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¿El primer Primero de Mayo en libertad? EL COMERCIO se equivoca

Lo sentimos por el bilbaíno Correo ex Español, edición de Benavente para Gijón (mancheta El Comercio). A pesar del artículo de hoy, firmado por Chema F. Allongo, «Los primeros de mayo, en libertad», la primera celebración «en libertad» del Primero de Mayo en nuestra villa no fue en 1977 ni en 1978, sino cuarenta años antes: en el Gijón recién liberado de 1938.

En aquellos años, especialmente en la etapa de Gerardo Salvador Merino como Delegado Nacional de Sindicatos, se llegó a organizar manifestaciones de trabajadores con estética que recordaba poderosamente a la soviética. En la España nacional. Hasta el final de eso que ahora llaman el franquismo continuó celebrándose oficialmente la fecha.

Lo que en 1977 socialistas (con expresa reivindicación del marxismo y de la criminal Revolución de 1934, según nos cuenta El Comercio), comunistas y compañeros de viaje empezaban a celebrar, era la eliminación del Estado social y nacional del 18 de julio, y con él la progresiva desaparición de los derechos de los trabajadores

Hoy domingo, víspera del Primero de Mayo, las grandes superficies comerciales están abiertas. La municipal EMTUSA colabora con transportes especiales a esa violación del descanso dominical, competencia desleal para con el pequeño comercio, y violación flagrante de los derechos de sus empleados.

Feliz Primero de Mayo «en libertad», izquierdista y democrático.

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Hórreos y paneras, en peligro. (Aquí peligra todo)

Hórreos y paneras derribados por la ZALIA en San Andrés de los Tacones en 2009 (foto Luis Sevilla, El Comercio)

Hórreos y paneras derribados por la ZALIA en San Andrés de los Tacones en 2009 (foto Luis Sevilla, El Comercio)

La voracidad recaudatoria de los ayuntamientos democráticos ha extendido a hórreos y paneras el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Ello a pesar de que el derecho consuetudinario asturiano, y el sentido común que tan bien queda reflejado en él, los considera bienes muebles. Esta medida viene a sumarse a una normativa enloquecida y enloquecedora y pone a nuestros hórreos en serio peligro de desaparición, como hace unos días destacaba hasta El Confidencial madrileño.

Ese peligro es grave en Gijón, y parecido puede decirse de los concejos limítrofes. Izquierda Unida de Gijón (olvidando angelicalmente su complicidad en la destrucción masiva de hórreos en el municipio) ha sorprendido con una propuesta bastante sensata: la de dejar exentos de IBI a hórreos y paneras de más de cien años. Extrañamente pacata, sin embargo, viniendo de un partido político tan dado a estridencias. Todos los hórreos y paneras deben quedar exentos de IBI.

¿Queda algo nuestro, de lo poco que nos han dejado, que no peligre bajo este régimen voraz, desvergonzado y torpe de Foro + Podemos + PP + PSOE + C’s + IU etc.?

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Marañuelas: ¿Carreño (y Gozón), expoliados?

Hace casi un año advertíamos en Voluntad contra el peregrino proyecto de «unificar» y poner uniforme oficial a las marañuelas de Candás (mejor, de Carreño) y de Luanco (mejor, de Gozón). Mas, ay, ya sabemos que la necedad se impone. Oficialmente, las marañuelas dejan hoy de ser de Candás y de Luanco para convertirse en «Alimentos del Paraíso Natural» con «sello de calidad del Principado». Una campaña, la de los «Alimentos del Paraíso Natural», que puede no haber sido mala idea, pero que está siendo gestionada de manera pésima. Pero, atención: si la redacción del Comercio es correcta, Carreño y Gozón habrían perdido la exclusividad del producto, algo que hasta ahora tenían sin necesidad de que nadie lo regulase. Negritas nuestras:

Les marañueles ya están en el Paraíso

Los tradicionales dulces de Candás y Luanco ya lucen el sello de calidad
La Consejería de Desarrollo Rural aprobó el reglamento de uso para su elaboración, aplicando los requisitos artesanales locales

Artesanas del horno de Luanco, durante el proceso de elaboración artesanal de las marañuelas. / P. G.-P.

Artesanas del horno de Luanco, durante el proceso de elaboración artesanal de las marañuelas. / P. G.-P.

Fue una carrera de largo recorrido que hoy alcanzará su meta final que no es otra que la garantía de un producto elaborado con los cánones tradicionales y artesanales. Así quedará recogido en el decreto que hoy publicará el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA), en el que el típico dulce candasín y luanquín contará con el amparo que ofrece el sello de calidad del Principado ‘Alimentos del Paraíso Natural’.

