La Laboral la levantó Areces

El ideal político de Álvarez Areces (a ser posible, con Brad Pitt al lado y un adefesio de Niemeyer detrás)

El ideal político de Álvarez Areces (a ser posible, con Brad Pitt al lado y un adefesio de Niemeyer detrás)

Sin palabras. La Nueva España de hoy:

Los guías turísticos dicen que Recrea obliga a ocultar el pasado franquista de la Laboral
El presidente de la asociación afirma que la entidad que gestiona el recinto «nos ha dado un guión de lo que es conveniente contar a los visitantes»
R. GARCÍA

La Asociación de Guías Turísticos del Principado denuncia la «falta de libertad» con la que los profesionales de su sector se ven obligados a trabajar en las instalaciones de la Ciudad de la Cultura de la Universidad Laboral. El presidente de la entidad, Amador René García, asegura que los responsables de Recrea -la sociedad pública que gestiona el equipamiento cultural-, «no nos dejan hablar a nuestros clientes de la historia verdadera del recinto, por ejemplo de su pasado franquista».

Esta polémica tuvo su primer capítulo el 1 de septiembre de 2008, en una negociación sobre el precio para acceder al edificio con fines turísticos. La sociedad pública pretendía imponer sus propios guías, que cobran cuatro euros por visita, y para que los miembros de la asociación regional de guías pudieran desempeñar su trabajo les ofrecieron el pago de 1,5 euros por visitante por acceder al recinto.

En las cláusulas del acuerdo, al que ha tenido acceso este periódico, se incluyen dos tipos de visitas que los guías pueden realizar en el recinto cultural. Por una parte, la ejecutada por los guías de Recrea y por la otra la que capitanea un guía turístico profesional de fuera de la institución. En este segundo tipo de visitas se establece que los profesionales acudirán «acompañados por un Guía de Laboral Ciudad de la Cultura», encargado de que la explicación «se ajuste a la realidad y preserve la buena imagen del recinto» según se puede leer en el acuerdo. Con este objetivo «el miembro del equipo de Laboral Ciudad de la Cultura podrá hacer las precisiones necesarias «cuando se atente gravemente contra la misma».

«Este acuerdo estaba bien al principio y sus bases eran lógicas, pero ahora hemos visto cosas que no nos gustan y directamente nos lo saltamos» señala Amador René García, que asegura que la asociación que preside no renovará el acuerdo en 2010.

En una carta remitida a este diario, Amador René García denuncia que los guías turísticos que acceden a la Laboral, después de pagar la correspondiente cuota, tienen que «llevar colgada una persona del equipo de Recrea para que controle lo que decimos en el interior, ya que nos han dado un guión de lo que es conveniente decir, y que no tiene que ver con ni con el origen, historia, importancia social que en su día tuvo la arquitectura del edificio, sino de todo lo que el Principado ha invertido, de todo lo que hay ahora y de todo lo que el Gobierno va a hacer».

El presidente de la Asociación de Guías de Asturias denuncia que «no se puede hacer referencia al pasado franquista» del edificio y «no podemos ni siquiera acercarnos a la verja a explicar, porque cada vez que ven a un guía que no ha pagado, aunque esté en las instalaciones exteriores de la Laboral, se enfadan y van hacia él para increparlo».

«Si las cosas no cambian y no respetan el reglamento regulador de la profesión», añade García, «estamos dispuestos a denunciar la situación ante un tribunal, pues tenemos claro que la ley está de nuestra parte», señala. Y concluye, tras acusar de «consentidora» a la Consejería de Turismo, que su entidad está autorizada «para guiar a turistas por todos los lugares excepto casualmente los gestionados por Recrea, en los que se controla todo lo que decimos. Y eso cuando nos autorizan a entrar».

La polémica de las visitas
La historia oficial del conjunto arquitectónico de Luis Moya se conjuga en presente
J. MORÁN

La historia oficial de la Universidad Laboral se conjuga en el presente de su transformación en Ciudad de la Cultura, tal y como se deduce de una publicación editada por Recrea, la sociedad del Principado que gestiona el edificio de Cabueñes. Dicho libro, «Laboral Ciudad de la Cultura», difundido hace unos meses, dedica nueve páginas a la historia del edificio durante el siglo XX, y unas 200 a las transformaciones y nuevos contenidos del conjunto que se introdujeron a partir de 2005, año de comienzo de las obras realizadas por la Agencia de Proyectos Culturales del Principado.

