Ambas de Ambás

Nos referimos a Santiago de Ambás, en el concejo de Carreño; no a San Pedro de Ambás en Villaviciosa, ni a San Salvador de Ambás en Grado.

Sobre Ambás publica La Nueva España una reportaje de Mónica G. Salas, que titula El pueblo de las centenarias. Helas aquí:

Las protagonistas. Por la izquierda, Gloria Rodiles, con su gata «Chispitas», y Pilar Fernández. (Foto LNE)

Las protagonistas. Por la izquierda, Gloria Rodiles, con su gata «Chispitas», y Pilar Fernández. (Foto LNE)

Entendemos que Chispitas no es una de las centenarias; eso sí que sería prodigioso. El subtítulo del reportaje nos informa que «Gloria Rodiles sopla cien velas en El Montico, donde residen Pilar Fernández, de 98 años, y Manolo “el Cestero”, de 99».

Prodigiosas son también la longevidad y la salud de que gozan (y ojalá gocen por muchos años) estos vecinos del Montico de Ambás. Porque cerca está el tristemente célebre vertedero de COGERSA. Hace diez días la prensa nos informaba de que el Gobierno autonómico (que usurpa la denominación «el Principado») recurre a los tribunales contra la anulación de su proyecto de incineradora de basuras. Sin poder ahumar, de momento, a los vecinos, el PPSOE autonómico propone mientras tanto enterrarlos: «ha resuelto proponiendo apilar los residuos en una especie de montaña de deshechos. La medida ha enfadado a los vecinos de las poblaciones colindantes al vertedero (Campañones en Corvera, Ambás en Carreño, Serín en Gijón, Tamón en Carreño y Villardebeyo en Llanera), que creen que les quieren “enterrar en basura” y no descartan acudir a los juzgados», contaba La Nueva España en noticia firmada por Miguel L. Serrano, desesperado por demostrar las ventajas de la macrocámara de gas que nos preparan —el diario ovetense y único en papel de Asturias (descontando las manchetas asturianas del diario bilbaíno impreso en Benavente) ingresa mucho dinero de COGERSA y de los demás montajes del PPSOE—.

No es la del vertedero la única basura que ha amenazado Ambás. Si nos atenemos al programa de las fiestas de Santiago de este año, no hubo «espectáculo erótico» como en 2012. El año pasado, una pelandusca de alias «Sonia Baby» ensució obscenamente los festejos. No se comprende cómo los miembros de la comisión no fueron desterrados, cuando hasta el Alcalde de Carreño, el socialista Ángel Riego, quiso impedirlo señalando que «no era, ni es, un espectáculo para una romería». Del señor cura, en cambio, no oímos ni una queja contra la afrenta al Apóstol Santiago, ni una defensa de la moral de sus feligreses. Y es que Carreño, desde la muerte de don Rosendo Mazuelas Aradas, tiene un clero muy escaso; escaso de número, de Fe y de vergüenza.

El botón de muestra clerical del programa de este año: «Domingo 28» (no el día de la fiesta, el jueves 25). «12.00 h. Misa solemne cantada por el coro “Capilla Clásica” de Luanco que dirige el candasín Facundo Artime. Acompañamiento con órgano, y al término de la misa breve recital de habaneras».

Toma ya.

Recital de habaneras en la iglesia.

Y antes, por supuesto, ni misa, ni solemne. Unos cantarinos muy guapos, eso sí.

Pero de Santo Sacrificio de la Misa, de Misa solemne, de Misa cantada (términos con un significado litúrgico muy preciso), nada de nada. De honrar al Apóstol, o el domingo, tampoco.

En fin.

Volvamos a la noticia con que empezábamos. «Pilar Fernández, “la de Pachón”, como así es conocida en el pueblo, tiene 98 años y ya va camino de los 99. Pero, eso sí, energía y salud, como ella misma dice, no le faltan […] “¿Secreto? No hay. Trabajábamos mucho”, afirma la más “jovencita” de las dos. “Sí, cierto. Trabajaste mucho, Pilar”, interviene Gloria para pasar a contar, después, cómo fue su juventud: “Yo me levantaba a las cinco de la mañana para segar, tenía que subir a darles de comer a mis padres y luego atender mi casa”, relata, sin olvidarse, de esos largos caminos con el carro hasta San Andrés y de lo mucho que la ayudó su marido, José Ramón, al que llamaban “Cabo” y que falleció hace treinta y seis años. “Era muy bueno”, recuerda. Aun así, “trabajé mucho, mucho. Nada tiene que ver con las jóvenes de hoy en día, que son unas ‘folgazanas'”.»

Vida dura, sin duda, la de Gloria, pero también (o a eso suena) feliz y plena. No era nada habitual antes de la guerra que las mujeres de Carreño se ocuparan de las tareas duras del campo, que eran para los hombres: ellas se ocupaban de la casa. Sólo la absoluta necesidad cambiaba las cosas.

«”Me gusta pasear, estar al sol y mandar”, señala Pilar, entre risas. Y lo que más: “estar en la huerta. Planto de todo; hasta azafrán. Porque eso de estar dentro de casa… nada, nada”, reconoce esta vecina, cuya mayor ilusión es estar en la calle, al aire libre. Pero, eso sí, en Carreño».

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Archivado bajo 03.- Comarca, 09.- Medios, Carreño, Medio ambiente, Política local, Sanidad

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