La tragedia de Aboño

Absorbida la atención estos días por las fechorías perpetradas en la Campa Torres, no hemos prestado la atención debida al escándalo contiguo, la nueva fase –que puede ser la fase definitiva, si nadie la para– de la destrucción de Aboño, justo al oeste de la Campa.

La ría de Aboño ya no existe. La más literaria de la costa asturiana, de Estrabón a Leopoldo Alas Clarín, fue sepultada hace tiempo por el infame parque de carbones. La hermosa playa de Aboño es ya sólo un recuerdo de los que peinan canas. Si el desmonte del Alto Aboño prosigue, se perderán las playas de Peña María y Xivares y se deteriorarán El Tranqueru y Carranques. Y ahora la térmica de Aboño ni siquiera está en manos asturianas. Los gamberros de la Port Authority (antigua Junta de Obras del Puerto) del Musel fueron haciendo el resto. Ahora, en nombre de una ampliación innecesaria (que no inútil, pues gracias a ella hacen su agosto en plena recesión los intermediarios, los mafiosos de la promoción de obra pública, los ejecutivos agresivos y las cajas B de los partidos políticos en el poder) están a punto de proceder (de forma ilegal, da igual) a la destrucción definitiva del Alto Aboño. Una de las zonas más hermosas y antaño más pobladas de Carreño, un pulmón de Gijón, parece que tiene un cáncer incurable. El cáncer se llama PPSOE.

Repárese en la saña destructiva. Ayer en La Nueva España:

El Alto de Aboño, en liquidación
La Autoridad Portuaria de Gijón subasta, a partir del lunes, un hórreo y 20 olivos centenarios que forman parte del barrio donde se ejecuta el desmonte
Aboño, Braulio FERNÁNDEZ

El Alto de Aboño, en liquidación. Braulio Fernández

El Alto de Aboño, en liquidación. Braulio Fernández

La Autoridad Portuaria de Gijón está de liquidación. Un hórreo y 20 olivos centenarios del Alto de Aboño, que deben desaparecer para ejecutar las obras del desmonte, serán subastados. Estos bienes eran, hasta hace poco, propiedad de José Prendes González, pero fueron expropiados por el Puerto gijonés para ejecutar las obras de ampliación. Ahora sobran y, para hacerlos desaparecer, se ha optado por la solución de la subasta. Es una suerte mejor que la que han corrido una fuente pública, una casa mariñana y una escultura de la realeza española, víctimas de las excavadoras. El hórreo y los olivos pasarán a manos del mejor postor.

El anuncio de la subasta pública de estos bienes, propiedad de la Autoridad Portuaria de Gijón, se hará efectivo hoy y los interesados podrán presentar sus ofertas en las dependencias de El Musel hasta el próximo 13 de mayo, según indicaron fuentes del Puerto.

Los elementos subastados son 20 olivos y un hórreo que hasta ahora ocupan un sitio entre las ruinas y las dos casas que quedan en pie en el barrio del Alto de Aboño. Este núcleo carreñense, antaño con una gran ocupación humana, es residencia tan sólo de tres vecinos, que se encuentran inmersos en negociaciones con el Puerto para acordar su traslado.

La Autoridad portuaria tiene plenos derechos sobre estos bienes, una vez que se ha hecho efectiva el acta de ocupación sobre ellos. Y, si bien aún no se ha fijado el precio final que el Puerto deberá pagar por los terrenos que ocupan esos elementos, sí puede disponer legalmente de ellos, según aclararon ayer los abogados de los antiguos propietarios de la finca.

Esta maniobra del Puerto se produce cuatro meses después de que hiciera desaparecer varios elementos con interés patrimonial para el concejo.

Esas actuaciones, que no contaron con licencia municipal, representaron la desaparición de una casa mariñana, una fuente pública, una escultura, varias placas y una cuadra, según indicaron fuentes de la Asociación de Vecinos de San Lorenzo del Alto de Aboño. El caso más significativo es el de la estatua dedicada a la Infanta Isabel de Borbón, «La Chata», quien, en 1915, realizó una primera visita de la realeza al concejo.

La Autoridad Portuaria de Gijón no tuvo en cuenta entonces el valor que las construcciones tenían para los antiguos vecinos del Alto, lo que desató la polémica en el concejo e, incluso, una petición del Ayuntamiento para solicitarles la licencia oportuna.

