Más leche, menos leches

Hace más de un año, y también comentando una noticia de La Nueva España, Voluntad se ocupaba de la disparatada situación de la producción y el consumo de la leche en Asturias. Disparatado es casi todo lo que se viene publicando sobre el asunto en los últimos meses. El mismo diario nos regala hoy varias perlas lácteas, esta entre ellas:

Las importaciones de lácteos aumentaron de forma espectacular el pasado año

Oviedo, M. J. I.

Las importaciones de leche, principalmente de Francia, batieron récords en 2007, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. En 2007 entraron en España 2.148 toneladas de leche, una cantidad que casi duplica a la de 2006, cuando oficialmente llegaron a España 1.313 toneladas. También son llamativas las importaciones de leche entera y desnatada en polvo, que subieron un 1,5 y un 0,4 por ciento, respectivamente.

La situación resulta insostenible para organizaciones agrarias como la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), cuyo secretario general, Lorenzo Ramos, ha criticado que las industrias lácteas españolas rebajaran en más de 14 millones de euros mensuales los ingresos de los ganaderos por las importaciones de leche líquida de Francia a bajo coste. Ramos advierte de que el mercado francés está utilizando al español como sumidero de sus excedentes, incluso con prácticas prohibidas como el «dumping», ya que envían a España excedentes a bajo precio y desestabilizan el mercado. En su opinión, estas importaciones son «muy preocupantes» y suman sólo en leche líquida más de 100 cisternas semanales, sin contar leches concentradas, lacto-sueros, productos industriales y todos los derivados de leche previamente fabricados en el país de origen.

Leche francesa

Por su parte, la Federación de Productores Lácteos (Feplac), presidida por José Antonio Herrero Conejo, ha denunciado que España ya está absorbiendo entre un 10 y un 15 por ciento de la producción de los ganaderos galos. Según Herrero, la Feplac comenzó a denunciar esta situación ante el Ministerio de Agricultura hace dos años y lamenta que las autoridades españolas no hiciesen «absolutamente nada».

Las industrias señalan que la principal razón que explica la situación del sector es la histórica insuficiencia de la cuota láctea asignada a España, ya que la falta de leche cruda impide a la industria lograr la eficiencia adecuada. Este hecho provoca mayores costes para la industria española. Uno de los problemas con los que se encuentra el sector lácteo es el pequeño tamaño de las industrias, en comparación con sus competidoras europeas.

Disparatado es que España importe leche de Francia (o de cualquier otro sitio): fenómeno que empezó con las llamadas grandes superficies o hipermercados, de capital francés, franquicia socialista y bandera de libre mercado y de Unión Europea (antes Comunidad Económica Europea, antes Napoleón). Disparatado es también que la leche se lleve en España de una región a otra. Disparatado es, asimismo, que en Asturias se transporte de una comarca a otra. Disparatado es, además de tiránico, que los políticos de la autonomía hayan prohibido a los ganaderos la venta directa de leche. Disparatado es que se consuma la repugnante ¿leche? de larga duración (UHT) mucho más que la leche del día, la pasteurizada. Disparatado es que en los comedores escolares no se acostumbre a los niños al consumo de leche y lácteos frescos de producción local.

Disparatado es que el mindundi supuesto portavoz de los «productores lácteos» se apunte al despropósito de que uno «de los problemas con los que se encuentra el sector lácteo es el pequeño tamaño de las industrias, en comparación con sus competidoras europeas». No. El problema es cabalmente el contrario. Pequeñas industrias, explotaciones independientes, cooperativas; producción y consumo locales con técnicas y criterios tradicionales –es decir, ecológicos y sostenibles–. Eso es lo que permitirá no sólo que perduren las ganaderías actuales, sino que vuelva a aumentar su número; que mejore la calidad de la leche y sus derivados y, consiguientemente, la salud de todos; que se reduzca la contaminación atmosférica, el gasto en combustible y envasado y los riesgos aparejados al transporte; que los ganaderos cobren más y los consumidores paguen menos; que empecemos a prepararnos para poder hacer frente a la escasez de productos alimentarios de calidad y precio razonables, que se nos viene encima.

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7 Respuestas a “Más leche, menos leches

  1. Editorial en El Comentario.tv y en El Blog de Juan Vega.

    Lo de Asturias es la leche…
    24/05/2008 – 10:39 h

    Se acerca el momento en que los legítimos propietarios de Central Lechera Asturiana van a decidir si acceden a vender barata su titularidad sobre el grupo industrial Corporación Alimentaria Peñasanta, a quien consiguiese hacerse con su control, de prosperar la operación conocida como “Plan Silva-Cuervo”, o si por el contrario mantienen su propiedad, y siguen desarrollando la cooperativa sin regularizar la situación interna, y la venden ellos mismos, o la gestionan como consideren oportuno, teniendo en cuenta que son muchos los que afirman que una cooperativa no puede mantenerse indefinidamente en manos de un grupo mayoritario de ganaderos que ya no lo son, porque no mantienen la actividad, y por lo tanto sus cuotas sociales debieran haber sido liquidadas.

    La situación es asombrosa desde todos los puntos de vista, pues si ya resulta sorprendente que se haya llegado a la situación actual, sin que los ganaderos en activo, hayan liquidado a los que ya no lo están -ahora dicen que ya es imposible sin quebrar-, la sorpresa ya no es tan grande, cuando se descubre públicamente que la industria transformadora de leche en España ha tenido que recurrir, durante años y años, a lavar mediante la emisión de facturas falsas, a través de un conglomerado de sociedades investigado por la Audiencia Nacional, la existencia de un enorme contingente de leche, denominada “leche negra” que se producía fraudulentamente, porque superaba la cuota permitida por la Unión Europea. Según afirmó en su momento el diario El País, Capsa es una de las sociedades más implicadas en este escándalo. También atribuyó la prensa, al consejero delegado de Capsa, una participación personal en el proceso, quedándose para él con una cantidad sobre el litro de leche vendido. De la lectura de la información se desprende que el ejecutivo lo desmiente y que quien formulaba las acusaciones se murió.

