Negra narcoguerrilla

Sin que sirva de precedente, Voluntad va a reproducir y glosar hoy un artículo del Wall Street Journal, periódico liberal que suele difundir lo políticamente correcto. Sin embargo hoy encontramos un texto esclarecedor. Cuyas conexiones gijonesas, por si a alguno no le parecen evidentes, desarrollaremos a continuación.

Los amigos de “derechos humanos” de las FARC
July 7, 2008 4:33 a.m.

Por Mary Anastasia O’Grady

Mientras sale a la luz pública nueva información sobre la audaz operación del ejército colombiano para rescate a los rehenes de las FARC la semana pasada, hay un detalle que llama la atención. Al engañar a los rebeldes de las FARC para que pusieran los rehenes a bordo de un helicóptero, las fuerzas especiales encubiertas simplemente les dijeron a los comandantes que la aeronave había sido facilitada por un organismo no gubernamental ficticio llamado La Misión Internacional Humanitaria que simpatizaba con su causa.

El ejército colombiano pudo haber demorado años para infiltrar las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y debió haber sido difícil imitar a los rebeldes de manera convincente. Pero lo que parece haber sido muy fácil fue hacer que las Farc creyeran que una ONG estaba aportando recursos para ayudar al trabajo sucio de trasladar a los cautivos a un nuevo lugar.

Esto me hace recordar una declaración del presidente Álvaro Uribe en 2003 de que algunas organizaciones de “derechos humanos” en su país eran una fachada de los terroristas. El comentario molestó al senador de Connecticut Christopher Dodd, quien sermoneó al mandatario colombiano sobre “la importancia de los valores democráticos”.

Como lo sugiere la historia del helicóptero, sin embargo, Uribe parece haber tenido la razón. ¿De qué otra forma se explica el hecho de que las Farc se tragaran el cuento sin siquiera pestañear?

Esto es importante porque se suma a la ya sólida evidencia de que las ONG izquierdistas y otros llamados defensores de los derechos humanos, incluyendo al presidente de Venezuela Hugo Chávez y a la senadora colombiana Piedad Córdoba, no son más que propagandistas de los terroristas.

Cuando las pasiones sobre la víctima del secuestro Ingrid Betancourt y otros rehenes estaban en su nivel máximo, estos actores presionaron a Uribe para que aceptara las exigencias de las Farc. Ahora está claro que estas presiones buscaban más el fortalecimiento de los rebeldes que la liberación de los cautivos.

Durante años la prioridad de las ONG de izquierda ha sido minar la credibilidad del gobierno colombiano. Un informe interno de 2003 de la embajada de Estados Unidos en Bogotá titulado “una mirada de cerca a las estadísticas de derechos humanos” confirmó esto. Encontró que el análisis de las ONG del ambiente de derechos humanos —como el del jesuita Centro de Investigación y Educación popular conocido como Cinep—contenía un marcado sesgo contra el gobierno mientras eludía a las guerrillas.

Desde finales de los noventa, la práctica de las ONG de llevar los militares a los tribunales bajo acusaciones de violaciones a los derechos humanos ha destruido las carreras de algunos de los mejores oficiales del país, aunque la mayoría de estos hombres resultaron inocentes después de años de investigaciones. La guerra judicial resultó ser especialmente efectiva porque bajo la legislación promovida por el senador de Vermont Patrick Leahy, las acusaciones “creíbles” contra oficiales ponían en riesgo la ayuda militar de EE.UU. a menos que el acusado fuera separado de su cargo. Las ONG sabían que solo tenían que apuntar con el dedo para deshacerse de un líder efectivo. Al tomar esto en cuenta, no es de extrañar que las Farc pensaran que un helicóptero de una ONG fuera algo perfectamente natural.

