PP: ni a callarse aciertan

La vieja estación de Candás, del Ferrocarril de Carreño, hoy FEVE

La vieja estación de Candás, del Ferrocarril de Carreño, hoy FEVE


El Gobierno autónomo frentepopulista goza de la más cómoda oposición que imaginarse pueda. En su inanidad, el Partido Popular de Asturias resulta cómodo en ambas direcciones: para los que desgobiernan nuestra región, y para sí mismos. Una colección de parásitos de la política, a quienes horrorizaría ganar unas elecciones, pues tienen asumida su condición de complemento y decorado para que la izquierda plural desgobierne la región. Al fin y al cabo, la oligarquía prefiere a los socialistas. Con ellos se especula mejor. Y a todos nos da miedo pensar en un Gobierno formado por la troupe del «grupo parlamentario popular» que vegeta en Oviedo. (Aplíquese lo propio, a escala, a la «oposición» gijonesa).

Lo anterior viene (una vez más) a cuento porque, para una vez que en muchos años se hace una propuesta ferroviaria sensata, los del PP despiertan de su siesta, cabecean un poco, y se oponen. La Nueva España:

La patronal española respalda el mini-AVE que plantea Feve para atravesar la Cornisa
La CEOE defiende que la Alta Velocidad a Madrid sea exclusiva para viajeros y pide un calendario de obra hasta Gijón
Oviedo, José A. ORDÓÑEZ

Un estudio de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) avala el proyecto que maneja Feve, el mini-AVE del Cantábrico, para potenciar su servicio en la cornisa, a través de una mejora integral del tendido entre Ferrol y Santander que permita a sus trenes circular a 160 kilómetros a la hora. El informe de la patronal, que analiza las necesidades de cada comunidad autónoma en materia de infraestructuras y comunicaciones propone, por lo que se refiere al Principado, la potenciación de la vía estrecha mediante el desdoblamiento de todo el trazado, la ejecución de nuevos tramos, la supresión de pasos a nivel, una remodelación de los espacios de aparcamientos y la adecuación de accesos a las estaciones. A juicio de la organización patronal, que no cita el AVE del Cantábrico entre sus propuestas para la región, los convoyes de Feve tendrían que alcanzar una velocidad media de 120 kilómetros por hora, incluyendo paradas en núcleos de población de más de dos mil habitantes.

El anuncio de que Feve va a encargar un estudio para analizar la viabilidad de que sus trenes circulen a 160 kilómetros por hora, a partir de una mejora integral del trazado con doble vía y tramos nuevos, centró ayer parte del debate sobre el AVE del Cantábrico en el Pleno de la Junta General del Principado. El diputado popular Pelayo Roces descalificó la iniciativa toda vez que, a su juicio, «se trata de una maniobra de distracción política para esconder que Asturias se queda sin la Alta Velocidad hacia Francia y hacia Portugal». Por su lado, tanto Jesús Iglesias, coordinador general de IU-BA-LV, como el portavoz socialista, Faustino Álvarez, reclamaron «respeto» para los planes de futuro de Feve, que, a la vista del informe de la CEOE, son compartidos por la patronal española.

Junto a la recomendación de potenciar el servicio de Feve, y por lo que concierne a la Alta Velocidad hacia Madrid, el informe de la CEOE considera «inexcusable» que se logre un trazado específico de AVE para viajeros, independiente de los tráficos de mercancías y cercanías, pese a que Fomento mantiene que la variante de Pajares tendrá tráfico mixto, con la construcción de un tercer hilo para los trenes mercantes. Además, la patronal reclama la aceleración del tramo de Pola de Lena a Gijón, incluyendo un calendario específico de ejecución de las obras. Según Fomento, el AVE estará en Asturias en 2012 y tres años más tarde quedará completado el itinerario por el centro de la región.

Las prioridades de la CEOE en materia de carreteras son el tercer carril en la «Y», un proyecto que se ralentiza y que únicamente está dotado con 10.000 euros en la propuesta de presupuestos estatales para 2010, la conexión de la autopista A-8 y A-63, la ronda Norte de Oviedo, desdoblar la N-634 entre Lieres y Arriondas, la ejecución del túnel del Fito, o la construcción de la autopista de León a Bragança, cuyo proyecto plantea un pinchazo directo a la autopista del Huerna.

(Qué polígloto, el redactor: «Bragança» en vez de Braganza. En fin).

O sea, el nulo Pelayo Roces (PP) insiste en el mal llamado AVE, despropósito heredado de la corrupción felipista, y se opone a un proyecto más sensato, más barato y de menor impacto ambiental.

