siempre, en todas partes y por todos los fieles se debe mantener, en cuanto perteneciente al depósito de la fe.

        Si eso ha de ser mantenido por todos los fieles, ¡tanto más por los sacerdotes!, ¡tanto más por un cura que ayuda a discernir vocaciones!

        Con ser eso grave, me parece más peligroso la manera en que don Aquilino puede presentar el sacerdocio a los jóvenes:

        ¿Por qué vale la pena ser sacerdote?

        Porque te puede ayudar a ser feliz, que es la vocación principal de todas las personas, porque la felicidad no es sólo individual. Y como sacerdote aportas a los hombres un sentido a la vida y construyes justicia, fraternidad, felicidad, paz… En definitiva, construyes Reino de Dios.

        Oiga, don Aquilino, el matrimonio también nos puede ayudar a ser felices. Y los miembros de algunas ONGs caritativas también construyen justicia, fraternidad, etc. Uno se hace sacerdote porque siente el llamado a ser pescador de hombres. Es decir, a salvar almas. El objetivo principal de un sacerdote no es que la gente sea feliz sino a que se encuentre con Cristo y pueda salvarse. Por supuesto, de ese encuentro con el Señor llega una felicidad que el mundo no puede dar. En realidad, lo que nos ayuda a ser felices es la fidelidad a Dios en cualquiera de los estados en que uno se encuentre. Ahora bien, como dice San Pablo, “El célibe se cuida de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado ha de cuidarse de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, y así está dividido”. Ya tiene usted ahí la razón del celibato sacerdotal.

        Por último, don Aquilino hace uso del típico argumento progre-eclesial maniqueo en relación a la Iglesia y la pobreza:

        ¿Cree que a la Iglesia le falta más contacto con la realidad?

        Depende de la mirada. Hay instituciones de la Iglesia, como Cáritas, que tienen mucho contacto con la realidad y yo vivo
        ese compromiso desde dentro. Pero desde fuera se queda con el aparato eclesiástico, la Conferencia Episcopal… A nivel personal, me gustaría que se redujera el peso de lo institucional y se primara más la vida evangélica y el contacto con los pobres, el hambre y el paro para que así la sociedad lo percibiera.

        Qué buenos son los de Cáritas y qué malos los obispos. En fin, lo de siempre.

        Acabo contando un hecho real acontecido en Valencia. Hace años, un buen amigo –que estaba pasando por una crisis de fe provocada por lo que él llamaba complicidad de la jerarquía de la Iglesia con la teología liberal (modernismo)–, me explicó cómo su párroco había recibido de Roma un exhorto para que se arrepintiera públicamente de haber predicado herejías desde el púlpito. Por entonces era arzobispo Mons. García-Gasco, quien a pesar de ser conocedor de las heterodoxias de este sacerdote, no osó apartarle ni del sacerdocio ni de la condición de párroco. Este buen amigo vio como dicho cura leyó delante de los fieles lo que le habían enviado desde Roma. Lo hizo como el que lee la lista de la compra. ¿Cambió algo? Nada. Luego siguió usando el púlpito propagar el veneno teológico-liberal. Hace mucho tiempo que no hablo con mi amigo, pero estoy seguro de que ese sacerdote sigue siendo párroco de las misma parroquia.

        A Dios gracias, el Señor me usó como instrumento para que este buen hombre no se alejara por completo de la Iglesia. Sólo espero que si tiene algún hijo –tenía entonces dos hijas– y el mismo siente la llamada al sacerdocio, no tenga que pasar por el Centro de Orientación Vocacional de la archidiócesis levantina. Al menos mientras al frente del mismo esté el P. Aquilino Martínez, quien sin lugar a dudas será un cura encantador y cercano a la gente y a los más pobres pero, al menos en mi opinión, no es la persona adecuada para orientar a un joven que quiere ser sacerdote.

        Bardales, te equivocaste: con Osoro tenías futuro. Le fascinan los herejes (más bien, los ateos) faltones y políticamente correctos.

        • Es imposible no dedicar de vez en cuando un recuerdo a Carlos Osoro Sierra, que tras infligirse a la archidiócesis de Oviedo lo hizo a la de Valencia y ahora a la de Madrid, donde, casualidades, se derrite de emoción ante Ahora Madrid, la etiqueta local de los trotsquistas-espartaquistas de Podemos. Así, igual que en Oviedo cultivaba a Gabino de Lorenzo y en Valencia a Rita Barberá, en Madrid lo hace con Manuela Carmena y con su portavoz Rita Maestre, la que hace poco asaltaba capillas de la Universidad Complutense, desnudándose y gritando «¡Arderéis como en el 36!». Ahora toca imitar a Bergoglio. Aunque, más aún que a éste, a Osoro le delatan su sonrisa falsa y su gesto de menopáusica.

          Osoro se permite justificar a Rita Maestre y «perdonar» lo que no está en su mano perdonar:
          http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=25991

          Y ha conseguido, como era de esperar, la total desmovilización de los católicos (si es que entre los vaticanosegundistas queda alguno que pueda calificarse de católico) madrileños. Al juicio contra Rita Maestre del pasado jueves sólo acudió a protestar una señora, una, bendita sea:
          http://infovaticana.com/blog/el-olivo/2739299/

          Osorgoglio en su gloria. La gloria del Mundo, el Demonio y la Carne.

    9. Vuelve Díaz Bardales. Además de en esta página, en varias entradas más de Voluntad hemos tenido que ocuparnos del párroco apóstata de Nuestra Señora de Fátima en La Calzada (usen el buscador). Desafiante predicador de chigre, La Nueva España le sigue brindando sus páginas para que se cisque en las enseñanzas y los preceptos de la Iglesia, a sabiendas de que el Administrador Diocesano, Raúl Berzosa, hará lo mismo que hicieron Osoro y Díaz Merchán: callarse y dejarle seguir llevando almas al Infierno, en lo cual se convierten en cooperadores necesarios.

      Veámos la penúltima de este sujeto. Títulos y primeros párrafos ya de demagogia barata, muy en su estilo:

      Mensajes de esperanza
      JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES

      Estamos en temporada de violencia sonora por motivos económicos, políticos y deportivos. Busco noticias que alegran y animan a buscar un mundo mejor y más humano.

      Música para el pueblo

      Ayer clausurábamos el XIII Festival de masas corales, a lo largo de un mes sesenta agrupaciones musicales interpretaron en nuestro templo parroquial canciones de todo tipo: asturianas, habaneras, marineras, religiosas. Coros masculinos, femeninos y mixtos, de niños y de mayores, de Asturias, de Euskadi y de Galicia.