La consejería aprobó el documento definitivo del reglamento que regulará su producción. Para ello fue preciso unificar criterios y aprobar las diversas formas de elaboración, especialmente por parte de los artesanos de Candás. No fue así en Luanco al aceptar una sola fórmula de sus ingredientes. Ahora, con la entrada en vigor de la norma que regula su elaboración, cualquier artesano interesado podrá hacer uso de esta marca siempre y cuando se ajuste al método de confección descrito. Para garantizar estas condiciones, una firma externa se encargará de efectuar los controles anuales garantes del cumplimiento.

En el proceso se implicaron la consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, la Unión de Comerciantes del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Carreño.

Así, la definición del producto queda como una «pasta seca a base de harina, mantequilla y azúcar con un peso aproximado de cuarenta gramos por unidad». En cuanto a las materias primas, las elaboradas en Luanco serán a base de harina de trigo, azúcar blanca, mantequilla de vaca, huevos enteros, yemas de huevo y limones.

La variante candasina supone el añadido de ingredientes como el anís y la canela, entre otros.

«Cualquier artesano interesado podrá hacer uso de esta marca». ¿Sólo de Carreño y de Gozón, como es de justicia, o también los «artesanos» de Avilés que ya la usan? ¿Y los de Gijón? ¿De la Pola? ¿De Peñamellera? ¿De Villalpando? ¿De Majadahonda? ¿De Pekín?

¡A ver si el escatológico titular debería ser más bien

Les marañueles ya están en el camposanto!

La protección del producto se impuso a las rivalidades locales

La historia de les marañueles de Candás y Luanco está marcada especialmente por la defensa de su origen. En el debate se escucharon muchas opiniones que, únicamente, dejaron claro que la única peculiaridad del dulce es su forma de presentación. O sea una maraña que simula algunos nudos empleados por los marineros. El resto, como la base de los productos empleados, son clásicos de la repostería con las peculiaridades del empleo de los huevos con su yema y clara o solo con yemas. Las variedades que se dan en su confección en Candás, con anís, canela y otros añadidos para potenciar el sabor también son empleadas en Luanco en las diferentes elaboraciones caseras.

Durante la tramitación del sello de calidad, los artesanos productores de ambas villas se olvidaron de estas diferencias, apostando por la protección de los productos que lo definen.

Lo dicho. Si la mostrenca redacción de la noticia que elabora El Comercio ha de entenderse literalmente, los elaboradores de marañuelas van a tener que lamentar no haber optado, ya que denominación querían, por dos diferenciadas: «Marañuelas de Candás» (o «de Carreño», las mejores) y «Marañuelas de Luanco» (o «de Gozón»). Ponerse en manos del Gobierno autonómico conlleva demasiados riesgos innecesarios.

 

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Derribaron las estaciones. Permanecen el vacío y la vergüenza, bien iluminados

La demolición de la Estación del Humedal, paso a paso (El Comercio). Clic sobre la foto para acceder al vídeo

La demolición de la Estación del Humedal, paso a paso (El Comercio). Clic sobre la foto para acceder al vídeo

—Nuestro español bosteza.
¿Es hambre? ¿sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
—El vacío es más bien en la cabeza.
(Antonio Machado)

Hace dos años nos derribaron las estaciones de tren en Gijón. Las dos que quedaban. Se encargó de ello ese engendro denominado «Gijón al Norte», que para nada bueno sirve. Corrió por cuenta de nuestros bolsillos, claro. También a cuenta nuestra levantaron una carísima estación provisional, en medio de ninguna parte.

Vacío el solar de la Estación del Humedal, solar que antes aún ocupaban las estaciones de los ferrocarriles de Langreo y de Carreño. Medio vacíos los trenes desde que eliminaron la estación del centro y subieron las tarifas (si estas cosas no se hacen para beneficiar a ALSA-National Express, no se encuentra más explicación que la especulación pura y dura y la incompetencia criminosa de los políticos).

Vacía la inteligencia y la memoria de los gijoneses, que consienten un gobierno municipal en manos de la derechona en coalición con la extrema izquierda. Un consistorio que ha hecho buenos, por comparación, a los anteriores ayuntamientos socialistas. Cosa que parecía imposible.