    A la difusión, -no a la existencia (la guarrindonguería se puede mantener mientras no se conoce públicamente)- de este turbulento asunto de la “leche negra”, y su situación sub iudice, que sin duda ha contribuido enormemente hay que atribuir el cambio de actitud de los políticos asturianos, medios de comunicación, Cajastur y otras entidades de la vida pública, periodística, empresarial y económica de Asturias, que han pasado de la alegría y entusiasmo báquicos, ante el despojo de la propiedad de los ganaderos activos y retirados de la actividad, por parte de un grupo de ejecutivos, abogados, intermediarios y beneficiarios mil, que consideraban que lo mejor que se podía hacer con CLAS era arrebatarle a los propietarios su propiedad, y así todo resuelto, hay que añadirle otro asunto aún más desconocido, y no menos preocupante, como es el porcentaje indeterminado de leche francesa que ha venido a suplir a la “leche negra”, pues si ésta ha dejado de fluir, y el número de ganaderos cayó en picado, salta a la vista que de algún sitio ha de salir la leche que bebemos, etiquetada como asturiana.

    Y llegados a este punto es cuando tenemos que preguntarnos por qué aquí sólo se habla de asturianía, cuando se trata de dar un palo, y la asturianía ya no importa nada, cuando se trata de buscar soluciones a un problema. De CLAS y CAPSA dependen muchas cosas -entre ellas la única industria asturiana que conserva en activo un terminal de contenedores de Renfe-, demasiadas, como para que la única solución del asunto para nuestros políticos sea que, o bien esto se lo queda Pascual, o Ebro-Puleva, –que tal y como dijo públicamente el ejecutivo Pedro Astals, ése era su plan-, o bien se hace con el control del negocio Cajastur, una entidad que sin duda tiene unos ejecutivos muy brillantes, que en absoluto despide la sensación de que su fin último no sea hacerse con el control de la operación, para al final tener las riendas de la venta de este negocio -y en definitiva gestionar las “plusvalías”, es decir, la “pasta”-, sin duda uno de los últimos grandes emporios industriales, con los pies de chicle, que nos quedan en Asturias.

    Asturias Paraíso Natural, la tierra de los quesos artesanos, donde marcas y denominaciones de origen reconocidas internacionalmente, como el cabrales, el gamonéu, el afuega el pitu, y otros muchos quesos artesanales, junto con los más industriales, de indudable éxito, no han sido convertidos en banderín de enganche de una industria ecológica, de calidad y con precio, que pudiese tirar de Asturias, como de una Normandía más, como una región quesera de Europa, distinguida por la calidad de sus productos, de su paisaje y de sus servicios, en un mundo en el que, ¡oh casualidad!, la industria alimentaria se está convirtiendo en una de las grandes estrellas de la economía. Una región tan corrupta no puede aspirar a algo tan noble como desarrollar su industria con limpieza. Eso es demasiado para nosotros, aunque tuviésemos algunos de los mejores quesos, pastos e imágenes de marca de toda España, y buena parte de Europa. ¡A la mierda con todo lo bueno, con todo lo que vale! ¡Aquí lo único que importa son las comisiones de cuatro sinvergüenzas! Los demás, quietos parados….

    Europa demanda ahora carbón, barcos y productos agroalimentarios, tres cosas en las que Asturias era una referencia de singular importancia. El carbón, ya se sabe, lo hemos cambiado por las importaciones masivas del propio mineral, y de gas, que destruyen la calidad del paisaje y contribuyen a crear una industria inútil para nuestro desarrollo, amén de dejar sin actividad el gran centro económico regional que debería ser el puerto de El Musel, convertido en terminal granelera. La construcción naval la hemos abandonado por la construcción de pisos -nos gustan los sectores en quiebra que dan jugosos convolutos a los políticos-, y cerramos los últimos astilleros cuando el mercado inmobiliario entra en colapso. Y ahora damos este espectáculo con nuestra última industria pujante: la leche.

  2. Con ligeros matices de discrepancia, y sin que sirva de precedente, puede suscribirse el editorial de La Nueva España de hoy.

    Asturias desaprovecha la riqueza de sus quesos

    Un pastor de Onís dedicado a la fabricación de queso gamonéu del puerto se quejaba amargamente la pasada semana en LA NUEVA ESPAÑA: «Esto se acaba». El gamonéu del puerto es una joya gastronómica ligada al aprovechamiento de los pastizales durante el verano en las majadas de Onís y Cangas de Onís, en los Picos de Europa. A diferencia del gamonéu del valle, su variedad hermana de las aldeas que goza de buena salud, ya pocos ganaderos lo elaboran. Sólo seis suben a los puertos. Hace tan sólo una década eran una veintena. La falta de relevo amenaza su actividad, el pastoreo, y con ella deja al borde de la desaparición un tesoro: uno de los quesos tradicionales más apreciados.

    El lamento del pastor de Onís contrasta con el reconocimiento nacional e internacional, cada vez mayor, del que gozan los quesos asturianos. Tres productores de Cabrales lograron el pasado mes de mayo los tres primeros puestos en un tradicional concurso internacional de Cantabria. Entre los diez finalistas había seis asturianos. La Feria del Queso y del Vino acaba de clausurarse en Avilés con gran éxito de público y de ventas. Éstas, pese a la crisis del consumo que padece la economía, aumentaron en un 20 por ciento. Un queso artesano de Llanera fue elegido como el mejor del certamen, al que concurrían productos de toda España.

    Si Francia presume de ser el país de los quesos, Asturias tiene razones para considerarse un imperio. No hay ningún otro lugar en el mundo que, en un territorio de dimensiones tan reducidas, haya logrado reunir medio centenar de variedades queseras. La gran diversidad geográfica obra ese milagro, con pastos a nivel del mar y a dos mil metros de altura, con rebaños de mezclas muy diversas -cabras, ovejas y vacas- y formas de manejo y elaboración singulares casi en cada valle. En estos momentos hay registradas en la región 122 queserías no industriales, de las que 56 son de cabrales.

    La transformación artesana de la leche surge, históricamente, como respuesta a una necesidad elemental de acopio de alimento. Antes de que hubiera unas potentes redes de recogida láctea, antes de que las carreteras llegaran a casi todos los núcleos rurales y el transporte se modernizara, los ganaderos no tenían otra posibilidad de almacenar lo que producían sus animales más que convirtiéndolo en manteca y queso. La aparición de las grandes centrales lecheras cambió la orientación económica del campo. El queso tradicional, con ser uno de sus productos de mayor valor añadido, cayó en el olvido.

