Para enfriarse un poco

Los calores de estos días son insufribles para los gijoneses no habituados a Benidorm. «Mar y Campo» de La Nueva España nos proporciona una noticia que no por esperada merece menos atención. En otoño los precios de los alimentos de subsistencia, que no han dejado de subir, subirán bastante más. Como si no bastara con los precios inalcanzables de la vivienda y con los salarios cada vez más bajos. Como para enfriar los entusiasmos veraniegos de los inconscientes.

Otoño caliente para la cesta de la compra

Las industrias alimentarias vaticinan subidas del 20 por ciento en productos básicos como la leche, el pan, los huevos y la harina

Lo que el Sol no ha conseguido en Asturias va a lograrlo la cesta de la compra. El anuncio del alza de precios de alimentos básicos como la leche, el pan, la harina o los huevos caldea el verano. Se avecina un otoño caliente para la cesta de la compra. La industria alimentaria pronostica subidas de un veinte por ciento en el precio de productos básicos como el pan, la leche, los huevos y la harina. Los consumidores tendrán que pagar más en el supermercado. A cambio, los agricultores y ganaderos también percibirán más dinero por productos como la leche o los cereales. La razón fundamental de las subidas es la escasez de materias primas en el mercado. En el caso del sector lácteo, aumentar la producción es difícil, por la existencia de cuotas.
Oviedo,
María José IGLESIAS

La leche, el pan, los huevos y la harina costarán un veinte por ciento más a partir del otoño. La escasez de materias primas en el mercado tiene la culpa.

Dirigentes de las principales industrias lácteas españolas, como el consejero delegado de Capsa, Pedro Astals; el presidente del Grupo Leche Pascual, Tomás Pascual; el actual presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Nicolás López; responsable para España y Europa del Sur del grupo francés Bongrain, y el presidente de Industrias Lácteas Asturianas-Reny Picot, Francisco Rodríguez, ya han alertado en diferentes ocasiones acerca del aumento de la cotización de la leche en origen.

El déficit de leche en los mercados es un riesgo del que organizaciones como la Federación de Productores Lácteos (Prolec) o la propia Fenil llevan advirtiendo desde hace meses.

Las alarmas se dispararon la pasada primavera, cuando la cotización de la leche en polvo batió récords y superó los 5.000 dólares por tonelada. A medida que las torretas de leche en polvo de las empresas se iban vaciando, los empresarios tomaban conciencia de que los precios tendrían que subir.

El espectacular incremento del consumo de lácteos en Asia y el auge de los biocombustibles, que han subido los precios de los forrajes, el trigo y el maíz en los mercados mundiales, son otras de las causas que han originado un nuevo ciclo para el sector agrario europeo.

El corsé de las cuotas

En el caso concreto del sector lácteo, existen varios factores añadidos que agravan aún más la situación. La producción de leche en la Unión Europea está sujeta a cuotas, se trata de un sistema encorsetado en el que el ganadero tiene las manos atadas. En España, desde que gobierna el Partido Socialista, los ganaderos no pueden comprar ni vender cuotas libremente. Por si fuera poco, aun considerando que los ganaderos puedan aumentar su cuota -la Unión Europea tiene previsto un aumento lineal para todos los países en 2009-, en el mercado no hay vacas suficientes para cubrir la demanda de leche que se avecina, procedente de países como China, la India o Rusia.

No es un problema que pueda resolverse de la noche a la mañana. Una novilla necesita al menos dos años para empezar a producir leche. Uno de los mejores termómetros de España es el mercado de ganados de Pola de Siero. Desde hace más de un año los tratantes y ganaderos se vuelven locos para comprar terneras de recría.

La situación puede extrapolarse a países como Francia. La causa es el abandono masivo de las ganaderías de leche y la apuesta por la cría de vacas y terneros para carne, un sector que hasta ahora se consideraba más rentable que el lácteo.

Pese a la preocupación que reina en el sector, la Comisión Europea (CE) cree que no es necesario tomar en estos momentos medidas inmediatas en respuesta a la falta de oferta de leche en varios países como España, Alemania o Reino Unido, pues estima que se trata de una situación propia del funcionamiento del mercado, según informaron fuentes comunitarias. La comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, ha anunciado varias veces que quiere terminar con el sistema de cuotas que regula la producción lechera de la UE

La Comisión está preparando un informe sobre la regulación del mercado lácteo. Dentro de la reforma de la política agraria comunitaria (PAC) que la UE abordará en 2008 se revisará la organización común del mercado de la leche.

