Destrucción del patrimonio gijonés: La Arena

Como para quitarnos la razón, tras la andanada que Voluntad lanzaba en Twitter en la noche del domingo contra el bilbaíno Correo ex Español, edición de Benavente para Gijón, el diario vizcaíno-benaventino publicaba este lunes una página de interés. Firmada por Rafael Suárez Muñiz, geógrafo urbanista y responsable de la página Facebook Gijón. De Siempre, ya conocida de nuestros seguidores:

Rara avis: una página del actual EL COMERCIO que merece atención

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Pulsen sobre la imagen para ampliarla. Como decíamos, la lectura merece la pena. Echamos de menos algunos edificios que conocimos, pero evidentemente el autor no pretende ser exhaustivo. Echamos de menos, sobre todo —aunque entendemos que no es ése el planteamiento del artículo— el recuerdo de otros distintos: vivienda popular de tipología asturiana, caserío típico del Gijón de entresiglos (XIX-XX), huertas, prados y hasta almacenes y naves industriales que estaban construidos con gusto y con cierta dignidad. O el convento, jardín y casa del catecismo de los Capuchinos; el convento y asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. O los árboles. Y tantos otros elementos de aquel Gijón vivo, bello e interesante que cayó bajo la piqueta. También después de la Ley del Suelo de 1976 y del «Plan Rañada» de 1986, fechas de referencia de una especulación urbanística aún más furiosa, si cabe, que la del desarrollismo. Qué sólo se ha ralentizado, de momento, gracias a la recesión económica. Algún beneficio había de traer.

Las fotografías del antes y el después que muestra el artículo de Suárez Muñiz son más que suficiente para echarse a llorar. Por Gijón, y por los gijoneses que se han resignado a vivir en el indigno hormiguero en que se ha transformado nuestra villa.

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1 comentario

Archivado bajo 01.- Voluntad, 02.- Gijón, 09.- Medios, Medio ambiente, Política local

Una respuesta a “Destrucción del patrimonio gijonés: La Arena

  1. Acabo de ver esta reseña, amigos. Muchas gracias por la valoración, interés depositado en el objeto de análisis y por las buenas palabras. Yo creo que no se merecen tanto.

    En efecto, sólo me centré en unos cuantos casos sangrantes de lo que pudimos heredar y nos perdimos; luego pretendemos ser Santander y demás…

    Siempre digo, que el primero en aprender algo nuevo cada día soy yo. Y, en este caso, fue especialmente llamativo cuando hice el cálculo de los palacetes del muro que ahí aludo. ¡Duraron 18 años! Es tremendo.

    Lo dicho, reiterarme en lo expuesto líneas arriba y, por favor, para cualquier consulta, comentario o notificación aquí me tienen.

    Un cordial saludo.

    Atte. Rafa Suárez Muñiz.

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