Ayuntamiento pro terrorista

ETA, Chávez, FARC

¿Que qué tiene que ver con el Ayuntamiento de Gijón el apoyo del venezolano Chávez a ETA y a las FARC, y la colaboración entre éstas? Vean la siguiente ilustración.

El 11 de marzo, Voluntad titulaba su entrada, «¿Ayuntamiento pro terrorista?». La interrogación era retórica.
Pintada a favor de ETA en Caracas

Pintada a favor de ETA en Caracas. Casa de Encuentro Bolivariana Freddy Parra, del partido de Chávez. Vean la siguiente ilustración...


Pintada a favor de la narcoguerrilla colombiana en Gijón

Del diario La Nueva España de hoy. Pie de foto: «Un mural en una calle de Gijón que denuncia la violencia en Colombia» . Comparen con la de arriba.

¿A que les indigna la protección que el dictador venezolano Chávez dispensa a los asesinos de ETA, que ocupan cargos en su gobierno y entrenan en Venezuela a sus terroristas? El simiesco socialista «bolivariano» también depara sus preferencias a la sanguinaria narcoguerrilla colombiana, las FARC, de probados vínculos con ETA. No está solo. Como hemos denunciado en ocasiones anteriores, el Ayuntamiento de Gijón, en manos de Mapi Fernández Felgueroso, Santiago Martínez Argüelles y Churruca Montes Estrada, usa el dinero de los gijoneses para financiar a la red política internacional de las «Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia». Que han encontrado en Gijón un ambiente tan acogedor como ETA y sus secuaces en Caracas. Hoy lo cuenta una vez más, bobaliconamente, La Nueva España. El primer titular es una broma tan macabra como cuando los pro etarras hablan de «proceso de paz». Negritas nuestras:

Colombia respira paz en Gijón
El recuerdo a los asesinados Luciano Romero y Henry Ramírez marca el décimo aniversario de un programa local que dio refugio a 70 colombianos
R. VALLE

Javier Orozco manifestándose en Gijón

Orozco, segundo por la derecha, con otros colombianos en una protesta.

A Javier Orozco le hace gracia ahora recordar todos los problemas que tuvo para alquilar un primer piso en Gijón. Ni la garantía de cobro ni el apoyo de instituciones y organizaciones no gubernamentales frenaban el miedo de los caseros al saber que su casa iba a ser refugio de sindicalistas y defensores de los derechos humanos que huían de su Colombia natal para salvar la vida. Al final, un jubilado de la mina asturiana les cedió su piso en la calle de la Playa. «Aquí también nos daban a mazo antes, nos dijo, y acabó trayéndonos hasta marañuelas y preocupado por si estaba bien la calefacción, ya que veníamos del Trópico», recuerda el refugiado colombiano. Ese piso fue el arranque del programa asturiano de atención a víctimas de la violencia en Colombia, que acaba de cumplir diez años y que, para desgracia de casi todos, seguirá funcionando. Y un programa pionero a nivel nacional y europeo en su estructura que ahora analizan desde Cataluña para intentar reproducir. «Lo que se hace aquí es excepcional, pero ya nos dijeron que Asturias es referente en la lucha y la solidaridad», matiza Orozco, como portavoz de los colombianos.

Gracias, Mapi; gracias, Santiago; gracias, Churruca. Gracias a vosotros, Gijón y Asturias son «referente en la lucha» de los equivalentes colombianos de ETA y sus secuaces. Vosotros, que de vez en cuando os llenáis la boca de invocaciones a la «democracia» y al «estado de derecho», usando a los gijoneses para atacar una democracia y un estado de derecho por lo menos tan respetables como los de la España actual. (¿O debemos recordarte, Mapi, ahora que tu jefe Felipe González Márquez vuelve a jactarse de la trama de los GAL, lo generosamente que has seguido recibiendo en Gijón a alguno de los principales imputados en la misma?).

