Gijón, zona de riesgo para los perros

Perros no. Zona ShariaEn los últimos años han aumentado en Gijón las acciones inexplicables (¿o no tan inexplicables?) contra los perros, esos nobles animales de compañía tan queridos de la mayoría de los gijoneses. La más frecuente consiste en dejar en parques y otros lugares públicos trozos de carne u otros alimentos que esconden veneno, vidrios rotos, clavos… La prensa se hace eco de algunas denuncias de estos hechos. Otros son conocidos por avisos entre los propietarios de los perros, que circulan rápidamente por las redes sociales. En las consultas de los veterinarios pueden oírse cada vez más historias de perros víctimas de esas crueles prácticas.

Todavía ayer informaba de un nuevo intento El Comercio (dejamos para el final el análisis del texto, que lo merece):

Aparece comida con clavos en Pumarín

El intento de atentado tuvo lugar el fin de semana en el parque de la plaza de Ingeniero Orueta

E.C. GIJÓN

Propietarios de mascotas han vuelto a denunciar la aparición de comida emponzoñada con clavos, destinada a provocar lesiones a los perros. En esta ocasión, el intento de atentado tuvo lugar el fin de semana en el parque de la plaza de Ingeniero Orueta, en Pumarín. Al parecer, fue la dueña de un perro la que se percató de la existencia de pan con clavos incrustados. En los últimos tres años se vienen repitiendo estos episodios.

Es un secreto a voces que estas acciones coinciden sospechosamente con la presencia y el afianzamiento de población mahometana, y que aumentan cuanto más crece ésta y más fuerte se siente. Bien lo saben en los barrios leridanos de Cappont y La Bordeta, y en tantos otros lugares de Cataluña, la región de España que sufre la mayor inmigración de musulmanes. Poco a poco, nos va llegando el turno en esta villa del Cantábrico.

Así que tal vez no se trate de acciones inexplicables. El perro es considerado un animal impuro por el Islam. Sus adeptos no suelen ocultarlo. A principios del año 2012, un concejal mahometano de La Haya, Hasan Küçük (del partido «Demócratas del Islam»; en Gijón no hace falta, ya están Izquierda Unida y el PPSOE), intentó que se prohibiera y penalizara la posesión de perros en la ciudad (noticia en el diario De Telegraaf). En Gran Bretaña los episodios de hostilidad incluso contra los perros lazarillos han ido en aumento: a menudo se les impide a ellos y a sus dueños el acceso al transporte público y a diversos establecimientos, incluso hospitales, por protestas de usuarios mahometanos o por serlo directamente los conductores y responsables. Lo mismo cabe decir de los Estados Unidos, Canadá, Australia… Los casos de hostigamiento son frecuentes en Francia, Bélgica, Alemania o Austria. En los países escandinavos la muerte de perros por envenenamiento o violencia va en aumento. Podemos seguir citando casos hasta la náusea.

La Policía conoce la relación, aunque —por supuesto— no la admitirá pública u oficialmente. En privado es otra cosa.

Los medios de información… Los medios… ¿Qué decir del tratamiento de las noticias? Vamos a fijarnos, por relajarnos un poco, en la que citábamos arriba, procedente del bilbaíno Correo ex Español, edición de Benavente para Gijón (mancheta El Comercio):

  • El pan con clavos constituye, según El Comercio, un «intento de atentado».
  • Pan, no se lo pierdan, «emponzoñado con clavos». (Emponzoñar es inficionar algo con ponzoña. Así que el redactor debe pensar en términos parecidos a estos, verbigracia: «La Reina María Antonieta murió a consecuencia de una infección de guillotina»).
  • Los hechos han sido denunciados por «propietarios de mascotas»: propietarios de perros, tal vez, o de gatos, canarios, tortugas o peces de colores. (O de cerdos vietnamitas, que a los mahometanos les deben hacer doble tilín).

Gijón, Marrakech. Xixón halal.

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3 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 05.- España, 09.- Medios, ¿Llingua?, Política local

3 Respuestas a “Gijón, zona de riesgo para los perros

  1. Gerardo

    En septiembre y octubre del 2014, visité varios países europeos, me llamaba la atención la escasa cantidad de personas que paseaban sus mascotas, no creo que esa sea una muestra de modernidad. Es una tremenda muestra de soberbia e ignorancia pensar que solo los humanos tienen derecho a la vida en nuestro planeta.

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