Veteranos de VOLUNTAD

Sergio Menéndez Santos

  • Sergio Menéndez Santos en el Paseo de Begoña (foto La Nueva España. Pulse para ampliar)
  • En homenaje a los que fueron trabajadores del diario VOLUNTAD, reproducimos esta entrevista de La Nueva España de Gijón de hoy.

    «El periódico es un documento tangible de la historia diaria»
    «Cualquier día se inventará una especie de casco para interpretar las ideas del periodista y plasmarlas en papel»

    Cuca ALONSO

    La vertiginosa evolución tecnológica acontecida en los últimos años ha afectado de modo muy especial a los medios de comunicación. En apariencia, un periódico siempre ha sido un conjunto de noticias y opiniones con su correspondiente carga publicitaria, pero detrás de toda esa letra impresa subyace un formidable trabajo que hasta hace unos años se alargaba en la noche y casi veía el amanecer.

    «Quién ha visto aquellos viejos sistemas y quién ve los actuales, es fácil que alucine». Testigo excepcional de cómo se fueron simplificando las tareas mecánicas que desembocan en la tirada de un diario es Sergio Menéndez Santos, un hombre que empleó la mayor parte de su vida laboral en lo que podríamos llamar las calderas, o sea, la maquinaria de los rotativos «Voluntad» de Gijón y LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo.

    Sergio Menéndez se define a sí mismo como una persona tranquila y metódica, «he sido muy trabajador y, por tanto, ahora disfruto del merecido descanso de la jubilación. Creo tener bastante sentido del humor, pero se me olvidan todos los chistes. De mi afición al esquí, que me obligaba a mantener la forma, me ha quedado el gusto por el ejercicio físico, que realizo a diario». Nacido en Gijón en 1941, en el barrio de El Llano… «Fui vecino de Pocholo, Montes, Alonso, Novoa, Biempica… Hubo un tiempo, quizá por su cercanía con el campo de Los Fresnos, que el Sporting era del Llano».

    -Por cierto, ¿vamos a subir?

    -Creo que sí, y lo necesitamos. Gijón merece tener a su equipo en Primera División, somos un histórico del fútbol y ahora nos están olvidando.

    Hijo único, Sergio Menéndez hizo sus primeros estudios en el Colegio Santa Doradía, ubicado en la plaza del Parchís. Más tarde, este centro, al unirse con el Colegio de Bomberos, pasó a constituir el Grupo Escolar Jovellanos. Tras cuatro años aprendiendo el oficio de tipógrafo…

    -Hay una canción que se refiere a un cajista de imprenta, ¿es lo mismo?

    -En efecto, es la tarea de componer, letra a letra, en una regleta de plomo, las palabras redactadas por los periodistas. Parece muy complicado, pero nosotros teníamos una enorme habilidad. Yo lo hice en mi primera época en «Voluntad», aunque sólo confeccionábamos así las cabeceras de los artículos y los anuncios. El linotipista se ocupaba del texto; el sistema era parecido, pero algo más sencillo, ya que utilizaba un teclado para seleccionar las letras y éstas iban cayendo en la regleta. Cuando me trasladé a LA NUEVA ESPAÑA conocí el fotopolímero.

    -¿Qué es?

    -Una plancha cuyos relieves se marcaban mediante una máquina de escribir IBM, y cuyas letras eran reconocidas por un OCR, una especie de computadora. Esto facilitaba mucho el trabajo porque dicho relieve iba directamente al papel fotográfico, de manera que podríamos decir que un periódico era como una fotocopia de mucha calidad.

    -¿Por qué se pasó usted a LA NUEVA ESPAÑA?

    -Ambos periódicos pertenecían a Prensa del Movimiento, así que lo hicimos varios trabajadores al cerrarse el diario «Voluntad». Sus talleres, situados en la calle Marqués de San Esteban, fueron quedando pequeños y anticuados, por lo que se buscó una nueva ubicación. Al fin la hallaron en lo que habían sido las instalaciones de Artes Gráficas, en El Natahoyo, un espacio muy amplio que se dotó de una tecnología muy avanzada. En la compra de los nuevos locales creo que había intervenido Torcuato Fernández Miranda, que siempre miraba bien para Gijón. Pero cuando estábamos a punto de realizar el traslado, nombraron a Emilio Romero director de Prensa del Movimiento, y paralizó la operación. Las máquinas de «Voluntad» fueron enviadas a Sevilla.

    -¿Qué razones se expusieron?

    -Creo que fue una consecuencia de los planes de reestructuración de la empresa. Se había decidido cerrar «Voluntad».