Pase lo que pase las cuotas se mantendrán hasta finales del año 2014. Hasta entonces, ganaderos e industrias tendrán que adaptarse a las nuevas condiciones del mercado con las armas a su alcance.

La leche, el pan, los huevos y la harina son, aparte de básicos, alimentos cuya calidad general es en la actualidad deleznable. Lo interesante de la información anterior es que, de no mediar la intromisión tiránica de la Unión Europea, la devastación del campo asturiano y la suplantación del comercio tradicional por las grandes y medianas superficies (circunstancias a las que ahora se añade la apropiación de los biocombustibles por parte del capitalismo transnacional, con la cooperación de sus cipayos locales, como por ejemplo el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno autónomo de Asturias), la situación sería mucho menos mala y el porvenir no alarmaría tanto. Asuntos todos de los que nos hemos ocupado en Voluntad.

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2 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, Carreño, Justicia social, Medio ambiente, Política local, Villaviciosa

2 Respuestas a “Para enfriarse un poco

  1. Reproducimos una entrada de José Antonio Rodríguez Canal en su «Blog de Canal», en la edición digital de El Comercio.

    07 Ago 2007
    Bocartes y estación

    La lectura de los diarios, incluso la de los digitales como este, siempre puede ser instructiva. Recuérdese aquello de menos viajar y más leer los periódicos (o al revés, menos leer y más ir de aquí para allá, no me acuerdo). También creo recordar que se le atribuye a Camus la pesimista sentencia o definición que dice que el hombre moderno fornica y lee los periódicos. No sigo por esa vereda, que me pierdo.
    Estamos en la Semana Grande de Gijón -eso de Semanona ya lo utilicé en EL COMERCIO hace un par de años, y no quiero decir con esto que me atribuya la acuñación de la denominación- y es tiempo de confraternización y vacaciones, de ser buenos unos con otros, incluso con Gabino, Navidad en agosto.
    Pero, ya digo, el periódico es fuente de inspiración y no me resisto a comentar ese dato de que la anchoa -el bocarte, ¡coño!-, con un 7,86% de aumento, es uno de los productos frescos cuyo precio más ha subido en julio en relación con el mes anterior. ¿Qué bocarte, si en el Cantábrico no se pesca desde 2005? Será bocarte de Namibia o de casa… El bocarte -los hombrinos, dicen los de les cuenques- es solo una estadística. ¡Qué pena!
    La otra noticia que me llama la atención es el requerimiento del presidente de ALSA para que las administraciones públicas concernidas aceleren la construcción de la estación intermodal de Gijón. Esa petición, que podría suscribir cualquier usuario, parece un sarcasmo cuando se relaciona con la situación de la estación gijonesa de los Luarca. Y tampoco continúo por este camino, que puedo extraviarme.

  2. Carta al director en El Comercio de hoy:

    Cuentos para no dormir
    Ignacio Caballero Botica

    Se va completando el círculo. El trabajador que salga de su oficina a las diez de la noche puede comenzar a vivir mucho mejor. Ya no tiene que preocuparse de no poder comprar una estantería porque lo podrá hacer en Ikea… Que respire aliviado por si de repente necesita unas pesas o un accesorio para la bicicleta, porque Decathlon también abre hasta una hora antes de medianoche. Por si acaso no ha comprado pan, puede comprarlo casi de ayer en cualquier establecimiento de Carrefour. ¿Familia?… ¿Qué es eso?

    Es gratificante ver cómo se está facilitando la vida de los trabajadores en cuyas empresas hay un problema de productividad que les lleva a completar jornadas de doce horas mal gestionadas. Siendo este nivel de competitividad tan pésimo uno de los síntomas de debilidad estructural de nuestra economía. Mientras, en Europa se adoptan políticas que hacen cumplir estrictamente el horario y aumentan la productividad para acabar con los ‘mareaperdices’, aquí estamos fomentando como solución a la crisis unas medidas neoliberales que fomentan que ni los que trabajan hasta las once de la noche en los comercios ni los que salen a las diez de la oficina sean un ejemplo de la verdadera solución.

    Dicen los defensores de la liberalización de horarios comerciales que fomentan la creación de empleo. A este paso, habrá empresas que lean los cuentos para dormir a los niños cuyos progenitores no pueden hacerlo. Al tiempo.

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