Ahora, el Puerto emplea otras maneras para deshacerse del Alto de Aboño, poniendo el cartel de «se vende» a una parte del patrimonio del concejo de Carreño.

La subasta de veinte olivos y un hórreo del Alto de Aboño (en la foto) es la penúltima actuación de la Autoridad Portuaria en la zona, con el objetivo de hacer desaparecer toda construcción de su superficie, para proceder a la explanación. Una vez se vendan los olivos centenarios –plantados en la zona por «el técnico Sindulfo», como rezaba un cartel ya desaparecido, con José Prendes González como promotor– y se proceda a trasladar el hórreo, sólo quedará pendiente la tarea de desalojar a los tres vecinos que aún habitan en la zona, informa B.F.

Es tal la gravedad de la situación, que hasta al periódico que Vocento pone al servicio del arecismo (cabecera El Comercio) se le escapaba anteayer un titular tremendo, si bien quitaban hierro a continuación:

Carreño alerta del «enorme perjuicio social» del desmonte del Alto de Aboño
PEPE G.-PUMARINO | CANDÁS.
Pide alternativas a los trazados afectados y mayor control de la calidad del aire y el agua en sus alegaciones al estudio ambiental

Zona del Alto de Aboño incluida dentro del plan ambiental. E.C.

Zona del Alto de Aboño incluida dentro del plan ambiental. E.C.

La Comisión Municipal de Medio Ambiente de Carreño alerta del «perjuicio ambiental, social y económico… de enorme magnitud» que tendrá el desmonte del Alto de Aboño para el concejo. Así lo pone de manifiesto en el documento que aprobó ayer y que recoge las alegaciones formuladas contra la declaración de impacto ambiental elaborada por la Autoridad Portuaria de Gijón.

Después de que el Ministerio de Medio Ambiente considerara necesario subsanar las carencias detectadas en dicho estudio y que, en su opinión, están relacionadas con los ruidos, las vibraciones, la calidad del aire, el agua y la restauración ambiental, el Ayuntamiento de Carreño plantea ahora diversas medidas de protección del concejo ante los efectos de la obra. Tras dejar claro que «los trabajos de explanación deben ajustarse a la normativa urbanística de Carreño», sostiene que en el estudio «no se especifican los trazados alternativos que garanticen los servicios actuales». Dentro del apartado cultural, subraya que «las medidas correctoras propuestas no restauran las condiciones iniciales, ni siquiera después de un periodo de tiempo dilatado. Es el caso del Camino Real de Gijón a Candás».

En el plano estrictamente ambiental, solicita que se controlen las vibraciones en dos zonas de actuación y que se limiten las voladuras a dos franjas horarias (entre las 13 y 14 horas y las 16 y 17 horas) y se notifique de ellas al Ayuntamiento. También reclama que en Xivares, durante la fase de obras y durante dos años en la de explotación, se instale un equipo de medida de calidad de aire y que se construya una balsa de decantación de aguas pluviales. Recuerda que «el Alto de Aboño es un área de protección frente a la actividad industrial de la zona, que se encontraba en su totalidad bajo la protección del Plan de Ordenación del Litoral de Asturias.

Mientras tanto, el agit-prop del Frente Popular en Asturias, incluyendo a esa extrema izquierda que se pretende ecologista, se ha unido con entusiasmo al motín en favor de cierto juez instructor, torpe, prevaricador y vedette, promovido por el Frente Popular en La Moncloa. Un alivio para ellos: así, para tapar este escándalo no tienen que inventarse agresiones locales, como en el caso de la Campa Torres/Grandas de Salime. En ambos casos se trata de escapar a la acción de la justicia.

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2 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, 05.- España, Carreño, Justicia social, Medio ambiente, Política local

2 Respuestas a “La tragedia de Aboño

  1. EFE, vía La Nueva España:

    La Audiencia paraliza el desmonte del Alto Aboño
    Los vecinos reclaman la reposición de los daños causados en edificios, lavaderos, estatuas y parques

    21:42

    La Audiencia Nacional ha considerado “contraria a Derecho” la modificación del Plan de Utilización de Espacios Portarios (PUESP) de El Musel, que preveía el desmonte del Alto Aboño, por no haber sido sometida a un estudio de evaluación ambiental por lo que anula la actuación.

