Lunes de Pascua

Encuentro 2007

  • El Encuentro ayer en el Campo Valdés (La foto digital de Gijón)
  • Gracias a Dios, durante la Semana Santa el tiempo ha sido lluvioso, inseguro y razonablemente fresco. La lluvia nos ha acompañado antes y después de las procesiones, pero las ha respetado. Ayer las primeras gotas cayeron justo antes de retirar los pasos, como si las nubes quisieran unirse al encuentro de la Santísima Virgen con el Señor resucitado.

    Tímidamente, tras años de silencio y oscuridad, van volviendo a engalanarse ventanas y balcones. Unos cuantos lucían la bandera rojigualda al paso del Resucitado, de la Virgen de la Alegría y de San Pedro Apóstol. La labor destructiva del clero conciliar tardará en deshacerse: al cantar el Regina coeli en el Campo Valdés, don Julián Herrojo se quedó solo. Casi nadie se lo sabe ya. A pesar de ello, la alegría se podía sentir: con la triple invocación «Quita, María, ese manto y revístete de gala, que viene resplandeciente el que por muerto llorabas»; con la Marcha Real tocada por la banda de guerra del Regimiento Príncipe, y el «¡Viva España!» de sus gastadores; con el «baile» de Nuestra Señora y la triple reverencia de San Pedro.

    También esta Semana Santa se amplió a cuatro días la mensual celebración del Mercado Ecológico y Artesano; lo cual estaría muy bien, si no fuera porque celebrarlo en domingo (como viene siendo habitual, sábado y domingo, el segundo fin de semana del mes) y ahora en Viernes Santo es, además de un homenaje indebido al consumismo capitalista, una ofensa intolerable en una sociedad cristiana. Seguro que alguno se lanzará a decir que vivimos en un «Estado laico». No. Nadie vive en un Estado, que es una ficción jurídica. La sociedad española, la asturiana, la gijonesa, es cristiana. Lo es esencialmente, constitutivamente (y en la actualidad, imperfecta y contradictoriamente). En aras de un falso respeto y de una falsa visión del mundo, nos están obligando a acatar las imposiciones de indeseables recién llegados, como los mahometanos (recomendamos el enlace al Nuevo Digital Internacional en el menú de la derecha), o de pervertidos, como los sodomitas. Hora es ya de que los cristianos exijamos e impongamos respeto nosotros mismos.

    También en el menú de la derecha hemos puesto un enlace a la web del Mercado ecológico y artesano. Lo hemos hecho tentativamente; porque, aunque creemos beneficioso que se promueva el consumo de productos, especialmente de los alimenticios, que deberían ser los habituales, en esta época de confusión se han mezclado otras cosas. Como cierto «comercio justo» que no siempre lo es, y que está resultando tapadera de cierta extrema izquierda. Como cierto papanatismo llingüístico, e incluso cierto homenaje a la ideología de género, que se traduce en expresiones tan estomagantes como estas de su web: «Los socios/as», «Los y las participantes», «los socios y socias asistentes». Como el tiempo de Pascua es tiempo de esperanza, esperamos que los dislates se corrijan, y que todo sea para bien.

    Anuncios

    2 comentarios

    Archivado bajo 02.- Gijón, ¿Llingua?, Justicia social, Medio ambiente, Política local

    2 Respuestas a “Lunes de Pascua

    1. La prensa local cuenta a su manera la procesión de ayer. La Nueva España:

      Pascua Florida

      Julianón

      Y explotó la alegría de la Pascua, envuelta de nuevo en las multitudes que se han convertido también este año en las protagonistas de nuestra Semana Santa. Con perfecta sintonía las tres cofradías y hermandades gijonesas se dieron cita ayer en las inmediaciones del Campo Valdés, ante la fachada trasera del Ayuntamiento, para celebrar el gozoso Encuentro de Resurrección.

      El día fue soleado, como manda la tradición gijonesa de los últimos años en este domingo, aunque la casualidad quiso que, recién celebrado el Encuentro, una pequeña nube arrojara algunas gotas sobre los presentes. Parecía como si el cielo hubiera querido sumarse con su llanto a la emoción del momento, tras ver a María frente a su Hijo resucitado y ya despojada de sus lutos.

