Boulevard de San José

Nuevamente, la edición local de El Correo ex Español – El Pueblo Vasco, periódico antaño conocido como El Comercio, perpetra otra de sus, cada vez más, habituales barrabasadas contra la memoria (así, sin apellidos) de los gijoneses.

En una noticia referente a la nueva remodelación de la avenida actualmente conocida como de «Pablo Iglesias», el redactor de la misma incurre en unos errores que ofenden a la vista y al buen sentido de los habitantes de la villa de Jovellanos.

Pablo Iglesias recuperó su sitio

La avenida, que perderá un carril de circulación, perdió su nombre original durante el tiempo que recordó a los Héroes de Simancas

07.11.08 – O. ESTEBAN| GIJÓN

Los tres carriles actuales de Pablo Iglesias. / J. P.
Los tres carriles actuales de Pablo Iglesias./J.P.

Cuarta y última de las grandes avenidas que serán remodeladas según el plan municipal presentado la pasada semana. Pablo Iglesias, nombre último y original, pero no constante, de una vía que asume uno de los mayores aforos de tráfico de la ciudad. Nada menos que 18.634 vehículos al día pasan por esta calle, que comienza en Hermanos Felgueroso y finaliza en la plaza del Arquitecto Manuel del Busto. Un tráfico sólo superado por el de Príncipe de Asturias y Manuel Llaneza, y seguido de cerca por la avenida de La Costa.

Ésta última ha sido precisamente el espejo en el que se han mirado los autores del estudio de viabilidad del plan de avenidas para decidir la eliminación de un carril de circulación. Dicen los técnicos que es una «vía sobredimensionada» y que con la supresión del carril y de los aparcamientos «podrán vivir en armonía peatones, ciclistas y conductores». ¿Y podrán seguir pasando 18.600 vehículos por un carril menos? Los técnicos están convencidos de que sí, por dos motivos. En primer lugar, porque dan por hecho que unos de los carriles está casi siempre inutilizado por los vehículos aparcados en doble fila y los que buscan una y otra vez una plaza para estacionar. Y, en segundo lugar, porque uno de los objetivos a largo plazo de todos estos proyectos urbanísticos es que los conductores usen cada vez más las vías que circunvalan la ciudad y cada vez menos las calles que cruzan el casco urbano.

En La Costa, dos carriles

Además, los autores del estudio ponen el ejemplo de la avenida de La Costa, donde defienden que el tráfico -algo más de 18.000 vehículos- circula bien por los dos carriles que tiene. Entre otras cosas, porque esa limitación disuade a los conductores de parar en doble fila. Sea como fuere, Pablo Iglesias perderá ese carril y las 270 plazas de estacionamiento que tiene en superficie, que serán compensadas por dos aparcamientos subterráneos, con un total de 510 plazas. Contará también con una galería de servicios, incluida dentro de los aparcamientos subterráneos, y con un carril bici de 2 metros de ancho.
Como en el caso de Manuel Llaneza, Ramón y Cajal y Castilla, este es el dibujo del futuro. El del pasado es el de una avenida que ya se llamó Pablo Iglesias en 1931, pero que perdió su nombre, a favor de los Héroes de Simancas, el 4 de diciembre de 1937.
Bastantes años más tarde, el 9 de julio de 1982, el Ayuntamiento devolvió su placa en la calle al fundador del PSOE, que visitó Gijón, entre otras ocasiones, para intervenir en un mitin en el Teatro Jovellanos, en 1902.

http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20081107/gijon/pablo-iglesias-recupero-sitio-20081107.html 

El titular de la noticia es ambiguo, puesto que no sabemos a qué se refiere con eso de que «Pablo Iglesias recuperó su sitio»; pero la entrada de la misma es pavorosa. Por mucho que le pese al periodista, «Avenida de Pablo Iglesias» no era el nombre original de esa vía gijonesa, y Gijón existía antes del año 1931. Ya en el callejero de 1924, figuraba esa vía con el nombre de «Boulevard de San José» y, como indica Luis Miguel Piñera en su obra Las Calles de Gijón, discurría «Desde la Carretera de Ceares izquierda hasta la Carretera de Villaviciosa (fielato frente a la Plaza de Toros)».

