Se fue otro de VOLUNTAD: Bastián Faro

El periodista Bastián Faro, con un ejemplar del diario VOLUNTAD, en la redacción de «La Nueva España» de Gijón en febrero de 1998 (foto Marcos León, LNE)

El periodista Bastián Faro, con un ejemplar del diario VOLUNTAD, en la redacción de «La Nueva España» de Gijón en febrero de 1998 (foto Marcos León, LNE)

Ayer, Miércoles de las Cuatro Témporas de Adviento, se celebraron las exequias (omitimos ahora referirnos a ciertos aspectos de las mismas) del que fuera uno de los pilares de los últimos veinte años del añorado diario VOLUNTAD: Evaristo García Valle, Bastián Faro. Falleció el martes 15, en el Hospital Central de Asturias. Se le hacía bastante justicia en La Nueva España:

Fallece el periodista Bastián Faro
Redactor jefe de «Voluntad» y de LA NUEVA ESPAÑA, donde culminó su etapa profesional como articulista, una neumonía acabó ayer con su vida a los 80 años de edad
J. M. CEÍNOS

El periodista gijonés Bastián Faro falleció ayer a mediodía, en el Hospital Central de Asturias, a los 80 años de edad, como consecuencia de una neumonía que se le complicó con un infarto. La capilla ardiente quedó instalada en la sala número 2 del Tanatorio de Cabueñes, donde sus restos mortales serán incinerados a las dos y media de la tarde de hoy. El funeral se oficiará a las seis de tarde de hoy en la iglesia parroquial Mayor de San Pedro Apóstol. Bastián Faro estaba casado con María del Carmen García Mella y tenía siete hijos: Mónica, María Victoria, Evaristo, Daniel Ricardo, Nuria, Carmen e Iván Pedro.

«Fue uno de los mejores periodistas de los últimos cincuenta años en Gijón», señaló ayer de Bastián Faro el decano de los periodistas asturianos, el gijonés Juan Ramón Pérez las Clotas, quien también destacó que «era un hombre de una enorme cultura, pero no solamente literaria, también filosófica; tenía una excelente biblioteca de pensamiento».

Bastián Faro (para el periodismo gijonés, ya que se llamaba Evaristo García Valle) comenzó pronto a escribir en los periódicos. Su primer artículo salió de la rotativa el 30 de marzo de 1949. Comenzó su carrerra profesional en el diario «El Comercio» cuando lo dirigía Alfredo García, «Adeflor», y luego, el 1 de enero de 1956, se integró en la redacción del diario «Voluntad», en el que llegó a ser redactor-jefe.

Tras la desaparición del periódico, en 1975, para integrarse en LA NUEVA ESPAÑA, Bastián Faro siguió como redactor jefe en la vieja redacción de la calle del Marqués de San Esteban, convertida en delegación en Gijón de LA NUEVA ESPAÑA. Y en 1984, cuando el periódico fue privatizado junto con el resto de las cabeceras de la antigua Prensa del Movimiento, Faro pasó a la Junta del Puerto como jefe de prensa, donde se jubiló.

Además de en los dos diarios gijoneses de su época, Faro, que era diplomado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, colaboró en la «Hoja del Lunes» de Gijón, en Radio Gijón, en Radio Oviedo, en los diarios «Informaciones» y «Diario 3E» y en las revistas «Gaceta Ilustrada» y «Mundo Hispánico». Su última etapa profesional, como articulista, la vivió en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, donde durante varios años, a partir de 1998, escribió una columna diaria bajo el epígrafe de «El desván de Poniente».

«Era el periodista más conocedor de la historia gijonesa desde la posguerra, y conocedor con causa», indicó Juan Ramón Pérez las Clotas. «Pudo haber sido un excelente director de cualquier periódico, es más, se le ofreció en algún momento la dirección de algún periódico de Prensa del Movimiento, pero no quiso», recuerda Pérez las Clotas.

La vida profesional de Bastián Faro en el periodismo estuvo marcada por su especialidad en información municipal y urbanística. En definitiva, en palabras de Pérez las Clotas, «era un periodista de calidad, pero al mismo tiempo un periodista popular, ya que recogía el ambiente de la ciudad».