      La procesión más madrugadora de las tres fue la del Cristo resucitado, que partió un cuarto de hora antes del mediodía de la iglesia parroquial de San José. El Señor victorioso sobre la muerte avanzó acompañado de los cofrades del Santo Sepulcro, con la escolta de los gastadores del Rilat «Príncipe», cuya banda de música daba también especial lucimiento al cortejo.

      Al mediodía partía igualmente de la parroquial mayor de San Pedro el paso de su santo patrono, anegado en lágrimas de arrepentimiento, con los hermanos de la Vera Cruz y la Agrupación Musical «San Salvador de Oviedo».

      Por último, y a la misma hora, iniciaba su marcha, desde la capilla de la Soledad, la Virgen de la Alegría, todavía cubierta por el manto negro, y a hombros de los braceros del Santo Sepulcro. Los hermanos de la Santa Misericordia le daban escolta, entonando el Ave, María en cada parada, cuando cesaba el redoblar de los tambores de la Junta Mayor de Cofradías.

      A la llegada de las tres procesiones al Campo Valdés el presidente de dicha Junta de Cofradías tomó la palabra para anunciar la ceremonia del Encuentro, y para agradecer a todo el pueblo de Gijón el calor, el apoyo y la respuesta dada en todos estos días de celebraciones. Ello, añadió, a pesar de algunas incomodidades y estrechuras, como las provocadas por el muestrario de furgonetas que inexplicablemente allí continuaba aparcado. Lo habíamos advertido en nuestra crónica de ayer, pero allí permanecía el desaguisado desafiando y despreciando a los numerosos gijoneses que ayer participaron nuevamente en el Encuentro. Pudo oírse a un playu sentenciar con la sorna habitual del barrio alto: «Los obstáculos mejor los dejaban para el hípico del verano». Pues muy bien dicho, señor mío, que tomen nota los responsables.

      El rector de la basílica de Gijón, D. Julián Herrojo, pronunció por tres veces la invocación ritual: «Quita, María, ese manto y revístete de gala, que viene resplandeciente el que por muerto llorabas». Y fue entonces cuando cayó el manto negro de la Virgen, mientras sonaba el himno nacional y se bailaban los pasos, al tiempo que los rostros de los cofrades se veían libres ya del velo penitencial del capirote o capillo. Después el paso de San Pedro se acercó al Señor para hacerle por tres veces la reverencia, tantas como le había negado antes. Un aplauso cerrado y un «¡Viva España!» lanzado desde las filas del Ejército, y coreado por todos los asistentes, puso fin a la emotiva ceremonia.

      Ya en el templo de San Pedro se celebró la misa pascual de cofrades, presidida por su párroco, Javier Gómez Cuesta, y concelebrada por D. Julián Herrojo, rector del Sagrado Corazón, y D. Manuel Fueyo, sacerdote gijonés jubilado.

      A su término D. Javier pidió un aplauso para el coro parroquial, que tan brillantemente ha acompañado los oficios de estos días, y otro para las cofradías y hermandades por su exitosa plasmación catequética en las calles de la villa. Su esfuerzo, sin duda recompensado también por el calor mostrado por el pueblo gijonés en estos días, bien lo merece. En el exterior volvía a brillar el sol de la Pascua florida.

      De la payasada litúrgica –o antilitúrgica– habitual (y «concelebrada») en San Pedro, mejor ni hablar: semejantes profanaciones del domingo son especialmente dolorosas en Pascua. A tal señor –o monseñor–, tal honor: le correspondió al inefable Gómez Cuesta promover un aplauso dentro del templo, en la línea de los cutres progresistas que llevan cuarenta años destruyendo la Fe en esta diócesis.

      El Correo ex Español, edición gijonesa (antes El Comercio) sigue en la línea de encargar reportajes a jóvenes que no se enteran de casi nada. Por ejemplo, lo de que la imagen de la Virgen de la Alegría se postró «tres veces», como San Pedro, ante la del Resucitado… Con semejante ignorancia de la historia de la Pasión, se intuye que el periodista fue a colegio de religiosos:

      Buscando los ecos del Resucitado

      Las tres cofradías cerraron las procesiones de Semana Santa con tres marchas simultáneas que confluyeron en el Campo Valdés en la ceremonia del Encuentro de Resurrección

      IVÁN VILLAR/GIJÓN

      Eran tres marchas y era una. Mañana de encuentro y emoción. Gijón se desperezaba aún al mediodía cuando entre las calles comenzó a reverberar un lejano tocar de tambores. Se oía por Cimadevilla, por El Carmen, entre las paredes de la ruta vacía de los vinos… Era Domingo de Resurrección y el ruido de percusión invitaba a buscar las procesiones; llamaba a su encuentro.