      «Euskadi». Ahí empieza a sacar la patita el admirador de Setién, de Uriarte, de Pagola, que además de herejes son seguidores del criminal nacionalismo vasco.

      De los géneros de música nos ocupamos a continuación:

      No faltan profetas de la desgracia que dicen que en una iglesia no deben darse conciertos profanos (alguno dice que está prohibido), pero nosotros estamos muy satisfechos de colaborar con Jornadas culturales y deportivas y participar en algo que alegra y une.

      «Alguno dice que está prohibido», y a mí qué me importa, viene a decir Díaz Bardales. ¿A él qué le importa lo que la Iglesia enseña y manda? ¿Qué le importa Roma, qué le importa el Papa, Vicario de Cristo? (¿Qué le importa Nuestro Señor Jesucristo, Dios, en Quien no cree?). Pues está prohibido. Siempre lo ha estado, y lo sigue estando, por muy buenas razones. Congregación para el Culto Divino, Conciertos en las Iglesias, Roma, 5 de noviembre de 1987:

      «Las iglesias, por lo tanto, no pueden ser consideradas simplemente como lugares “públicos”, disponibles para cualquier tipo de reuniones. Son lugares sagrados, es decir “separados”, destinados con carácter permanente al culto de Dios, desde el momento de la dedicación o de la bendición.»
      «Como edificios visibles, las iglesias son signos de la Iglesia peregrina en la tierra; imágenes que anuncian la Jerusalén celestial; lugares en los cuales se actualiza, ya desde ahora, el misterio de la comunión entre Dios y los hombres. Tanto en las ciudades como en los pueblos, la iglesia es también la casa de Dios, es decir, el signo de su permanencia entre los hombres. La iglesia continúa siendo un lugar sagrado, incluso cuando no tiene lugar una celebración litúrgica. En una sociedad como la nuestra, de agitación y ruido, sobre todo en las grandes ciudades, las iglesias son también lugares adecuados en los cuales los hombres pueden alcanzar, en el silencio o en la plegaria, la paz del espíritu o la luz de la fe. Todo eso solamente podrá seguir siendo posible si las iglesias conservan su propia identidad. Cuando las iglesias se utilizan para otras finalidades distintas de la propia, se pone en peligro su característica de signo del misterio cristiano, con consecuencias negativas, más o menos graves, para la pedagogía de la fe y a la sensibilidad del pueblo de Dios, tal como recuerda la palabra del Señor: “Mi casa es casa de oración” (Lc 19, 46).»
      «La norma para el uso de las iglesias está determinada por el canon 1210 del Código de Derecho Canónico: «”En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar“.»
      «El principio de que el uso de la iglesia no debe ser contrario a la santidad del lugar, determina el criterio según el cual se puede abrir la puerta de la iglesia a un concierto de música sagrada o religiosa, y se debe cerrarla a cualquier otra especie de música. La mejor y más bella música sinfónica, por ejemplo, no es de por si música religiosa. Tal calificación ha de resultar explícitamente de la finalidad original de las piezas musicales, de los cantos y de su contenido. No es legítimo programar en una iglesia la interpretación de una música que no es de inspiración religiosa, y que ha sido compuesta para ser interpretada en contextos profanos determinados, ya se trate de música clásica, ya de música contemporánea, de alto nivel o de carácter popular: este tipo de música no estaría de acuerdo con el carácter sagrado de la Iglesia, ni tampoco con la misma obra musical, que se hallaría interpretada en un contexto que no le es connatural.»

      Mientras los políticos llevan semanas insultándose, a nivel local, regional y nacional, aquí la gente aplaudía con entusiasmo y se aplaudían unos coros a otros. Y un detalle significativo, mientras en los balcones del Ayuntamiento de Oviedo futboleros y futbolistas insultaban a Gijón, aquí la Coral Vetusta de Oviedo cantaba «Gijón del alma» como homenaje a nuestra villa y a su gente. ¡Todavía hay clases!

      Claro, y la «clase» de Díaz Bardales es la más baja. «Gijón del alma» es una canción horriblemente cursi y fea, un verdadero insulto a esta villa. En un templo, como enseña la Iglesia, es además una profanación. (Por cierto: ¿se habrá peleado el predicador de chigre con su amigo el futbolero Fueyo, párroco de San Nicolás de Bari en El Coto? Porque Díaz Bardales lleva semanas queriendo distanciarse, en plan demagógico como siempre, del fútbol asociación).

      Como párroco tiene la obligación de conocer esto y atenerse a ello. Claro que lleva décadas sin atenerse a las más elementales obligaciones del cristiano. Por si acaso, le dejamos aquí enlace a la versión española del documento: http://www.musicaliturgica.com/assets/plugindata/poolc/Conciertos%20en%20las%20Iglesias%20%20Normas.pdf

      Político católico

      En un curso sobre «Ética y futuro de la democracia», el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, ha tenido una ponencia que sorprendió a muchos. Comenzó diciendo que hablaba como político, católico y militante socialista desde hace 30 años. Destacó el patrimonio doctrinal de la Iglesia católica en derechos humanos y sociales realizado un completo resumen a las Encíclicas de León XIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Y llegó a afirmar que la doctrina social de la Iglesia da una respuesta clara y rotunda a la crisis económica actual.

      Vázquez ha subrayado que la Iglesia «no necesita pedir préstamos» para ejemplificar y dar testimonios de sus fieles e instituciones en su compromiso con la libertad y dignidad de la persona humana y en la lucha contra las desigualdades. Además, en referencia a la crisis actual, ha subrayado que ninguno de los actuales líderes políticos ha hablado con la claridad, frecuencia y profundidad que lo ha hecho Benedicto XVI en los diferentes foros. Ya que, con valentía, ha denunciado la avaricia de una sociedad obsesionada por la riqueza. Así, ha sentenciado que la base de la crisis económica está en el «déficit de ética en las estructuras económicas».

      En el turno de preguntas, Vázquez se manifestó contrario al aborto como católico y como socialista, y siempre ha entendido que en la doctrina social de la Iglesia tiene encaje la ideología socialista. En este sentido, ha calificado de natural en su generación reconocer el papel fundamental de jóvenes católicos en el origen de los sindicatos y de la izquierda de la transición.

      De nuevo, ¿qué importan las enseñanzas de la Iglesia, verdad, Díaz Bardales? «Socialismo religioso, socialismo cristiano, implican términos contradictorios: nadie puede ser a la vez buen católico y verdadero socialista» (Pío XI, encíclica Quadragesimo anno).