A lo largo de esta década, 70 colombianos han pasado seis meses de respiro en Gijón huyendo «del plomo» que tenían garantizado en su país. Una estancia que les da cierta tranquilidad personal y favorece la divulgación de las condiciones de lucha de los sindicalistas colombianos, pero que no supone ningún seguro de vida para nadie. Para muestra, dos botones: Luciano Romero y Henry Ramírez.

Henry Ramírez

Henry Ramírez, a su paso por Gijón, en el programa de apoyo a sindicalistas colombianos.

Ambos pasaron por Gijón y ambos acabaron muertos tras regresar a Colombia. Luciano fue asesinado en septiembre de 2005 por un grupo de paramilitares, y Henry, que ahora era concejal en Ambalema, murió el pasado mes de abril por las balas de un sicario que le asaltó mientras veía la televisión con su hijo pequeño.
Luciano Romero

Luciano Romero, a su paso por Gijón, en el programa de apoyo a sindicalistas colombianos.

Esas son las dos bajas del programa asturiano, pero muchos otros colombianos que pasaron por Gijón han acabado por optar por el asilo político ante la imposibilidad de vivir en paz en su país. Hay dos asilados en España, otros dos en Suiza y Canadá, uno en Argentina, otro en Dinamarca, tres en Venezuela…

Luciano y Henry no coincidieron en el tiempo en Gijón, pero sí en el piso de la calle Leitariegos que fue durante un par de años el albergue colombiano. Antes, el colectivo de refugiados habían estado en una vivienda cerca del parque de Isabel la Católica y en la ciudad vacacional de Perlora, y desde hace un tiempo comparten dos pisos en el ámbito de La Calzada y El Natahoyo. Uno en la avenida de la Argentina y otro en el Camino del Cortijo. Todo ello con el apoyo del Ayuntamiento de Gijón, la Agencia Asturiana de Cooperación y una docena larga de organizaciones locales de cooperación y sindicatos de Asturias.

O sea: con la cooperación también, cómo no, del gobierno autónomo del PSOE, de Tini Álvarez Areces, y de sus coaligados de Izquierda Unida y su Jarrai particular, el ahora dimitido Rafael Rafa Palacios («Bloque por Asturies»). Si han caído dos de los setenta colaboradores de la narcoguerrilla colombiana que han sido agasajados en Gijón (la fuentes no son fiables), piénsese que habrán sido víctimas del terror y la violencia que ellos mismos contribuyeron a consolidar.

«A Gijón han venido personas que estaban irremediablemente condenadas a muerte y que aquí encontraron protección y un plus de visibilidad. Eso es muy importante para nosotros porque al Gobierno colombiano lo que más le molesta es que el mundo se entere de lo que pasa allí», explica Orozco.

Exactamente lo mismo que dicen los de ETA del Gobierno español en Venezuela, en Cuba o en Irlanda del Norte.

Y por eso, para el coordinador de esta iniciativa, es tan importante este piso de Gijón como los viajes que políticos asturianos han realizado a su país para elaborar informes que demuestran la situación de violencia y corrupción que ampara el Gobierno.

¿Les suena? ¿Es La Nueva España, o es Gara?

Durante su estancia en Gijón, los refugiados colombianos entremezclan la falsa normalidad de quien se ocupa de su casa y aprende música o cerámica en talleres de la Universidad Popular con el mantenimiento de su lucha por el cambio político en Colombia a través de contactos con todo tipo de organizaciones.

O sea: de vacaciones pagadas a nuestra costa, y de paso conspirando para sustituir la democracia en Colombia por una narcodictadura socialista.

Aun más. Los refugiados se pasan por los institutos para intentar explicar la realidad de su país -la buena y la mala- a unos jóvenes que definen ese país latinoamericano con conceptos tan variados como Shakira, corrupción, Juanes y droga. Aunque Colombia es mucho más.

