Adiós a la Pecuaria; adiós a la decencia

El anuncio lo habíamos recogido en Voluntad, en la entrada «Endeudamiento y usura». Sobre la utilización prevista de los terrenos y sobre el anunciado traslado de las instalaciones, añadíamos entonces: «ingentes cantidades de dinero público gastadas sin necesidad, para que con la finca se generen ingentes beneficios privados; dinero público que procede tanto de impuestos confiscatorios como del endeudamiento municipal, autonómico y estatal; endeudamiento que generará nuevos beneficios usurarios para la banca, así como nuevos impuestos confiscatorios». Hoy El Comercio lo confirma:

Adiós a la Quinta del Duque

La Pecuaria cerrará pronto sus puertas y su finca, que en 1935 fue comprada por 300.059 pesetas, será destinada a chalés. Los animales y el laboratorio se irán a Cenero y Deva

A. PRESEDO/GIJÓN

Hace 75 años, en tiempos de la República, Félix Gordón Ordás, diputado radical-socialista, creó la Dirección General de Ganadería. Su objetivo era poner un cierto orden en un sector, muy atomizado y disperso, que estaba destinado a tener una gran importancia en la economía nacional. Fundó la estructura política y, con ella, dio la orden para crear en toda España un total de seis centros de experimentación ganadera, que sirvieran de punta de lanza y ejemplo tecnológico para todo el sector. Uno sería para el Norte.

El Ayuntamiento de Gijón, con el alcalde Gil Fernández Barcia al frente, no perdió el tiempo. Hizo la solicitud oficial, que fue aceptada por el Ministerio de Agricultura. No se sabía ni dónde iba a ser instalada, pero empezaba a escribirse la historia de la Estación Pecuaria de Gijón. Han pasado muchos años, muchas técnicas reproductivas, incontables animales de todo tipo y millones de dosis de semen. Hasta cambió su nombre oficial. El próximo mes, si se cumplen los plazos previstos, cerrará de forma definitiva sus puertas. Los animales y el laboratorio serán trasladados a Cenero y Deva y el destino de la finca volverá ser, como lo fuera en el pasado, residencial. Será el adiós a los viejos muros de piedra de la finca Montealegre.

La parroquia de Somió perderá uno de sus emblemas, una finca conocida, en su momento, como la Quinta del Duque, por ser propiedad de los herederos del duque de Tarancón, y habitual residencia veraniega en Gijón de la reina consorte, y luego regente, María Cristina. Las instalaciones eran dignas de tan importantes inquilinos. En sus 114.000 metros cuadrados llegaron a tener servicios bastante poco habituales en los hogares del primer tercio del siglo pasado. Disponían de sus tres pozos de agua, suministro eléctrico y telefónico y, desde luego, un bosquete de uso estrictamente lúdico. También tenían establos con capacidad para 50 vacas. Como residencia, un palacete de bajo y dos pisos, con 22 habitaciones, con oratorio, cocheras y caballerizas. Era una quinta de familia pudiente aunque, a la hora de ser vendida, el Ayuntamiento tuvo que hacer frente a una deuda hipotecaria de 100.059 pesetas sobre la propiedad.

Búsqueda de terrenos

Era el año 1933. El Ayuntamiento sacó a concurso el arrendamiento de una finca por 10 años, con opción de compra, para ser destinada a la Pecuaria. Se presentaron cinco aspirantes, una en La Calzada, dos en Roces y una en Tremañes, además de la de Somió, que fue la aceptada. La compra se escrituró el 19 de julio de 1935 por 300.059 pesetas. Un año después estallaría la Guerra Civil y habría que esperar a mediados de los años 40 para volver a hablar del proyecto, retomado por el régimen franquista. Antes, fue necesario que el Ayuntamiento de Gijón instara a salir de la finca, que era de propiedad municipal, al Regimiento de Infantería número 40, que había instalado su cuartel general en el privilegiado enclave de Somió, utilizando el palacete como residencia de oficiales. El inmueble se adaptó, con posterioridad, para las oficinas de la Pecuaria, hasta que, en el año 1971, las autoridades decidieron derribarlo al considerar que estaba en muy mal estado y costaba más mantenerlo que tirarlo abajo. Con ese derribo, desaparecía el último vestigio importante de la Quinta del Duque.

Manuel Cima, que fue director de la Pecuaria desde principios de los 70 hasta 1996, rememora en un libro que pronto verá la luz toda la historia de las instalaciones y sus progresos técnicos, avalados por un experto equipo de profesionales. Un trabajo que, después de la Guerra Civil, se reinició a mediados de los años 40. El Ministerio de Agricultura invirtió tres millones de pesetas en las instalaciones y puso en marcha la sección avícola y porcina para tratar de educar al productor y difundir las especies.

