Sugerencias cinematográficas

Pasado ayer el jovellanista y maltratado seis de agosto, y siendo hoy el santo (además de los Cayetanos) del olvidado don Donato Argüelles del Busto (1856-1933; una oración por él cada vez que fumemos un Romeo y Julieta, nobles puros habanos de cuya marca y fábrica fue despojada su familia por el latrocinio castrista), pensamos ya en el otoño que viene y en la recesión que empeora. Las recesiones son más llevaderas con buen cine. Aunque no esperemos que nos hagan caso los responsables de las tristes salas de exhibición que a Gijón le quedan, Voluntad quiere contribuir en todo caso con estas tres propuestas que la agencia FARO analizaba la semana pasada. El despacho que a continuación reproducimos se ocupa de un prometedor documental y del esperado largometraje Cristiada, junto con otro de temática similar pero al parecer mucho más interesante.

  • Cristiada
  • Los últimos cristeros
  • Nuclear Savage


Guadalajara (Jalisco) / Ciudad de Méjico / Los Ángeles / Madrid, 2 agosto 2012, festividad de S. Alfonso Mª de Ligorio, obispo, confesor y doctor; S. Esteban I, papa y mártir; S. Pedro de Osma, obispo y confesor. Parece que este próximo otoño verá por fin el estreno de Cristiada en la España peninsular y territorios adyacentes. El primer fin de semana de junio vio el esperado estreno oficial de la película en el actual territorio de los EE.UU., allí titulada For Greater Glory; no mucho antes, en abril, tras superar multitud de obstáculos y en un cierto clima de persecución y sabotaje se estrenó en el de los Estados Unidos Mejicanos.

Dirigida por Dean Wright, cuenta con un reparto internacional de primer orden: entre otros actores, Andy García, Eva Longoria, Peter O’Toole, Rubén Blades, Óscar Isaac, Santiago Cabrera, Néstor Carbonell, Karyme Lozano, Bruce Greenwood, Catalina Sandino Morena, y Eduardo Verástegui (nombre bien conocido de los lectores de FARO) en el papel de Anacleto González Flores. Un buen producto cinematográfico, sin duda, que sin embargo ha suscitado alguna perplejidad en medios católicos y cristeros y en medios historiográficos.

La propia publicidad de la película, los medios «católicos» conservadores y buena parte de la jerarquía eclesiástica —mejicana, española peninsular, estadounidense y vaticana— han insistido por activa y por pasiva en que los voluntarios de la Primera Guerra Cristera (1926-1929) se alzaron por «la libertad religiosa» o «la libertad de culto» (o incluso «de cultos»). Expresiones que sólo podrían aceptarse, y con matices, en su acepción primitiva y auténtica, esto es, la de la libertad que siempre debe gozar la verdadera Religión (la católica, apostólica y romana) para su culto y propagación y todas las actividades que le son propias a la Iglesia. Pero nunca en la de libertad de religión o de cultos, acepción en que desde el C. Vaticano II se usan esas expresiones en exclusiva. El pueblo católico de Méjico se alzó al grito de ¡Viva Cristo Rey! (de ahí, cristeros), no «¡Viva la libertad!» ni «¡Queremos ser una opción!». ¡Viva Cristo Rey!, grito cristero adoptado enseguida como propio por el Carlismo español. Cristo Rey: realeza social de Nuestro Señor Jesucristo. Cristo Rey, Señor y Legislador efectivo. Rey de Méjico, Rey de España, Rey del Mundo. Tal como lo explica el Papa Pío XI en su encíclica Quas primas (1925).

Reproducimos a continuación una crítica de Cristiada por el director del Centro de Estudios Cristeros «Anacleto González Flores» de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Ismael Flores Hernández.

PREÁMBULO

Desde su fundación el C.E.C. se propuso ser un lugar de referencia para estudiar y difundir el tema cristero, con el compromiso de respetar la verdad histórica, porque ser ignorante de la historia, y ser muy versado en una historia parcializada y tergiversada, es lo mismo.