Sigamos analizando la entrada de la noticia, puesto que, a continuación, nos encontramos con otra demostración del pobre bagaje que atesoran algunos de los periodistas que, hoy en día, pueblan las redacciones de los diarios locales. Menciona a los «Héroes de Simancas» como los anteriores titulares del nombre de la avenida; en Voluntad, no dudamos de la existencia de héroes en esa vallisoletana villa, máxime cuando dentro de sus límites se desarrollaron dos batallas importantes, contra los moros, con perdón, (en el año 939) y contra los franceses (en 1813); pero a los héroes a los que se refería la avenida era a los «Héroes DEL Simancas». Se refería a los jefes, oficiales y soldados del Regimiento de Infantería de Montaña «Simancas» Nº 40, que, durante más de un mes, resistieron el asedio de las fuerzas que las autoridades frentepopulistas de Gijón lanzaron contra su acuartelamiento, sito en el Colegio de los PP. Jesuitas. En este error también incurre Luis Miguel Piñera en la obra citada en el párrafo anterior. Los héroes no son de Simancas sino del regimiento de ese nombre, al igual que su acuartelamiento no era el «Cuartel de Simancas» sino el «Cuartel del Simancas».

Tras una serie de párrafos acerca de las modificaciones que el sesudo, y amplio, equipo de asesores de nuestra Alcaldía pretende introducir en la citada avenida, vuelve a mencionarse a «Pablo Iglesias» como nombre original, por llevarlo desde 1931, y a «Héroes de Simancas» como sustituto del mismo, con lo que se demuestra la contumacia en el error. En el último párrafo menciona los méritos que contrajo Pablo iglesias para que su nombre luzca en una de las principales avenidas de nuestra villa: ser fundador del P.S.O.E. y haber visitado Gijón varias veces, una de ellas para pronunciar un mitin, en el Teatro Jovellanos, en 1902.

Las Calles de Gijón de L.M. Piñera

«Las Calles de Gijón» de Luis Miguel Piñera

Es curiosa la similtud que tiene la redacción del último párrafo con la que hace Luis Miguel Piñera en la obra citada anteriormente. Mientras que el redactor de la noticia pone, textualmente, que Pablo Iglesias fue el «fundador del PSOE, que visitó Gijón, entre otras ocasiones, para intervenir en un mitin en el Teatro Jovellanos, en 1902»; Luis Miguel Piñera indica que fue «Fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Visitó Gijón en varias ocasiones, entre otras, para intervenir en un mitin en el Teatro Jovellanos en 1902». No hay nada que objetar a que se utilice como referencia bibliográfica e histórica una publicación patrocinada por el propio diario del escribiente, pero no está de más que se lea por entero la entrada que se refiere a esa calle, puesto que es, en esa misma entrada, donde se refleja que el nombre original fue, es y será, puesto que eso ya no puede cambiar, «Boulevard de San José». Aunque eso no quiera decir que la obra sea un paradigma de infalibilidad… y a las pruebas nos remitimos.

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5 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 09.- Medios, Política local

5 Respuestas a “Boulevard de San José

  1. Con posterioridad a la redacción de esta entrada, hemos conocido que el autor de la noticia publicada en El Comercio es una periodista, nacida fuera de Gijón, lo que no es justificación de nada, pero que podría eximir de cierta responsabilidad…

    Lo malo es que esa noticia pasaría, antes de ser publicada, por alguien que, es de suponer, sí sería de Gijón… ¿O tampoco?

  2. Carolus

    Los Héroes del Simancas fueron los militares y civiles que se sumaron al Alzamiento Nacional en Gijón y que murieron en combate o fueron asesinados a sangre fría por los milicianos rojos (socialistas, comunistas y anarquistas).

    A pesar de ser únicamente poco más de 200 personas frente a varios miles de milicianos rojos (los atacantes llegaron a ser más de 10.000), el Cuartel del Simancas (ubicado en el actual Colegio de los Jesuitas, confiscado entonces por el Gobierno II República) resistió hasta el 21 de agosto de 1936 y el Cuartel de Zapadores (en el Coto de San Nicolás) resistió hasta el 16 de agosto de 1936.