    Ni la capacidad de producción, ni la calidad ni la demanda son en estos momentos los mayores problemas de los quesos asturianos. El gran cuello de botella está en la comercialización, que apenas sale de los mercados locales. El sector está atomizado. Las explotaciones son familiares y de pequeño peso, lo que complica las soluciones individuales. Detrás de una quesería hay un rebaño, y detrás un pastor. A los pastores del siglo XXI no puede pedírseles que sigan en las majadas en las mismas condiciones de escasez, penuria e incomodidad en que lo hicieron sus antecesores. Los pasos que se han dado para enmendar la situación son escasos y deslavazados.

    Fallan las estrategias porque no hay conciencia del enorme potencial agroalimentario que se está desperdiciando. Cuando acucia la crisis y el despoblamiento rural se ha convertido en un problema social y ambiental, la producción quesera puede ser una de las muchas alternativas para mantener gente en el campo. Ahora que está de moda hablar de territorialidad y de ecodesarrollo, pocas actividades hay que favorezcan tanto ambos conceptos como la producción de quesos.

    Morcín y Grado recuperaron prácticamente de la nada el afuega’l pitu. En dos majadas de los Picos se han adecentado cabañas para que los pastores trabajen en mejores condiciones, aunque han recibido críticas por su reducido tamaño. En Amieva, el Ayuntamiento va a montar una explotación de 240 cabras para arrendarla y facilitar que la leche que sus artesanos necesitan se produzca en el concejo. Una vaquería catalana permite a sus clientes recibir a domicilio los yogures y la leche de las reses que previamente adoptan, como si tuvieran el animal en un establo al lado de casa. En Asturias faltan muchos más estímulos para que surjan iniciativas originales y modernas como éstas, que acompasen el mantenimiento de una actividad tradicional con las exigencias de los nuevos tiempos.

    Salvando todas las distancias que se quieran, el queso artesano puede y debe ser para Asturias lo que el vino para La Rioja: un motor económico, una fuente de calidad de vida para quienes lo producen y un pilar esencial en la conservación del entorno por sus implicaciones en el mantenimiento del pastoreo, que es lo que al fin y al cabo ha modelado el paisaje a lo largo de generaciones. Todavía estamos demasiado lejos de asumir este reto. Lo triste es que cuando quesos como el gamonéu del puerto desaparezcan será demasiado tarde para hacerlo.

  3. «Mar y Campo», La Nueva España.

    Las distribuidoras prevén compras masivas de lácteos franceses, según los agricultores
    El sindicato UPA-UCA denuncia que Francia utiliza a España «como sumidero» para liberarse de excedentes y prevé la destrucción de 50.000 empleos en el sector

    Oviedo, Raquel L. MURIAS

    Las grandes distribuidoras del sector de la alimentación que operan en Asturias planean la compra masiva de productos lácteos procedentes de Francia durante los meses de junio, julio y agosto. Así lo denunció ayer, durante una rueda de prensa celebrada en Oviedo, el secretario general de ganadería de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), Román Santalla, que alertó de que la entrada de estos productos supondrá otra «cesión» del mercado lácteo español en beneficio del foráneo.

    Con la entrada de estos productos que se venden en España «por debajo del precio de coste», las marcas españolas reducen sus ventas y el sindicato campesino alerta de que, «si no se adoptan medidas urgentes, esta crisis supondrá la pérdida de 50.000 puestos de trabajo en el sector», indicó el dirigente de UPA, donde está integrado el sindicato agrario asturiano UCA. Román Santalla puntualizó que España «ya ha cedido el 35% del mercado lácteo» y aseguró que el movimiento campesino «no va a permitir ni una sola cesión más».

    UPA afirma que hay que luchar por una «estabilidad de los precios y facilitar la venta de los excedentes lácteos que se producen en España». Santalla asegura que las comunidades lecheras españolas ( entre ellas Asturias) son capaces de producir la mejor leche al precio más competitivo, pero que es necesario impulsar los sellos de calidad y las denominaciones de origen para que los consumidores opten por estos productos, en lugar de las marcas blancas. Además, Santalla denunció que las grandes distribuidoras establecen el veto a la entrada en las estanterías de sus establecimientos de otras marcas, imponiéndoles costes muy altos, con lo cual «se ven obligados a subir los precios para obtener beneficios».

    UPA también avanzó que se ha desconvocado la «tractorada» que estaba prevista en protesta contra las grandes distribuidoras, tras haber concretado una reunión con el Gobierno central y estas empresas para poder alcanzar una solución al conflicto.

    Si hay algo positivo que sacar de esta crisis es el cambio en la actitud del Gobierno, indicaron ayer estos representantes sindicales. Según avanzó ayer José Calvo (secretario general de UPA-UCA en Asturias), «hemos conseguido reunirnos con todos los grupos parlamentarios, con los mayoritarios y con los minoritarios, y percibimos la voluntad y el compromiso de buscar soluciones». Calvo aseguró que, a pesar de la crisis, su visión es optimista y confía en que los productores de leche «saldremos reforzados de esta lucha».

    UPA solicitará en la reunión con el Gobierno central y con las distribuidoras del sector agroalimentario que apoyen los productos nacionales y solicitarán medidas de control para evitar el «dumping», una práctica que, según el sindicato, está usando Francia, al utilizar a España «como sumidero» para introducir sus «excedentes por debajo del precio de coste».

    Santalla y Calvo esgrimieron la necesidad de que la Comisión Europea en servicio de la competencia actúe en la vigilancia de los mercados «para evitar la entrada de estos productos de forma ilegal, no está permitido vender por debajo de los costes». Los representantes de UPA-UCA insistieron en que España no es capaz de dar salida a sus excedentes de productos lácteos y, por lo tanto, «el Ministerio debe actuar para paralizar la entrada irregular de productos, no sólo de Francia, sino también de Alemania».

    Los ganaderos critican a las distribuidoras:

    Según los productores, las grandes compañías distribuidoras de alimentación (la mayoría de capital francés y alemán) apuestan por vender productos de sus países.

    Los campesinos sostienen que estas distribuidoras imponen márgenes abusivos a las industrias lácteas españolas para forzarlas a que retiren sus marcas.

    El mercado lácteo español ya ha cedido el 35 por ciento de su mercado en beneficio de los productos que llegan de países extranjeros, según manifiestan los ganaderos.

    Las reivindicaciones de los productores:

    Los ganaderos reclaman que se normalicen los precios para poder hacer frente al «intrusismo» de los productos foráneos.

    Las organizaciones sindicales reclaman marcas de calidad y sellos de distinción del producto que certifiquen y garanticen la procedencia de los productos lácteos.