La siguiente evaluación la hacemos, primeramente para ser congruentes con los objetivos del C.E.C., pero en especial para responder a las preguntas de nuestra opinión sobre Cristiada que han hecho insistentemente amigos muy cercanos a nosotros, pero también varios simpatizantes de este Centro de Estudios Cristeros, algunos de ellos fuera de las fronteras de nuestro país. Desde luego a cada uno de ellos se las hemos manifestado, por lo general en conversaciones coloquiales, pero como no es posible hablar así con todos, incluimos en el portal del C.E.C. nuestra evaluación para que llegue al mayor número de personas, esperando que esta les ayude a formar su criterio sobre la película en cuestión, tanto a los que ya la vieron como a los que deseen ir a verla.

Sin más comentario entramos en el tema.

El mayor acierto de quienes elaboraron Cristiada es que deja bien en claro el grave conflicto entre el gobierno del General Plutarco Elías Calles (Presidente de Méjico 1924-1928), y el pueblo católico mejicano; el antagonismo es tal que redunda en una conflagración armada, en la cual el derramamiento de sangre es el mayor mal.

Otro acierto es que reduce espacios y tiempos, presentando una síntesis del conflicto, así pues da un conocimiento superficial sobre varios hechos importantes; lo mejor que podemos esperar de este resumen, es que logre interesar a los espectadores para que recuren preguntar a las personas versadas en el tema, o lo que sería mejor, adquieran bibliografía sobre el mismo.

Hasta aquí damos por terminada esta evaluación; pero para las personas que estén interesadas, a continuación incluimos una crítica mucho más extensa en la cual se tratará especialmente de los errores históricos en que por obviar el tiempo, incurre Cristiada. Desde luego aceptamos que en literatura hay bastante libertad para la imaginación y el acomodo de situaciones; sin embargo alguien tiene que poner de manifiesto lo que se sacrifica por hacer una película atractiva.

CRÍTICA EXTENSA

Ya lo dijimos antes, Cristiada reduce tiempo y espacio, la trama de la película apenas abarca cuatro lugares, y la realidad es que la Guerra Cristera abarcó la mayor parte del territorio nacional, desde Chihuahua a Guerrero, desde luego más importantes son los estados del centro de Méjico: Guanajuato, Zacatecas, Michoacán, Colima, y en especial los Altos de Jalisco.

Reducir el drama en el tiempo y en el espacio tiene muchas ventajas técnicas para el rodaje de la película, con el agravante de que le quita mucho contenido, sobre todo si se trata de una etapa histórica tan importante para los católicos como lo fue el Movimiento Cristero. Insistimos: la Guerra Cristera abarcó la mayor parte del territorio nacional, aunque no en todas con la misma intensidad, y en lo referente al tiempo la documentación histórica es concluyente, 1914 a 1940, tomando en cuenta:

  1. Antecedentes próximos (Revolución Constitucionalista, 1914-1918: Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Manuel Macario Diéguez).
  2. Resistencia pacifica (Anacleto González Flores, Círculos de estudio ACJM, BB, Unión Popular, LNDLR) 1918-1926.
  3. Resistencia armada (julio 1926-junio 1929) LNDLR, Brigadas Femeninas Santa Juana de Arco. Movilización de un ejército irregular que sin armas y sin instrucción militar alguna se lanzó a combatir a un ejército de línea. A finales de 1928 los cristeros ya no eran un puñado de campesinos que combatían con la técnica de guerrillas, pega y corre, sino un ejército de más de treinta mil soldados que componían el Ejército Libertador, con el General Enrique Gorostieta Velarde como jefe supremo, y en pocos meses logró poner de rodillas al Ejército callista, provocando que Calles buscara una salida pacífica al conflicto, o sea los famosos «arreglos», para lo cual contó con la asesoría de Morrow (Embajador de los EE.UU. en Méjico) y el entreguismo de los dos únicos obispos anticristeros: Pascual Díaz y Barreto y Leopoldo Ruiz y Flores.
  4. Consecuencias de los «arreglos»: 1929-1934. Los promotores de los «arreglos» llamaron a esta etapa «el nuevo modus vivendi», pero en realidad fue el nuevo modus moriendi, porque la mayoría de los jefes que entregaron las armas, fueron asesinados a mansalva por el Gobierno.
  5. Segunda Cristiada: 1935-1945. General Lauro Rocha.