    Ninguno de los dos Cuarteles se rindió a pesar de la aplastante superioridad numérica de los asaltantes. Ante la inevitable entrada de las tropas rojas en el Cuartel del Simancas, los heroicos Defensores del Simancas enviaron un mensaje al “Almirante Cervera”, el barco del Ejército Nacional que los apoyaba desde el mar: “El enemigo está dentro. Disparad sobre nosotros”.

    Después de la Liberación de Gijón se realizan múltiples y merecidos homenajes a estos Héroes víctimas de la Guerra Civil. Se denomina Avenida de los Héroes del Simancas a la vía que nos ocupa; se construye el Grupo Escolar Héroes del Simancas en Los Campos (cerca de la Parroquia de los Capuchinos); y se edifica el Ambulatorio de los Héroes del Simancas en la Plaza de Europa.

    Posteriormente, los herederos políticos del Frente Popular eliminan todas las referencias en le Callejero gijonés referidas a los Mártires o a todos aquéllos que contribuyeron al engrandecimiento de Gijón, del Principado de Asturias y de España y que pertenecían al Bando Nacional. Es, por tanto, justo y necesario recuperar los verdaderos nombres de calles, avenidas, plazas… como éste de los Héroes del Simancas para honrar a las víctimas de la represión roja y no a los verdugos o a los que los alentaron.

    Sin embargo, el ejemplo de Fe, Esperanza y Caridad que nos siguen ofreciendo los Héroes del Simancas permanecerá eternamente. Todos los 21 de agosto (y ya van más de 70 años) se celebra una Misa en la Parroquia de la Inmaculada (la del Colegio de los Jesuitas) en la que rezamos por el eterno descanso de estos Mártires y damos gracias a Dios por ellos y por todos lo que lucharon por Dios y por España con tanta generosidad y valentía.

    • Murió César Ramón López González, autor de la novela Morir por algo, sobre el asedio del Simancas, y habitual de los acontecimientos filatélicos gijoneses. Nota emitida el pasado sábado por la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias:

      El Carlismo asturiano, de luto

      Ayer, 26 de febrero, LXXXII aniversario de don Juan Vázquez de Mella, se recordó en el acto celebrado en Oviedo (presentación del libro Sociedad y regionalismo en Vázquez de Mella. La sistematización doctrinal del Carlismo, de Francisco Sevilla Benito) a dos fallecidos el día anterior en la misma ciudad.

      A los ochenta y nueve años de edad murió don César Ramón López González, requeté veterano de los Tercios de Nuestra Señora de Begoña y Nuestra Señora de Covadonga, de la escolta de la Santina cuando en 1939 regresó a su santuario en Asturias; miembro de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista. ATS y fisioterapeuta de profesión, era notable filatélico y autor de la novela Morir por algo (Gijón, 1972) sobre la heroica defensa del Cuartel del Simancas en 1936, y de numerosos artículos en prensa. Su cuerpo recibió cristiana sepultura en el Cementerio de Tellego (Ribera de Arriba).

      Y a los ochenta y tres años de edad falleció doña Carmen García-Braga Albornoz, esposa de don Antonio Cuervas-Mons Hernández, antiguo miembro de la Junta Regional carlista y candidato al Senado en la lista de la C.T.C. en las elecciones generales de 2004. Sus restos recibieron hoy cristiana sepultura en el Cementerio del Salvador.

      Requiem aeternam dona eis, Domine; et lux perpetua luceat eis.

  3. A ver si con la dichosa «remodelación» (otra forma de engordar a los contratistas y promotores adictos y de reponer la caja B del partido, ya se sabe, a costa de los dineros de los gijoneses) por lo menos quedan practicables las rampas para minusválidos de las aceras de la avenida de los Héroes del Simancas (por mal nombre, «Pablo Iglesias», parásito socialista gallego que apoyaba al ultracapitalista Romanones y animaba al asesinato de los rivales políticos). Hasta ahora, la mayor parte de las citadas rampas son un sarcasmo, impracticables para las sillas de ruedas.

