La Universidad Laboral continúa sitiada

La Universidad Laboral «José Antonio Girón» de Gijón, en toda su gloria. Aún no había comenzado el sitio.

La Universidad Laboral «José Antonio Girón» de Gijón, en toda su gloria. Aún no había comenzado el sitio.

Las últimas dos semanas han sido pródigas en noticias sobre la Universidad Laboral y sus alrededores. Todas alarmantes.

Por una parte, las ocurrencias y los empecinamientos de la Casa Consistorial, de por medio su nuevo e igualmente desastroso PGO (antes PGOU). Se pretende a toda costa expandir el llamado «Parque Científico y Tecnológico». Una cara, innecesaria y contraproducente ocurrencia de los tiempos áureos del PSOE en el Ayuntamiento y en el Gobierno autónomo, que usurpó y destruyó campos y terrenos deportivos de la Universidad Laboral, la encajonó y echó a perder sus vistas desde el oriente.

Para hacerlo no se duda en querer expandirla hacia la Pecuaria (cuya supresión fue otro destrozo democrático y autonómico, sin justificación posible) y en disputar terrenos a la Seguridad Social y a una familia expropiada en su día para necesario beneficio de la Universidad Laboral, que ahora reclama —justa y razonablemente— su reversión al pretender el Ayuntamiento destinarlos a otros fines.

Y, tras tener que gastar dinero público en indemnizar a los Tascón (saga hotelera que tan mal ha terminado en Gijón) pero aún sin terminar los trámites, quiere urgentemente el consistorio adjudicar la explotación del hotel y restaurante que, junto con el infame campo de golf, ocupa lo que fuera la Granja de Lloreda (ahora la llaman «La Llorea»). Una explotación agropecuaria modelo, que la familia Vereterra vendió en su día para que siguiera siéndolo, al servicio tanto de la capacitación agraria como del abastecimiento de los alumnos y personal de la propia Laboral.

En resumidas cuentas: dentro de la devastación de Cabueñes, garantizada por el nuevo PGO, sigue reservándose una devastación muy particular y desfiguradora para la Universidad Laboral, a la que se pretende privar incluso de los pocos terrenos de desahogo que aún le quedan, y encajonar entre nuevos edificios.

En ello están de acuerdo Foro, PP, Ciudadanos, Podemos-Xixón Sí Puede e IU. Al PSOE, iniciador del asedio, sólo le preocupa que se garantice que los alrededores de la Universidad Laboral sean «suelo industrial», para que no se instale «una peluquería» (ocurrencia ésta de Josechu-Marichu, muy propia de él).

Destrucción de alrededores, destrucción de equipamientos, destrucción arquitectónica… No debe quedar recuerdo. «Memoria histórica».

Álvarez Areces los contempla satisfecho.

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Archivado bajo 02.- Gijón, 07.- Enseñanza, ¿Llingua?, Justicia social, Medio ambiente, Política local

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