Bien es verdad que nosotros también temblamos cuando respalda algo la CEOE, de representatividad y honradez casi tan falsas como las de UGT o CC.OO. También lo es que los actuales gestores autonómicos han hincado sus garras en FEVE, y eso se nota en el progresivo deterioro (so excusa de «modernización») del servicio. A modo de ejemplo, rescatamos de Asturiasemanal.es un artículo de Juan Robles:

Así funcionan los trenes de cercanías.

Los que nunca cogen un tren en su vida, hace años que están en campaña permanente para llenar España de trenes de alta velocidad. El despilfarro económico, el daño ecológico y el impacto paisajístico les traen sin cuidado porque, hablen de trenes o de lo que sea, ellos en lo que están pensando es en sus grandes negocios a toda velocidad.

La estación de ferrocarril de Foz, en la provincia de Lugo, está bastante alejada del pueblo. Me la encontré como esperaba: cerrada a cal y canto. En el andén había un tendal en el que se secaban al aire unas sábanas de vivos colores. Al otro lado de las vías, media docena de personas aguardaban debajo de una minúscula marquesina la llegada del tren: ¡menos mal que había alguien a quien preguntar! Y por ellos me enteré de los elementales tejemanejes para coger el tren en estaciones cerradas.

Eran las seis de la tarde cuando, con cinco minutos de retraso, vi aparecer por la curva los dos vagones que componían este tren de FEVE, uno de ellos, automotor. Subí y me senté junto a una ventanilla. Los vagones, ni viejos ni nuevos, ni limpios ni sucios. Es esta la línea del que en los primeros años del siglo XX fue denominado ferrocarril estratégico Ferrol-Gijón. Atraviesa tierras con gran producción de energía eléctrica, pero la línea sigue sin electrificar como hace cincuenta años.

Seríamos unas treinta personas las que viajábamos en este tren y todas con la pinta de “tráfico cautivo”, es decir, que íbamos en tren porque no teníamos otra cosa en que viajar. El revisor preguntaba a cada uno de los que habíamos subido su destino y nos iba cobrando y dando el billete que sacaba de su maquinita portátil. Como un curtido marinero de Terranova, amortiguaba con las piernas los bruscos balances del tren: doce euros a Gijón. Inmediatamente eché la cuenta y por ahí andaría lo que gastaría de gasoil con el coche.

De las playas próximas fue subiendo gente en cada uno de los apeaderos en los que el tren se detuvo. Luego, todos estos bañistas se bajaron en Ribadeo, donde, supongo, estarían de vacaciones. Cuando se hizo el nuevo puente del Eo, que ahora están ampliando para adaptarlo a la autopista en construcción, tampoco se creyó necesario que lo pudiera utilizar el ferrocarril, así que el tren tiene que ir bordeando la ría hasta llegar a Vegadeo. Y al entrar en Asturias, observé que hubo cambio de revisor, no sé si debido a las “competencias autonómicas”.

Al poco de adentrarnos en Asturias, el nuevo revisor nos comunicó que en Luarca había que hacer trasbordo porque una máquina se había estropeado y, hasta que no la retirasen, la vía estaba obstruida, pero ya tenían contratados unos taxis para que nos llevaran desde la estación de Luarca a la de Cudillero. Oí protestar a dos o tres viajeros, gente mayor para la que andar subiendo y bajando a trenes y coches requiere un esfuerzo y supone molestias. Los demás, nos resignamos.

Llegamos a Luarca a las 19,40 horas. Los cinco taxis ya nos esperaban, así que no fue difícil calcular que no éramos más de veinte personas las viajábamos en el tren con destino más allá de Cudillero. Me acomodé con otros tres viajeros en el primer taxi. Lo conducía una chica joven, morena y delgada, a la que se veía con mucho temperamento y remango. En veinte minutos, en la estación de Cudillero. Por los comentarios, se veía que no era la primera vez que ocurría un percance así.

En la estación de Cudillero había jefe de estación: menos mal, por que con las tarjetas que nos había dado el revisor en el tren no se abrían los tornos para acceder al andén. Tuvimos que volver a salir y colarnos por un hueco que había en el jardín. Hubo que ayudar a las personas mayores y a una pareja que lleva un bebé en un cochecito. La sorpresa fue grande al llegar al andén, pues esperaba encontrarlo vacío y resultó estar lleno de chavalería. Me pude enterar que venían de la romería de Santa Ana, en uno de los montes que se divisaban hacia el Sur. Se notaba a las claras que estaban de doblete y que venían llenos de sidra y vino por dentro y por fuera, pero aparte del normal vocerío y de los cánticos festivos, se les veía mucho más comedidos que los de nuestra época en trances semejantes.