  4. Carta al director de La Nueva España, de Fermín Alonso Sádaba. Seguramente enviada para el día 21, ha aparecido diez días más tarde:

    El Simancas

    El Simancas ha marcado uno de los episodios ejemplares de la Historia de España, en la que, muriendo, vencieron.

    El día 20 de agosto de 1936 comienza con un intenso bombardeo sobre el cuartel de Simancas en Gijón. La demolición del cuartel prosigue sistemáticamente, desde los cimientos hasta los tejados.

    Por todas las partes atacan los rojos. Hay más de diez mil milicianos en torno al cuartel, dentro poco más de doscientos. Un camión blindado acomete contra el portón del patio exterior y lo derrumba.

    El cerco es cada vez más estrecho, pero el Simancas desangrado, extenuado, solo, no se apresta todavía a morir, viven horas de máxima exaltación.

    El coronel Pinilla, reunido con jefes y oficiales al pie de la columna de La Inmaculada, adopta sin el menor titubeo: «Morir antes de rendirse».

    Amanece el día 21 y los sitiados se dan cuenta de los progresos hechos por el enemigo durante la noche.

    Todas las piezas de artillería de los rojos disparan sobre el cuartel. Todas dan en el blanco. Las paredes se caen, pero es igual, para defender las ruinas están los héroes. Donde se abre una brecha está un defensor para cerrarla. Hay bajas, muchas bajas, pero el Simancas no se rinde.

    Una granada prende fuego en el tejado, las llamas se alzan y se prodiga por las maderas de la techumbre. Un nuevo enemigo tienen los defensores del Simancas. El fuego.

    ¿Cuántas horas hace ya que se lucha sin respiro? Quién lo sabe. Los atacantes aumentan en número y arrojan bombas de mano y dinamita, pero no bastan el incendio, los cañonazos ni la dinamita para rendirlos.

    Los ataques siguen con la misma intensidad. Una gran explosión abre un enorme boquete en una tapia. Un grupo de milicianos penetran por primera vez en la heroica ciudadela. Los defensores logran desalojarlos y les hacen huir.

    Nada abate a los defensores del Simancas. Caen muchos pero los que quedan luchan por cien.

    Se combate no se sabe desde dónde porque todo está en ruinas y ardiendo.

    De pronto, por dos brechas, entran los asaltantes al cuartel. Avanzan, se desparraman por todas las partes. Los defensores se repliegan al edificio en llamas y allí se aferran y resisten.

    El coronel Pinilla envía al Crucero Cervera el siguiente parte: «El enemigo está dentro, disparad sobre nosotros».

    En el crucero estas palabras suscitan asombro, pasmo y recelo, y piden al Simancas: «Recibido, despacho, dénnoslo cifrado».

    El Simancas contesta: «No hay tiempo de cifrar».

    Son las seis y media de la tarde y el último acto de la gloriosa y heroica defensa del cuartel de Simancas empieza a despuntar.

    El coronel Pinilla se defiende con un machete. Cosido a balazos cae al suelo y es rematado con bayonetas.

    El resto de los defensores del Simancas siguen defendiéndose hasta que la muerte se lo impide.

    Poco después, desde un camión, la Bandera del Simancas se exhibe por las calles gijonesas. Valioso trofeo, al desplegarse, muestra los tres colores de sus franjas, la roja, la amarilla y la morada de la república.

    Desde el crucero Almirante Cervera se envía al coronel Aranda que está defendiendo Oviedo, el siguiente parte:

    «Toda la dotación rinde homenaje, tributo y admiración, gesta heroica guarnición de Gijón, digna continuación histórica verdadera de España, en la que, El Simancas, aparecerá ante nuestras juventudes como digno émulo de Sagunto y Numancia. ¡Viva España!».

    Indalecio Prieto dijo: «Hoy, al atardecer, ha quedado batida la resistencia que ofrecía el acuartelamiento del regimiento Simancas 40. No digo que se ha rendido porque según mis informes no ha habido tal rendición. Los insurrectos, principalmente oficiales, con el cuartel en llamas desde hacía doce horas, siguieron defendiéndose dentro del patio, detrás de sacos terreros, y murieron matando. Descubrámonos respetuosamente ante sus cadáveres».

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