En Cristiada se elige al beato José Sánchez del Río como prototipo del mártir, es un gran acierto ya que por su tierna edad y la forma de su martirio, hiere profundamente el sentimentalismo de los espectadores; sin embargo no fue el más significativo. Ahora bien: si nos internamos en el trasfondo de este acontecimiento, diremos que aunque la novela permita la alteración de los hechos, existe una grave contradicción en la trama de la película, al haber elegido presentar tal cual el martirio del mártir de Sahuayo, y sin embargo presentar de una forma completamente imaginaria la muerte de Anacleto González Flores, a quien lo eliminan de una forma anodina, de una simple puñalada y en la calle, cuando en realidad fue martirizado en el Cuartel Colorado de Guadalajara y posteriormente fusilado, muriendo perdonando a sus verdugos; por eso encabezó la lista de trece mártires cristeros que fueron beatificados en Guadalajara, Jalisco el 20 de noviembre de 2005, entre esos mártires estaba José Sánchez del Río. Para quienes no saben qué requisitos pone la Iglesia para la beatificación de un católico, les diremos los dos principales: morir por odio a la fe, y perdonar al verdugo.

La broma que José hace al sacerdote de su pueblo contradice la cultura hispánica sobre el respeto debido a la sotana y a la persona del sacerdote, y fueron tres siglos muy difíciles de olvidar, sobre todo en una gran parte de la población de Méjico, todavía con ideas tradicionales. Los mismos jacobinos nunca pensaron en echar materialmente la sotana; solamente en el año 1857 con la Constitución liberal, se les ocurrió una trampa legaloide para acabar con la sotana, prohibiendo a los clérigos que la portasen en público para lo cual pusieron una multa administrativa, de pasar cierto tiempo en la cárcel o pagar cierta cantidad de dinero. Pero sólo lo intentaron, porque la sotana no desapareció por tal motivo, sino que a partir de los años setenta del siglo XX los curas progresistas por mero esnobismo se despojaron de ella.

En varias partes de Cristiada se recurre a los conceptos comunes de la leyenda negra sobre el mejicano, presentándolo como:

  • Borracho. Elige a dos personajes clave para esto. El P. Vega, que tan mala forma le hizo la propaganda anticristera ¿por envidia, miedo, realidad? El otro, el General Enrique Gorostieta Velarde (3); lo cual va en contra de su carácter, su formación, su gran gusto por el deporte. Claro, es una película y se habla de seres humanos capaces de las peores cosas, pero ¿y en dónde queda la verdad histórica?
  • Ladrón. Sutilmente pero también lo pone como amigo de lo ajeno, siendo que en realidad de los constitucionalistas o carrancistas viene el término «carrancear», o sea robar.
  • Asesino. Abiertamente habla de los cristeros como hombres sin compasión, dígalo si no la narración del asalto al tren, en donde se quema a los pasajeros inocentes.

El beato Anacleto González Flores, no es colocado en el lugar que tiene por su valer; no porque antes no se dijo el por qué se le llamo «maestro», ni tampoco se hace referencia a su capacidad como organizador en: la Gironda (1914, en la ACJM, en el boicot jalisciense) ni de sus capacidades como escritor y orador como líder de la Unión Popular, no se tiene empacho en decir que el boicot no fue idea de él sino de un banquero porque se la sugirió a través de una muchacha. Ni que decir del trabajo que Anacleto realizó con las jovencitas. No obstante es bien conocido el origen de las ideas del beato Anacleto en su lucha contra los agresores del catolicismo; lo primero es su formación católica integra, y segundo su sed inagotable por la lectura de infinidad de temas pero en especial de la literatura romántica y de aquella que habla de la lucha que los hermanos católicos de otras partes del mundo habían llevado o estaban llevando en su país; desde los primeros mártires del cristianismo, la de los irlandeses que siguiendo a Daniel O’Connell, jamás tomaron las armas, la de los católicos alemanes en contra del Kulturkampf o política anticatólica emprendida por Otto von Bismarck.

La realidad es que Anacleto rebosaba de fortaleza espiritual, pero sus fuerzas materiales no correspondían a ella; pero eso nunca fue un obstáculo para su incansable actividad, en donde la mujer tiene una actuación especial. Pero lo peor es que retrata la muerte de Anacleto ordinariamente: de haber sucedido como en la película, entonces Anacleto no sería mártir. Entonces ¿por qué encabeza a los beatos del 20 de noviembre de 2005, en donde se beatificó a José Sánchez del Río? También se adulteran la muerte del Catorce, de Gorostieta, quienes mueren realmente en muy diversas circunstancias y lugares.