En las mencionadas ocho páginas se expone un brevísimo recorrido por la construcción del edificio -planeado desde comienzos de los años 40- y por sus usos educativos, de 1955 en adelante. También hay algunas alusiones en las restantes páginas a las características arquitectónicas del conjunto, pero siempre incidiendo más en los cambios realizados que en el material original.

Sin embargo, el edificio diseñado por el arquitecto Luis Moya sigue produciendo bibliografía que sí analiza la historia y la evolución del edificio, de sus formas y de su contenidos. Es el caso de «Luis Moya Blanco, 1904-1990» , un volumen recientemente editado por la Universidad de Navarra -de la que fue profesor-, que recoge las ponencias de un congreso en el que se examinaron las cualidades del singular arquitecto, incluidas aquellas que cuajaron en el edificio gijonés.

Anteriormente, Adolfo Camilo Díaz y Mercedes Menéndez González habían publicado «La Laboral de Gijón. Un secreto», en castellano, bable e inglés. El libro recorre los orígenes del conjunto de Cabueñes desde la posguerra hasta la transformación del presente. Lo mismo sucede con «La Laboral de Gijón: de Orfanato Minero a Ciudad de la Cultura», nueva edición ampliada de un estudio escrito por Sergio Ríos González y César García de Castro, que examinan desde los fundamentos ideológicos del edificio hasta el pensamiento de Moya, para tratar a continuación la historia y la descripción monumental del conjunto.

Acuerdo

– El 1 de septiembre de 2008 Recrea y la empresa Guías Turísticos del Principado firman un acuerdo.

– Recrea ofrece las instalaciones de Laboral a los guías a cambio del pago de 1,5 euros por visitante.

– En el acuerdo también se establece que una persona de Recrea acompañará al grupo para vigilar que los contenidos de la visita «se ajusten a la realidad» y para que se «preserve la buena imagen de Laboral».

Denuncia

– Tras un año con el acuerdo sobre la mesa, los guías denuncian la «falta de libertad» con la que se ven obligados a trabajar en la Ciudad de la Cultura, donde «no podemos hablar del pasado franquista ni de nada que no sean las grandes inversiones del Principado».

Como Voluntad predijo, la Universidad Laboral convertida en Ciudad de la Cultura «Vicente Alberto Álvarez Areces». Como chinos, como moros. Lástima del Berlanga de blanco y negro.

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7 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 07.- Enseñanza, Justicia social, Política local

7 Respuestas a “La Laboral la levantó Areces

  1. La Nueva España:

    El cormorán
    Placas en la Laboral
    Comparanza de los vestigios de Girón en el edificio de Moya con otras huellas actuales
    JAVIER MORÁN

    Se podrían contar cientos de detalles de la historia de la Universidad Laboral, pero desconocemos si le interesan al Principado y a los gestores directos del noble edificio de Cabueñes. No obstante, vamos a relatar uno de esos detalles, que viene como anillo al dedo ante el descuido -por decirlo con suavidad- hacia el pasado de la obra del arquitecto Moya, en la forma, y de la Compañía de Jesús, en el contenido (sin que ello signifique olvidar lo que sucede después de 1978, cuando los jesuitas se van).

    El hecho es el siguiente: el edificio que iba a ser símbolo del poder de Girón en el régimen, y de su fama de aplacar a los obreros asturianos, y de su desconfianza hacia la Universidad tradicional -foco de revoltosos-, y de la nueva revolución social, y de tal y tal, es decir, la Universidad Laboral de Gijón, no exhibió finalmente placas, lápidas, ni esculturas de exaltación de sus mentores.

    El final abrupto de las obras, en 1957, cuando Girón cae del Gobierno, explica este hecho, de modo que no vio la luz ninguna rotulación, ni la estatua ecuestre de Franco -prevista para la fachada Este-, ni la escultura de Girón, cuyo emplazamiento en la plaza mayor había señalado Moya con precisión y sin entusiasmo. Contemplen ustedes las hornacinas vacías en algunos muros de la Laboral y reflexionen sobre ello: lo que iba a ser un símbolo fastuoso se quedó sin las alhajas. Por otro lado, las directrices falangistas de sus fundamentos ideológicos quedaron anuladas por lo que la Compañía de Jesús quiso hacer. Los jesuitas, siempre escurridizos.