      Dejamos el resto del ridículo artículo. Hoy, primer domingo después de Pentecostés, fiesta de la Santísima Trinidad, no nos apetece hacer más sangre. Ni siquiera de herejes.

      • Apuntábamos en ocasión no lejana que entre el clero «en ejercicio» de Gijón hay un católico, quizá dos. Tomando como muestra esto de los conciertos profanos y profanadores en los templos, hoy, día del Corpus Christi, viene a darnos la razón, involuntariamente sin duda, La Nueva España. Primero, bajo la batuta del inefable Monseñor Gómez Cuesta:

        Concierto del Ochote «Villa de Gijón» en la iglesia Mayor de San Pedro

        El Ochote «Villa de Gijón» dará hoy un concierto en la iglesia parroquial Mayor de San Pedro Apóstol, a las 20.00 horas. El concierto cuenta con la colaboración de la Fundación Museo Evaristo Valle y lleva por título «La canción popular asturiana y la obra de Evaristo Valle». La entrada es libre.

        Pero también en Cabueñes, parroquia que por lo que se ve no tiene bastante con el acoso constructor municipal, ahora redoblado:

        El Coro Cantábrico interpreta el sábado la «Suite Gijón» en la iglesia parroquial de Cabueñes

        El Coro Cantábrico de la Asociación de Vecinos «Fontevilla» de Cabueñes interpretará el próximo sábado, día 13, a las 20.00 horas, en la iglesia parroquial de Cabueñes, la pieza «Suite Gijón». El Coro Cantábrico, dirigido por Celso García Lobo, es una formación de voces graves, que en la actualidad está compuesta por veintiún miembros.

        La Iglesia lo prohíbe, los eclesiásticos modernistas lo promueven. «Solidaridad» con Díaz Bardales. Cristo y su Vicario, la sacralidad, el decoro de la Casa de Dios, ¿a quién le importan?

      • No sólo Voluntad se da cuenta de que José María Díaz Bardales, en sus dominicales peroratas con olor a vinazo, es presa de su tabernaria vanidad, matonismo clerical (de boquilla), adulación izquierdista y abandono de la Fe. Carta al director de La Nueva España:

        Troya, los curas del Palmar
        Ramón Alonso Nieda (Arriondas)

        En Asturias, donde faltan muchas cosas pero no nos privamos de casi nada, tenemos un grupo de curas cuyo cometido principal parece ser el de llamar a capítulo y traer a mandamiento a los obispos; empezando por el de Roma, al que llamamos Papa. Epíscopos significa supervisor (de epí-skopein, mirar por encima). Los curas administran las parroquias bajo la supervisión del obispo; pero al grupo del que hablamos le queda tiempo para, encaramándose un poco, supervisar a su vez al papa y a los obispos, mirando por encima desde más arriba todavía.

        Llevan lo que se podría llamar, en jerga gubernamental, una especie de Observatorio del Colectivo Episcopal. Manejan listas muy completas de presbíteros episcopables y menos episcopables y mantienen muy al día un fichero exhaustivo de obispos conciliares y preconcialiares. Pero el trabajo del Observatorio no se agota en esta vigilancia in elligendo; se aplica también con harto rigor a la vigilancia in exercendo. En efecto, parecen disponer de un prontuario de lo que cada obispo, en cada caso, debería callar o proclamar. Pregúntenle si no a Monseñor Munilla, recién aterrizado en San Sebastián y que, según todos los parámetros del Observatorio, es un caso perdido.

        Diríase que pertenecen estos curas a la misma escuela teológica y pastoral que D. José Blanco (antes Pepiño). D. José, que se sepa, no llegó a recibir las órdenes pero sí se debió de graduar por el Palmar de Troya. Desde que le han hecho ministro de Fomento no puede emplearse tan a fondo en enderezar los caminos del Señor, pero todos recuerdan cuando puso a los obispos españoles a leer la Biblia; y al de Roma, que a juicio suyo no progresaba adecuadamente, le mandó un trabajo sobre el tema Oiga, qué entiende usted por familia tradicional (No sabemos si el Papa Ratzinger aprobó en septiembre o si lo tienen repitiendo curso).

        En alguna parte del Evangelio está escrito que el mundo os detestará porque no sois del mundo. Pero eso era antes; ahora no. Ahora los más diligentes y enconados demoledores de todo lo cristiano encarnan, al parecer, el más genuino y decantado espíritu evangélico. Por eso, en cuanto empieza la lapidación mediática de algún obispo, acude alguno de estos curas del Palmar con unos cuantos cantos en la faltriquera.

        Pues aún les queda arrojo para aguijonear con denuedo a la Bestia del Apocalipsis, los Estados Unidos de América: Perdió una ocasión de oro (Monseñor Munilla) para denunciar que los EEUU son responsables de la pobreza en Haití y en toda la América Latina. Opinión muy matizada de D. José María Díaz Bardales (LA NUEVA ESPAÑA, 16/01/10), que habla de buena tinta y él no pierde ocasión de oro ni de plata; aunque debió de morderse virtuosamente la lengua para no añadir que los EEUU son culpables también del terremoto. Pues algo tendrá que ver ese cataclismo con el cambio climático (y nadie ignora que los EEUU lo tienen casi todo que ver con ese cambio).

        Menos mal que uno de estos días sale Zapatero para Washington, para rezar por la conversión de EEUU desde las fauces mismas de la bestia, en un desayuno de huevos, baked beans y bacon. Que visto está que el desaguisado mundial, si no lo arregla ZP, no lo arregla ni Dios. Así que a sostener con la izquierda a Mr. Bean mientras con la derecha, si a mano viene, se lapida a cualquier obispo que se aparte del pasillo aéreo progresista, cada día más estrecho.

        • Murió en la madrugada el presbítero José María Díaz Bardales, a los 71 años de edad, a consecuencia de un cáncer. Mañana lo llevan a enterrar a su natal tierra riosellana. Los medios traen unos cuantos elogios del difunto. No lo elogian los cristianos, sino los anticristianos. El mundo le quería; porque era del mundo, no de Cristo. Quedan en Voluntad unos cuantos testimonios de la decidida militancia anticatólica del párroco de Fátima en La Calzada gijonesa.

          Dios le haya perdonado. Se ruega, de verdad, una oración por su alma.