    Los sindicatos agrarios se reunirán con el Gobierno central y con las compañías distribuidoras para solicitar que abran la veda al producto español y puedan así remontar la crisis que está azotando al sector.

    Los productores denuncian el veto a las marcas autóctonas en las grandes cadenas

    Oviedo, R. L. M.

    «No les vamos a dar tregua». La paciencia de los ganaderos está llegando a su límite. Por eso, desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) ya se trabaja en la redacción de una demanda judicial en contra de las grandes distribuidoras por su veto a los productos autóctonos.

    Los ganaderos necesitan que las distribuidoras compren sus productos para poder hacer frente a la crisis y creen que la actitud adoptada por estas distribuidoras es «irregular». Esta falta de salida del producto ha traído consigo una caída en picado de los precios. Por este motivo, el consejero de Medio Rural del Principado de Asturias, Aurelio Martín, ha solicitado a las grandes empresas lácteas de Asturias que recogen la leche a los ganaderos asturianos (Central Lechera, Reny Picot, Danone, Nestlé y Monteverde) que hagan un esfuerzo por mantener el precio a los productores en origen.

    Central Lechera Asturiana ha garantizado que aguantará el tirón y que no rebajará el precio al productor, al menos, hasta el mes de agosto, fecha en la que se prevé una recuperación de los precios. El resto de empresas lácteas ha manifestado que «intentarán» no tener que aplicar recortes. El sector ganadero asturiano recibirá una pequeña inyección monetaria, gracias a las ayudas económicas directas aprobadas por el Principado, que destinarán 5,5 millones a los productores. Estas ayudas, que se podrán solicitar a partir de la próxima semana, se podrán cobrar de manera inmediata gracias al compromiso de algunas entidades bancarias, que adelantarán los pagos a interés cero.

  4. Aparte de ciertas veleidades cientificistas, la entrevista que a continuación se reproduce corrobora, sustancialmente, cuanto desde Voluntad hemos venido sosteniendo sobre la leche. La Nueva España, suplemento Siglo XXI. Las negritas son nuestras:

    «Es una locura no tomar leche en la adolescencia, cuando más calcio se necesita»
    «En Madrid tomo leche fresca, que me traen todos los días»

    «Los niños menores de dos años alimentados con leche entera padecen menos infecciones que los que toman leche desnatada»
    «En España la ingesta de calcio es baja, ligeramente inferior a la media europea: tomamos menos leche, menos queso y más yogures»

    Manuela Juárez Iglesias
    Profesora del Instituto del Frío, premio «Hipócrates» de Investigación Médica sobre Nutrición Humana

    ELENA FERNÁNDEZ-PELLO

    La autoridad de Manuela Juárez en cuestiones nutricionales tiene detrás todo el peso de la ciencia: habla de alimentación en términos de experta y salpica su discurso de fórmulas químicas y combinaciones atómicas. Sin embargo, en la conversación, muy de cuando en cuando, se le escapa un comentario doméstico, que suma a los conocimientos adquiridos en el laboratorio el sentido común de quien ha dado de comer a varios hijos y aún se recrea alimentando a sus nietos. Cuando la profesora del Instituto del Frío del Centro Superior de Investigaciones Científicas, miembro del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados y V Premio Internacional «Hipócrates» de Investigación Médica sobre Nutrición Humana -que acaba de recoger en Oviedo- aconseja comer mantequilla, respalda esa afirmación aludiendo a sus propios hábitos culinarios: «Yo a mis nietas las tostadas se las doy con mantequilla».

    -La concesión del premio «Hipócrates» es un reconocimiento a sus investigaciones sobre la leche, un alimento controvertido.

    La grasa de la leche tiene muy mala prensa por su alto contenido en grasas saturadas, pero en ella está presente, en un 4 por ciento, el ácido oleico, con propiedades anticancerígenas; en ella hay ácidos con 6, 8 y 10 átomos de carbono, con propiedades antimicrobianas y antivíricas. La grasa de la leche es beneficiosa. Está demostrado que hasta los dos años los niños alimentados con leche entera padecen menos infecciones que los que toman leche desnatada.

    -Y su investigación…, ¿qué añade a lo que ya se sabía?

    La grasa de la leche, de forma natural, contiene ácido linoleico conjugado, en una proporción del 1 por ciento. Ese ácido disminuye el colesterol, mejora el sistema inmune y tiene propiedades anticancerígenas. En la leche también está presente el ácido alfalinoleico u omega 3. Pues suplementando la alimentación del ganado -ovejas y cabras, que son los animales con los que hemos trabajado- nosotros hemos conseguido que los átomos con alto poder colesterolémico reduzcan su concentración en la leche y que el ácido linoleico se multiplique por cinco, pero quiero dejar claro que, aunque sus componentes tengan propiedades anticancerígenas, es precipitado decir que la leche que hemos obtenido es anticancerígena. Hasta ahora la mayoría de los ensayos sólo se han realizado con animales. Ateniéndonos al reglamento europeo, aprobado en julio de 2007, se puede decir que los quesos elaborados con esa leche son «fuente de» -cuando 100 gramos de producto contienen el 15 por ciento de la cantidad diaria recomendada- o «ricos en» -cuando esa concentración sube al 30 por ciento- omega 3 de forma natural. Es sencillo añadir omega 3 a un producto de forma artificial, pero la gente prefiere que los alimentos sean naturales.

    -¿Y eso se consigue…?

    -Modificando la alimentación del ganado, añadiendo semilla de lino estrusionada, muy rica en ácido linoleico. Hay quien dice que deberíamos tomar una ensalada aliñada con aceite de linaza al día, pero es imposible utilizar esa grasa como aliño por su alta densidad.

    -¿Cuándo incorporó el hombre a su dieta la leche de otros mamíferos?

    La leche se ha consumido desde la Antigüedad, prácticamente en todas las culturas. El ingrediente básico de la leche es el calcio: no sólo es muy rica en calcio, además, el calcio de la leche se absorbe muy fácilmente; tiene, además, vitamina D, que favorece su absorción y lactosa, que también lo hace, y no tiene inhibidores de esa absorción. Es cierto que hay culturas que no consumen lácteos, pero se comen las espinas del pescado, que también contienen calcio.

    -¿Por qué es tan importante ese aporte de calcio?