Por su parte, José Manuel Ponte, columnista de LA NUEVA ESPAÑA y en otros diarios del Grupo Prensa Ibérica, quien trabajó en «Voluntad» con Bastián Faro «el año que precedió a la muerte de Franco», recuerda del periodista gijonés «a una persona muy apasionada por Gijón y por sus cosas, sobre todo en la crítica municipal, que era a la que dedicaba sus mayores afanes».

Entonces, en la dirección de «Voluntad» figuraba Alfonso Calviño, que luego fue director de LA NUEVA ESPAÑA, y junto a Bastián Faro y José Manuel Ponte hacían el diario periodistas como Enrique Prendes, Liomi, José de Arango, Miche y Guerrero, que era el fotógrafo. «Y como todo buen gijonés», recuerda Ponte de Faro, «hacia Oviedo tenía sus precauciones». De hecho, rememora José Manuel Ponte, «como yo vivía en Oviedo, Bastián Faro me decía que era una ciudad levítica».

También recordó Ponte el «gran disgusto de Faro y Enrique Prendes cuando, con la nueva rotativa para “Voluntad” ya en Gijón, se decidió cerrar el periódico y enviarla para Sevilla». Con Bastián Faro, el periodista culto, se cierra prácticamente una generación de informadores gijoneses que dejaron su huella en tinta impresa antes de la llegada del offset a las rotativas.

Por la izquierda, Bastián Faro (con pipa) traslada los primeros cisnes para el parque de Isabel la Católica (foto archivo LNE)

Por la izquierda, Bastián Faro (con pipa) traslada los primeros cisnes para el parque de Isabel la Católica (foto archivo La Nueva España)

La Nueva España publicaba asimismo una interesante contribución de Javier Morán, quien contraponía a Bastián Faro con otro fallecido el mismo día. Otro a quien Gijón, por desgracia, no tiene mucho que agradecer:

El cormorán
Que la tierra les sea leve

Luto por el abogado Agustín Muñiz y el periodista Bastián Faro
JAVIER MORÁN

Recorremos en Gijón tiempos de intensidad urbanística. La Parca también lo hace. Acaba de llevarse al abogado Agustín Muñiz y al periodista Bastián Faro, ambos con bastante que ver en la planificación contemporánea de la Villa de Jovellanos. Hasta donde llega nuestro conocimiento no tenían que ver. De hecho, sus épocas fueron yuxtapuestas. Bastián relató la actualidad urbanística del franquismo gijonés, pero alcanzó después su cenit con el férreo marcaje informativo y opinativo que aplicó al PGOU que se confeccionaba a comienzos de los años ochenta. Es más, el autor de ese plan, el urbanista Ramón Rañada, conserva encuadernadas las columnas periodísticas de Bastián Faro, a las que atribuyó tanta carga feroz como a las que Francisco Carantoña escribía por la misma época.

Agustín Muñiz entra en las circunstancias gijonesas como gerente de la gestora de suelo del Principado, Sogepsa, que a finales de los años ochenta se hizo cargo del plan especial de reforma interior (PERI) de El Llano. Sobre aquel degradado pedazo de Gijón se operó la gran cirugía ya concebida por Rañada y no criticada por Bastián Faro (al menos en sus textos más canónicos, ya decimos que recopilados -y respetados- por Rañada). La influencia de Muñiz en la planificación y edificación de la ciudad iba a ser amplísima, como productor e incluso director de casting de la escena urbanística gijonesa y asturiana. Según esta misma alegoría, Bastián Faro fue el severo crítico urbanístico de quien el juntaletras que escribe «El cormorán» aprendió unas cuantas cosas.

Bastián Faro volvió al papel prensa en 1998, en LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, con aquel «Desván de Poniente» que a menudo martilleaba sobre la gran «mamandurria» municipal, una de las grandes verdades de nuestro tiempo. Pero a esta particularidad volveremos en otro momento. Ahora sólo apuntamos a que hay luto en el urbanismo gijonés. Que la tierra urbanizable que movieron o escrutaron les sea leve a Bastián Faro y a Agustín Muñiz.

En cambio, lamentable la indigencia de El Comercio, de nuevo exhibiendo su condición de edición local del bilbaíno Correo ex Español. Fiel también a sus señoritos de aquí, el obituario dedicado a Agustín Muñiz, SOGEPSA (a quien Dios tenga en Su gloria) era mucho más extenso y laudatorio:

Fallece a los 80 años el periodista Bastián Faro
Inició su carrera en EL COMERCIO aunque la mayor parte de su vida profesional la dedicó al diario ‘Voluntad’, del que fue redactor jefe
16.12.09 – 03:23 –
L. F. M. | GIJÓN.