        • Fernando Garrido Menéndez

          o se quitan estas manifestaciones sobre el anti catolicismo del sacerdote don José María Díaz Bardales o iniciaremos acciones legales contra esta publicación ante los tribunales. No se puede actuar el impunidad del anonimato para injuriar a una persona como lo hacen ustedes. Dos días para retirar estas afiarmaciones, Fernando Garrido Menéndez

        • Sr. Garrido Menéndez:

          1º. El anticatolicismo, es decir, la hostilidad manifiesta contra el magisterio perenne de la Santa Iglesia Católica, lo dejó tan claro el difunto José María Díaz Bardales (Dios le haya perdonado) que bastará con la hemeroteca de La Nueva España para probarlo. Aquí mismo en Voluntad hay unos cuantos ejemplos.

          2º. La hilaridad que provocaría en cualquier tribunal una denuncia suya (dice usted «iniciaremos acciones legales»; ¿quiénes?) por una discrepancia en asuntos religiosos, sobrepasaría incluso a la que provocan en la redacción de Voluntad sus «Dos días». Gracias por el buen rato.

    10. No tenemos una gran opinión de Raúl Berzosa, como puede confirmarse simplemente con mirar más arriba en esta misma página. Pero acaba de hacer algo desusado en estos tiempos: recordar la doctrina de la Iglesia en materia de enterramientos, que está siendo sistemáticamente violada. La Nueva España (que podía habernos ahorrado los mostrencos titulares):

      El Obispo rechaza la incineración como alternativa de los católicos al enterramiento
      El Vaticano elabora un código para impedir que las cenizas se tiren o se lleven a casa
      Curas asturianos respetan la elección de las familias

      Oviedo, Raquel L. MURIAS

      El obispo auxiliar de Oviedo, Raúl Berzosa, no está a favor de que los católicos opten por la incineración como alternativa funeraria cuando fallecen. El motivo: «Va contra de la doctrina de la Iglesia, y sólo se admite por razones de higiene pública o motivos muy especiales», argumenta Berzosa. El Obispo defiende así la doctrina de Roma, que acaba de anunciar que elaborar una directiva sobre ritos funerarios acordes al catolicismo. Berzosa reconoce que «aumentan las incineraciones» -la cifra de cremaciones ya casi iguala en Asturias a la de enterramientos- pero señala que «la doctrina católica dice que hay que enterrar el cadáver en tierra porque creemos en la resurrección de la carne y porque el cuerpo humano es el templo de Dios».

      Vamos a ver. El Administrador Apostólico de esta diócesis no «rechaza», ni se trata de que «no esté a favor», ni «argumenta». La doctrina de la Iglesia, invariable desde los Apóstoles –recuérdese que entre paganos la incineración de los cadáveres era cosa corriente– condena la cremación. Con arreglo al Código de Derecho Canónico de 1917 (que recoge esa doctrina invariable), quienes disponen que su cuerpo sea incinerado no pueden ser enterrados en sagrado ni recibir exequias públicas: a todos los efectos, se les trata como a excomulgados. En la época contemporánea, la cremación de cadáveres ha sido promovida por la masonería, en su papel de anti iglesia.

      Raúl Berzosa sigue sorprendiéndonos, para bien:

      La Conferencia Episcopal acaba de anunciar que diseñará un código de los ritos funerarios para impedir que se tiren las cenizas de los muertos, al consideralo un acto pagano, y que la urna con los restos se lleve a casa, lo que se tilda de «fetichismo» y «banalización de la muerte». Más rígido se muestra Berzosa aún con estas costumbres. «¿Qué es eso de esparcir las cenizas de un cristiano en cualquier sitio?», se cuestiona. Berzosa defiende que de llevarse a cabo la cremación, los restos deben llevarse a un cementerio o a un columbario, y se opone de frente a la actitud de los que optan por lanzar las cenizas al mar, por ejemplo. «Nosotros tenemos un gran respeto al cuerpo y por eso cuando procedemos al rito le echamos agua bendita e incienso», argumenta.

      Pero ya no hace falta la masonería. Bastan los párrocos que padecemos, coro de herejes y ateos, que no cesan de babear contra la doctrina de la Iglesia. Los nombres son ya conocidos. Y la periodista Murias haría bien en enterarse de que estos curas apaisanados no «representan a la Iglesia católica»: sólo se representan a sí mismos.

      Sin embargo, no todos los que representan a la Iglesia católica en Asturias se posicionan de lado de la Conferencia Episcopal. Aunque con matices, la mayoría de los párrocos asturianos consultados por LA NUEVA ESPAÑA defienden que las familias puedan esparcir las cenizas de sus difuntos donde les plazca. Lo cierto es que arrojar las cenizas de los muertos en el mar o en otros lugares no constituye delito, y aunque hay comunidades, como Cataluña, donde se recomienda no hacerlo, cada vez son más las personas que optan por incinerar a sus muertos, con lo que también aumenta el número de quienes avientan las cenizas. Desde Funerarias Reunidas explican que el precio de la incineración es igual al de un entierro pero corroboran que «cada año se incinera más».

      Según Antonio Domínguez, párroco de Sariego, «la gente normalmente lleva las cenizas de sus familiares a los nichos o a su casa, y sólo en algunas ocasiones optan por arrojarlas al mar o en algún lugar que les resulte emotivo», explica. Domínguez no ve problema alguno en que se esparzan las cenizas de los muertos, «es una cuestión de sentimiento que hay que respetar y creo que la Iglesia debería preocuparse antes de otras cuestiones que de ésta», argumenta el párroco saregano.

      ¿Y a quién le importa lo que opine Antonio Domínguez? ¿Para cuándo la suspensión a divinis de sujetos como este? Lo que importa es lo que la Iglesia enseña. Iglesia de la que cobra este sinvergüenza. Pero los hay aún más sinvergüenzas:

      José María Bardales, párroco de La Calzada, en Gijón, es contundente ante la postura de la Conferencia Episcopal. «La resurrección no es una cuestión del cuerpo, es una cuestión del alma. Creo que hay que respetar la voluntad de la familia y del fallecido y personalmente me parece muy bonito cuando se lanzan unas cenizas al mar o en un lugar especial para la persona fallecida», concreta el párroco de La Calzada.

      «La resurrección no es una cuestión del cuerpo, es una cuestión del alma», dice el hereje bocazas. ¿Le sonará el Credo? «Creo en la resurrección de la carne». Sin duda Díaz Bardales no cree en Dios. ¿Para cuándo su suspensión a divinis? Mejor su excomunión, ciertamente, para oficializar lo ya evidente: José María Díaz Bardales no pertenece a la Iglesia. No hay que preocuparse por él: cuando deje de cobrar de la diócesis, podrá hacer un consultorio sentimental en Público. «Me parece muy bonito cuando se lanzan unas cenizas al mar o en un lugar especial para la persona fallecida», dice el predicador de chigre. ¡Hay que amolarse!