(La ignara periodista tenía que llamar «latinoamericano» a un país hispanoamericano. Es lo que trae ver tanto la tele). Aún más… Los agentes de la narcoguerrilla colombiana en Gijón son llevados a los centros de enseñanza para hacer su propaganda.

Pero no crean que sólo les apoyan el Ayuntamiento y el Gobierno autónomo socialcomunistas y su tupida tela de araña de la izquierda subvencionada:

Un ramillete de apoyos

Administraciones

El programa asturiano de atención a víctimas de la violencia en Colombia tiene recursos del Ayuntamiento de Gijón y la Agencia Asturiana de Cooperación.

Organizaciones

El colectivo de refugiados colombianos también destaca el apoyo recibido de Amnistía Internacional, UGT, CEAR, la Corriente Sindical de Izquierda, SUATEA, USO, Soldepaz Pachakuti, Cosal, Ingeniería sin Fronteras, Acsur-Las Segovias, Justicia y Paz, Comité Monseñor Romero y Cáritas.

Refugiados

A lo largo de los diez años de vigencia de este programa, pionero a nivel nacional y europeo, ha pasado por los pisos de acogida de Gijón un total de 70 colombianos en peligro de muerte por su defensa de los derechos humanos o militancia sindical.

«Amnistía Internacional», la organización abortista que tanto exalta el cura Díaz Bardales, tan amigo a su vez, ¡oh casualidad!, de los obisparras Setién y Uriarte y de su vicario Pagola. Pero va de eclesiásticos, «cristianos» progres y tontos útiles, como siempre que se habla del apoyo al terrorismo marxista: «Justicia y Paz, Comité Monseñor Romero y Cáritas». Dos de estas entidades, «Justicia y Paz» y «Cáritas» son oficiales de la Iglesia. ¿Se dará por enterado el Arzobispo Jesús Sanz, o continuará ausente?

La «oposición», el PP, calla y otorga, por supuesto.

Continuará… En la próxima Semana Negra.

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2 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 05.- España, 07.- Enseñanza, 09.- Medios, Cuba, Hispanoamérica, Justicia social, Política local

2 Respuestas a “Ayuntamiento pro terrorista

  1. Nota de la Junta Local de la Comunión Tradicionalista:

    El consistorio gijonés debe dejar de albergar terroristas

    Aunque su autora haya caído ingenuamente en la trampa de los «derechos humanos», un reportaje del periódico La Nueva España ha vuelto a poner de manifiesto que la sanguinaria narcoguerrilla colombiana (FARC-EP y ELN) cuenta desde hace diez años en Gijón con una base de descanso, refugio y propaganda para su trama «civil» (lo mismo que el entramado de Batasuna es para ETA), entramado que pagan los gijoneses, a través del Ayuntamiento, y el resto de los asturianos, a través de la Agencia Asturiana de Cooperación, dependiente del Gobierno autónomo. El cual, como se recordará, está en manos de la misma coalición frentepopulista (PSOE, IU y añadidos, y PP, la falsa oposición) que el consistorio gijonés.

    Tanto la Junta Local de Gijón como la Regional de Asturias de la Comunión Tradicionalista han denunciado desde hace años las escandalosas complicidades con el terrorismo de la «izquierda plural» que detenta el poder en Asturias. Apoyo que va desde las subvenciones a asociaciones con amplios contactos en el mundo de ETA, hasta los paseos triunfales de propagandistas y hagiógrafos de los terroristas por Semanas Negras, Salones del Libro Iberoamericano, y otras francachelas pagadas con dinero público. Sin olvidar la dimensión simbólica de otorgar nombres de calles, plazas y parques a terroristas y sus aliados, como las «Madres de la Plaza de Mayo», Gaspar García Laviana o Pablo Iglesias, a genocidas como Santiago Carrillo o Juan Negrín, o al inspirador de todos ellos, Carlos Marx.