Apareció el tren cuando llevamos más de cuarenta minutos de espera. Eran dos vagones y deberían de haber mandado, por lo menos, cuatro: ¡qué le importa a nadie! Es tráfico cautivo. Se inició el asalto, pero resultó mucho más pacífico de lo que se podía esperar. Los jóvenes, sea por un detalle de cortesía o por estar juntos, el caso es que todos los que no veníamos de la romería tuvimos un asiento. Ellos, que también pagaron billete, se sentaron a lo largo del pasillo y el tren se puso en marcha, abarrotado. Una estación más allá, todavía se llenó más al subir otra numerosa excursión de jóvenes con pinta de boy-scouts.

Para mi sorpresa, el tren no venía directo a Gijón, sino que había que hacer trasbordo en Pravia, a donde llegamos cinco minutos después de las nueve de la noche. Desbandada general. Se bajó toda la chavalería y unos cuantos pasamos al tren que venía para Gijón, que me pareció más nuevo y cómodo. El resto siguió hacia Oviedo. En este tramo del recorrido, entre Pravia y Gijón, el número de paradas es increíble. Se diría que cada tres kilómetros hay una estación o un apeadero en el que el tren se detiene.

Eran las diez y media cuando llegué a Gijón. Otra vez fueron muchas las personas, gente mayor sobre todo, los que tuvieron problemas con los tornos de la salida. Me pregunto si cumplirá las normas de seguridad en locales públicos este sistema, consecuencia del afán por suprimir puestos de trabajo. Cuatro horas y media para un recorrido de unos 160 kilómetros; o sea, una velocidad media de 36 kilómetros por hora. Sin comentarios.

El proyecto que se cita, con buenos gestores –lo sabemos, eso no es posible bajo los gobiernos que padecemos– y un aprovechamiento razonable del proyecto del Ferrocarril Estratégico Gijón-Ferrol (que en Voluntad ya hemos reivindicado), puede solucionar estos problemas y muchos otros.

Esperemos, pues, que a pesar de PPSOE/IU/CEOE etc., se lleve a cabo el proyecto de FEVE. Que no ocurra como con el viejo Estratégico que, cuando parecía que por fin se iba a completar, cayó víctima del enjambre de demócratacristianos, opusitas y tecnócratas que encaminaron a España hacia su triste situación actual. Qué pronto se acabó la moderada alegría que desde su Luarca de adopción contaba (no sin ciertas alusiones que conservan actualidad) Jesús Evaristo Casariego en ABC del 4 de agosto de 1962:

LLEGA UN TREN CON OCHENTA AÑOS DE RETRASO

A Luarca ha llegado un tren con ochenta años de retraso. Había sido pensado en 1865 y hecho un proyecto en 1878 para que pudiera rodar unos años después. Pero hasta 1962 no ha sido inaugurado. Ahora acaba de llegar a la estación luarquesa, seguido de discursos, banquetes y voladores. Ochenta años tal vez no signifiquen mucho en la historia varias veces milenaria de un pueblo naciente como el nuestro, pero para el viajero que espera sacar su billete hay que reconocer que representa un retraso demasiado largo. Por lo menos el pasaje gratuito del niño recién nacido ha tenido que ser cambiado por el boleto de persona mayor y tan mayor que ya es octogenaria. Menos mal que entre aquella delicia de los paisajes asturgalaicos la espera resulta siempre amena y deleitosa.

“Vale más tarde que nunca.” A este refrán se acogen siempre los optimistas. Y no hay duda que el ferrocarril estratégico Ferrol-Gijón, ha tenido que revestirse de mucho optimismo para llegar, al fin, a ser una realidad, aunque hasta ahora sólo se trata de una realidad parcial, pues aún le queda por cubrir una tercera parte de su recorrido. Desde Luarca al Ferrol del Caudillo aún faltan otros doscientos kilómetros largos por andar. Esperemos que en lo futuro no se guarde esa proporción establecida, y, por lo tanto, no haya que esperar ciento sesenta años para llegar a la estación de término.

