De lupanares

Lupanares son hoy los periódicos impresos. Basta echar un vistazo a sus secciones de anuncios por palabras, con su largo y explícito catálogo de perversiones, o a las páginas deportivas –las más leídas por niños y adolescentes– con sus anuncios bien claritos y fotográficos, para saber que nuestros diarios –meras adaptaciones locales de diarios de fuera; pero esa es otra historia– no pueden entrar en la casa de las familias decentes.

Los lupanares gijoneses eran antaño pocos, señalados y concentrados en ciertas zonas (flaco consuelo, especialmente para quienes tenían la desgracia de semejante vecindad). Hoy se han extendido por todas partes, y son lugar de encuentro y negocio frecuente para promotores, contratistas, comisionistas y parásitos de la política. Sus conexiones con el mundo futbolero darían para reflexiones que no es nuestro propósito hacer ahora. Tampoco vamos a glosar graciosas anécdotas, como el caso de cierto candidato a la alcaldía gijonesa por Alianza Popular/Partido Popular, que llegó a ser conocido como «el insigne egiptólogo», en relación con cierta casa del barrio del Carmen; el candidato en cuestión era también promotor, y en tal calidad sus relaciones con los socialistas del ayuntamiento eran excelentes.

Se ve ya como normal el espeluznante negocio de explotación y degradación de seres humanos, cuya democrática «normalización» (por norma, ley) debe estar en ciernes, a juzgar por cómo la defiende El País. La derecha económica usa de toda forma de degradación y explotación; la izquierda está por legalizarla y regularla; la extrema izquierda está extremadamente a favor de cualquier forma de perversión. Este jueves 29 de marzo, un diario de la derecha económica —El Comercio, o mejor, la edición gijonesa del bilbaíno El Correo ex Español–, aficionado a promocionar lo obsceno en publicidad, política, moral y religión, deja un amplio espacio a «Pedro Antonio Curto, escritor» para defender el lenocinio y otras degeneraciones, bajo el título «El oficio del deseo» (ponemos el enlace, por si alguien precisa un vomitivo). El pobre «escritor» Curto es rostro conocido en los soporíferos saraos culturales de la extrema izquierda subvencionada. Su reciente pasado, del marxismo-leninismo estalinista albanés al «Soy como soy» pro delincuentes travestidos, es un acabado ejemplo del pensamiento pus. Airea en sus escritos su erotomanía, sus complejos y sus obsesiones; y pasea por Gijón su tristísima figura. La cara es espejo del alma. La cerrada defensa de la prostitución por el señor Curto tal vez sea espejo de sus frustraciones.

Pero haría bien en ahorrárnoslas El Correo ex Español de Gijón.

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2 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Justicia social, Política local

2 Respuestas a “De lupanares

  1. BERNARDA

    Acabo de leer este artículo y me ha hecho gracia lo de “soporíferos saraos culturales de la extrema izquierda subvencionada”, nunca mejor dicho.
    Yo entré en uno de estos, pobre de mí, con idea de la cultura, que no de política y salí escarmentada.
    ¡Vaya desastre de gente!
    Por cierto, me pareció una incoherencia, que, después de tanto izquierdismo, Curto presentara, el año pasado, el libro: “Los viajes de Heros” en la Zona Cultural de El Corte Inglés (cúpula del capitalismo).

  2. Carta al director de La Nueva España:

    No a la prostitución en las calles de Gijón
    5 de Agosto del 2011 – César Parra Burón (Gijón)

    Estimada Alcaldesa de Gijón, hace ya unos meses envíe una carta a la anterior regidora, sobre un problema que podía quedar sin solucionar como así ha sido, por lo tanto me permito dirigir esa misma petición a usted con la idea de que consiga solucionarlo en los cuatro años, que por lo menos, le quedan de mandato.

    El problema que nos afecta a mi y a todos los vecinos de la zona donde vivo, y que anteriores regidores no han sido capaces de solucionar, es la prostitución en la calle Francisco de Paula Jovellanos y su entorno, donde una noche sí y otra también tenemos que ver como la calle se llena de travestis, con sus sofisticados y vergonzantes disfraces, y meretrices diversas, nacionales y foráneas. Que paradójico, la calle dedicada al hermano del Illustrado, de noche se convierte en un prostíbulo.

    Como usted puede comprender no es agradable que cuando uno vuelve a su casa tenga que ver delante de su portal como estas personas prácticamente desnudas se ofrecen a todo coche o transeúnte que pasa. Vemos como usan nuestros portales para sus trabajos de urgencia, de los que pacientemente nosotros retiramos los desechos al salir por las mañanas.

    Imagine usted, cuando tenemos que estar pendientes de cuando vuelven a casa nuestras hijas, a partir de las 9 ó 10 de la noche, para que ninguna persona de las que están al acecho por la zona pueda molestarlas, o en el portal encuentren un espectáculo poco educativo.

    No a la prostitución en las calles de Gijón

    Imagine cuando unos amigos vienen a traernos a casa a nuestros hijos, o a nosotros mismos, que desagradable es tener delante de casa este espectáculo. Suelen comentar, yo creí que ya no había esto en estas calles. Pues no es así, lo que ocurre es que de lo que no se habla no existe, si no aparecen las cosas en los medios pues no existen.

    Imagine cuando ahora, llegado el buen tiempo, dejamos abiertas nuestras ventanas, oímos durante la noche todas sus charlas, voces, continuas peleas, cometarios y groserías. No sabe usted que efecto de chimenea hace en estas calles estrechas, fruto del descontrolado crecimiento de nuestro Gijón industrial.

    Como ciudadano me pregunto por qué tenemos que ser nosotros los que tenemos que soportar esto, pagamos nuestros tributos locales como los demás, por qué la libertad mal entendida de unos prevalece sobre el bienestar de la gente de bien, que no crea problemas, que cumple con sus deberes de ciudadano.

    Se que el tema de la prostitución en las calles, es un problema que también sucede en distintos municipios de España, y que existe cierto debate sobre el tema, pero como resulta que es una actividad alegal, no regulado ni prohibido; pues bien, en tanto sea así por qué no se plantean ustedes seguir el mismo camino que veo plantean ahora para regular el botellón, a través de ordenanzas municipales que regulen las actividades en las calles que puedan resultar molestas o contrarias a la salud.

    En regiones como Cataluña ya se está planteando prohibir la prostitución en las calles y carreteras, pues que una vez más Gijón destaque por ser punta de lanza, en este caso por no permitir la prostitución en la calle.

    La planteo un ejemplo, imagina que esta noche a las 11 delante de mi portal pongo un cajón para vender bebidas, lo normal sería que los personajes que pueblan el barrio en la noche fuese a mi cajón a refrescar el gaznate, pues si apareciese una patrulla de policía, la persona denunciada sería yo, y en cambio mis clientes no, paradójico verdad.

    En tanto, que esto se regula como así espero, es decir que el resto sigan el ejemplo de Cataluña, se podría intentar dificultarlo, de una manera sencilla control de alcoholemia en el cruce de Calle Caveda con Manuel Llaneza, hagan algo para sacarlo de la ciudad.

    Espero que sean capaces de solucionar nuestro problema.

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