En cuanto a Chávez, los documentos obtenidos durante el ataque de Colombia al campamento de las Farc en Ecuador mostraron que como “mediador” en las negociaciones de rehenes desde el año pasado, estuvo asesorando a los rebeldes sobre cómo aprovechar el uso de los rehenes para avanzar en su revolución.

A finales del año pasado, Chávez y las Farc tramaron un audaz plan en el que el venezolano tomaría una “prueba de vida” de Betancourt para llevársela al presidente francés Nicolas Sarkozy en París, donde la situación de Betancourt era una causa célebre. Los rebeldes escribieron que Chávez estaba seguro de que la presión de Francia por las negociaciones iba a llevar al presidente Bush a “ordenarle a Uribe que permitiera una reunión” entre Chávez y los rebeldes en territorio colombiano, algo a lo que Uribe se había negado. Los rebeldes informaron que Chávez estaba “super motivado” porque veía el encuentro como un golpe de relaciones públicas que le daría a él y las Farc un renombre continental y mundial.

El plan fracasó, pero Chávez tenía otras cartas bajo su manga. Una involucraba a la senadora Córdoba, quien actualmente está bajo investigación de la Fiscalía de Colombia por sus nexos con las Farc. Ella aparece como figura prominente en los documentos capturados de los rebeldes y es notoriamente cercana a Chávez.

Ella se reunió en el palacio presidencial venezolano con líderes de las Farc el año pasado. De esa reunión los rebeldes informaron que “Piedad dice que Chávez está enloqueciendo a Uribe. Él no sabe qué hacer. Que Nancy Pelosi ayuda y que está lista para ayudar en el intercambio [rehenes a cambio de guerrilleros capturados]. Que ella ha designado [al congresista de EE.UU. Jim] McGovern para esto.”

Si la presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU. estuvo colaborando con Córdoba en este plan, su juicio estaba más que un poco equivocado. Los rebeldes escriben que en un viaje a Argentina, Córdoba les dijo “no me importa la propuesta que Sarkozy ha hecho para liberar a Ingrid. Por encima de todo, no liberen a Ingrid”. En síntesis, ¿Por qué dejar ir una pieza tan útil?

¿Cuáles son, pues, esas conexiones gijonesas? Alguno, precipitadamente, tal vez asocie el título con el considerable incremento de la cocaína que, desgraciadamente, circula por la villa, que un año más coincide con la llamada «Semana Negra». Otros irán más allá y recordarán, tal vez con un vistazo a la hemeroteca (si les dejan), que dicha «Semana Negra» ha sido y es escenario de propaganda en pro del terrorismo hispanoamericano, no sólo con la presentación de libros de editoriales pro etarras, o con la glorificación del sanguinario Che Guevara, o con los paseos de las llamadas «Madres de la Plaza de Mayo» (defensoras de todos los terroristas, en pago a lo cual el Ayuntamiento de Gijón les dedicó una plaza y les ha dado bastante dinero de los gijoneses, al igual que ha hecho el Gobierno autónomo), sino hasta otorgando premios con nombres de terroristas como Rodolfo Walsh. Que no sólo en las Vascongadas cuecen habas. (Aunque a la «Semana Negra» los gijoneses sólo vayan –qué mal gusto– por los bares y las atracciones de feria, en los medios sale lo otro, y los otros –los terroristas y sus amigos– se benefician de ello, y de los viajes pagados).

Otros, en fin, recordarán los nexos de las FARC con ETA y la proximidad al mundo de ETA/Batasuna de bastantes de los llingüistas y nacionaliegos, tan próximos a Izquierda Unida (en el Gobierno municipal, recuérdese) y a la tela de araña de la izquierda subvencionada. Esa tela de araña se extiende al narcoterrorismo colombiano y al terrorismo hispanoamericano en general. No sólo algunas «organizaciones no gubernamentales» y «colectivos sociales» actúan como redes de apoyo de la narcoguerrilla entre nosotros; el mismo Ayuntamiento de Gijón, de nuevo con el dinero de los gijoneses, ha mantenido a un buen número de supuestos refugiados colombianos en pisos de esta villa, mesa y mantel y altavoz, que en la lógica de los demócratas es como si el ayuntamiento de Cartagena de Indias agasajara y mantuviera a etarras y los llamara «refugiados». Claro que, uy, esto lo hacen la tiranía castrista de Cuba —con la cual colabora habitualmente el Ayuntamiento de Gijón–, la del gorila de Venezuela –que mantiene alguna antena en este concejo– y, vía subvención a las «Madres», el propio gobierno de los Kirchner en Argentina.