    Antes de las reformas de la LAB Ciudad de la Cultura sólo había una placa de gran dignidad y justa colocación: la que el Colegio de Arquitectos descubrió en el Patio Corintio tras un congreso de la UNED sobre Moya. En ella figuran los arquitectos de la Universidad Laboral: Luis Moya, Ramiro Moya, Pedro Rodríguez Alonso de la Puente y el gijonés José Díez Canteli.

    Ahora, vayan ustedes y cuente el número de placas inaugurales colocadas con la transformación en Ciudad de la Cultura.

  2. Apuntábamos en el pie de foto y en el párrafo final de esta entrada a la reciente y sonrojante visita de Brad Pitt al horror Niemeyer en Avilés. Era obvio el recuerdo de «Bienvenido, Míster Marshall», pero más bien en plan «Torrente», como corresponde a Álvarez Areces y su entorno.

    Brad Pitt es un excelente actor –a diferencia de los subvencionados por la izquierda plural (anti) nacional–, pero no destaca por su preparación intelectual ni académica. Tampoco por su saber estar: posaba en Avilés con la gorra puesta, con atuendo inverosímil, mostrando la camiseta bajo la camisa abierta. Las fotos sin retocar mostraban su rostro deformado por el bótox y por el THC (esto último, seguramente, lo que más le acerca a la degradada Asturias de esta era argentina / de socialismo y cocaína). El presidente cantante y su séquito (vástagos incluidos), babeantes, correspondían con su impresentable aspecto y su equivalente falta de saber estar.

    Era de esperar. La gatopardesca Alcaldesa de Gijón quiere imitar a la de Avilés y al Alcaldón Vicente Alberto. Lo cuenta EFE y reproduce La Nueva España:

    ¿Brad Pitt en el Elogio del Horizonte?
    El Ayuntamiento de Gijón enviará una invitación formal al actor estadounidense para que conozca la escultura del artista vasco Eduardo Chillida
    25-09-2009

    El Ayuntamiento de Gijón enviará una invitación formal al actor estadounidense Brad Pitt para que conozca la escultura del escultor Eduardo Chillida ubicada en la ciudad y bautizada ‘El elogio del Horizonte’.

    La alcaldesa de la localidad, Paz Fernández Felgueroso, ha explicado, tras la firma de un convenio con la Universidad de Oviedo para potenciar la actividad del Jardín Botánico, que el artista lamentó durante su reciente visita a Avilés encontrarse tan cerca del monumento y no poder verlo.

    Así se lo ha transmitido a la regidora el hijo del escultor vasco quien acompañó a Pitt durante su visita al museo Chillida Leku en San Sebastián.

    El Consistorio enviará al actor un libro que relata cómo se construyó “paso por paso” el monumento.

    Pero qué paletos acomplejados, qué tercermundistas vocacionales de peluquería y revista rosa. Casi dejan chiquitos a Menem y a los Kirchner. Qué nueva vergüenza para Gijón.

  3. Para echarse a temblar, ciertamente. Si ayer se reiteraba el disparatado propósito de hacer un hotel de lujo dentro (ampliando el plazo de ejecución a la empresa AC, que ya lo ha incumplido), hoy se anuncian más destrozos en la Universidad Laboral. La Nueva España:

    El cormorán
    Todavía no es BIC

    Se anuncian obras en los accesos a la Laboral: es el momento de temblar de nuevo
    JAVIER MORÁN

    Mediante el «plan A», de Asturias y Areces; el «E», de España y Zapatero; o puede que el «O», el «I» o el «U» -ya hemos perdido la cuenta-, el Ayuntamiento realizará obras en los accesos a esa Universidad Laboral que levantó Girón de Velasco -de esto, por favor, que no se entere nadie-, y que hoy se llama Ciudad de la Cultura. Cada vez que se anuncia algo para la Laboral o su entorno es el momento preciso de ponerse a temblar. El noble edificio del arquitecto Luis Moya está tan desprovisto de protección urbanística real que de dentro y fuera del conjunto de Cabueñes se han perpetrado algunos disparates notorios, como ya se ha indicado aquí en varias ocasiones.

