Esquina Negra

Calle de Pedro Menéndez, esquina Begoña. Otro edificio innecesariamente derribado. Otro testigo de Gijón que desaparece.
Pero, ¿a quién le importa, en estas semanas en que el Xixón de la izquierda plural se convierte en México D.F.?
Por cierto: ¿habrá balacera este año?

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1 comentario

Archivado bajo 02.- Gijón, ¿Llingua?, Hispanoamérica, Medio ambiente, Política local

Una respuesta a “Esquina Negra

  1. El Comercio:

    Un jefe policial asegura que el Ayuntamiento no controla las atracciones de la Semana Negra

    El mando declaró en el juicio por el tiroteo de 2006 que los tres negocios de los feriantes imputados «no estaban registrados»

    O. SUÁREZ | GIJÓN

    Uno de los mandos del Cuerpo Nacional de Policía aseguró ayer durante el juicio por el tiroteo ocurrido en la Semana Negra de 2006 que «el Ayuntamiento de Gijón tiene un total descontrol de las atracciones que se colocan en el recinto durante la feria». La declaración hacía referencia a las dos tómbolas y al negocio ambulante de ‘quads’ gestionado por los tres imputados por un delito de homicidio en grado de tentativa. «Esas atracciones no aparecían inscritas en ningún listado y tenemos constancia que habían estado funcionando durante todos los días de la Semana Negra», aseguró el que durante los hechos enjuiciados era el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de Gijón.

    La sesión de ayer en la sección octava de la Audiencia Provincial estuvo marcada por los testimonios de diez agentes policiales que intervinieron en las investigaciones efectuadas para esclarecer el suceso. Todos ellos coincidieron al afirmar que «había un total hermetismo entre los feriantes». «Nadie quería hablar del tiroteo y todos decían que no habían visto ni oído nada», explicaron. La pista que les sirvió para proceder a la detención de los dos hermanos y su padre fue una llamada anónima realizada desde Santander. «Una mujer telefoneó al 091 y aseguró que los autores de los disparos habían sido los dos hermanos», explicó uno de los efectivos. Pocos días después, en la Comisaría se recibió una nueva llamada, esta vez desde una cabina de la avenida de Schulz, que alertaba a la Policía sobre las mismas personas.

    «A partir de ahí comenzaron las escuchas telefónicas y comprobamos que la mujer de uno de los acusados y su madre hablaban de que habían encontrado los casquillos en la Semana Negra, pero que no habían localizado las ‘chismas’; dedujimos que se referían a las pistolas», afirmó uno de los agentes. En los registros domiciliarios efectuados luego en los domicilios de los procesados, la Policía requisó dos fundas de pistolas que coincidían con las que se habían hecho los disparos, así como una revista de armas y una caja de otra pistola».

    Tal y como testificaron los efectivos de las fuerzas de seguridad, en los momentos posteriores al tiroteo se barajaron tres líneas de investigación para tratar de esclarecer los hechos «que habían generado una gran alarma entre la ciudadanía al producirse en un recinto con miles de personas». «Barajamos la posibilidad de que fuesen unos feriantes ucranianos que tenían un camión donde habían impactado varias balas; o bien varios miembros de la banda conocida como ‘los Verjas’ que en ese momento estaban por las inmediaciones; la tercera línea de investigación, y la que finalmente fructificó, fue la de los tres feriantes que fueron detenidos días después en Galicia», declaró un policía.

    S. G. L. y sus dos hijos -S. G. R. y A. G. R.- se enfrentan cada uno a una pena de cárcel de siete años y medio por un homicidio en grado de tentativa y otros dos años de prisión por tenencia ilícita de armas. Se les acusa de disparar a L. A. G. L. y herir a dos personas ajenas a la trifulca que se encontraban en las inmediaciones del tiroteo. En el mismo procedimiento judicial están procesados el propio L. A. G. L. y un familiar, J. F. S. Se enfrentan a un año y medio de prisión por un supuesto delito de robo con intimidación, que habría sido el origen de la pelea.

    Posibles rencillas previas

    «Mediante las investigaciones pudimos saber que los supuestos autores de los disparos y los del robo tenían rencillas previas entre familias, posiblemente por un problema con un vehículo o por la colocación de las atracciones feriales», aseguró uno de los policías que ayer testificó ante el presidente de la sección octava de la Audiencia Provincial, Bernardo Donapetry. Una de las principales pruebas que llevó a la detención del padre y sus dos hijos fue la acusación de L. A. G. L., quien durante la primera sesión de la vista oral se retractó de lo dicho anteriormente ante la Policía y el juez instructor. «Dije que habían sido ellos tres porque me coaccionó la Policía; me dijeron que si no los acusaba me implicarían en más delitos», dijo. «Los conozco desde que éramos pequeños y jugábamos incluso juntos, no fueron ellos, posiblemente fue algún camello con el que yo tenía problemas», añadió.

    El juicio continuará hoy con la declaración de varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en el servicio y con el testimonio de dos personas que supuestamente presenciaron los hechos.

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