      La primera partió de San José. El Cristo Resucitado, segundo año en la calle, esperaba frente al templo la salida de misa, mientras por Álvarez Garaya se acercaban en formación una treintena de cofrades del Santo Sepulcro con su estandarte cerrado aún por un lazo de luto. A quince minutos para las doce se cortó el tráfico desde el Humedal. Todo estaba listo para iniciar la marcha.

      A la señal de corneta de la Banda de Guerra del Regimiento Príncipe número tres, siete soldados de la escuadra de gastadores del acuartelamiento Cabo Noval se cuadraron arma en alto, dispuestos a escoltar el paso. Sonó el himno de España y los cofrades empezaron a empujar el paso, que caminaba sobre una alfombra de flores amarillas, blancas y malvas. La imagen del Cristo se encaminó por Álvarez Garaya y la plaza del Carmen, hasta Munuza y San Bernardo. Le acompañaban el rector de la Basílica del Sagrado Corazón, Julián Herrojo; medio centenar de fieles y las notas militares de gaitas y tambor.

      Virgen de la Alegría

      Al mediodía, desde los almacenes de la Comandancia de Marina, salía la Virgen. Llamaron a su puerta los tambores de la banda de la Junta Mayor de Cofradías, acompañados por los cofrades de la Santa Misericordia. Frente a la Alegría, antes de emprender la marcha, se entonó la primera Salve y, tras un golpe seco de campanilla, los portadores del Santo Sepulcro izaron la imagen rumbo al encuentro. La escolta en este caso le correspondió a la sección de gala de Protección Civil, que aportó siete voluntarios a esta labor.

      La virgen, con manto negro, avanzó lenta por el paseo de Claudio Alvargonzález. Hubo poca expectación y, más que público, la marcha se encontró turistas que se veían sorprendidos por la procesión en su paseo matinal junto al mar. «¿Pero hay procesiones hoy?», exclamaba alguien al paso de la Virgen junto a Pelayo. Otros simplemente atendían con un ojo en los capirotes y el pensamiento en Cádiz: «¿Gol del Sporting!».

      La mayor devoción se centraba en torno al Campo Valdés, donde un abundante público vio salir, también al mediodía, la imagen de San Pedro Apóstol del templo del mismo nombre. Al discípulo lo llevaban en hombros los cofrades de la Santa Vera Cruz y le empujaban en música los integrantes de la Agrupación Musical San Salvador de Oviedo. Pedro subió hacia Cimadevilla, y la gente se quedó esperando cerca del templo, tomando posiciones para el esperado Encuentro.

      «¿Ahí viene!»

      En el paseo del Muro, frente a la boca de Ventura Álvarez Sala, empezaban a arremolinarse curiosos mirando hacia el final de la calle. Aún no se veía nada, pero el ruido de tambores dejaba intuir que, de un momento a otro, llegaría la procesión. «¿Ahí viene!», se escuchó. Y el Resucitado embocó su último tramo hacia el punto de cita de las tres marchas. Eran las doce menos cuarto.

      La Policía empezó a dividir pasillos entre el corrillo, uno para el paso de cada figura. Por la playa, el Cristo; por la plaza Mayor, la Virgen; y el apóstol bajando del barrio marinero entre los sones de ‘Tú has venido a la orilla’. El mar era una balsa callada.

      Antes del momento central de la jornada, el presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades Penitenciales, Ignacio Alvargonzález, tuvo unas palabras de agradecimiento para los gijoneses: «Gracias a todo el pueblo de Gijón por el apoyo, calor y cercanía de estos días. Habéis estado con nosotros hiciera frío, calor o lluvia. Vosotros también sois parte de la Semana Santa. Feliz Pascua Florida a todos».

      Los cofrades exhortaron por tres veces a la Virgen: «Quita María ese manto, y revístete de gala, que viene resplandeciente el que por muerto llorabas». Al tercer ruego, la imagen de la Alegría se desprendió del luto de su manto y todos los cofrades se descubrieron entre el aplauso del público. Después las figuras de la Virgen y San Pedro se postraron tres veces cada una ante el Resucitado.