    Cierto es que la Laboral viene incluida en el catálogo municipal de inmuebles protegidos, pero dicho blindaje ha venido a ser como un papel de celofán que no resistía ni el más mínimo rasguño. Ni el mínimo ni el máximo. De hecho, cuando se escriba la historia de las deformaciones de la Universidad Laboral acudiremos a los archivos municipales para consultar las licencias de obra que dictaba el Ayuntamiento y después las contrastaremos con lo verdaderamente ejecutado.

    Respecto al entorno del edificio, se puede predicar prácticamente lo mismo. Se le han añadido elementos inadecuados, o no se ha respetado ese espacio que con lógica debe ser protegido en torno a todo edificio monumental. Estamos hablando incluso de naves industriales, por muy hermosas que parezcan. Y todo ello se mostrará claramente cuando entre en servicio la nueva avenida que conduce hacia Cabueñes, que permitirá contemplar los zarpazos asestados a la fachada norte de la Laboral, que en origen era la más sobria y definitoria del carácter escurialense del conjunto (que luego evolucionó hacia otros estilos en el resto de fachadas).

    Todo esto viene sucediendo con impunidad, y prueba de ello es que la Laboral todavía no ha sido declarada bien de interés cultural (BIC), que es un poco más que celofán.

    • Buena idea. Aunque sea dudoso honor contar con el nombre de una calle, en medio del callejero estalinista del Gijón de la izquierda pluralLa Nueva España:

      El cormorán
      Luis Moya y Díez Canteli

      Al vial dedicado al creador de la Laboral le falta un buen compañero de calle
      JAVIER MORÁN

      Ya sabemos que el Ayuntamiento emprenderá la reforma de los accesos a la Universidad Laboral y, en particular, de la calle de Luis Moya Blanco, que es la que sube desde la glorieta del Botánico hasta la puerta principal del conjunto de Cabueñes. Con este motivo aprovechamos aquí para plantear que al vial dedicado al arquitecto que concibió la Laboral le falta un compañero importante: una calle en ese entorno que lleve el nombre del profesional gijonés que fue director de obra del noble edificio, el también arquitecto José Díez Canteli, de 91 años, y persona excelente cuya presencia en aquella colosal construcción garantizó, entre otras muchas bondades, la limpieza económica del proyecto. Dicha pulcritud y ausencia de chanchullos fue dictaminada por el Tribunal Supremo cuando el edificio de Girón fue investigado con denuedo por sus enemigos políticos, aquellos que habían sustituido a los camisas viejas en el Gobierno franquista de 1957.

      Tal vez llegamos un poco tarde con lo que ahora vamos a proponer, ya que el Ayuntamiento puso hace un tiempo el nombre de avenida del Jardín Botánico a una parte de la antigua carretera de Villaviciosa (aunque exactamente no sabemos hasta qué punto). Sin embargo, quien conozca uno de los sentidos arquitectónicos de la Laboral no dudaría de que el vial que discurre ante su fachada Sur debería llamarse avenida de Luis Moya.

      Ese sentido al que aludimos consiste en que la Laboral ha de ser rodeada y contemplada desde dicha carretera antes de poder acceder a ella por la puerta torre. Es uno de los efectos -barrocos, o casi manieristas- que Moya introdujo entre los numerosos dispositivos arquitectónicos y visuales del conjunto arquitectónico. Si dicha carretera fuera la avenida de Luis Moya sucedería que el visitante llegaría a través de ella hasta la Laboral, disfrutando a la vez del mecanismo concebido por el propio arquitecto. En tal caso, el vial dedicado hasta ahora a Moya podría ser bautizado perfectamente como el del Arquitecto José Díez Canteli. Sea dicho todo ello salvo opinión mejor fundada.

