Pueblo sin historia

Entre los fusilados por el traidor Maroto en 1839 estaba el General Pablo Sanz Baeza, fugaz libertador de Gijón el 20 de octubre de 1836

Ayer, víspera del 73º aniversario de la Liberación de Gijón por la 1ª Brigada de Navarra, algunos restaurantes gijoneses, en alarde de multiculturalismo, globalización, crasa ignorancia y desprecio por lo propio, ofrecían el ovetense «menú del Desarme», fartura carbayona, improcedente geográfica e históricamente e inconveniente en estos tiempos de sedentarismo y alimentos de mala calidad. La Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias ha hecho hoy pública una nota ad hoc:

OVIEDO Y GIJÓN, DESARMADOS
Los pueblos que olvidan su historia, pierden su identidad

Los medios audiovisuales de ayer y la prensa de hoy destacan, como todos los años, la celebración ovetense del Desarme, una comida contundente cuyo origen insisten en atribuir, dichos medios, a una supuesta victoria de los liberales frente a los carlistas en el siglo XIX. Indeterminadamente, como corresponde a una falsedad tan notoria.

El único episodio de las Guerras Carlistas que se aproxima a la fecha del Desarme, pero no coincide con la misma, es el paso de una columna de los Ejércitos del Rey legítimo Don Carlos V, columna que mandaba el General Sanz. Para proteger un tren de suministros y prisioneros se llevó a cabo un ataque de distracción contra la Milicia Nacional (liberal) que por entonces aterrorizaba Oviedo, que sufrió numerosas bajas. Pero el día 20 de octubre de 1836, dicha columna entró triunfalmente en Gijón, por lo que los hechos relatados no pueden corresponder al Desarme ovetense, que se refiere más bien a uno de los varios desarmes llevados a cabo por liberales moderados contra su propia Milicia Nacional, advenedizos convertidos en terroristas, equiparables tanto por su actuación como por su adscripción política a la horda socialista que arrasó Oviedo en octubre de 1934; aunque los liberales del siglo XIX mantuvieron por mucho más tiempo su dominio de terror, robos, confiscaciones, masivas detenciones arbitrarias y asesinato de numerosos ovetenses.

Resulta por otra parte ridículo que semejante festejo gastronómico, puramente ovetense, haya sido imitado en Gijón, con la misma falsa fundamentación histórica, precisamente el día que se conmemora su liberación por las tropas carlistas del General Sanz en 1836, un siglo, un año y un día antes de su nueva liberación del terror rojo, otra vez por los carlistas, por los requetés de las Brigadas Navarras, tal día como hoy de 1937.

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1 comentario

Archivado bajo 02.- Gijón, 09.- Medios, Justicia social, Política local

Una respuesta a “Pueblo sin historia

  1. Erre que erre. Dos años después, algunas casas de comidas de Gijón y aledaños vuelven a ofrecer para pasado mañana el llamado «menú del Desarme» carbayón. Allá en Oviedo, el Hay-untamiento que preside el fartón Agustín Iglesias Caunedo se apresta a celebrar a bombo, platillo, plato y derroche la falsa historia del invento. A este paso terminarán haciendo un «Desarme» multicultural, halal y kosher. La Nueva España hizo ayer un intento de ecuanimidad, pero fallido. Le salía al paso la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias:

    PARA DESARMARSE DE RISA

    Se agradece a La Nueva España que no dé por buena la disparatada versión del origen del Desarme que ahora se apunta hasta a escenificar (con cargo a los bolsillos de los ovetenses, en estos momentos de recesión pavorosa) esa covachuela de lerdos, ignorantes y amigos de lo ajeno en que se ha convertido el Ayuntamiento de Oviedo.

    Sin embargo, el loable propósito de mostrar la verdad de aquellos lejanos acontecimientos no se logra del todo en el artículo-entrevista «El Desarme, desarmado». Dice su autor, Ángel Fidalgo: «A los carlistas ovetenses les gusta el menú del Desarme, pero desarman su historia. […] ¿Por qué lo hacen ahora y no antes? Porque el Desarme de este año va a adquirir una dimensión que hasta ahora no tuvo, ya que al tradicional evento [sic] gastronómico se sumarán una mesa redonda, la constitución de una cofradía y la recreación en la plaza del Ayuntamiento del desarme de las tropas carlistas a manos de los liberales».

    Al Sr. Fidalgo le habría bastado la hemeroteca de La Nueva España para ver que los carlistas ovetenses desarmaron hace muchos años, y repetidamente después, la infundada historia de un supuesto desarme de tropas carlistas, que nunca existió. Y mucho menos a manos de los liberales ovetenses, una pandilla de cobardes cuyos dignos (por indignos) herederos sientan hoy sus posaderas en el consistorio de la Plaza Mayor, a la que dan el mal nombre de la Constitución.

    Todavía hace dos años la Comunión Tradicionalista de Asturias recordaba: «El único episodio de las Guerras Carlistas que se aproxima a la fecha del Desarme, pero no coincide con la misma, es el paso de una columna de los Ejércitos del Rey legítimo Don Carlos V, columna que mandaba el General Sanz. Para proteger un tren de suministros y prisioneros se llevó a cabo un ataque de distracción contra la Milicia Nacional (liberal) que por entonces aterrorizaba Oviedo, que sufrió numerosas bajas. Pero el día 20 de octubre de 1836, dicha columna entró triunfalmente en Gijón, por lo que los hechos relatados no pueden corresponder al Desarme ovetense, que se refiere más bien a uno de los varios desarmes llevados a cabo por liberales moderados contra su propia Milicia Nacional, advenedizos convertidos en terroristas, equiparables tanto por su actuación como por su adscripción política a la horda socialista que arrasó Oviedo en octubre de 1934; aunque los liberales del siglo XIX mantuvieron por mucho más tiempo su dominio de terror, robos, confiscaciones, masivas detenciones arbitrarias y asesinato de numerosos ovetenses».

    Como conocemos a don Efraín Canella, a quien se fotografía y cita en el artículo-entrevista de La Nueva España, nos da la impresión de que don Ángel Fidalgo se ha equivocado un poco en la transcripción. Es un enorme dislate decir que «el 1 de noviembre de 1833 … En esa fecha no había carlistas en Oviedo». El 2 de octubre de 1833 los Voluntarios Realistas de Talavera de la Reina proclamaron a Don Carlos V. Por supuesto que el 1 de noviembre de aquel año, y antes de esa fecha, había carlistas en Oviedo.

    Claro que para errores de transcripción destaca el de «María Cuervo-Arango, presidenta [sic] nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista, y Javier Valdés, presidente regional de esta formación». En la Comunión Tradicionalista no existen ni han existido nunca los cargos de presidente nacional o regional. La Comunión Tradicionalista está encabezada actualmente por el profesor José Miguel Gambra Gutiérrez, Jefe Delegado de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. Ni la Sra. María Cuervo-Arango ni el Sr. Javier Álvarez Valdés ostentan ningún cargo en el Carlismo, ni se distinguen por sus conocimientos sobre su historia ni su doctrina.

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