      Pero no todos los párrocos se muestran claramente a favor de que se esparzan las cenizas de los fallecidos. «Aunque no lo prohibiría», matiza de antemano el sacerdote Javier Gómez Cuesta, de la parroquia de San Pedro, en Gijón, «no me gusta», concreta. Gómez Cuesta explica que «yo no soy partidario de la cremación porque el cuerpo siempre supone un recuerdo y un lugar en donde los seres queridos pueden ir a recordar a la persona fallecida», matiza.

      «Yo no soy partidario», «no me gusta», dice Gómez Cuesta. Claro, claro. Todo es opinable. Oiga, y de la Santísima Trinidad, ¿es usted «partidario»? Y la inerrancia de la Iglesia, ¿le «gusta» o no le «gusta»?

      «La incineración va en contra de la doctrina de la Iglesia católica»
      Raúl Berzosa
      Obispo auxiliar de Oviedo

      Pues claro. Ya era hora.

      «La resurrección es una cuestión del alma, respeto la voluntad de las familias»
      José María Bardales
      Párroco en La Calzada, en Gijón

      «No respeto la doctrina de la Iglesia, y me pitorreo de mi Obispo», dice Díaz Bardales. Repetimos: ¿para cuándo la suspensión a divinis?

      «No soy partidario de la cremación porque el cuerpo siempre supone un recuerdo»
      Javier Gómez Cuesta
      Párroco de San Pedro, en Gijón

      O sea: «Soy más del Oviedo, pero no me disgusta el Sporting». ¡Ah, la Iglesia docente!

      Datos
      Morgue asturiana en 2008
      El Príncipado tuvo la tasa más alta de mortalidad.
      La media regional se situó en 11,75, la nacional en 8,57.
      El 43% de los fallecidos en la región optaron por la cremación.
      En España, la tasa de incineración fue del 30%.
      La postura del clero
      La Conferencia Episcopal italiana quiere prohibir que se esparzan las cenizas de los muertos.
      La mayoría de párrocos asturianos defiende la libertad de las familias para aventar los restos.

      ¿«La mayoría de párrocos asturianos» se opone a la doctrina de la Iglesia, señora o señorita Murias? Seguramente sí: pero usted no lo sabe. ¿O ha llevado a cabo una encuesta exhaustiva, detallada y completa? Un poco más de vergüenza, por favor.

      El obispo auxiliar de Oviedo rechaza la incineración.

      Pues que la condene. Y que condene a los descarriados curas con los que ha hablado la periodista. Que se ganen la vida con otra cosa, aunque sean sacerdotes in aeternum: hace mucho que lo olvidaron. Ya se lo recordarán el día del Juicio.

    11. Caesar_Augustus

      Bueno, bueno… si las noticias son ciertas, habrá que concluir razonablemente que la mayoría del clero diocesano de Oviedo adolece de gnosticismo con respecto a la cristiana sepultura — muy preocupante. ¿Qué diría S. Ireneo, con su célebre “Adversus haereses”, a todo esto? El alma humana inmortal (y creada directamente por Dios) es forma sustancial del cuerpo humano (concilio de Vienne, 1312), por lo que el ser humano es un ser de alma y cuerpo uno, que con ocasión de la muerte, se separan: el “yo alma” recibe su jucio particular mientras el “yo cuerpo” aguarda la resurrección del último día (Parusía), cuando se vuelva a unir a su alma. En católico, no creemos en la “resurrección del alma” (como dicen los herejes), por la sencilla razón de que el alma es inmortal; los católicos creemos en la “resurrección de la carne” o “del cuerpo”, que por eso mismo es piadosamente sepultado, esperando la resurrección. Tristemente se comprueba una notoria falta de formación teológica en muchos sacerdotes…

    12. Peor imposible

      La última de Díaz Bardales es sin duda una de las barbaridades más sonadas, y mira que las ha tenido, de este predicador de sidrería. Lo que dice de la resurrección es la prueba más clara de la herética empanada mental que arrastra este señor. Y lo de que le parece “muy bonito cuando se lanzan unas cenizas al mar o en un lugar especial para la persona fallecida”, aparte de no tener nada que ver con la doctrina ni la tradición católica, y de resultar por tanto otra “boutade” en boca de un sacerdote, es además una muestra de cretinez y cursilería total.

      En cuanto al monseñor, como siempre, tratando de nadar y guardar la ropa (en este caso la ropa sucia de su inquebrantable amistad con Díaz Bardales). No sé si éste será incluso más peligroso, porque parece que sabe dónde está la verdad, pero es capaz de negociar y trapichear con ella por intereses espurios. Como bien dijo Romanones: ¡joder, qué tropa!

      • Nos daba pereza acotar el artículo que Monseñor Javier Gómez Cuesta perpetraba ayer en La Nueva España; pero vamos a hacerlo, a petición de un lector de Voluntad. (De la porquería con ánimo graciosete que sobre las incineraciones publica hoy un tal Marcelino M. González, quién sabe si bajo el efecto de ciertas sustancias, no vamos a ocuparnos, porque no está bien ensañarse con aquellos cuya inteligencia es inferior a la normal y cuya ignorancia les mueve a impudicia; aunque, si persiste en esa línea, tal vez le inviten a las comidas semanales de Gómez Cuesta, Díaz Bardales, Martínez y Cía., preludio del crematorio eterno que les aguarda, si no se enmiendan). Tampoco vamos a seguir con la ignara periodista Murias, que como fuente de autoridad recurre al heresiarca, krausista y pro masónico Enrique Menéndez (no Méndez) Ureña, aparte de dar voz a los desvergonzados y codiciosos empresarios de pompas fúnebres.

        Monseñor Gómez Cuesta, quien siempre creyó que iba para obispo, le enmienda la plana al Obispo auxiliar y Administrador Apostólico de esta diócesis, Raúl Berzosa. Le contradice abierta y públicamente. Pero además, lo hace para halagar la opinión de los anticatólicos a los que Gómez Cuesta tanto quiere: su artículo es un cúmulo de medias verdades, grandes mentiras y herejías flagrantes. Comentamos sólo unas pocas.