Una derechona (Foro y PP, pero especialmente Foro) vacía de memoria y de vergüenza, que ha abrazado sin pudor las banderas más raídas de la extrema izquierda. Desde el falseamiento de la historia del siglo XX (en particular la del dominio rojo 1936-1937) en beneficio de la propaganda marxista disfrazada de «memoria histórica»; pasando por el baile de los nombres de calles y lugares; hasta la «ideología de género», el aberrosexualismo, el feminismo radical y el abortismo más sangriento. Estas últimas banderas las reúne a la perfección «el solarón», el solar de la principal estación derribada, la del Humedal, frívolamente reconvertido en parque y bautizado éste en la sangre de los inocentes. Porque lo llaman «Parque del Tren de la Libertad». Un homenaje a asesinas voluntarias: las feministas (de ese feminismo que depende de las subvenciones, de esa tela de araña de la extrema izquierda subvencionada que parasita a Gijón) que ayudaron al Gobierno del PP a hacer el paripé. Paripé que consistía en una reforma de la ley del aborto, la impulsada por Ruiz-Gallardón, que era tan abortista como las anteriores, pero formulada de distinta manera; y que contaba con el fingimiento de oposición por parte de la izquierda. En tren subvencionado, poco antes del derribo de la estación, se fueron a Madrid unas cuantas arpías a manifestarse en aquel paripé. Tan gloriosa ocasión la conmemoró Carmen Moriyón Entrialgo, alcaldesa casquista por gracia de Podemos, dándole el nombre de marras al solar de la estación que ya no está.

Solar y nombre que ejemplifican el profundo acuerdo entre Foro Álvarez-Cascos (Foro Asturias de Ciudadanos, FAC) y PodemosXixón sí puede, con la sonrisa benévola de Ciudadanos, PP y PSOE (y la más nerviosa de la moribunda Izquierda Unida). Destruimos el ferrocarril en beneficio del capitalismo, las multinacionales del transporte y los especuladores del suelo. Mantenemos en alto la bandera del progresismo, regando el solar con la sangre de los niños no nacidos. Malgastamos el dinero de los gijoneses y los dejamos más y más endeudados.

Y hablando de malgastar el dinero y los recursos, hoy viernes se ponen de acuerdo para encender la iluminación navideña (bien poco navideña, por cierto), aunque aún estemos en la primera semana de Adviento. Que no falte la contaminación lumínica en Gijón; que esté a la par de la del aire, por lo menos. Los saqueadores consistoriales convocan el acto de encendido de esa iluminación en el «Parque del Tren de la Libertad».

En el vacío.

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Menos mal que alguien más lo dice

Este domingo, además del vigésimo después de Pentecostés, se celebra la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. Patronos de la Policía. Nos hemos desayunado con la noticia de que el centralismo liberal y provinciano, espoleado por los tristemente célebres recortes del Partido Popular, arrebata a la Comisaría de la Policía Nacional de Gijón —la más atareada de Asturias— la sala del 091, la centralita de llamadas de emergencia, que es trasladada a Oviedo. Seguimos en las mismas. Ya lo intentaban en tiempos de Jovellanos, pero desde 1833 (triunfo del golpe de Estado liberal-despótico en la Corte de Madrid) lo hacen sin freno.

Asunto policial, además de sanitario —psiquiátrico— es el que hoy nos ocupa. O lo era, antes de que el PSOE emprendiera sus despenalizaciones, confirmadas y consolidadas luego por el PP. Majaderos e irresponsables hasta lo criminal, conduciendo a la sociedad al abismo, hemos llamado en Voluntad a los que han banalizado las drogas, especialmente las mal llamadas blandas, y han convertido a España en una nación psicótica, adicta a los estupefacientes. El Comercio, sorprendentemente, nos daba la razón el pasado 18 de septiembre.

«Se ha banalizado fumar porros, pero es muy grave»

Eduardo Carreño, especialista en conductas adictivas, constata «un notable aumento de adictos al hachís» en su consulta
«No hace falta un consumo prolongado para que se produzcan alteraciones mentales, como esquizofrenias o trastornos de conducta»

Olaya Suárez. Gijón
Eduardo Carreño, en su consulta de la Calle Asturias / Álex Piña

Eduardo Carreño, en su consulta de la Calle Asturias / Álex Piña

El consumo de cannabis y hachís puede llevar aparejadas graves alteraciones mentales. Entre las más comunes está la esquizofrenia de origen químico, que provoca, entre otros síntomas, alucinaciones, delirios, trastornos de pensamiento y trastornos de movimiento. Eduardo Carreño, médico especialista en conductas adictivas, constata un «gran aumento» del consumo de cannabis y hachís, «principalmente durante el último año, aunque en los dos anteriores también habíamos apreciado un crecimiento».