    -El contenido de calcio de nuestros huesos va aumentando hasta la adolescencia, no tomar lácteos en la infancia y la adolescencia es una barbaridad. En la adolescencia llegamos al pico de calcio, a partir de esa edad ya no aumentará en nuestros huesos y sólo podremos mantener ese pico tomando calcio que reponga el que vamos perdiendo con los años. No tomar leche en la adolescencia es una locura. Fíjese que con los lácteos que consumimos, como media, queda cubierto entre el 65 y el 75 por ciento de la cantidad necesaria, el resto lo tomamos de otros alimentos.

    -La obesidad empieza a ser un problema extendido entre niños y adolescentes.

    -No es sólo cuestión de alimentación, el ejercicio es muy importante y con la televisión y los videojuegos los niños han dejado de moverse. El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la estrategia NAOS contra la obesidad infantil, que prohíbe instalar máquinas dispensadoras de bollos en los colegios pero que también insiste mucho en que hay que hacer ejercicio.

    -En el IMDEA (Instituto Madrileño de Estudios Avanzados) trabajan en la elaboración de alimentos que ayudarían a combatir la obesidad.

    -Estudiamos las interacciones entre genes y dieta para prevenir la obesidad para diseñar alimentos funcionales personalizados. Mi grupo de investigación, con Javier Fontecha, forma parte del proyecto PRONAOS, que lidera Puleva Biotech, y trabajamos en el campo de los lácteos, en quesos bajos en grasa y con una grasa saludable.

    -¿Qué pesa más, la genética o los hábitos nutricionales?

    -Lo interesante es una dieta saludable, pero hay individuos que no responden normalmente a la interacción de un elemento, y en esos individuos es interesante hacer un estudio gen-dieta para ver cómo responde cada individuo a determinados ingredientes. El futuro de la alimentación es la nutrición personalizada, con alimentos funcionales y una dieta determinada por un estudio genético previo. No se cuánto tardará en suceder, pero en el futuro un análisis genético determinará nuestra dieta.

    -Usted canta las excelencias de la leche, pero es un alimento con muchos detractores. Ahí tiene a Fernando Sánchez Dragó, que desaconseja fervientemente su consumo.

    -Sánchez Dragó publicó una nota en ese sentido en «El Mundo», y yo mandé otra, por supuesto, a favor del consumo de leche. Él sostiene que en Japón se toma muy poca leche y que por eso hay menos cáncer. ¡Qué aberración! No tiene en cuenta otras peculiaridades de su alimentación, como que comen mucho pescado. No hay ningún dato contrario al consumo de leche.

    -¿Y la intolerancia a la lactosa?

    -En ese caso puedes tomar yogur, las leches fermentadas no producen lactosa, producen lactasa. En el queso a los 15 días de fermentación ya no hay lactosa. Hay leche con la lactasa hidrolizada, y en las farmacias se puede comprar lactasa e hidrolizar en casa con agua. Siempre hay una manera de tomar leche. Yo soy miembro del Comité Nacional Lechero y en el Libro Blanco que hemos editado queda constancia de que los lácteos son insustituibles.

    -¿No tienen ninguna contraindicación, rotundamente?

    -No veo inconveniente alguno en consumir lácteos. Lo que hay que mantener es una dieta variada, equilibrada. Si alguien come cinco «petit suisse» al día no tomará otros alimentos que también son necesarios, ése es el problema. Grande Covián sostenía que había que comer de todo en plato de postre. Un litro de leche cubre las necesidades diarias de ingesta de proteínas de un niño, pero yo no aconsejaría a nadie que alimentara a su hijo sólo con leche.

    -¿El consumo de leche ha de ajustarse a cada etapa de la vida?

    -Las necesidades de calcio varían en la infancia, la adolescencia, el embarazo y la menopausia. Lo aconsejable en una persona de mediana edad y sin complicaciones es tomar unos 1.000 mililitros al día, y eso equivale a dos vasos de leche, más un yogur y un trozo de queso.

    -¿Llegamos a esa cantidad?

    -En España la ingesta de calcio es baja. La media de consumo anual ha descendido en los últimos años de 113 litros de leche por persona a 96, ligeramente por debajo de la media europea; en cambio, tomamos más leches fermentadas y productos lácticos que el resto de Europa; comemos 8 kilos de queso al año, cuando la media europea es de 18, y en países como Francia y Grecia superan los 22. Y de mantequilla tomamos 10 veces menos que la media europea.

    -¿Usted recomienda tomar mantequilla?

    Yo no recomendaría eliminar la mantequilla, por principio. En la cocina, si hay que elegir entre mantequilla y aceite de oliva, siempre aceite de oliva, pero no hay por qué eliminar la mantequilla: yo a mis nietas les doy tostadas con mantequilla.

    -¿Leche o yogur?

    -Al pasar por el estómago las caseínas de la leche dificultan la asimilación de las proteínas. El yogur favorece la digestibilidad. Mis hijos toman un vaso de leche al día y varios yogures, pero hay que tener en cuenta que un yogur, 125 mililitros, no equivale a un vaso de leche, unos 250 mililitros.

    -¿Son eficaces los productos probióticos?

    -Los microorganismos que viven en esos alimentos no mueren al pasar por el estómago, los bifidubacilos en las leches probióticas aguantan la fermentación y llegan vivos al colon, pero es difícil que se implanten allí, porque en la flora intestinal del colon viven miles de microorganismos. Aun así, tienen efectos beneficiosos en nuestro organismo.

    -¿Y los alimentos funcionales?

    -No son imprescindibles si se hace una dieta sana, pero imaginemos un abuelo que se niega a tomar más de un vasito de leche al día, pues en ese caso la leche enriquecida con calcio es interesante. Lo mismo ocurre con el omega 3: si tomas pescado no lo necesitas, pero como cada vez es más difícil hacer una dieta equilibrada, no está de más contar con otro alimento que lo lleve incorporado, o si no consigues que tus hijos tomen alimentos con fibra, pues tienes en la tienda leche con fibra, 4 gramos de fibra por 100 gramos de leche.

    -¿A mejores pastos, mejor leche? ¿Es la razón de la calidad de la leche asturiana?

    -Antes de las pruebas con la semilla de linaza hicimos experimentos con vacas que se alimentaban con pasto: aumenta el omega 3, pero el rendimiento es menor, las vacas producen menos leche. Eso sí, con el pasto baja el contenido en grasas saturadas, aumenta el ácido linoleico conjugado, el omega 3 se multiplica por 3; el linoleico, por 5.

