El taco diabólico

Así escarnece el «Taco Calendario del Corazón de Jesús» (que siga llamándose así es ya blasfematorio) al Rosario y a la Santísima Virgen en el día de su fiesta.

Así escarnece el «Taco Calendario del Corazón de Jesús» (que siga llamándose así es ya blasfematorio) al Rosario y a la Santísima Virgen en el día de su fiesta.

Allá por el siglo XVI había un Papa, santo de verdad, que ante la amenaza de que el turco acabara con la Cristiandad, llamó a sus príncipes a la cruzada. Respondieron pocos, pero buenos. El 7 de octubre de 1571, la armada de la Liga Santa (la Monarquía española, los Estados Pontificios, la Orden de Malta, Venecia, Génova y Saboya) barrió a la flota turca en la batalla de Lepanto. La Cristiandad entera, con el anciano San Pío V al frente, rezaba el rosario por la victoria. La fiesta de hoy, Nuestra Señora del Rosario, conmemora ese hecho.

Acá por el siglo XXI hay un italoargentino malvestido de blanco, que no pierde ocasión de inclinarse y arrodillarse ante moros, judíos y herejes, y predica sandeces desde el ambón de la capilla de Santa Marta (un «templo» tan feo, frío y acatólico, que podría haberlo diseñado José María Cabezudo). Dicen que es jesuita, de esa Compañía de Jesús tridentina que florecía en los tiempos de San Pío V. Nosotros sabemos que no, que en realidad es arrupita-nicolasita: exactamente lo contrario de jesuita.

Entre medias, allá por el siglo XIX los jesuitas (entonces sí) empezaron la publicación del «Taco Calendario del Corazón de Jesús», que pronto se convirtió en habitual en los hogares católicos.

Y, desgraciadamente, sigue siéndolo en muchos.

Desgraciadamente, porque fuera del hermoso rostro del Sagrado Corazón de Jesús que figura en la portada, y de algún contenido antiguo para disimular, es desde hace años un instrumento para hacer perder la Fe, disimuladamente, a quienes aún la conserven.

Las citas de heterodoxos, herejes y heresiarcas, de paganos y neopaganos, o simplemente de imbéciles modernos, forman buena parte de sus textos «inspiradores».

El santoral que muestra es, claro, el del Novus Ordo vaticanosegundista. Pero los actuales responsables del taco-calendario, los arrupitas, no tienen empacho en burlarse discretamente incluso de ciertas fiestas y prescripciones del nuevo rito. Siempre más allá.

Y para la fiesta de hoy, cuyo origen y sentido hemos explicado arriba, no tienen mejor ocurrencia que denigrar el Santo Rosario y presentar amablemente las prácticas mahometanas. Justamente aquellas que se nos habrían impuesto de no ser por la victoria de Lepanto, que fue la victoria del Rosario de la Santísima Virgen María.

Los ingenuos lectores del «Taco Calendario del Corazón de Jesús» de 2014, sin embargo, reciben el siguiente adoctrinamiento bergogliano (léase el facsímil de arriba):

  • El rosario es más antiguo que la Iglesia. (Eso de que la Santísima Virgen se lo diera a Santo Domingo de Guzmán durante la cruzada contra los albigenses, tururú).
  • La Iglesia es más extensa que sus «límites visibles». (O sea, nada de creer en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, aunque lo diga el Credo).
  • El satánico paganismo hindú ya usaba el rosario. (¡Toma ya!).
  • Y lo hacen «los fieles musulmanes» (los derrotados en Lepanto), que además al parecer conocen los «99 [ó 100] … nombres de Dios».
  • Por supuesto, los «ortodoxos» (o sea, los cismáticos griegos).

El segundo párrafo, en que el «Taco Calendario» explica a su manera el rosario «como modo de orar», es fascinante. Ni una, fíjense bien, ni una referencia a la Santísima Virgen María. Cuidadosamente evitada la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en la que no creen. «La recitación tiene una función liberadora». Acabáramos.

Debería ser suficiente motivo de alarma que el «Taco Calendario» lo vendan en Gijón en la Librería Diocesana de junto a la iglesia de San Lorenzo, en cuyo escaparate los libros suelen ser una mezcla de herejías, ecumenismos, neopaganismos, bobadas de «autoayuda», algún libro proetarra, mucho Bergoglio y mucho Álvaro del Portillo.

Lo que dedican a la fecha de hoy debería abrir los ojos de algunos sobre de qué lado están. Como dice San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, en sus Ejercicios: «dos banderas; una de Cristo, sumo capitán y señor nuestro, la otra de Lucifer, mortal enemigo de nuestra humana naturaleza». Está claro bajo qué bandera se encuadra el actual «Taco Calendario» de la editorial Mensajero.

El taco diabólico.

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Archivado bajo 02.- Gijón, 05.- España

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