La mayoría de consumidores de este tipo de drogas que acude a su clínica son «o bien jóvenes menores de edad que son enviados por los padres en cuanto se enteran de la adicción o bien personas de entre 30 y 40 años que llevan años consumiendo sin ser conscientes de las consecuencias del hábito». Porque el principal problema, explica este experto, es que «se ha banalizado tanto el consumo de cannabis como el de hachís, de hecho, se ha extendido la creencia de que es más saludable fumarse un porro de marihuana que un cigarro de tabaco y es totalmente falso, una falacia».

«No hace falta un consumo prolongado para que aparezcan las primeras consecuencias y alteraciones mentales. Hay varios factores que influyen, entre ellos la predisposición de cada individuo, la vulnerabilidad del cerebro, la pureza de la droga y la cantidad que se fume», apunta.

Se da la circunstancia de que en los últimos años se ha detectado un incremento de la pureza de las plantas de marihuana, lo que repercute directamente en los efectos en el organismo. Entre los trastornos más habituales están la ansiedad, trastornos afectivos, síndromes amotivacionales, esquizofrenias, ataques de pánico y trastornos de conducta.

Psicosis inducida

Una muestra del aumento del consumo de este tipo de sustancias estupefacientes es que solo durante el último año Eduardo Carreño ha atendido a tres personas que llegaron a su consulta con cuadros de psicosis inducida por consumo de cannabis, una cifra muy superior a la de años anteriores. La psicosis inducida es un trastorno delirante grave que puede prolongarse en el tiempo y que se produce en asociación con estados de intoxicación o abstinencia de la droga consumida.

En personas con una predisposición biológica para el desarrollo de enfermedades mentales, el consumo de los denominados porros actúa como acelerante de la patología y agrava sus síntomas y efectos. Carreño aconseja a todas aquellas personas que tengan en su entorno a un consumidor habitual de hachís y cannabis a que lo animen para que acuda a una consulta médica en la que poder evaluar su estado de salud.

Los problemas derivados del aumento del consumo son ya palpables, si bien los efectos serán más evidentes en el futuro. «Ya estamos viendo las consecuencias, pero indudablemente los trastornos empezarán a ser más notables a medida que pase el tiempo si la tendencia continúa al alza», señala Carreño.

El médico especialista en conductas adictivas alerta de la necesidad de realizar campañas preventivas por parte de las administraciones públicas. «Se ha bajado un poco la guardia en lo que respecta a la prevención y es ahora cuando se están empezando a notar las consecuencias. Durante los años 80 y 90 las campañas informativas sobre el peligro de consumir heroína y cocaína fueron determinantes para conseguir un retroceso y una sensibilización en la sociedad. Ahora se ha reducido un poco el ritmo en esa prevención y lo estamos notando», considera.

«Tanto los padres de menores consumidores como los propios consumidores de cannabis o hachís tienen que tener muy presente que fumar un porro tiene graves consecuencias y es igual o más perjudicial que consumir otro tipo de sustancias estupefacientes de las que no se consideran blandas», resume Eduardo Carreño.

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Qué poco cuesta. (Que aproveche)

Qué poco cuesta escribir un artículo, digamos, gastronómico. Que se lo pregunten si no a los (ir-) responsables del bilbaíno Correo ex Español, edición de Benavente para Gijón, cuya sección sobre fogones lleva décadas a cargo de, digamos, plumas inadecuadas.

Así, por ejemplo, Luis Antonio Alías se marcaba ayer una reseña de Casa Zarracina. Es un viejo chigre que siempre —quizá más antes— nos resultó simpático. Así que aprobamos el tono aprobatorio del artículo. Que merecía más que una rápida búsqueda en Google sobre el apellido y el topónimo Zarracina, alguna ocurrencia, alguna cursilería, alguna vulgaridad, y el recurso a lugares comunes más falsos que Judas, como el de que «Gijón siempre se sintió liberal» (Voluntad ha demostrado cumplidamente lo contrario, para ilustración de papagayos).

En fin. Hay que contribuir a mantener las pocas casas de comidas de toda la vida que nos van quedando. Aquí está la ocurrente reseña:

Casa Zarracina

Preserva sus platos y su ambiente con el cuidado de quien se sabe patrimonio histórico del barrio pesquero

El Comercio 24 de agosto de 2016
Hace mucho tiempo, igual que un cuento infantil, cuando Cimadevilla y el Carmen chocaban –allá donde luego se puso La Escalerona– con una muralla protectora del pequeño casco urbano, que los carlistas andaban sueltos y Gijón siempre se sintió liberal, alguien abrió este rinconín para servir vino de pellejo y sidra de zapica.

