La especulación destruye Asturias

Vergonzosa la falta de información sobre la manifestación de ayer en Gijón. El Comercio informa algo, e informa mal (aunque informar mal hasta sobre asuntos locales es norma, desde que dejó de ser El Comercio y se convirtió en la edición local de El Correo ex Español):

Cientos de personas critican en la calle la política urbanística y energética

40 colectivos acusan al Principado de favorecer la especulación y rechazan la regasificadora

N. PRIETO/GIJÓN

Cuarenta organizaciones ecologistas y vecinales de toda la región, unidas en torno a la Agrupación de Colectivos Asturianos, sacaron ayer a la calle, en Gijón, a varios centenares de personas para protestar contra la política urbanística y energética del Principado y de distintos concejos asturianos.

El contenido de varios planes generales de ordenación urbana y la regasificadora prevista en El Musel fueron rechazados en las consignas cantadas por los manifestantes, entre los que podían verse las camisetas verdes que simbolizaron durante meses las protestas de la zona rural gijonesa contra el planeamiento recientemente aprobado por el Ayuntamiento de Gijón.

Pancartas de colectivos de Siero, con referencia a Parque Principado; de Aller, por las líneas de alta tensión previstas para la salida de la producción energética; de Laviana, por la ordenación urbana, o de Carreño, en defensa de la playa de Peña María y su entorno, reflejaban el descontento por proyectos o realidades ubicados en muy distintos lugares de la geografía regional.

La manifestación estuvo encabezada por una pancarta con el texto ‘La especulación destruye Asturies’, firmado por la Agrupación de Colectivos Asturianos, que preside Domingo Goñi.

Una de las características de la marcha, que transcurrió sin incidentes entre la plaza de El Humedal y el Ayuntamiento, fue la ausencia, al menos en cantidad claramente perceptible, de banderas o símbolos de partidos políticos.

Fueron colectivos independientes y probablemente de variopinta ideología los que ayer se unieron para pedir «mayor sensatez» a la hora de programar la ordenación del territorio y evitar que «la región se llene de torres de alta tensión».

La lengua asturiana ocupó también un lugar destacado en consignas y octavillas.

Pues no, mire. Lo de la «lengua asturiana» (Asturias, además de sus falas locales, tiene una lengua común: la española) ye cosa de arrimaos. Los llingüistas son cooperadores entusiastas de la especulación que destruye Asturias.

Para completar la información, reproducimos una nota del Servicio de Prensa y Documentación de la Comunión Tradicionalista del Principado de Asturias:

Celebrada manifestación contra destrucción de Asturias

Convocados por la Agrupación de Colectivos Asturianos (ACA), el sábado 21 unas mil quinientas personas se manifestaron por las calles de Gijón, desde la Estación de Cercanías hasta el Náutico, contra la destrucción de Asturias, en defensa de los vecinos afectados por la especulación y por los innecesarios proyectos energéticos en marcha en la región.

Muchos menos manifestantes, por desgracia, que en la anterior ocasión, el 2 de diciembre pasado en Oviedo, que había congregado a unos seis mil. Las razones de la diferencia parecen varias. En primer lugar, el cansancio y la desesperanza de quienes ven cómo la oligarquía político-financiera de Asturias prosigue imperturbable la destrucción de nuestra región. En parte como consecuencia de esto, y en parte porque hay muchos frentes que cubrir y es difícil cubrirlos bien todos, la publicidad de esta manifestación ha sido menos que la vez anterior. Incluso desde la Comunión Tradicionalista, cuya junta regional y asociaciones se habían adherido a la manifestación, hemos de disculparnos por no haber dedicado tampoco el esfuerzo que la ocasión merecía.

Hay otra causa que ha pesado mucho en la disminución de asistencia. El silencio casi completo de los grandes medios de información, al servicio de esa misma oligarquía político-financiera que nos destruye, ya se había dado en diciembre. Por contra, sí prestaron mucha atención a la manifestación, supuestamente contra la térmica de La Pereda, convocada el mismo día en Mieres, a primera hora de la tarde, por la Coordinadora Ecologista de Asturias, pero en gran medida monopolizada por los patéticos “Verdes” que van en coalición con Izquierda Unida; apoyados por la habitual constelación de grupos afines, ecologistas subvencionados, correas de transmisión y tontos útiles que suele acompañar a la izquierda. La mendacidad y desvergüenza de “Verdes”, comunistas y demás ralea queda de manifiesto si se recuerda que IU/BA está en coalición en el Gobierno que impulsa el plan del gas, la construcción desordenada y la devastación del campo asturiano; y que IU está directamente implicada en la corrupción urbanística y en otras operaciones similares.