      • Las ocurrencias no cesan, aunque contradigan a las ocurrencias anteriores. Lo de encomendar el teatro de la Universidad Laboral al invertido José Luis Moreno, foriato, mal ventrílocuo y peor productor de espeluznantes horteradas, ha sido un digno remate de los «logros» del arecismo, en tránsito hacia el fernandecismo. (Aunque le haya surgido un competidor/colaborador, la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón, que acaba de albergar y promocionar una feria pornográfica, con la colaboración de la prensa y de las feministas locales). La Nueva España:

        «Lo que pasa en Laboral que lo sepa el mundo», dijo Moreno
        Es el momento de pasar a la acción y «okupar» el patio de la Laboral con piezas, músicas, acciones, canciones y talleres
        BONI ORTIZ

        Ya nos gustaría saber a todo el mundo lo que pasa en Laboral. De momento, lo que se sabe es la última ocurrencia para el teatro y, desde entonces, uno no sale del asombro. Según parece, la productora Kulteperalia de José Luis Moreno quiere programar, de aquí a fin de año, «Cenas con las estrellas». A saber: la gente que vaya a Laboral podrá comprar, además de la entrada para ver el espectáculo, una cena en la que compartirá cuchillo y mantel con alguno de los artistas de la función vista. Según parece, no se trata de ir en familia a ver a «Los Lunnis» y que luego, junto a Lublú o al Profesor Lutecio, los nenes se coman unos Happy Meal, el papi un Big Mac y mamá un Mac Fish, con abundantes patatas de luxe. Ni tampoco cenar un cocidito madrileño cuando pongan «La Venganza de la Petra» de Carlos Arniches a primeros diciembre (estrenada hace ya cuatro años), con Isabel Pintor, Andoni Ferreño y el propio José Luis que la dirige, artísticamente hablando. Ni pollo frito al estilo de Kentucky, después de ver el musical «Míticos 70», con Miky (el de «Los Tonis»), Jeannette (la de «Los Pic-Nic»), Tony Ronald (el de los «Kroners») y Lorenzo Santamaría (el de los «Z-66»). No.

        José Luis Moreno -seguramente muy contento por el reciente ascenso de su amigo Alfredo Pérez Rubalcaba- explicó el proyecto flanqueado por Alejandro Calvo, director gerente de Recrea, José Luis Álvarez, presidente de la Asociación de Hostelería de Asturias, Pedro Morán y Koldo Miranda, los dos cocineros «Michelin» de Asturias, además de Noelia Menéndez, responsable de la Sociedad Regional de Turismo, a la que le tocó invocar cifras de visitantes a Laboral. (Espero que alguna vez digan cuántas regalan en las cercanías del rastro, como las dos que me dio a mi un discreto caballero, para la función del domingo 19 de septiembre de Pedro Ruiz).

        Otra cosa que resulta curiosa es la sensibilidad operística y cultural de la propuesta que nos ocupa. Ya sabemos quién cocinará en «Tosca» y en «Aida» y, sin embargo, es imposible saber cuál es el reparto, los cantantes, la orquesta (si la hay, que igual es una grabación), la dirección musical y escénica, etcétera. Sabemos que sus menús estarán inspirados en ese «arte tan bonito que es la ópera» y que será en el Salón de Pinturas donde cenen los señores y señoras, sentando en su mesa a los faranduleros para que coman caliente, como hacían los marqueses hace siglos. O los rentistas, estraperlistas y señoritos falangistas en los años cuarenta.

        Pero no se preocupen. Es de historia saber que la farándula, en lo concerniente a comer, no exige mucho, como ya bien dijera en los primeros años del siglo XVII Agustín de Rojas en «El viaje entretenido», en referencia al que anda los caminos oficiando el arte de la suplantación y el engaño: esencia común del oficio del bululú, el ñaque, la gangarilla, el cambaleo, la garnacha, la bojiganga, la farándula, la compañía o la pipirijaina. Nombres distintos por distinguir con ellos el número de hombres y mujeres que pudieran componerlos y al repertorio en relación, más nunca para distinciones principales o básicas de su ser hambriento. Porque cualquiera de los mentados «está ocho días en un pueblo, duermen en una cama cuatro, comen olla de vaca y carnero, y algunas noches su menudo muy bien aderezado. Tienen el vino por adarmes, la carne por onzas, el pan por libras, la hambre por arrobas, haciendo particulares a gallina asada y liebre cocida».