El histórico periodista gijonés Evaristo García Valle falleció ayer en Oviedo tras sufrir un derrame cerebral mientras estaba ingresado por una neumonía en el Hospital Central. Padre de siete hijos y abuelo de siete nietos, García Valle inició su carrera en las páginas de EL COMERCIO. Siempre bajo el seudónimo de Bastián Faro, y siempre en su Gijón natal, continuó su trayectoria en los diarios ‘Voluntad’, ‘La Nueva España’ y ‘La hoja del lunes’, en los que ejerció como redactor jefe. No obstante, fue a ‘Voluntad’ al que dedicó la mayor parte de su vida profesional y donde se convirtió en su «pieza principal durante muchos años». Se despidió de la profesión con un artículo diario en prensa que publicaba bajo el título de ‘El desván de Poniente’, pero «nunca dejó de escribir, aunque fuera en su diario», recordaba ayer una de sus hijas. Hasta el último día fue también un ávido lector. «Sabía de todo y todo le interesaba», resaltan sus allegados.

Para indigencia y despiste, también, La Voz de Asturias. Confirmando que más que un periódico, es un cadáver, y además afónico:

Fallece el escritor Bastián Faro
16/12/2009

EL ESCRITOR Evaristo García Valle, conocido en el mundo literario por el pseudónimo de Bastián Faro, falleció ayer a los 80 años de edad. Sus restos mortales serán incinerados hoy, a las 14.30 horas, en el tanatorio de Cabueñes y posteriormente, a las 18 horas, se celebrará el funeral por su eterno descanso en la iglesia de San Pedro.

Nuestro más sentido pésame a su viuda, hijos y nietos. Requiescat in pace.

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo 01.- Voluntad, 02.- Gijón, 03.- Comarca, 09.- Medios, Medio ambiente, Política local

3 Respuestas a “Se fue otro de VOLUNTAD: Bastián Faro

  1. Maestro Gelimer

    Descanse en paz y alúmbrele Luz Perpetua.

  2. La Nueva España:

    Urbanismo cincuenta años atrás
    Apuntes de una entrevista de Bastián Faro en «Voluntad» con el arquitecto municipal Enrique Álvarez-Sala en agosto de 1959
    J.M. CEÍNOS

    El 15 de agosto fue tradicionalmente una fecha escogida por los periódicos locales para sacar a la calle números con más páginas, al calor del meridiano festivo de la Semana Grande gijonesa y de un mayor dispendio publicitario. Un extraordinario de 52 páginas salió de la rotativa del diario «Voluntad» el sábado, 15 de agosto de 1959, con una primera página a todo color que ocupaba una fotografía aérea de Gijón, con el parque de Isabel la Católica en primer término y la playa de San Lorenzo al fondo.

    En el «extra» de «Voluntad» de hace medio siglo se dedicaban tres páginas a una «entrevista río» con Enrique Álvarez-Sala Morís, entonces arquitecto jefe del Ayuntamiento y responsable del urbanismo municipal. El entrevistador era el periodista Bastián Faro (fallecido el pasado martes, 15 de diciembre, a los 80 años de edad), especialista del diario de la calle del Marqués de San Esteban en asuntos municipales y urbanísticos.

    La entrevista llevaba por título principal «Hay Gijón para doscientos años», y de sumarios: «Después de la expansión hacia Pumarín», «Es preciso defender la población con zonas verdes» e «Importantes manifestaciones del arquitecto-jefe municipal».

    Hace medio siglo, Gijón todavía tenía en vigor el Plan de Ordenación ejecutado por el arquitecto Germán Valentín Gamazo en los años cuarenta, con modificaciones posteriores de los arquitectos Larrodera, Muñiz y Roibás, y la principal expansión urbanística, como se decía en el primer sumario, era entonces el desarrollo del polígono de las llamadas 1.500 viviendas de Pumarín.

    Y comenzaba Enrique Álvarez-Sala la entrevista señalando el «problema urbanístico fundamental que tiene Gijón»: «Aparte del abastecimiento de aguas, es el de la actualización del Plano (así se denominaba entonces) de Ordenación de la ciudad». Y su actualización, en palabras del arquitecto jefe, debía conseguir «un equilibrio permanente» entre «la característica mixta que tiene Gijón: por un lado es población de la “Costa Verde” y turística; por otro, debe su pasado, su presente y deberá su porvenir a su potencialidad industrial y marítima».