    La sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, estima el recurso interpuesto por el Ayuntamiento de Carreño y destaca los efectos “significativos” en el entorno de la intervención aprobada.

    El desmonte del Alto Aboño proyecta la explanación y el taluzado de un promontorio costero de 32 hectáreas, con una cota de setenta metros sobre el nivel del mar.

    El tribunal señala que la afección al paisaje será “extremadamente severa” y destaca la de las playas de Xivares y Peña María, que resultarían “particularmente sensibles” a una eventual contaminación procedente del derrame de aceites y combustibles de las embarcaciones.

    Además, considera que el informe ambiental aprobado para la ampliación portuaria no se extiende a las actuaciones planeadas posteriormente, como la regasificadora, las plantas de almacenamiento petrolíferas y las terminal de granel sólido.

    La Audiencia considera “cuestionable” que la intervención pueda considerarse “menor” pues conlleva actuaciones de consistencia y envergadura notables.

    La Asociación de Vecinos de Xivares “El Tranqueru” ha mostrado su satisfacción por una sentencia “plenamente coincidente” con las tesis del Defensor del Pueblo que en 2008 emitió un dictamen en el que apoyaba claramente su postura, lo que motivó que el Ayuntamiento presentara un recurso judicial.

    La organización reclama la reposición de los daños causados en el Alto de Aboño en edificios, lavaderos, estatuas y parques y advierte de que “ser más grande económicamente no puede ser una patente de corso para destruir y pisotear derechos”.

    Como de costumbre –el sistema lo tiene así previsto– la paralización judicial llega tarde. Tres años después del inútil dictamen de la inútil adaptación a España («Defensor del Pueblo») del inútil ombudsman sueco, los gamberros de la Port Authority del Musel, amparados por los capos del PPSOE municipal, autonómico y nacional, casi han terminado de arrasar Aboño, y hasta han inaugurado y festejado su inútil macropuerto, dejándonos –a nosotros, gijoneses y carreñenses– otra vez en andrajos, sin patrimonio y endeudados hasta las cejas, y felices –ellos, los capos– de no vivir en el Antiguo Régimen (el anterior a la revolución liberal, se entiende), en el que habrían terminado decapitados, agarrotados, o en galeras. O, mejor aún, no habrían llegado nunca a capos.

  2. Encontrado hoy, Sábado de Gloria, en Facebook. Comentario de Ramón García:

    … por el enorme peso de la ideología, y de los intereses de Tudela Veguín, HC o Autoridad Portuaria, entre otros. Esta mañana, para mi enorme sorpresa, me encontré con un peregrino a Santiago, francés, en dependencias de la Autopista del Mar, Musel: quería hacer la ruta costera por la vía a Candás, una ruta que yo, de pequeño, vi hacer a muchos peregrinos franceses por el sendero que subía por el Alto de Aboño (lógico, hasta el siglo XVIII allí estuvo, en las marismas de la ría de Aboño, lo que ahora es el apiladero de carbón de Oligsa, el Monasterio de San Juan de Aboño, donde se custodiaron las Aras Sextianas antes de pasar al Palacio de los Bernaldo de Quirós en Carrió). Casi no podía dar crédito mientras escuchaba a este hombre, que venía de un pueblecito en las cercanías de Tours: allí estaba la memoria de algo que el Gobierno asturiano y sus funcionarios han negado ostensiblemente bajo la presión de Tudela Veguín y HP. En noviembre de 2009, dos vecinos del Alto de Aboño, Ángel González y José Prendes, hicieron una sextaferia para liberar el camino de tojos y bardiales milenarios y allí salió el impresionante muro altomedieval del que hablaron Manzanares y Marino Busto (gran historiador de Carreño): estas dos personas llevaron a cabo esa acción perseguidos, difamados y casi maniatados por la policía portuaria. Creo que fui de los pocos que pudo ver ese muro increíble. En agosto de 2010 los bulldozers de la AP acabaron con todo. Lo digo porque en algún lado tiene que quedar la memoria de estas cosas, aparte la de un peregrino francés que hoy estaba en El Musel, intentando rehacer un camino que había hecho de pequeño.

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