        Este noviembre tristón
        La Iglesia aconseja sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación
        JAVIER GÓMEZ CUESTA
        PÁRROCO DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO EN GIJÓN

        Popularmente, el mes de noviembre ha tenido un acento de recuerdo, memoria y oración por nuestros seres queridos difuntos. El tiempo del otoño, con el amarillear de las hojas que van dejando a la naturaleza con ese color sepia nostálgico, ambienta y obliga al corazón a revivir amores, historias y acontecimientos de aquellas personas, familiares y amigos que ya no están con nosotros. Los echamos de menos con honda añoranza. Eso, antaño, cristalizó en la devoción popular a las benditas ánimas del purgatorio y en oraciones y cánticos más bien lúgubres y, a veces, hasta tétricos, que solían reunir, en el mes de noviembre, a los feligreses -hombres y mujeres- en el templo parroquial al caer de la tarde para rezar el rosario y hacer el ejercicio ritual de las ánimas.

        La «devoción popular a las benditas ánimas del purgatorio» es fruto de la enseñanza inmutable de la Iglesia. Los «cánticos más bien lúgubres», la música litúrgica de la Iglesia. Que no guitarrea con malas imitaciones de los Beatles cuando uno de sus hijos muere.

        Cada costumbre y expresión tiene su explicación cultural que conviene tener en cuenta para saber atinar con la crítica que podamos hacer.

        Acabáramos. Formgeschichte protestante alemana, esa que acabó con cualquier atisbo de creencia sobrenatural en el mundo luterano, y que los modernistas –la cloaca de todas las herejías, como los calificó el Papa San Pío X– intentaron introducir en la Iglesia Católica.

        En concreto, las formas devocionales por los difuntos que han vivido nuestros padres, y que ha impulsado la pastoral parroquial de la iglesia hasta el Concilio Vaticano II, eran tributarias del Concilio de Trento y de un ritual de exequias elaborado y promulgado en 1614 por el Papa Pío V -tan de actualidad y debate por la misa en latín- como fruto de la reforma litúrgica tridentina tantos años en vigor.

        La «reforma litúrgica tridentina», promulgada por el Papa San Pío V (seguro que Gómez Cuesta le ha quitado el San no por casualidad) no es más que la canonización, la normalización del Rito Romano. No introduce novedades.

        El concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, reflexionó de nuevo sobre las exequias y quiso devolverles el sentido que tuvieron en los comienzos del cristianismo, poniendo de relieve su carácter pascual, subrayando la actitud de esperanza que debe respirar toda la celebración, fundamentada en la muerte y en la resurrección de Jesucristo de la que participaremos y llamando la atención a tener en cuenta las diversas culturas, dotadas de expresiones propias para manifestar el sentimiento y la forma de encajar y celebrar con ritos y símbolos la muerte de los seres queridos. Así lo pidieron expresamente, y con todo derecho, los obispos africanos y asiáticos.

        Qué raro: invocando el V-II para lo que no dice, retorciendo un poquito lo que dice. Sustancialmente, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del mismo manda conservar la liturgia romana de siempre. La «inculturación» que aquí sugiere Gómez Cuesta es, además de probadamente desastrosa, irrelevante entre nosotros, romanos de cultura y de liturgia.

        En cuanto al «carácter pascual», nuevamente rozamos la herejía: al dolor natural por la muerte de un ser querido –Nuestro Señor Jesucristo llora por la muerte de su amigo Lázaro– se une la no certeza de su salvación. Son muchos los que se condenan, y muchos también los que van al Purgatorio a purificarse mediante el sufrimiento. Los ornamentos negros y el canto del Dies irae son, pues, lo más adecuado; además de lo que la Iglesia ha hecho siempre.

        El mismo color negro que a nosotros nos sugiere luto para otras culturas es el color blanco el que tiene ese simbolismo.

        Ya. Por eso usa Gómez Cuesta ornamentos morados, que son de penitencia, no de funeral. Ni blanco, ni negro. Ay de vosotros los tibios, porque os vomitaré de mi boca, dice Nuestro Señor.

        ¿Cómo celebraban los primeros cristianos los ritos funerarios? Como lo hacían en la Roma y Grecia en aquel tiempo. Arreglaban los cadáveres con esmero, los pintaban, perfumaban y los adornaba con flores. Los despedían con lamentaciones y plañideras y, una vez incinerado, celebraban el banquete mortuorio.

        Esto es, sencillamente, falso. Eso lo hacían los paganos, no los cristianos, que desde el principio honran los cuerpos de los mártires (desde tiempos apostólicos: véase el caso de San Esteban protomártir, víctima de los judíos) y los de todos los cristianos fallecidos, cuyos cuerpos han sido templos del Espíritu Santo, y habrán de resucitar el último día.

        Pronto, los cristianos, comenzaron a introducir modificaciones importantes fruto de la distinta convicción y sentido sobre la muerte, teniendo como referencia la muerte salvadora de Cristo. En vez de lamentaciones y plañideras, entonaron cantos y salmos; en vez del banquete mortuorio, la celebración del banquete Eucarístico y la participación del Pan de Vida,

        De nuevo la herejía de Gómez Cuesta: los cristianos celebraban el Santo Sacrificio de la Misa, no un «banquete eucarístico». El dogmático Concilio de Trento lo explica muy bien, y anatematiza a quien sostenga lo contrario.

        hasta tal punto que comenzó a ser más significativo el día de la muerte que el del nacimiento, como verdadero «dies natalis»; y, en vez de la incineración o cremación, la inhumación del cadáver en la tierra.

        Cristo no fue incinerado, sino introducido en el sepulcro, según la tradición bíblica, que consideraba la inhumación más afín a la retribución futura y a la resurrección de los muertos. Como Cristo, resucitaremos siendo nosotros mismos transformados. El marcado simbolismo occidental que adquirió la liturgia de la Iglesia hizo que la forma disciplinar de las exequias fuese la inhumación o enterramiento del cadáver («humus» tierra) y se prohibiera expresamente la incineración, hasta tal punto que ésta fue tildada como «costumbre bárbara y cruel».

        Exacto: lo que ha enseñado siempre la Iglesia, y ha recordado Raúl Berzosa, a quienes (Iglesia y Obispo) Gómez Cuesta osa contradecir.

        Se olvidaba el simbolismo positivo de purificación, ofrenda y signo sacrificial que tiene, también en la Biblia y que está presente, por ejemplo, en la India, que colocan los cadáveres en esas piras de fuego, en un rito lleno de simbolismo, como hemos visto televisado el de Indira Ghandi.

        ¡Ajá! Los paganos hindúes, que detestan el cuerpo y creen en la transmigración de las almas: no puede aducirse un ejemplo más perfectamente anticristiano. El hereje Gómez Cuesta ve en sus bárbaros ritos «purificación». (Interesante, por cierto, que cite a la dirigente de un régimen radicalmente anticatólico; se ve que su colegueo con Mapi y la izquierda plural municipal tiene hondas raíces).

