Paraíso de traumatólogos e infierno de peatones

Peligro: suelo resbaladizo
Caen cuatro gotas al anochecer de un soleado día de San José. Los cómodos zapatos de suela empiezan a resbalar sobre las aceras. Como en Gijón no llueve nunca, desde los tiempos de la alcaldía socialcomunista de Vicente Alberto Álvarez Areces se instalan pavimentos que en cuanto se mojan hacen resbalar a los transeúntes.

Vivir en esta villa es un riesgo demasiado grande para la vida y la salud. No hablemos ya de la posibilidad creciente de sufrir la violencia de los mahometanos (ni, hablando de moros, el envenenamiento de nuestros perros: hoy hablamos del riesgo para las personas). No es sólo la disparada contaminación, que hace polvo el aparato cardiorrespiratorio y precipita otras dolencias. Ni el ataque constante al sistema nervioso. Ni la disposición del sistema hospitalario a darte el chute, incluso a domicilio, no vayas a sufrir… O a declararte muerto antes de que lo estés, con el fin de extraer tus órganos.

Vivir en Gijón supone también un riesgo constante de traumatismos varios.

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Archivado bajo 02.- Gijón, Medio ambiente, Política local, Sanidad

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