En términos generales Cristiada se apega a la idea de que los cristeros fueron igual de inhumanos que los federales: véase el asalto al tren.

Se pone a favor de los «arreglos».

Hace un enfrentamiento llamativo pero inexistente entre Gorostieta y el Catorce. A Gorostieta la pinta tal cual lo tienen los enemigos de la Cristiada, y se deja influenciar por Meyer quien es el único escritor que concluye que Enrique Gorostieta Velarde lo que en realidad buscaba era lograr el poder utilizando a los cristeros.

Desacraliza iglesias con crímenes inexistentes. El Ejército jamás entro al Santuario en 1926, menos tumbando la puerta con troncos. En 1914 fue cuando el Ejército constitucional entró a la Catedral de Guadalajara con caballos y todo; en plena lucha cristera tenemos el caso de la batalla de en la Iglesia de Sayula narrada por el doctor Gutiérrez en Mis Recuerdos de la Gesta Cristera.

Debe respetarse la verdad histórica, y darle la participación debida a los personajes y los lugares que están bien documentados.

La escena de la entrevista de Calles con Gorostieta, está fuera de contexto, hasta un mediano conocedor del tema cristero sabe que al primero que no se tomó en cuenta fue al General Gorostieta quien fungía como jefe de la Guardia Nacional Cristera, y se quejó amargamente por escrito de los «arreglos», porque éstos se hicieron cuando el Ejército Cristero estaba tan fuerte que podía imponer condiciones y no aceptarlos.

CONCLUSIÓN

El mensaje que Cristiada deja al público en general, es aceptable, salvo las deficiencias arriba mencionadas, las cuales es posible subsanar con una buena documentación.


La aparición casi simultánea con una superproducción como Cristiada puede afectar negativamente, al menos para el gran público, a una película de menor presupuesto como Los últimos cristeros, de la cual también se ha ocupado FARO con anterioridad. Los últimos cristeros / The Last Christeros es una coproducción mejicano-holandesa dirigida por Matías Meyer, adaptada de la novela de Antonio Estrada Rescoldo, los últimos cristeros, y protagonizada por Alejandro Limón, Jesús Moisés Rodríguez, Antonio García, Salvador Ferreiro y Abel Lozano. No ha dejado de cosechar éxitos y premios en festivales independientes, el último hasta ahora en Tolosa del Garona (actual Toulouse), Grand Prix Coup de Coeur Cinélatino 2012.

El domingo 5 de agosto se presentará (D.m.) en Lima, en la Sala Roja del Centro Cultural PUCP, a las 14:30. Su estreno en salas comerciales mejicanas está previsto para el día 14 de septiembre.

Para el período histórico al que se refiere la película Los últimos cristeros, recurrimos de nuevo a don Ismael Flores Hernández, director del Centro de Estudios Cristeros de la UAG:

Después de los «arreglos»* de 1929, se desató una cacería sin tregua principalmente contra los jefes de la Guerra Cristera, y los pocos que no entregaron las armas, se quedaron en el monte, pues consideraron que el juramento que habían hecho a Cristo Rey, era para siempre.

Así  fueron pasando los años hasta llegar a 1934, cuando se trató de implantar la educación socialista. Fue entonces cuando los cristeros que no aceptaron el falso armisticio, unidos a los que estaban inconformes por el trato después de los «arreglos», tuvieron un buen motivo para levantarse en armas. Así pues el General Lauro Rocha encabezó lo que se llamó «La segunda Cristiada», concretamente de 1934 a 1939; ésta prendió, como es natural, principalmente en Jalisco, pero también en Durango, que es de donde nos habla la novela Rescoldo. Los últimos cristeros.

Pero en la «Segunda» la situación fue muy diferente: la jerarquía eclesiástica excomulgó a los que tomaron los armas, y prohibió a los católicos de las ciudades y pueblos ayudar de forma alguna a los rebeldes. Si la Cristiada de 1926-1929 fue una guerra de pobres, la segunda fue una guerra de miserables, con todas las desventajas antes señaladas. La primera movilizó 50.000 combatientes, la segunda no más de 7.500.