    Hacemos notar una vez más el doble lenguaje de políticos que, por un lado, invocan a todas horas la «democracia» liberal de partidos políticos como la única forma de gobierno admisible, y por otra apoyan a grupos terroristas que luchan en otros lugares contra esas mismas «democracias», cambiando en este caso el lenguaje a una jerga de «liberación» y «lucha de clases» modelo década de 1970. Añadiendo, además, la ofensa de emplear el dinero arrebatado a los gijoneses para apoyar la trama internacional y la propaganda de unos terroristas que mantienen en jaque a un pueblo hermano como el de Colombia.

  2. De la agencia FARO.

    Madrid, 28 octubre 2011. Nota de la Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón:

    ¿METAMORFOSIS DE ETA?
    La fundamental solidaridad de los partidos y poderes del régimen imperante

    Durante este mes de octubre, desde la Comunión Tradicionalista se ha contemplado ―no con sorpresa, pero sí con disgusto― cómo se daban pasos hacia la impunidad de los terroristas de ETA y hacia la consecución de sus más amplios objetivos políticos, con la complicidad y el aliento del Gobierno constitucional, de la supuesta oposición parlamentaria y de la Jefatura del Estado; todo ello ante la suicida inacción de otros órganos del mismo.

    Se habló, con relación a la presencia de Bildu y otras listas en las elecciones municipales del pasado mayo, del retorno de ETA a las instituciones. En realidad, ETA nunca las ha abandonado. La tupida red de colaboradores, activos o pasivos, del separatismo marxista-leninista abarca desde el ámbito nacionalista del que ETA nació, hasta una izquierda oficial e incluso «española» que, desde las plataformas conjuntas de inicios de la década de 1970, nunca rompió del todo sus lazos con ellos. Y, por supuesto, abarca al vergonzante imitador de toda política izquierdista, el Partido Popular. Sin la coalición PP/PSOE que desgobierna las Provincias Vascongadas, habría sido imposible el nuevo «clima político» que tanto favorece a ETA, o la ficción de una paz que no es sino el triunfo de los asesinos, la victoria definitiva de quienes han aterrorizado y oprimido a los demás durante décadas.

    Octubre ha presenciado dos hechos de gravedad singular. El primero, la llamada «conferencia internacional de paz» celebrada el día 17 en San Sebastián, extraordinaria afrenta a Guipúzcoa y a España entera, que habría obligado a cualquier gobierno a declarar personae non gratae y proceder a expulsar a personajes extranjeros tan turbios como el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan; el irlandés Gerry Adams; el exministro francés Pierre Joxe; la noruega Gro Harlem Bruntland, o el británico Jonathan Powell. Siempre en términos de «conflicto» entre dos poderes, los intrusos y sus anfitriones han venido a pedir que se trate igual a víctimas y victimarios; que se «compense» a los terroristas y sus cómplices; que se atiendan las reivindicaciones de éstos. En suma: han venido a pedir que se oficialice, se dé carta de naturaleza y se cargue a los presupuestos del Estado lo que ya viene practicándose hace años.

    Con el terreno preparado, tres días después ETA anunciaba el «cese definitivo» de su «actividad armada». Un comunicado como tantos otros anteriores, abyecto, que no se creen ni sus autores ni quienes lo han celebrado con entusiasmo: el Gobierno, el Partido Popular, los nacionalistas y hasta L’Osservatore Romano. Las víctimas del terrorismo han sido tratadas como un estorbo y un obstáculo para la «paz». Habrán de darse por buenos la radical devastación y transformación que el separatismo ha llevado a cabo durante cuarenta años en Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra; el destierro de centenares de miles de personas; el asesinato de casi mil y los daños a miles más; el terror constante que ha alterado las relaciones sociales. Habrá de renunciarse a la justicia, a la reintegración foral, a la unidad de España; y rezar, quizá, por no ser bombardeados por la OTAN, como Serbia, en caso de querer algún día restablecer la justicia y el orden en este nuestro Kosovo.

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