        Esta severa disciplina se mantuvo en la Iglesia católica hasta mediados del pasado siglo XX. Fue al comienzo del Concilio Vaticano II, el 5 de julio de 1963, cuando aquel temido dicasterio romano, el Santo Oficio, hizo pública una instrucción, llamada «Piam et constantem», en la que anticipa ya lo que el nuevo Derecho Canónico, en el canon 1176, 3 dice: «La Iglesia aconseja vivamente la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana».

        Es decir: como en el Código de Derecho Canónico de 1983 (que los Gómez Cuesta y Díaz Bardales violan constantemente) se suprimen las penas, ignoremos lo que aconseja y lo que enseña la Iglesia: para ellos, mientras no les castiguen y les quiten sueldo y micrófono, la Iglesia es sólo objeto de rechifla.

        Antes era ya una práctica bastante utilizada en las iglesias cristianas del norte de Europa.

        No hay más Iglesia que la Romana, Una, Santa, Católica y Apostólica, como se supone que Gómez Cuesta reza en el Credo. Lo que el llama «iglesias cristianas del norte de Europa» no son más que sectas protestantes, sostenidas por el dinero del Estado y sin ninguna creencia trascendente desde que entre ellos triunfó la Formgeschichte a la que aludíamos más arriba.

        Según mis notas, en España, fue en Barcelona, en el año 1983, cuando se abrió el primer horno crematorio. Hoy ya es muy habitual la incineración y se pide que, en estas celebraciones, se haga lo posible por explicar su dignidad y simbolismo que puede ser bien comprendido por las personas de hoy, aunque hayan sido motivaciones prácticas las tenidas en cuenta para optar por la cremación.

        El actual ritual de exequias ofrece celebraciones para los funerales con las cenizas del difunto que, en la primera edición, solicitaba que la cremación fuese realizada después del funeral y que, a petición de los obispos canadienses, ahora puede hacerse la liturgia con la presencia del ánfora de las cenizas.

        Bla, bla, bla. Los obispos canadienses… Ah, sí, los que financian a organizaciones abortistas con el dinero de los fieles.

        A mí lo que menos me gusta y no haría nunca con alguien de los míos es esparcir sus cenizas por el campo a arrojarlas a la mar. Pero no he visto, hasta hoy, ninguna prohibición por parte de disciplina de la Iglesia.

        Así que no ha visto la enseñanza constante de la Iglesia durante veinte siglos. Y lo que su Obispo dice, para Gómez Cuesta no vale nada en términos de «disciplina de la Iglesia».

        Desconozco si tiene previsto dar alguna norma en un próximo futuro. Lo que sí es verdad que, enterrado o incinerado, el cuerpo del difunto es un signo de referencia para expresarle nuestro cariño y recuerdo en el lugar que lo depositamos. El sepulcro es un reclamo para su memoria y oración por él. Para manifestar, yendo junto al sepulcro, que el amor es más fuerte que la muerte y que, como Cristo resucitó del sepulcro, nuestro familiar difunto resucitará también.

        Bla, bla, bla, nada de nada. ¿Para cuándo la suspensión a divinis de Javier Gómez Cuesta? Ya le dará un puestín el Ayuntamiento: quizá encargado de «bautismos» y «bodas» civiles, y rituales de enterramiento masónicos.

    13. Caesar_Augustus

      Desde luego, disparate tras disparate, qué pena da el que, supuestamente, la “mayoría” del clero asturiano vea con buenos ojos la incineración. Es tremendo como desolador. Ven con “buenos ojos”, digo, pero NO con los ojos de la fe católica. Por lo visto, pues, el Credo apostólico no parece calar en el corazón aquello de “carnis resurrectionem”. Y alguno hasta habla de “resurrección del alma”… Pero bueno, ¿sabrá lo que la Iglesia entiende por alma? El alma humana es la dimensión espiritual de la persona que, unida sustancialmente al cuerpo material, hace que el alma forme al cuerpo de tal manera que el tal cuerpo sea “humano” y no un cuerpo animal. Entonces si el hombre es un ser personal irrepetible, de unión sustancial de alma y cuerpo, la muerte, consecuencia del pecado original (que es de suponer tampoco crean) desgarra al hombre de tal manera que se separa el alma del cuerpo; el “yo alma” va a su juicio particular (“Dies irae”), mientras el “yo cuerpo” es sepultado cristianamente (no como los paganos, esparciendo las cenizas por doquier), aguardando la resurrección de la carne en el último día que será de juicio universal (“Rex tremendae maiestatis”). Para “entonces” los cuerpos sepultados (aunque sean cenizas ya) se vuelven a unir a sus respectivas almas, para que cada uno de nosotros experimente, o una “resurrección para la vida eterna” o una “resurrección de muerte eterna”, ¡líbrenos el Señor! Pero claro, si los herejes gnósticos “simpáticos” y “solidarios” salen en la prensa para decir las barbaridades que dicen, además de desorientar a los pocos fieles católicos que hayan sobrevivido su “pastoral”, desde luego la autoridad apostólica de la Iglesia debería pronunciarse con más diligencia (cuanto menos). Creer en la Resurrección del Señor, como modelo de nuestra propia resurrección, para el “cristiano” secularizado de hoy, es lo más difícil; pero si por pura gracia de Dios (que NO por una pastoral progre, ciertamente) se cree en la resurrección, créase como lo cree la Madre Iglesia que también es Maestra en la fe apostólica y católica. De lo contrario, más que iluminar las realidades últimas, para vivir más cristianamente las realidades penúltimas, oscurecen la genuina esperanza en Cristo que tenemos los que, con corazón levantado y agradecido, somos católicos…

    14. Nos preguntan por qué en estas páginas de Voluntad aún no ha aparecido referencia a la próxima venida de Jesús Sanz Montes OFM, hasta ahora titular de los obispados de Jaca y Huesca, al Arzobispado de Oviedo, del que se supone tomará posesión el próximo 30 de enero.