El ferrocarril estratégico Ferrol-Gijón fue, durante generaciones, la gran ilusión progresista de tres provincias españolas: Asturias, Lugo y La Coruña. Cuando nuestros bisabuelos montaban en la recua o nuestros abuelos subían a la diligencia, pensaban: “¡Qué bien haríamos este viaje en tren!” El “camino de hierro” resultaba para ellos una cosa casi maravillosa, que veían en las páginas de las “Ilustraciones” o del “Museo Universal”. Nuestros padres y nosotros, sentimos menos esa necesidad del tren, pues ya disponíamos de automóviles. Un poco más de retraso, y nuestros hijos hubiesen visto llegar el ferrocarril a Luarca desde un helicóptero de una línea regular. Y, de seguir así, es muy posible que la arribada al Ferrol sea presenciada desde un vehículo espacial atómico.

Luarca es una villa que en esto de las comunicaciones ha vivido paradojas notables. Tuvo telégrafo eléctrico y líneas de barcos de vapor antes que diligencias. Y ahora tiene ferrocarril a los sesenta años de disfrutar de autobuses. La llegada del primer tren ha sido anunciada desde la emisora local, “La Voz del Occidente de Asturias”, porque también la radio, que es casi posterior en un siglo a la locomotora, había llegado allí muchos años antes que ella.

El progreso es una cosa muy relativa. La diligencia le parecía a Larra, en 1835, un medio casi perfecto para llevar personas, ideas y paquetes de un lugar a otro del ancho mundo. Cuando en Luarca se inauguró la primera línea de diligencias, en 1864, un periódico local, “El Faro” (también hubo allí periódicos antes que diligencias), llamó a los románticos vehículos de la “Ferrocarrilana” nada menos que “formidables máquinas del progreso humano”.

Pero, sea cómo y cuándo sea, la inauguración de un trozo de 110 kilómetros de ferrocarril es una buena efemérides digna de la loa y del aplauso. Felicitemos, pues, a ese benjamín de los trenes españoles que acaba de llegar, felizmente, a su destino. Aunque sea con ochenta años de retraso. Que nunca es tarde si la dicha es buena.

Algunas entradas anteriores sobre el ferrocarril en Voluntad:

  • Otra vez el tren Ruta de la Plata
  • Continuamos perdiendo el tren
  • Repaso de fin de año
  • Ge-nial
  • ¿Especulación? El término se queda corto
  • Más sobre el ferrodespropósito
  • Estamos perdiendo el tren
  • Socavón bajo las vías
  • Anuncios

    2 comentarios

    Archivado bajo 01.- Voluntad, 02.- Gijón, 03.- Comarca, 05.- España, Carreño, Justicia social, Medio ambiente, Política local

    2 Respuestas a “PP: ni a callarse aciertan

    1. Javier Morán en La Nueva España:

      El cormorán
      El buitre y el AVE

      Se nota que Feve está presidida por un político

      A la altura de Ariza (Zaragoza) un ave chocó el otro día contra un AVE. La verdad es que no sabemos qué derecho prevalece en este caso, si el del buitre –ya muerto–, o el del tren contra el que se estampó, un Velaro Siemens al que se le fracturó la luna frontal de la locomotora. Claro que estas cosas tan tremendas sólo pueden acaecer donde existe el AVE, cosa que Asturias no verá hasta dentro de unos cuantos años. A que haya buitres ya estamos acostumbrados. En fin, que a falta de poder relatar estos sucesos vamos a sobrevolar un poco el mundo. Existe una compañía ferroviaria australiana –la Queensland Rail– que circula sobre vía métrica, concretamente de 1.067 milímetros, es decir, casi como nuestra Feve. Pues bien, dispone de trenes pendulares, como el Talgo, de origen sueco, que alcanzan velocidades de 160 kilómetros por hora. Y la red convencional del Japón –la que no es el Shinkansen, o trenes bala– es también de vía estrecha y algunos de sus convoyes alcanzan los 120 kilómetros por hora, por ejemplo entre Nagoya y Nagano.

      Contamos estas cosas porque se nota mucho que la empresa Feve está presidida por un político desde hace un tiempo. Desde que Ángel Villalba, prominente socialista leonés, llegó al cargo no hemos escuchado más que proyectos fabulosos para la vía estrecha del Norte. Por ejemplo, que van a instalar un tercer carril interior en la vía del viejo paso de Pajares para que puedan circular trenes de ancho métrico. O también que quieren hacer que desde de Unquera hasta Vegadeo los Feve atraviesen Asturias a 160 kilómetros por hora. Pues nada: de esto último hay precedentes reseñables, como acabamos de recoger. Por tanto, que se dejen de faroles y que se pongan a ello. Y cuidado con los buitres.