Volviendo a la manifestación de Gijón, contra la transformación de Asturias de paraíso natural a basurero industrial y barrio dormitorio, se había decidido también como conmemoración del tercer aniversario de la segunda “marcha verde” de la zona rural gijonesa contra el Plan General de Ordenación Urbana impuesto al concejo por la coalición frentepopulista PSOE/IU. Se denunció asimismo la política de devastación representada por las líneas de alta tensión, la regasificadora que pretende construirse, las nuevas centrales térmicas, las urbanizaciones en la costa y los campos de golf por todas partes.

Hemos sido pocos esta vez. Pero hemos representado la conciencia de la Asturias que no quiere desaparecer.

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2 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, ¿Llingua?, Carreño, Medio ambiente, Política local, Uncategorized

2 Respuestas a “La especulación destruye Asturias

  1. De «Escandalera», El Comentario TV:

    La Manifestación de Ayer

    Quisiera agradecer a Antonio Dosantos el vídeo sobre la manifestación de ayer en Gijón contra la destrucción de Asturias: inestimable para los que, por estar muy lejos, no podemos sumarnos a los actos organizados por el Colectivo de Municipios Asturianos, de los Verdes, o de otras organizaciones; colaborar con un agradecimiento, con un texto, contribuye a paliar un poco la forzada ausencia.

    Decir también que resultó emocionante para el que esto escribe ver sobre la link que conducía al vídeo la foto de una de las pancartas que circularon ayer por Gijón, la foto de un lugar destruido al que me he referido varias veces en el Comentario, y creo que hoy conviene hacerlo una vez más. Finalmente ayer, 20 años después de su destrucción, circuló por el Humedal y por las calles de Gijón la imagen del estuario de Aboño, un lugar muy hermoso de la geografía asturiana, que ya no existe.

    Hace 20 años, el que esto escribe caminaba por las calles de Gijón absolutamente anonadado, odiando silenciosamente a Gijón, a Asturias, a todo aquel o aquello que podía moverse tan tranquilamente por las calles, mientras a sólo unos pocos kilómetros se estaba destruyendo impunemente una de las más hermosas playas de Asturias, tal vez del Atlántico. Con apenas 23 años, uno se sentía increíblemente sólo, casi aplastado, en ese dolor.

    Francisco Carantoña, entonces director de El Comercio, tuvo a bien publicarme una pequeña carta de protesta. El Comercio aún era el diario de Gijón, por entonces, no pura basura al servicio de un grupo editorial vasco. Por supuesto nada de extraño en que este periódico o la Nueva España apenas aludan a las personas que ayer marcharon por las calles de Gijón, con esta y otras pancartas de lugares que si no se han perdido, como la playa de Aboño, se perderán.

    Y en este pequeño refugio de libertad que es El Comentario, repetir algo que ya he escrito aquí: la playa de Aboño, hoy desaparecida, fue el primer lugar de la costa asturiana que aparece descrito en la historiografía occidental: un viajero griego, Estrabón, se demoró en describir pormenorizadamente el hermoso estuario, y la impresión que le produjo la visión de esa playa increíble, una reproducción de la cual circuló ayer por las calles de Gijón.

    El estuario del río, poblado entonces por gentes de origen celta (la etimología se conserva aún con el nombre que ellos le dieron, “abon”, río, como en Stratford-upon-Avon) conformaba un paisaje capaz de quitar el aliento. En estos términos se expresaba Jovellanos. Más tarde, a finales del XIX, Leopoldo Alas Clarín situaría en ese estuario uno de los momentos claves de su Regenta: a orillas del río Aboño, durante una noche de caza, toma el despechado marido de Ana Ozores, en compañía de Frígilis, ya sabedor del engaño, la decisión de retar en duelo a Alvaro Mesía.

    En los años 50, remontar el río Aboño desde Veriña hasta la desembocadura, en piragua, tenía el glamour de una escena de Scott Fitzgerald: miles de parejas asturianas se contaron allí sus amores. Todo eso no sirvió de nada: en 1984 se inició la destrucción del estuario de Aboño. Y en diciembre de 2006 un gordo, un cebón presidente del Principado de Asturias fue a consumar la destrucción final de la margen gijonesa del estuario. Ahora quieren destruir la margen izquierda, al otro lado del río. Van a por todo. No les importa nada. La historia no cuenta, la gente no cuenta, la belleza de un lugar no cuenta.

    Era una muy playa, ciertamente, muy hermosa. Sobrevive en mis sueños y quizá en los de otras personas. Si algo bueno he podido dejar en traducciones de John Keats, de Auden, de Dylan Thomas, se lo debo en buena parte a la playa y al estuario de Aboño, que ya no existen. Pero esto no lo entenderá nadie.

    Y ayer, 20 años después, una imagen de la playa de Aboño circulaba por las calles de Gijón.

    Y esta vez había 1.500 personas.

    Me gustaría decirle al Sr. Dosantos que lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Cuando los ciudadanos de Gijón abran sus ventanas, y se encuentren con la llamarada permanente, alucinante, de la regasificadora, delante de sus narices, cuando sientan sus fosas nasales colapsadas por el polvo químico, comprenderán que en un momento dado tuvieron al menos la oportunidad de protestar, de salir a la calle, y quizá no lo hicieron.