En 1971, ya como Centro Nacional de Selección y Reproducción Animal, se inició el cuidado de la raza asturiana de los valles y de montaña, con unas modernas instalaciones dedicadas a la genética y la reproducción que lograron importantes éxitos. Con el paso de los años, la vieja Pecuaria fue siendo rodeada por construcciones, por la expansión urbanística. Vio crecer la cercana Universidad Laboral. Su destino estaba marcado. En breve, animales y laboratorio irán para Cenero y Deva y en la vieja Quinta del Duque se construirán decenas de chalés. Aún así, la filosofía de aquel diputado republicano seguirá en vigor y los terrenos, para los gijoneses, siempre serán los de la Pecuaria.

Del legado de Félix Gordón Ordás (a quien en su senectud sometieron al ridículo de hacer de «Presidente» de aquel «Gobierno de la República en el exilio» que sólo reconocía Méjico, gracias a los masones del PRI y al oro del Banco de España que acompañaba a los del PSOE en su no menos dorado exilio novohispano; entre estos saqueadores exiliados no figuraba, conste, el propio Gordón Ordás –que no era del PSOE– a quien el Alzamiento Nacional sorprendió como embajador en Méjico) algo podrá encontrarse en Voluntad. De la Universidad Laboral, que tan bien podría y debería complementarse con la vecina Estación Pecuaria, tenemos ya tantas entradas que sugerimos utilizar el motor de búsqueda del cuaderno de bitácora, en el menú de la derecha. Del «ducado de Tarancón», título de fantasía, consecuencia de las pasiones de la golpista «Reina Gobernadora» María Cristina de Borbón Dos Sicilias, mejor ni hablamos.

Ay, aquellos gochos… Cuánto mejores que los actuales de dos patas y cargo político:

Pollos y cerdos para cuidar el alimento de la posguerra

A. P./GIJÓN

Eran los años 40 del siglo pasado. La carne de vaca, un lujo. La prioridad era alimentar a la población. La cantidad era más importante que la calidad. Asturias tenía 100.000 explotaciones agrarias y la Pecuaria se llenó de gallinas (hasta 500 ponedoras) y de cerdos. La sección porcina se cerró en 1968 con el traslado de 18 animales a Lugo. Los ganaderos privados ya se habían hecho con el mercado. Empezó ya en los años 70 la dedicación exclusiva al vacuno. Antes hubo de todo en la Pecuaria, sobre todo en los años 50. Desde patos hasta conejos. Incluso una sección apícola. Luego, han sido inseminadas en su historia casi cinco millones de vacas. En 1986, nacía en las instalaciones de Gijón el primer ternero de España gestado por el novedoso sistema de la fertilización en vitro.

El Comercio de hoy también añade algo –en el tono positivo y favorecedor de quienes detentan el poder político y económico que caracteriza a la edición local de El Correo ex Español— sobre el magnífico edificio del Instituto Nacional de Previsión que se levantaba en la Plaza del Carmen. Sobre el mismo algo escribimos en las entradas «El patrimonio natural y arquitectónico de Gijón» y «Mueran «expertos», mueran tiranos». Pierdan cuidado: «expertos» y tiranos seguirán campando a sus anchas, derrochando dinero público y ampliando gastos; sin límite, sin conciencia, escrúpulos ni vergüenza, mientras no les pongamos freno.

El inmueble ahora derribado se levantó entre los años 1947 y 1951

A. P./GIJÓN

El antiguo edificio de la Seguridad Social en la plaza del Carmen, el mismo que terminó de ser derribado a mediados del pasado mes de diciembre, empezó a construirse el 11 de noviembre de 1947, y quedó rematado el 20 de noviembre de 1951. Cuatro años de trabajo culminados, en su parte superior, con una escultura de Manuel Álvarez Laviada, en la actualidad recolocada en el parque de Isabel la Católica.

No se hicieron plazas de garaje y, por entonces, tampoco aparecieron mayores problemas para levantar el inmueble, pese a la cercana presencia en el subsuelo de la turba. Lo que sí se han encontrado los responsables de los actuales trabajos es alguna que otra sorpresa, como la aparición de un muro de contención de ocho metros de altura y unos 65 centímetros de ancho, pegado al edificio contiguo, que empezó a construirse en el año 1956. ¿Su objetivo? Parece claro que, cuando se edificó el viejo inmueble, se trató de salvaguardar la integridad del edificio que estaba adosado al mismo. Para ello, construyó este murete a lo largo de todo el lateral, que ahora será respetado para evitar problemas, aunque ello suponga tener que variar, en alguna medida, el proyecto interior hasta determinada altura, ya que se pierde algo de superficie útil.