De lo sucedido en Durango nos habla la novela de Antonio Estrada Muñoz: de ese movimiento desesperado, encabezado por Florencio Estrada, su padre, un ranchero alegre y valeroso que con su mujer y sus hijos, empuñó las armas con un grupo de seguidores, que acabaron por sucumbir ante un ejército mucho más poderoso, pero en especial por las trabas que les puso la jerarquía eclesiástica.

Si Los últimos cristeros es fiel al mensaje de Rescoldo, es una buena cinta. Pero se debe tener en cuenta que es un episodio de la persecución religiosa cohonestado por la misma Jerarquía, ¡qué ironia!

  • (*) Siempre escribimos «arreglos» porque más que arreglos, lo que se firmó en 1929, fue una capitulación de los obispos, y el gobierno de Portes Gil nunca tuvo el ánimo de cumplir el «nuevo modus vivendi», también entrecomillado porque en realidad fue el nuevo modus moriendi.

Los últimos cristeros, una hermosa y trágica película que esperamos —deseamos— pueda verse en todo el mundo hispánico.

Santa Fe / Majuro / Madrid, agosto 2012. Podrá sorprender que FARO reúna en un mismo mensaje despachos sobre cine y cristeros mejicanos y sobre un documental acerca de las pruebas nucleares en las Islas Marshall (o, más propiamente, Islas Carolinas Orientales). Sin embargo éstas, al igual que el resto de Micronesia (española hasta 1899), estuvieron adscritas al Virreinato de la Nueva España hasta su extinción, y siguieron en gran medida dependientes de las rutas marítimas mejicanas (el galeón de Manila) hasta su ocupación por Alemania en 1885, y aún después. La triste historia de las Marshall las dejó en 1945 en manos militares estadounidenses. Para sus habitantes, las consecuencias de tal ocupación fueron horribles.

Está también cosechando éxitos en festivales independientes el documental Nuclear Savage: The Islands of Secret Project 4.1. Uno de los más recientes el pasado mes de abril, el Premio del Público a la mejor película en el Festival Internacional CinemaPlaneta de Cuernavaca, Méjico. El domingo 5 de agosto podrá verse (D.m.) en Pensilvania, en el Pittsburgh Center for the Arts, en el marco del festival Pittsburgh Filmakers.

Su director, Adam Jonas Horowitz, rodó su primera película en las Islas Marshall en 1986, y quedó muy impresionado por lo que halló en lo que aquel año dejaba de ser oficialmente una colonia militar estadounidense en medio del Pacífico. Cocos radiactivos, almacenes de residuos nucleares con múltiples fugas y grandes barrios de chabolas eran el resultado directo de las 67 explosiones nucleares que los EE.UU. llevaron a cabo allí durante la Guerra Fría; explosiones que hicieron desaparecer islas enteras y devastaron poblaciones. Veinte años más tarde, Horowitz regresó a las Islas para rodar este documental titulado Nuclear Savage, conmovedor e íntimo retrato etnográfico de la lucha de unos isleños por la dignidad y la supervivencia tras décadas de ser víctimas de radiación intencionada por parte del Gobierno estadounidense. El documental recurre a documentos gubernamentales recientemente desclasificados y al testimonio de los supervivientes para mostrar cómo los Estados Unidos convirtieron un paraíso tropical en un infierno radiactivo, y cómo durante tres décadas usaron a la población a manera de conejillos de indias humanos para experimentos sobre los efectos de la radiación atómica.

Gijón, ilustre puerto de mar, ha dejado rastro por el Pacífico, que fuera el océano español por excelencia. Hasta nuestros días: el único español de quien haya constancia de que anduviese por las Islas Marshall, o Carolinas Orientales, durante el último lustro y pico es, naturalmente, un gijonés. Y qué decir de las relaciones, estrechísimas, entre Asturias y Méjico, de la conquista de la Nueva España a nuestros días. Todo pasa por Gijón… ¿A excepción de las buenas películas?

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Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, 05.- España, 07.- Enseñanza, Cuba, Hispanoamérica, Justicia social, Medio ambiente, Sanidad

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