    -La leche, ¿bien fresca?

    -Hay que tomar leche higienizada, lo contrario es una locura. Pasteurizada es la que menos vitaminas pierde. La leche UHT tiene menor contenido en vitaminas B y C, pero esas vitaminas no las tomamos tanto de la leche como de otros alimentos.

    -¿Qué leche toma usted?

    En Madrid tomó leche fresca, que me traen todos los días. Las características organolépticas son mejores, y pasteurizada aguanta ya hasta tres días, y no es más cara, el envase en tetrabrik cuesta más.

    Discrepamos en la necesidad de tomar leche higienizada industrialmente. Como tantos otros, nos hemos criado con leche recién ordeñada. Con una cabaña ganadera saneada y un poco de sentido común –del que andaban sobradas las amas de casa de toda la vida–, no comporta ningún riesgo. Pero, si esto no es posible, lo sensato es consumir leche pasterizada, leche del día, y no la repugnante leche (por llamarla algo) de larga duración.

  5. Excelentes noticias en La Nueva España:

    Una novedosa apuesta del sector lácteo local
    Gijón también es la leche
    Dos ganaderías de Serín y Cenero forman la primera sociedad del concejo que vende su producto recién ordeñado a través de máquinas expendedoras
    Eloy MÉNDEZ

    Vacas de Gijón que dan leche para gente de Gijón. Ése podría ser el lema de D’aldea, el producto natural de la empresa Lactenatur -integrada por las ganaderías Tonjovi, de Serín, y Solana, de La Abadía de Cenero-, que ayer llegó a los consumidores. De esta forma, la sociedad recién creada se convierte en la primera de estas características que obtiene y vende su leche recién ordeñada en el concejo a través de dos máquinas expendedoras, colocadas en el centro comercial Los Fresnos y en el mercado del Sur. «Lo que ofrecemos es de una calidad indiscutible», aseguraron ayer los responsables de su comercialización.

    Cada una de las máquinas instaladas cuenta con dos depósitos que tienen una capacidad para 230 litros y que serán rellenados todas las mañanas con la leche recién salida de las explotaciones ganaderas tras haber sido sometida a un mínimo proceso de pasteurización, tal y como exigen las autoridades sanitarias. «La venta de productos naturales está ya muy extendida en otros países europeos y, por eso, queríamos que los gijoneses también pudieran disfrutar de lo que tienen al lado de casa», aseguró ayer durante el acto de presentación de la sociedad Ana García, máxima responsables de Solana.

    La compra es rápida y sencilla. Los clientes podrán adquirir la leche a un euro el litro en sus propias botellas o en otras que se pueden adquirir en la máquina por cincuenta céntimos. «A cambio recibirán un tique en el que se especifica la temperatura del producto y su fecha de caducidad», explicó ayer Javier Brea, el ingeniero agrícola que desarrolló todo el proyecto, que también desveló que el equipo dedicado al mantenimiento del sistema recibirá mensajes en un móvil ante cualquier fallo en el proceso de venta.

    «Nuestra idea es que el consumidor pueda disfrutar de la auténtica leche de vaca», señaló ayer Manuel Antonio Pérez, de la ganadería Tonjovi, convencido de que «nuestra calidad quedará demostrada en el paladar de los que nos elijan». Por eso, no se mostró preocupado por la competencia de marcas blancas o de grandes industrias. «Cada uno tiene su hueco en el mercado», sentenció.

    Una empresa de Villaviciosa inició un plan similar hace dos semanas en el mercado del Sur
    E. M.

    Lactenatur se convirtió ayer en la primera empresa gijonesa que comercializa leche de vaca recién ordeñada, pero no es la única en Asturias ni tampoco la única que ha instalado máquinas expendedoras en la ciudad. La pionera fue El Campu la Llera, una sociedad formada por dos ganaderías de Villaviciosa que hace dos semanas comenzó a vender su producto en el mercado del Sur, con una aceptable acogida entre los consumidores habituales.

    «La puesta en marcha de nuestro producto no es una cuestión de competencia, sólo queremos hacer llegar a los gijoneses lo mejor que tienen en su campo», aseguró ayer Ana García, responsable de la explotación Solana, en Cenero. Además, añadió que Lactenatur tiene pensado también distribuir D’aldea a negocios hosteleros y confiteros «en un breve período de tiempo».

    Con tono de publirreportaje y la consabida y boba invocación europea al inicio, lo cuenta también El Comercio:

    Leche del mismo Gijón
    Las ganaderías Solana y Tonjovi crean la primera marca del concejo, d’aldea, que se venderá a través de máquinas expendedoras
    JESÚS ESCUDERO

    ¿Por qué no se podría ofrecer en Asturias lo que en otros países de Europa ya está extendido? Las ganaderías Solana, de Cenero, y Tonjovi, de Serín, unieron sus fuerzas bajo el nombre de Lactenatur para dar respuesta a esta pregunta, cuyo resultado presentaron ayer en el centro comercial Los Fresnos. Desde un primer momento, Ana García Álvarez y Manuel Antonio Pérez Martín, máximos responsables de Solana y Tonjovi, respectivamente, tenían claro que la solución pasaba por la innovación tecnológica. Así, decidieron encargar a Gesantec Ingenieros la confección de un artilugio que pudiera servir su nueva marca de leche, d’aldea, en las mejores condiciones con el objetivo de salvarguardar el sabor de la leche recién ordeñada.

    El resultado es una máquina expendedora con dos depósitos de 230 litros que sirve leche de la marca d’aldea a partir de 10 céntimos a un precio de un euro el litro. El mecanismo ideado por Gesantec Ingenieros es bien sencillo: el consumidor lleva un envase e introduce el dinero para la cantidad deseada. Desde ese momento, el sistema actúa por sí mismo: abre y cierra la puerta de forma automática, lo que garantiza la calidad ambiental de la leche, y sirve la cantidad elegida, incluso haciendo un alto entre litro y litro para el cambio de recipiente. En caso de que los consumidores no tengan un envase adecuado, otra máquina expendedora les ofrece la posibilidad de hacerse con una botella reutilizable de cristal de un litro de capacidad por 50 céntimos.

    Asimismo, este mecanismo incluye una serie de ayudas tecnológicas que mejora el servicio de postventa del producto. De esta forma, tras servir la leche, la máquina expendedora emite un ticket en el que figuran la fecha de caducidad (unos cuatro días en condiciones normales) y la temperatura de la leche, fijada por el sistema entre los tres y los cuatro grados.