        La ocurrencia en cuestión la venden como novísima, aunque en realidad es un remedo «Serie B» del Castell de Perelada. Pero hay una diferencia esencial que, a mi modo de ver, constituye su enorme inconveniente: en Perelada el museo, la bodega, la biblioteca, el casino, el hotel, el campo de golf, los restaurantes y el propio castell, son propiedad privada. Y la organización, gestión y financiación del festival depende de la Associació Cultural Castell de Peralada, presidida por Carmen Mateu de Suqué, que representa a la propiedad. Allí van John Malkovich, Serrat, Zubin Mehta, Víctor Ullate… Aquí no se sabe quién vendrá, y además, Laboral es una infraestructura pública que debería convocar con criterios populares y democráticos.

        Supongo que Mercedes Álvarez, consejera de Cultura, ya no dirá aquello de hace año y medio: «Laboral es un espejo de lo que queremos para Asturias», porque significaría que quiere una Asturias que, aun siendo de todos nosotros, la disfruten exclusiva y privadamente, élites económicas, ostentosas, con mal y anticuado gusto. Puede que esa privatización de espacios y lugares de titularidad pública sea legal, pero no por eso deja de ser un uso inadecuado, inmoral, de nuevos ricos, además de una horterada.

        Creo que en este punto ya se acabaron los requerimientos y emplazamientos para que la Consejería de Cultura y Turismo, titular de Laboral, junto a la gente del teatro asturiano (a través de sus asociaciones representativas), se ponga de acuerdo para dotar de actividad al primer y único teatro autonómico, en su natural perspectiva de difundir, fomentar, desarrollar y exhibir las artes escénicas hechas en Asturias. A mi juicio se acabaron las contemplaciones, ahora de lo que se trata es de «okupar Laboral». Los profesionales de las artes escénicas, los amateurs, la crítica y todo el que se considere a sí mismo público teatral tendría que «Okupar el patio de la Laboral» y empezar a programar piezas, escenas, músicas, acciones, canciones, talleres…, lo que sea, y dejarse de puñetas. Ya está bien. Ya valió.

        Discrepamos del último párrafo. Dios nos libre de la actual «gente del teatro asturiano (a través de sus asociaciones representativas)». Más cutre farándula subvencionada no, gracias.

      • Fíjense si será escandaloso el asunto, que hasta Ladis se da cuenta… La Nueva España:

        Cenas de lujo en tiempos de crisis
        La Laboral y su última ocurrencia
        LADISLAO DE ARRIBA

        Los paridores de ocurrencias van de oca en oca y siguen porque siempre les toca. La gente adinerada, para no ganarse el odio de cuatro millones y medio de parados que tenemos en casa, para no humillar a los españoles que viven en los límites de la pobreza, ha decidido no salir a cenar. Y entonces va el promotor de ocurrencias espectaculares e inventa las veladas operísticas con cena a todo lujo.

        No pretendo hacer creer que los ricos riquísimos hayan dejado de cenar, sino que ya no lo hacen a bombo y platillo (en Cabueñes sería a soprano y barítono). Lo hacen en sus mansiones, a las que las mejores marisquerías de Madrid sirven las angulas a domicilio, con catering, sumilleres y chefs de alto rango.

        En tiempo de crisis tienen la prudencia -seguramente más por razones de seguridad que por caridad- de cenar a puerta cerrada.

        Los ocurrentes de Cabueñes se proponen hacer todo lo contrario: dar cenas en el Salón de Pinturas de la «Uni», para que todo el mundo sepa quiénes son los nuevos, e insolidarios, ricos que quedan en «esti Gijón del alma» y en esta Asturias (Patria querida).

        Hay que ver en lo que está quedando la Universidad Laboral, que fue creada como orfanato para hijos de trabajadores, que salían de Cabueñes con una titulación profesional muy acreditada.

        Si se va a seguir con ocurrencias de este tipo, ya estoy viendo las termas romanas del Campo Valdés convertidas en discoteca y el castro de la Campa Torres usado como solárium. Decían nuestros abuelos que cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Pues eso.

        Esas cosas que pone usted como extremos ya se hacen, Ladis. Sin ir más lejos, en la propia Universidad Laboral, en su iglesia: espectáculos acrobáticos y rodajes porno. Son las cosas de los nuevos ricos, como su adorado Tini Álvarez Areces, y de los ricos un poco más viejos, como su adorada Mapi Fernández Felgueroso.

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