    Proponía por ello el arquitecto municipal, a tenor de que «hay que pensar, naturalmente, en la expansión industrial hacia la parte de Pumarín», que había que «defender la población con manchas verdes en forma de cordón, que circunden, con parques la futura zona de expansión de la ciudad, y formando un frente sobre el curso del río Piles, en parte ya desarrollado hasta La Guía, y cuya continuación puede ser una gran zona deportiva, por un lado, y la instalación de la futura exposición industrial que complementa esa zona verde», es decir, el actual Recinto Ferial de Asturias «Luis Adaro».

    En cuanto a las vías de comunicación, una preocupación del arquitecto municipal era conseguir, con vistas al turismo, «que el acceso de Oviedo (sic) a la playa sea directo, sin necesidad de pasar por ese dédalo de calles del Gijón antiguo».

    Otros proyectos dibujados por Álvarez-Sala en la entrevista de Bastián Faro se referían a la «futura estación única», por la que hace medio siglo se estimaba que «saldrían diariamente, en determinados días de veranos futuros, 30.000 viajeros».

    También hablaba de convertir el cerro de Santa Catalina, «que algún día debería ser tratado en jardinería», en «una zona de maravillosas perspectivas como mirador, dominando al oeste toda la zona industrial y marítima y al este, la turística de la playa y las zonas verdes hasta la Universidad Laboral».

    Para el barrio alto también proponía el arquitecto municipal «una carretera de circunvalación que arrancaría del Campo Valdés hasta enlazar con Liquerica», ya que «interesa que sea suprimida, en lo posible, la circulación rodada en el interior del barrio de Cimadevilla (…) estudiando pavimentación de tipo antiguo, rehaciendo y componiendo las fachadas de notable interés (…) buscando también una iluminación adecuada al ambiente que tiene el barrio alto».

    Medio siglo atrás se preveía, asimismo, por «su gran interés turístico», la construcción «de una carretera como mirador en cornisa, siguiendo toda la costa hasta el Alto de La Providencia, con vuelta sobre la carretera actual para enlazar con la avenida de García Bernardo (…) constituiría un verdadero paseo marítimo de unas perspectivas inigualables, que además encerraría una zona para construcción aislada de casas de campo, que puede ser la segunda fase de la ya aprobada de ordenación de la Ería del Piles».

    Por último, otro asunto en la cartera de Enrique Álvarez-Sala era una propuesta para trasladar la Casa Consistorial «a un nuevo edificio en una zona que podría ser la del emplazamiento del actual Instituto de Jovellanos». De esta forma, la Casa Consistorial de la plaza Mayor podría «dedicarse a Museo Municipal, del que hoy en día se carece; un museo que encerraría los tesoros de arte pictórico que tenemos en el Ayuntamiento».

    Algunos proyectos de los descritos se llevaron a cabo, otros están en curso o pendientes de lejana ejecución. Pero lo que hace medio siglo ocurrió fue, como escribe el geógrafo Francisco Javier Granda Álvarez en «La obra pública municipal en Gijón (1782-2006)», que «la realidad económica y política de la ciudad pronto dio al traste con el primer planeamiento».

    Entre las causas: «La reforma de las ordenanzas de construcción, en el sentido de permitir un mayor volumen edificatorio en los sectores centrales de la ciudad, allí donde las parcelas se habían revalorizado considerablemente» y «la permisividad municipal en la alteración sistemática de la normativa recogida en el plan», que, termina Granda, «terminó por anular sus contenidos, entregando las llaves del desarrollo urbano de Gijón a los intereses espurios del sector inmobiliario privado».

    Mucho lamentamos el destrozo urbanístico de Gijón de aquellos años. Que, sin embargo, se nos antoja casi inocente en comparación con las enormidades posteriores: las del Ayuntamiento socialcomunista, al servicio de la banca y del lobby del hormigón.

  3. El martes 28 de febrero falleció en el Hospital de Cabueñes, a los 88 años de edad, Juan Ramón Pérez Las Clotas, brillante periodista gijonés, aunque la práctica totalidad de su carrera transcurrió fuera de nuestra villa. Requiescat in pace.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s