    Siento, como el amigo colaborador que firma como Trabajador del Naval, náuseas, vómito.

    Es obvio que los astilleros no van a ir al Musel, porque no es posible tener al mismo tiempo una regasificadora – una infraestructura cuyo riesgo equivale al de una bomba atómica – junto a un astillero. Lo que dice hoy el presidente de Juliana es revelador.

    ¿Llegarán a hacerse en algún momento los asturianos una idea de hasta qué punto les están tomando el pelo? ¿Quién? Inútil decirlo: los que se van a lucrar con el suelo que hoy ocupa una industria practicada en Asturias desde hace 2000 años, la construcción de barcos; los que se van a lucrar con una infraestructura cerda, incomprensible e inútil, una regasificadora.

    Sí, ciertamente da asco, da náuseas; la bahía de Gijón sólo da náuseas. Morales. Con el tiempo vendrán las llamaradas y el polvo químico. Entonces también serán náuseas naturales. Simplemente.

    Firmado: Ramón J. García.
    22/04/2007 – 23:00h

  2. Atinado Antonio Ochoa en La Nueva España:

    A estas alturas
    Se vende el futuro de Asturias a precio de saldo

    El pasado puente de la Inmaculada Constitución se ha ido convirtiendo en una fecha funesta para la cabaña porcina. No siempre fue así. Anteriormente, las matanzas se distribuían a lo largo de estas semanas sin agobios. El hecho de que todas se concentren ahora esos días libres para aprovechar que viene la gente que está fuera es sólo otro síntoma de la despoblación de nuestros pueblos. Otra muestra de las devastadoras consecuencias de la emigración que sufre nuestra comarca. Todos los años, una promoción (cada vez más pequeña) de nuestros jóvenes se va a continuar sus estudios o a buscar trabajo a otros lugares, convirtiéndose, así, en leyendas urbanas. A la mayoría de ellos ya sólo volveremos a verlos en vacaciones. Cierto que se llevan con ellos el amor por nuestra tierra, pero, por desgracia, también se llevan con ellos una buena parte de nuestro futuro.

    A estas alturas ya debe ser evidente para (casi) todo el mundo que las políticas de asfalto y hormigón que se llevaron a cabo, financiadas con los fondos mineros, sólo sirvieron para enriquecer a unos pocos que, cuando se acabó la lluvia de millones, desaparecieron dejando en la calle a todos los que habían creído sus promesas. A estas alturas (casi) cualquiera que sepa las cuatro reglas puede sumar, por un lado, las cantidades recibidas, por otro, los empleos reales creados y, luego, con una simple división, podrá comprobar que, con una décima parte de esa cantidad, se podría pagar el sueldo a diez veces más personas. Adónde fue a parar el resto del dinero sí que es buena materia para una leyenda urbana. Sin embargo, los responsables de este tremendo fraude a los ciudadanos siguen ahí, saliendo cada poco en los medios para presumir de su maravillosa gestión sin sonrojarse siquiera.

    A estas alturas debería ser evidente para (casi) todos que las obras faraónicas como el Hospitalón, El Muselón y las autovionas sólo son pan para hoy (caviar en algunos casos) y paro para mañana. Cuando se acaben, todo el empleo que han generado desaparecerá, las empresas se largarán con la pasta y nosotros nos quedaremos sin los puestos de trabajo y sin un duro. No es que vayamos a entrar en recesión es que caeremos en barrena. El principal problema de Asturias no son las comunicaciones sino la falta de una política de desarrollo empresarial e industrial verdaderamente sostenible. Sin ella, el AVE sólo servirá para que nuestros jóvenes puedan venir a visitarnos más a menudo desde Madrid.

    A estas alturas (casi) incluso los más optimistas se han dado cuenta de que las minas a cielo abierto, las canteras, los parques eólicos, las líneas de alta tensión, los centros de interpretación, los polígonos industriales y los jardines y farolas no han impedido que nuestra comarca haya perdido un tercio de su población en pocos años. A estas alturas (casi) todos sabemos que, tal como están las cosas, la llegada de la famosa autovía a Cangas (otra leyenda urbana) sólo serviría para que perdiéramos un tercio más de los que quedan.

    A estas alturas (casi) hasta los más recalcitrantes se han percatado de que lo único que nuestros dirigentes locales y autonómicos, pasados y presentes, han hecho con el futuro de Asturias ha sido venderlo para solucionar el suyo. Como ya (casi) sólo quedan restos, probablemente hagan liquidación uno de estos días.

    La comarca a la que se refiere, la Tierra de Tineo, está más al occidente de aquella a la que Voluntad se dedica con preferencia. Pero el artículo se aplica, y bien, a toda Asturias.

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