      El Encuentro llegó a su fin con repique de campanas en San Pedro, mientras la figuras regresaban a los locales de las cofradías, Cimadevilla arriba. Muchos de los asistentes se llevaron como recuerdo parte de las flores que adornaban los tronos.

    2. Merece lectura atenta esta recapitulación en El Comercio de hoy:

      Las cofradías destacan el auge de la Semana Santa, pero piden más apoyos

      Critican la falta de espacio en la plaza Mayor para el paso de las procesiones por la presencia del mercado artesanal. El domingo varias furgonetas deslucieron el Encuentro

      I. VILLAR/GIJÓN

      «Fabulosa, aunque hay aspectos que mejorar». Es el resumen que hacían los principales responsables de las cofradías gijonesas tras finalizar la Semana Santa. Fabulosa, porque aseguran que las celebraciones siguen cobrando auge, cada vez con más participantes y, sobre todo, con una mejor respuesta del público. Mejorable, por el descontento que les han provocado algunos detalles «que deslucen el trabajo de todo un año».

      El Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Misericordia, Ignacio Alvargonzález, señaló que el principal obstáculo para la correcta marcha de las procesiones ha sido el tradicional mercado artesano de la plaza Mayor. Aunque reconoce que al paso de los cofrades «la gente del mercadillo siempre se ha mostrado muy respetuosa», señala que el problema llega por motivos de espacio. «No hay sitio y casi no se podía pasar. No es que queramos tener ningún tipo de privilegio ni coger ninguna zona de la ciudad sólo para nosotros, pero hay ocasiones en que, cuando un acontecimiento congrega a tantas personas como lo hizo esta Semana Santa, hay que adoptar ciertas medidas aunque solo sea por una cuestión de seguridad y de lucidez de los actos».

      Comparaciones

      Alvargonzález recordó que no es el primer año que se encuentran con este inconveniente y apuntó que «cuando hay otras fiestas como Reyes o Carnaval, a nadie se le ocurre poner el mercado ahí». Como ubicación alternativa, propuso «Begoña, el Parchís o incluso el muelle, por donde no tienen que pasar tanto las procesiones».

      El máximo responsable de la Santa Misericordia lamentó también el episodio sufrido el domigno en la ceremonia del Encuentro, cuando varias furgonetas aparcadas junto al Campo Valdés redujeron la capacidad del sitio e impidieron el correcto seguimiento del acto por parte de muchos fieles. «Los furgones reducían la calzada a la mitad, en la parte donde además se acumulaba más gente, y eso deslució mucho la ceremonia». En su opinión «es una pena trabajar todo el año para hacer algo lucido y que luego se estropee por un error de planificación del Ayuntamiento. Si se nos autoriza a pasar en procesión por algún sitio debe hacerse con todas las consecuencias».

      Pese a estos «pequeños aspectos que hay que corregir», Ignacio Alvargonzález calificó la Semana Santa de «excepcional» y apuntó que «nos sentimos muy arropados por la cantidad de gente que vino del pueblo de Gijón y quienes estaban aquí de vacaciones».

      Un cielo aliado

      José Luis Llorens, Hermano Mayor de la Hermandad de la Santa Vera Cruz, coincidió en ofrecer un balance de la semana es «muy positivo» y calificó de «maravillosa» la acogida por parte del público. «Hubo mucha gente, sobre todo el Viernes Santo. Además todos los que iban a ver las procesiones lo hacían, sobre todo, con respeto». Llorens se congratuló del buen tiempo, «porque dejó de llover antes de empezar la primera procesión el Miércoles y no volvió a hacerlo hasta que terminó la del Domingo. Debemos de estar aliados con alguien de arriba».

      Pedro Luis Fernández Vena, Hermano Mayor del Santo Sepulcro, destacó también la mayor presencia de público que en años anteriores y pidió al Ayuntamiento un mayor esfuerzo «para que podamos luchar por que esta Semana Santa, que se está consolidando poco a poco, pueda convertirse en un referente en el Norte de España». Fernández Vena puso como ejemplo a seguir Oviedo, «que recibe mucha más ayuda institucional».

    Responder

    Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

    Conectando a %s