Que se apellidara Zarracina dice poco; hubo un Zarracina cuyas industrias manzaneras perviven, otro que fue alcalde. También se apellidaba así un jefe de la policía local de fines del XIX y la primera dama de honor de la reina de las fiestas de La Calzada en 1933. Y dos aldeas por Deva y Poago llevan tan sonoro topónimo.

La cosa es que casa Zarracina abrió en el centro de la vida gijonesa, esquina de la blasonada casa- torre de los Jove Hevia y de la capilla de San Lorenzo, con la vieja pescadería enfrente, de la Rampa al Campo Valdés, y tras las tiendas del aire, barracas que se ponían y quitaban en un santiamén. Pronto elegida por pescadores, tenderos, obreros y veraneantes disfrutó una rápida popularidad.

Pero fueron Juan Antonio y Enriqueta, al llegar la mitad del pasado siglo, quienes obtuvieron el principal título que los asturianos conceden a todo lugar integrado plenamente en el paisaje y el sentimiento de una población: «ye de toda la vida».

¿Cómo lo lograron? Ascendiendo del pincho a la tapa, y de la tapa al plato que cada temporada propone y marca: parrochines, bocartinos, sardinas, tortillas de merluza, angulas del Piles y La Cantábrica, chopas, arroces marineros, mariscos –¡qué centollos y centollas!–, bonito en raja y en rollo…

Allí, entre la barra y la sala, creció Rafaela, la heredera, que aprendió de su madre a preparar unas soberbias huevas de merluza –les güeveres que tomábamos los neños de Cimavilla para crecer fuertes oyendo lo de «meyor que’l caviar»–, y a servir oricios antes que el resto de restaurantes los pusieran en carta. Oricios partidos con mazu y comprados por paladas en el Campo Valdés, ambrosía inigualable excepto a la hora de limpiar las mesas y desatascar el fregadero de pinchos: Casa Zarracina les dio bandeja y reverencia reservándonos el placer y evitándonos el enojo. Y con los oricios llegaron unes fabes potenciadas por sus corales que Rafaela borda, igual que la tarta de queso, alternativa digestiva y gijonuda a la fabada y el arroz con leche.

Con Rafaela está Francisco, su marido, luarqués de Faedal al que conoció veraneando por el Occidente y que lleva tres décadas organizando bienvenidas y atenciones. Él propone un último recuerdo para Rogelio, el camarero cordial y simpático que se nos fue en junio de un infarto mientras paseaba: tristezas hondas aparte, no resulta mala forma de partir.

Casa Zarracina. Gijón

CASA ZARRACINA

Calle: Ventura Álvarez Sala, 4. Gijón

Teléfono: 985 34 14 27

Cocina y sala: Segundo Francisco Riesgo Pérez y Rafaela Riesgo Fernández.

Descanso: miércoles.

Sidra: Coro.

Media a la carta: 30 euros.

Tarjetas de crédito: sí

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Perdonen, pero no. O de Candás, o de Luanco. O de Carreño, o de Gozón

Los riesgos de leer la prensa ex-local: que te siente mal el desayuno

Los riesgos de leer la prensa ex-local: que te siente mal el desayuno de ayer, por ejemplo.

Aviados estamos. Las marañuelas, de toda la vida, o de Candás, o de Luanco. O de Carreño, o de Gozón. Son distintas. Las de Carreño (concejo cuya capital es Candás, como cada vez menos gente sabe) son además sin duda las mejores.

Ahora, tras idas y venidas reflejadas durante semanas en los medios, y tras lo que parecía un cabal desacuerdo, se llega a un acuerdo, o amalgama, o contubernio marañuelístico. Que trae siniestros recuerdos de la pretensión de Francisco Álvarez-Cascos de unificar las denominaciones de los quesos de Cabrales, Gamonedo y La Peral (los paladares escayolados no perciben la diferencia, al parecer) o de la reverdecida distopía del «Consorcio Metropolitano de Asturias».

Quizá el origen del problema haya que buscarlo en dos desgracias anteriores: que hoy casi toda la sidra sepa igual, y que cada vez más gente llegue a creerse que existe una «llingua asturiana» (antes bable) común a toda la región. No, no. Como en otro tiempo solían decir los de la culture: vive la différence!

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