En homenaje, también, a los buenos hispanoamericanos que viven entre nosotros, hermanos de Ultramar, generalmente integrados (nada que ver con los mahometanos a los que los socialistas quieren otorgar sufragio activo y pasivo, para acercarnos más a la Umma), dedica Voluntad esta entrada.

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3 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, ¿Llingua?, Cuba, Hispanoamérica, Justicia social, Política local

3 Respuestas a “Negra narcoguerrilla

  1. Ya que hablamos de nacionaliegos, llingüistas y terroristas: carta al director en El Comercio de hoy.

    El huevo de la serpiente
    13.07.2008 –
    José Luis Fernández López

    Sobre la salud y el futuro de la lengua asturiana podemos discutir, aunque hoy no apetezca, desde muchos puntos de vista. Habrá perspectivas filológicas, socio -lingüísticas, políticas (claro), romántico- atávicas, nostálgicas y económicas (más claro, si cabe). Cada asturiano o cada dueño del idioma -que es lo mismo- tendrá la suya, si quiere. Al igual que se ha hecho siempre con la mía, respeto las de los demás.
    Lo que no respeto, ni creo que debiéramos hacer ninguno, es esta pulsión tan extraña a Asturias de amedrentar al disidente. Demasiadas veces hemos visto esta actitud en otras partes del país y del mundo para no saber lo que se está incubando. Insultar y vejar al que se opone, intentar aislarlo del resto de la sociedad a la que pertenece, amenazarlo físicamente en su propio puesto de trabajo son prácticas habituales de mauléis catalanes, ton ton macoutes haitianos, camisas pardas hitlerianas y demás escuadrones de la muerte. Está en el manual de todos ellos: atacar a uno para asustar a miles. Si consentimos que cuatro descerebrados amenacen a uno de nuestros profesionales de reconocido prestigio por haber cometido el nefando pecado de expresarse libremente, vamos listos. Si el resultado de una elección democrática supone algún riesgo moral o físico para uno de nosotros, ya no importará si esto es región, nación, principao o principóte. Será nada. Si miramos para otro lado porque esa violencia nos da la razón, será cosa de dudar sobre la bondad de la misma. Si permitimos que unos aprendices de borrokas abertzales decidan «lo que quiere el pueblo» y repartan el carnet de buen asturiano, habremos perdido para siempre la identidad. Porque sólo en una cosa sé que estamos todos de acuerdo: «esi güevu nun ye asturianu». Nunca lo ha sido. Y ya somos todos muy viejos y muy sabios para no querer saber o no querer mirar. Ahora que estamos a tiempo. Que lo incube, si quiere, la madre que lo parió.

  2. Despacho de la agencia FARO.

    Atentado ETA en Madrid. Rodríguez Zapatero y la Kirchner “condenan”

    Madrid, 9 febrero 2009. (Corresponsal). ETA ha atentado en Madrid, una vez más, esta mañana. Lo que pudo haber sido una matanza se ha quedado, gracias a Dios, en cuantiosos daños materiales, que pagará el contribuyente.

    El Gobierno, por boca de Rodríguez Zapatero, “condena” el atentado con coche bomba. Faltaría más. Lo que no hace es poner fin al terrorismo y al separatismo, con los que convive y coopera. Podría hacerlo en cuarenta y ocho horas. Pero a esta democracia le conviene que existan ETA y el PNV (padre, protector y colaborador de aquella), el “Estatuto de Guernica”, el euskera batúa y demás inventos. Y los más de doscientos mil vascos en éxodo, fuera de su tierra.