    2. El felguerino Pelayo Roces Arbesú pasó del PP al Foro Álvarez-Cascos. Como se ve más arriba, comparte con el madrileño Francisco, el presidente autonómico más fugaz hasta la fecha, su afán por distraer a los pobres asturianos con dispendiosas tonterías como la ferroviaria mal llamada «alta velocidad». (Sin embargo, o más bien, por supuesto, no ha abierto la boca contra lo que parece que se le viene encima a FEVE, en manos del PP y en aras de complacer a ciertos grupos de presión vascos). Por lo que sale a la luz estos días, puede que Pelayo Roces comparta con Francisco Álvarez-Cascos Fernández alguna otra cualidad, en la que no resulte tan nulo. La Nueva España:

      Los juristas ven «reprochable» que Roces diese una obra a una empresa cliente suya
      El diputado de Foro, que presidía la mesa de contratación, «debió apartarse» del proceso por ser «proveedor habitual» de la adjudicataria

      10:37
      Oviedo, L. Á. VEGA / P. GALLEGO

      El diputado de Foro Asturias Pelayo Roces debió abstenerse de presidir la mesa de contratación de la Junta General que eligió los servicios de Acciona para la reforma del edificio que se levanta en el número 9 de la calle Cabo Noval de Oviedo, destinado a oficinas del Parlamento regional. Es lo que opinan los catedráticos de Derecho Administrativo consultados por este periódico, ya que Roces -como él mismo reconoce en un escrito remitido a LA NUEVA ESPAÑA-, era «proveedor habitual» de la empresa seleccionada y, por tanto, parte interesada en el proceso. Concedida la obra, la compañía adjudicataria solicitó los servicios de una de las sociedades a nombre del hoy diputado de Foro Asturias, «Juan Roces S. A.», para suministrarle material de forjado.

      La actuación de Roces, vicepresidente segundo de la Mesa del Parlamento asturiano, es «reprochable» desde el punto de vista político, afirma el catedrático Leopoldo Tolivar Alas. El vicepresidente segundo de la Mesa «debería haber informado de su relación con la empresa» al resto de componentes del órgano de contratación, añade Tolivar, profesor en la Universidad de Oviedo, que considera que Pelayo Roces se movió «en el límite de lo legal» al presidir la Comisión.

      Para marcar la fina línea sobre la que, según los expertos, caminó el hoy diputado de Foro -entonces Roces era parlamentario del PP-, los juristas señalan los supuestos de abstención de la ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas. El artículo 28, apartado 2, en su quinto punto, establece que uno de los motivos para apartarse de un expediente -como el de la contratación de una obra- es «tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada en el asunto, o haber prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar».

      «Debería haberse abstenido; la ley es absolutamente clara al respecto, no hay duda posible», sentencia Javier Junceda, decano y director del departamento de Administrativo en la Facultad de Derecho de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC). Tan claro lo tiene que, a la vista del proceso y aunque el voto de Roces no fue determinante -la empresa fue seleccionada por unanimidad-, «la decisión de la Comisión podría haberse recusado», afirma Junceda.

      Pelayo Roces solicitó en agosto de 2011 -dos meses después de tomar de nuevo posesión del cargo de vicepresidente segundo, ya como diputado del partido de Álvarez-Cascos- un informe al letrado mayor de la Cámara «sobre la compatibilidad de la condición de diputado de la Junta General con la de contratista del sector público».

      En el informe, que data del 28 de diciembre del año pasado, se señala que «la condición de diputado de la Junta General no es impedimento legal para ser contratista del sector público, ni estatal, ni autonómico, ni local». Eso sí, «obligaría a abstenerse de intervenir, en cuanto parte que sería del órgano de contratación, al concurrir en este caso el motivo de abstención establecido en el artículo 28. a) de la Ley 30/1992». El precepto al que hace referencia el letrado mayor establece que uno de los supuestos de abstención, el primero, es «tener interés personal en el asunto de que se trate, o en otro en cuya resolución pudiera influir la de aquel ser administrador de sociedad o entidad interesada o tener cuestión litigiosa pendiente con algún interesado».

      «Podemos considerar que, en el caso que nos ocupa, Pelayo Roces no era el contratista directo, pero sí subcontratista, por lo que igualmente debería haberse apartado», interpreta Tolivar con relación a la obra de reforma de la calle Cabo Noval a la que la empresa de Roces suministró materiales. Según el catedrático, lo que salvó la decisión de la Comisión de una recusación posterior es que la empresa finalmente adjudicataria resultase elegida por unanimidad, y el voto de Roces no fue determinante. «Si lo hubiese sido, sería totalmente ilegal», sentencia.

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