    -Lo que significa que no era un buen negocio…

    -En ese tiempo de la clausura aún podíamos aguantar bien, aunque años atrás habíamos llegado a doblar la tirada de «El Comercio». «Voluntad» fue un periódico muy popular en Gijón y de gran influencia. Recuerdo un día de los Santos Inocentes en que se dio la noticia de que el yate de Rita Hayworth había entrado, en arribada forzosa, por la Punta de Lequerique. Era domingo, así que todo el mundo se echó a la calle, Corrida adelante, para verlo, pero lo más gracioso es que los que regresaban sostenían el engaño.

    -¿Recuerda a sus directores?

    -Fueron varios, Villalgordo, Jiménez, Miraz, Calviño… Éste fue subdirector de «Pueblo». Recuerdo que cuando don José García Bernardo era alcalde de Gijón, la organización del Descenso del Sella le invitó a su tribuna, donde coincidiría con el entonces director de «Voluntad», Villalgordo. Al día siguiente, en su columna habitual, titulada «El Orbayu», escribió, «Fíjense qué colorido y animación había en el Sella que, al cruzarme con el Alcalde, me dijo: Hola». Don José García Bernardo era muy serio y pienso que no debía de llevarse muy bien con el director.

    -¿Sintió pesar por el cierre de «Voluntad»?

    -Mucho, fue una pena, nos habíamos preparado muy bien para asumir las tecnologías de última generación y estoy seguro de que el periódico habría tenido un éxito impredecible. Lo cierto es que los trabajadores de Gijón fuimos muy bien recibidos por los compañeros de LA NUEVA ESPAÑA, aunque el traslado a Oviedo nos alteró la vida. Íbamos a diario a la capital y nos pagaban los viajes, incluso nos ofrecieron la posibilidad de una vivienda en Oviedo. Allí conocí a Juan Ramón Pérez las Clotas de director. Tenía una especialidad; bajaba a talleres a última hora y el regente le decía qué huecos de diferente tamaño era preciso llenar, y en un tiempo mínimo hacía que llegaran los textos perfectamente ajustados. Era un director tan bella persona, además de culto y prudente, que todos lo querían, tanto en talleres como en redacción.

    -¿Cuántos años más permaneció en LA NUEVA ESPAÑA?

    -Unos doce. Prensa del Movimiento se deshizo y a los trabajadores nos ofrecieron la posibilidad de quedar en la empresa o irnos. Como la mayoría, opté por lo último dadas las condiciones favorables de la oferta. Casi todos nos recolocamos en la Administración del Estado, unos en Hacienda, otros en Industria, Obras Públicas… Yo entré en Educación como administrativo, tras un período de adaptación. Ahí estuve hasta que me jubilé.

    -¿Con júbilo verdadero?

    -Al principio me sentí muy extraño, a ver, después de 51 años de vida laboral…. Pero enseguida pude adaptarme a otras actividades, deportivas y culturales. Acudo al gimnasio, paseo mucho, leo…

    -¿Conoce cómo es el sistema actual de impresión de un periódico?

    -Sólo sé que antes, entre el periodista y las máquinas existían seis procesos de elaboración, con seis técnicas distintas. Hoy se pasa del ordenador directamente a la rotativa. Es alucinante, si levantaran la cabeza aquellos directores… Algunos que aún viven se han negado a enfrentarse a estas innovaciones. Cualquier día se inventará una especie de casco para interpretar las ideas del periodista y plasmarlas en las páginas.

    -¿Cree que el periódico digital acabará algún día con el de papel?

    -Eso se decía de los libros y ahí están. Un periódico es un documento tangible de la historia diaria y hay muchas personas que quieren tenerlo en sus manos, que no pueden prescindir de su contacto.

    -¿Qué le hay quedado de su estrecho contacto con la prensa?

    -Interés por todo lo que ocurre, sobre todo en lo que afecta a la política. Por cierto, en estos momentos con todo lo que veo a mi alrededor no sabría definirme, estoy confundido, tendré que pensar antes de reubicarme. Siempre me he inclinado hacia el orden, la justicia, los derechos humanos, la palabra empeñada y la protección a los débiles.

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    2 comentarios

    Archivado bajo 01.- Voluntad, 02.- Gijón, 09.- Medios, Justicia social, Política local

    2 Respuestas a “Veteranos de VOLUNTAD

    1. Juan José Rogero Rodríguez

      Quisiera ver fotos de los antiguos trabajadores, mi padre trabajó como cronista deportivo (Rogero).

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