    Está en Madrid la Presidente, no recordamos si electa o consorte, de la República Argentina. También ha “condenado” el atentado. Lástima que comparta gabinete (ministerial) con ex terroristas. Lástima que ella y su marido financien generosamente a las “Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo” (ni madres ni abuelas, pero ese es otro asunto), pro terroristas, propagandistas de ETA, vestales del fuego sagrado del asesinato “progresista”. Todo encaja.

  3. Como le ocurre con demasiada frecuencia, Javier Neira se columpia en lo que añade de su magín a las noticias. Como resumen de éstas reproducimos su columna en La Nueva España:

    Cien líneas
    Mafia nostra
    La Camorra compraba la cocaína en Asturias, así que todos a correr sin parar ni siquiera en Villalpando

    07:46

    En fin, aunque no sea de gusto exquisito, no me queda más remedio que entonar el «ya lo decía yo» porque después de tantos años calificando de Albania del Cantábrico a esta dolida tierra asturiana nos enteramos, ayer mismo, de que la Camorra, la terrible mafia napolitana, adquiría la cocaína en Asturias.

    No es una anécdota ni un hecho puntual ni una circunstancia fortuita, siquiera sea porque la fuente es un destacado experto en los grupos criminales de raíz italiana.

    En el asunto asimismo estaban metidos vascos vinculados a la ETA.

    Habría que añadir que aquí había, también, como se demostró en el juicio del 11-M, una mafia que traficaba con dinamita y su conexión con terroristas de la ETA siempre se sospechó aunque nada llegó a la sentencia porque realmente no había imputaciones en esa dirección. En todo caso la mafia astur de la Goma-2 es indiscutible y ésta, suministradora de cocaína para la Camorra, también. ¿Qué demonios ha ocurrido, y quizá siga ocurriendo, en Asturias, que se establecen semejantes relaciones? ¿por qué esta bendita tierra es solar central de mercaderías y negocios del nivel más sucio imaginable? ¿también hay tráfico de armas que, siempre se dice, está ligado a todo lo anterior? ¿quiénes son los capos y por qué no se saben ni siquiera sus nombres?

    Lo comentaba el otro día y, ya se ve, ha tenido virtud premonitoria: si sobre un territorio, a cuenta en este caso del declive industrial y minero, se vierte como ayuda un río supercaudaloso de dineros, es de libro que esas riquezas sobrevenidas acabarán en buena medida en manos de indeseables que, engordados y engordados por sucesivas partidas, terminarán constituyendo una mafia tremenda.

    Ahí está el tráfico de explosivos y ahora el narcotráfico a gran escala ya que aquí estaban los proveedores de la mafia napolitana, nada menos.

    Un panorama como para salir corriendo y no parar ni siquiera en Villalpando.

    Vamos a ver. La Camorra no es la «mafia napolitana»; la Mafia es siciliana, la Camorra napolitana. Ni se trata de «grupos criminales de raíz italiana». Aunque sus respectivas evoluciones posteriores desdibujan sus raíces, las de la Camorra sí pueden llamarse italianas, porque fue organizada al servicio de los invasores italianos –los liberales que tanto le gustan a Javier Neira– del hispánico Reino de Nápoles. La Mafia, en cambio, era en su origen una organización de resistencia.

    Pero eso no modifica lo fundamental. El infame deterioro de Gijón, de Asturias y de toda España, convertida en una nación de zombis drogados en esta era argentina / de socialismo y cocaína (Valle-Inclán), lo ha denunciado muchas veces Voluntad. Como lo ha hecho también con la propensión pro terrorista y genocida del PPSOE/IU/etc. municipal, autonómico y diocesano.

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