    Estas ventajas también se extienden a la hora de recargar los depósitos, ya que el sistema informático envía un mensaje al móvil con el detalle de los litros servidos. No obstante, los ganaderos aseguran que la renovación de la leche «tiene que ser día a día» y confían en vender más de 400 litros diarios, una quinta parte de su producción, para la que disponen de unas 150 cabezas de ganado, de las que cien son vacas madre.

    No homogeneizada

    Pero más que el atractivo de la máquina expendedora, Ana García y Manuel Antonio Pérez destacan por encima de todo la calidad de la marca d’aldea. «Está pasteurizada, pero no homogeneizada, con lo que pretendemos que el consumidor se rehaga con el verdadero y genuino sabor de la leche de vaca», comentaron los ganaderos, quienes añaden que «este tipo de leche es muy adecuado para hostelería y confiteros», ventaja comercial que esperan llevar a cabo en una segunda fase de distribución del producto.

    Por ahora, los gijoneses serán los primeros en disfrutar de la primera marca de leche del concejo, que ayer recibió los primeros elogios, ya que, según María Amor Fernández, «otras leches no saben a nada».

    • Ayer en La Nueva España:

      Desayunos de Fomento
      Ana García y Jovita Prendes
      Ganaderas y copropietarias de Lactenatur.
      «Lo que debe valorar el consumidor es que nuestra leche no está manipulada»

      «Las grandes industrias lácteas tienen atrapados a los ganaderos en la actualidad, porque entre ellas existen pactos tácitos para fijar los precios»

      Primera empresa gijonesa que comercializa leche natural de vaca bajo el nombre D’Aldea

      Eloy MÉNDEZ

      -¿Cómo nace Lactenatur y por qué?

      Jovita Prendes. Nos reunió un amigo común que sabía que las dos ganaderías teníamos ganas de hacer cosas nuevas. Somos dos matrimonios que queríamos innovar y dar un paso al frente porque las circunstancias actuales de nuestro sector, dirigido por grandes industrias lácteas, son simplemente insostenibles. Por eso, o te planteas cerrar el negocio o te buscas la vida como puedes. Así nació Lactenatur y su producto D’aldea.

      Ana García. En nuestro caso, no nos llegamos a plantearnos en serio cerrar, aunque la situación a día de hoy es insostenible. Los costes de los insumos, de la Seguridad Social y el mantenimiento de una explotación suben todos los años. Tenemos un dineral invertido en la ganadería, pero cuando llega el final de mes y haces números te das cuenta de que te queda un sueldo bastante más inferior que el de cualquier peón. No es que vivamos una situación de pura supervivencia, pero sí que estábamos obligados a buscar otras alternativas para seguir adelante. Eso hicimos.

      -¿Este tipo de productos son la única alternativa al modo de comercialización dependiente de las grandes industrias lácteas?

      A. G. Este tipo de productos nacieron hace poco en España. En otros países de Europa existen máquinas expendedoras desde hace mucho más tiempo. En países como Suiza, por ejemplo, desde principios del siglo pasado. Nosotros pensamos que si esa comercialización prosperó en otros lugares, también podía hacerlo aquí.

      -¿Encontraron muchas trabas administrativas para fundar su propia empresa familiar?

      J. P. Nosotros encargamos la idea a una empresa de ingenieros técnicos gijoneses que se involucró al cien por cien en el proyecto, sobre todo, en su tramitación. Además, también contratamos una empresa de comunicación para llevar el tema de la publicidad, que gira en torno a nuestro concepto de marca, que es un producto natural y de muchísima calidad. Eso nos facilitó mucho las cosas.

      -¿Cuáles son las garantías sanitarias de la leche recién ordeñada?

      J. P. Sin entrar en tecnicismos, lo que podemos decir es que cada vez que se carga un tanque de leche en mi casa o en la de Ana, se lleva una muestra al Laboratorio Interprofesional Lechero. Además, evidentemente, no vamos a tirar piedras contra nuestro propio tejado. Hemos montado una empresa propia y nos jugamos mucho cada día, porque queremos que nuestra leche llegue al mayor número de consumidores posible y que tengan una buena percepción de ella.

      A. G. Para abrir una empresa tienes que conseguir un registro sanitario, que te obliga a cumplir una serie de normas. Todo el mundo, si quiere, puede comprobar nuestro registro sanitario, que garantiza el cumplimiento de esas normas, está colocado en la parte superior de nuestras máquinas. No caben dudas sobre sus condiciones.

      J. P. Nuestra leche es natural, tal como sale de la vaca. El único proceso al que se somete es la pasteurización, algo que exige la ley. Además, nuestra leche nunca pierde la cadena de frío. Sale del ordeño y se va al tanque enfriador, que pone la leche a cuatro grados. En ese momento se pasteuriza a 72 o 75 grados y regresa a los tanques de frío, que viajan en un camión equipado para mantener esta cadena de frío. Por lo tanto, la leche llega a cuatro grados a la máquina expendedora. Después la leche dura en la nevera entre tres y cinco días, sin ningún tipo de problema.

      -¿Vender el litro de leche a un euro resulta competitivo?

      A. G. Nosotros vendemos calidad. No creemos que eso nos reste clientes, todo lo contrario. Lo que deberá preguntarse el consumidor es si la leche del día que ve en los supermercados es igual que la leche que nosotros ofrecemos. Nuestra leche cuenta con las propiedades físicas y químicas que tiene la leche de vaca y por eso no está ni enriquecida ni rebajada ni batida ni con soja ni con calcio ni con nada de nada. Lo que damos es leche de vaca natural, fría y de calidad.

      J. P. Las leches enteras que ofrecen las grandes industrias llegan al supermercado sin mantequilla, sin suero… y, encima, la grasa se la añaden aparte. Lo nuestro es leche de vaca sin manipulación ninguna. No hay motivo para que nadie recele de las cualidades sanitarias del producto.

      -¿La venta de leche natural es el futuro de las ganaderías asturianas?

      J. P. No lo sé, pero no lo veo muy fácil, porque este tipo de proyectos suponen un coste elevadísimo. Nosotros llevamos ocho meses trabajando en esto y hemos dedicado mucho esfuerzo y mucho dinero. No sé si todo el mundo está dispuesto a realizar este sacrificio.

      -¿Tienen pensado dedicar toda su producción a D’aldea?