      Pues miren ustedes: porque a su favor, hasta ahora, sólo podemos contar la urticaria que el nombramiento les ha producido a los peores exponentes del clero de esta desolada archidiócesis. Pero, si tenemos en cuenta sus poco afortunadas y muy contemporizadoras declaraciones a la prensa cuando se hizo público su nuevo destino, el pasado 21 de noviembre; su habitual atuendo de clergyman protestante; su nulo aprecio, que se sepa, por la liturgia tradicional de la Iglesia; su vinculación al desviadísimo movimiento «Comunión y Liberación» y su blandura en el asunto Lumen Dei (telaraña sectaria que debió ser suprimida); entonces parece que se trata de un mal menor, comparado con los otros candidatos (a una sede como la de Oviedo sólo vienen quienes ya son obispos, y de la inútil «Conferencia Episcopal Española» no se libraría uno solo de la prisión inquisitorial, o de la hoguera). Pero el mal menor, mal es, al fin. Hacerlo menos mal que Osoro o Díaz Merchán, no va a costarle mucho.

      Quiera Dios que don Jesús Sanz pruebe otra cosa. Quedamos a la expectativa.

    15. Gijoneses

      Estimados señores de Voluntad. Quisiéramos ponernos en contacto con ustedes, pero no hemos encontrado una dirección de correo electrónico para escribirles, por lo que les ruego nos faciliten una. Muchas gracias.

    16. Mencionábamos hoy el nombre de Raúl Berzosa Martínez, al albur de una penosa ocurrencia del consistorio gijonés. También hoy, festividad de la Presentación del Niño Jesús en el Templo y Purificación de su Madre Santísima (fiesta de la Candelaria) se ha conocido su nombramiento como Obispo de Ciudad Rodrigo. Es decir, se produce un corrimiento de ex obispos auxiliares (esa categoría absurda inventada bajo el pontificado de Pablo VI, de infausta memoria) de Oviedo: Berzosa sustituye en la diócesis mirobrigense a Atilano Rodríguez Martínez, también pésimo ex obispo auxiliar de Oviedo, quien a su vez sustituye al frente de la diócesis de Sigüenza a José Sánchez González, asimismo nefasto ex obispo auxiliar de Oviedo. A éste último, que pasa a la extraña categoría de emérito, le están cubriendo de elogios los corruptísimos mandamases de la comunidad autónoma que llaman Castilla La Mancha; es decir, los de la Caja Castilla La Mancha y su agujero, y la sustracción de los activos de la Caja de Ahorros de Asturias para taparlo. ¿Recuerdan la fábula? Cuando el cerdo aplaude…

      Ditirambos oficiales aparte, Berzosa deja en esta diócesis recuerdo parecido al que ha dejado en lugares previos: el de quien no se recuperó de no ser llamado a la curia romana. Una especie de reinona con ínfulas intelectuales, cuya relación con el Catolicismo es nula. ¡Pobre Ciudad Rodrigo! Después de Atilano, Berzosa. (Claro que, después de Atilano, ya no queda nada).

    17. Unam Sanctam

      En fin, obispos de la línea “moderada” que al final es muy poco resolutiva para con los gravísimos problemas dentro de la Iglesia, particularmente para con los sacerdotes también “moderados” (sic). No, si al final tanta “moderación” resulta ser un tanto “radical”, y no precisamente “radicalidad evangélica”. Buenos serían obispos mártires como S. Ignacio de Antioquía, que decía: “Cuidado con los herejes, pues son como fieras rabiosas, cuyas mordeduras son difíciles de curar”. O tempora…

    18. Se murió Manuel Fraga Iribarne, el «chaquetero» por excelencia de la política española. Dios le haya perdonado. ¿Por qué dedicarle un comentario en la página «Diócesis» de Voluntad? No porque Francisco Álvarez-Cascos haya convocado un masónico «minuto de silencio»; sino porque el Partido Popular de Asturias ha convocado un funeral por su fundador/refundador, en la Catedral de Oviedo.

      Un funeral por un sujeto que defendió abiertamente el aborto y el «matrimonio» aberrosexual, entre otras lindezas. (En su Galicia natal ya le han hecho funerales y entierro canónico; si es que en el Novus Ordo cabe algo propiamente canónico). Nuestra broma del pasado 28 de diciembre va a resultar verdad, después de todo…

    19. No se pierdan la entrada de hoy en la página principal de Voluntad: Llámenlo Corpus, llámenlo obispo: ye lo mismo.

    20. Nota recibida:

      Gijón: párroco S. Pedro impide celebración tradicional Miércoles de Ceniza

      Esta mañana del Domingo de Quincuagésima, 2 de marzo de 2014, en la Misa que por el rito romano antiguo se celebra en la gijonesa Capilla de los Remedios, se anunció que el próximo Miércoles de Ceniza, 5 de febrero, habría Misa tradicional e imposición de la ceniza en la misma capilla y en el horario habitual, diez y media de la mañana.

      Esta tarde hemos sabido que Javier Gómez Cuesta, titular de la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol (a la cual se supone que está adscrita dicha Capilla de Nuestra Señora de los Remedios, en Cimadevilla) prohibía la celebración, telefónicamente y por persona interpuesta, argumentando que el Arzobispado sólo permitía la celebración de la Misa tradicional los domingos y festivos de obligación.

      Esta afirmación es falsa, y el Párroco de San Pedro lo sabe.

      Con arreglo a la legalidad vigente, tal como expresa el motu proprio «Summorum Pontificum» del año 2007, no puede establecerse esa limitación, ni prohibir la celebración, ni pueden el Arzobispado ni el Párroco tomar decisiones contra la ley general de la Iglesia, promulgada desde Roma.

      (Ello por no hablar del permiso universal y perpetuo, aún más amplio, contenido en la bula Quo primum tempore del Papa San Pío V).

      Cabe la sospecha de que éste sea un capítulo más de la guerra declarada por ciertos elementos del clero local contra la liturgia tradicional de la Iglesia y contra los fieles adheridos a ella. Tanto el Arzobispo de Oviedo como su Obispo auxiliar se encuentran en Roma en visita ad limina, lo cual facilita aún más los abusos.

      ¿Se enmendará el atropello? Y si no, ¿quedará sin castigo?

      Todas las aberraciones y ocurrencias litúrgicas tienen vía libre en Gijón. La Misa y los ritos de siempre de la Iglesia, en cambio, parecen proscritos por ciertos elementos, contra la ley, contra la Iglesia y contra la Fe.

    21. No puedo salir de mi asombro… ¿Cómo es posible tanta discrepancia entre los miembros de la Iglesia de Cristo? Una y otra vez parece que estamos condenados a repetir la historia: “Jesús ante la cerrazón de los doctores de la ley”… No entiendo nada, ésa es la verdad… Pero me causa mucha tristeza que tenga que ser así… (¡Ay del que escandalice a uno de estos pequeños; más le valiera que le aten una piedra de molino y lo arrojen al mar!… Son palabras de Jesús).

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