      A. G. Si dependiera de nosotros, dedicaríamos el cien por cien de nuestra producción a D’aldea. Por el momento, desgraciadamente, no es así.

      J. P. Tenemos previsto vender unos cuatrocientos litros de leche diarios con D’aldea de una producción que ronda los dos mil litros diarios, aproximadamente. El resto lo seguiremos destinando a grandes industrias lácteas, peros nos gustaría que en un futuro toda la producción se dedicara a nuestro propio producto.

      -También tienen previsto comercializar su producto para grandes consumidores. ¿Cómo?

      A. G. Estamos hablando de confiterías, de restaurantes que hagan postres caseros… Esta leche se vende con toda su nata y su mantequilla, por lo que es muy adecuada para la elaboración de productos artesanos. Nuestra leche no tiene nada que ver con la del tetrabrik.

      J. P. Nosotros queremos hacer llegar la leche de toda la vida al mayor número de establecimientos posible, y para eso llegaremos con nuestros camiones hasta donde nos lo soliciten nuestros clientes. Hemos eliminado los intermediarios.

      -El cierre de ganaderías no cesa. ¿Es el temido fin del campo?

      J. P. Muchas ganaderías se están planteando el cierre. Estamos viviendo la situación más crítica del sector en décadas, con mucha diferencia. A día de hoy las industrias te pagan lo que les da la gana.

      A. G. La situación cada vez empeora más. La industria asegura que en los últimos años ha bajado el consumo de leche, pero la producción española es insuficiente para cubrir la demanda, y la Unión Europea nos impone una cuota, de tal forma que importamos leche de más allá de los Pirineos, que viene de países deficitarios que parece que han sabido hacer mejor las cosas que nosotros.

      -¿El ganadero está supeditado al dictado de las grandes industrias?

      J. P. Nosotros estamos intentado salir con nuestro proyecto de este círculo vicioso. Las industrias tienen atrapados a los ganaderos, porque entre ellas hay pactos tácitos para fijar los precios. Además, no te dejan moverte, no te dejan cambiarte de una para otra.

      J. P. Prefiero que nos quiten todas las subvenciones a cambio de que se pague por la leche un precio razonable.

      -¿El plan de ordenamiento urbano del Ayuntamiento respeta las explotaciones ganaderas?

      A. G. Si el Ayuntamiento quiere que siga existiendo la actividad agrícola y ganadera, entonces deberá redactar un planeamiento urbanístico que favorezca ese tipo de actividad. Es decir, el Plan General de Ordenación Urbana debe garantizar que vamos a disponer de suelo para desarrollar nuestra actividad, de lo contrario se nos condena a la incertidumbre o a la desaparición.

    • «Con nuestro producto nos la jugamos todos los días, no caben dudas sobre sus condiciones sanitarias»
    • «El plan urbano debe garantizar suelo para nuestra actividad; si no, se nos condena a la desaparición»
    • El producto:
      El producto que comercializa Lactenatur se llama D’aldea. Se trata de leche recién ordeñada y sometida a un mínimo proceso de pasteurización.

      La empresa ha instalado dos máquinas expendedoras para acercar su producto al pequeño consumidor: una en el centro comercial Los Fresnos y otra en el mercado del Sur. El precio de la leche es de un euro el litro.

      Lactenatur también comercializará D’aldea en negocios hosteleros, y pretende ampliar su producción en poco tiempo.

      Perfil:
      Ana García, de la ganadería Solana (Cenero) y Jovita Prendes, de Tonjovi (Serín), fundaron hace unos meses junto con sus maridos la sociedad Lactenatur, primera empresa gijonesa que se dedica a la comercialización de leche recién ordeñada a través de máquinas expendedoras. Una iniciativa que nace como alternativa a la actual situación del sector lácteo, muy dependiente de las grandes compañías.

  6. A propósito de la siguiente carta al director de La Nueva España, véase también la entrada de Voluntad «El PPSOE nos ahúma».

    Incineradoras, la mala leche
    4 de mayo del 2010 – Luis Manuel Moreno Berros (Avilés)

    Uno de los problemas de la construcción de la incineradora en el centro de Asturias es la cuestión de la industria ganadera, muy extendida en la zona, porque las dioxinas que desprendería esta planta afectan especialmente a las glándulas mamarias, en este caso a las de la vacas, contaminando considerablemente toda la leche de 15 kilómetros (o más) a la redonda.

    En lugares de Francia y Holanda se han exterminado todas las vacas de leche comprendidas en ese radio de acción. ¿Quisiera saber qué van a hacer aquí? ¿Qué va a ser de todos estos ganaderos? ¿Les va a indemnizar la Administración? ¿Les va a conseguir otro empleo o dar una pensión vitalicia? ¿Nos van a seguir echando la leche envenenada en el tanque?

    Otro tanto sucedería con todos los productos agrícolas, pues las dioxinas caen al suelo, como el resto de compuestos contaminantes.

    Un estudio realizado por la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EE UU (USEPA) confirma que los daños sobre el desarrollo fetal y el sistema inmunitario son uno de los riesgos más graves sobre la salud por la exposición a dioxinas. No olvidemos que éstas son los compuestos cancerígenos más tóxicos hechos por el hombre. Este estudio asegura que no hay nivel de exposición seguro a las dioxinas y que cualquier dosis (no importa la baja que sea) puede provocar daños a la salud. Las incineradoras, la fabricación de PVC y las fábricas de pasta de papel, que usan cloro y dióxido de cloro como agentes blanqueadores, son las principales fuentes de dioxinas.

    Más del 90 por ciento de los tumores humanos son consecuencia de factores ambientales, siendo las dioxinas (como está escrito más arriba) el producto más cancerígeno que existe. Las muertes por causa del infarto hallan su principal causa en la contaminación. Una de cada tres muertes infantiles en Europa se debe a lo mismo.

    Las dioxinas tienden a acumularse en la cadena alimenticia: cuanto más arriba se va en dicha cadena, mayor es la concentración de dioxinas. Nosotros, que somos los consumidores finales, somos quienes más expuestos nos hallamos a dichos productos. Una vez que las dioxinas han entrado en nuestro organismo se unen a las grasas de modo permanente, de forma que su vida media en el cuerpo es, como promedio, de siete años.

    Sobre el ganado vacuno autóctono, de carne, pero también de leche, de buena leche: https://voluntad.wordpress.com/2007/02/09/asturias-pomaradas/#comment-1148

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