Precisamente contra ese muro han sido colocados por los actuales responsables de la obra una serie de contrafuertes para garantizar al cien por cien la seguridad del edificio colindante, cuyos inquilinos han mostrado, según el representante de la empresa Alcuba, comprensión y colaboración en todo momento.

Los problemas serán resueltos con prontitud y la obra de este edificio singular, que tendrá su fachada de granito tipo silvestre, se retomará en uno o dos meses. Su distribución interna está diseñada para la atención al público y la habilitación de despachos, y el acceso al garaje será por la plaza del Carmen, al lado del actual edificio anexo.

Concentrar servicios

La obra se inició hace un año, pero antes fue necesario resolver un contencioso entre el Principado y la Administración del Estado, ya que, tras recibir la autonomía las transferencias sanitarias, se atribuía la propiedad del inmueble. Finalmente quedó clara la titularidad de la Tesorería de la Seguridad social sobre el edificio y se aprobó un proyecto con una inversión de casi 6 millones de euros, aunque la obra se adjudicó en 4,5.

Una vez concluido, el edificio albergará tanto la Tesorería de la Seguridad Social (40 funcionarios), como el Instituto Nacional (35 funcionarios), con lo que se centralizarán todos los servicios ahora dispersos por diferentes locales de la ciudad. En todo caso, después de los imprevistos surgidos, no será antes de la primavera o el verano del año 2009.

Para terminar con una nueva muestra de la pérdida de decencia, ejemplificada en los parásitos de la política y en sus mercenarios, reproducimos una carta al director, también en El Comercio de hoy.

Más sobre normas de tráfico ¿para todos?
Pedro de Arquer Fernández/(15 años, 4.º de la ESO)

Poco después de que me publicaran la carta al director en la que se denunciaba a los taxistas por incumplir las normas de tráfico, me llegó una fotografía en la que se veía con perfecta claridad un coche que estaba aparcado hasta la mitad de un aparcamiento para minusválidos. De esta manera, una mitad del coche estaba en un aparcamiento para minusválidos y la otra fuera de cualquier tipo de aparcamiento. Sin embargo, esto no es especialmente sorprendente. Mucha gente aparca donde puede cuando es por poco tiempo o en una ocasión muy especial. No es un buen comportamiento, pero puede entenderse.

Esto no era lo sorprendente, repito. Lo que más me impresionó fue conocer el nombre de su dueño: Vicente Álvarez Areces, presidente del Principado de Asturias. Un hombre que ha sido elegido por el pueblo asturiano para dirigir Asturias y dar ejemplo ante todos de cómo debe comportarse un buen ciudadano. ¿Es que es ése el modelo que quiere transmitir? Esperemos que no…

Pero tras este mal comportamiento había más historia. Un vecino que necesitaba de ese sitio, llamó -cumpliendo con su deber- a la Policía Local para avisar. Éstos, en vez de echar al chófer de Areces, le saludaron amistosamente. No hicieron lo mismo al pobre vecino a quien multaron por haberse visto obligado a aparcar mal, en su discapacidad, mientras cumplía como ciudadano.

Supongo que no estaría de más que esta persona recibiera la fotografía y, al ir a pagar la multa, la enseñara y pidiera explicaciones. Porque no se puede decir que esto sea precisamente justicia.

También es curioso que ésta sea la actitud del presidente de Asturias, que predica la igualdad entre todos. Pero, bueno, como ya he citado en la primera carta, parece que unos son más ‘iguales’ que otros.

Seguramente el presidente cantante Vicente Alberto Álvarez Areces no es el dueño de ese coche. Ingresos tiene, a nuestra costa, para comprar unos cuantos como ese; pero podemos apostar que el coche es propiedad pública. Es decir: propiedad nuestra, también del minusválido despreciado y atropellado en sus derechos.

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3 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Justicia social, Medio ambiente, Política local

3 Respuestas a “Adiós a la Pecuaria; adiós a la decencia

  1. Sobre la actualidad del patrimonio arqueológico y monumental asturiano, tan maltratado como todo lo demás, pero más frágil e irrecuperable, un interesante diálogo en «Escandalera», El Comentario TV:

    Teverga, el MOMA de la Prehistoria: eso es lo que le contó el gabinete presidencial a la prensa

    Así como suena. Ni más ni menos. El Parque de la Prehistoria de Teverga se inauguró hoy, según los portavoces presidenciales, con el objetivo de convertirse en el “MOMA del Paleolítico”, pues según ellos, tal denominación se justifica al reunir una exposición permanente de reproducciones de las obras que consideran más significativas del arte rupestre entre 10.000 y 35.000 años de antigüedad.

    En fin, otro detalle más, no ya de la brutal ignorancia que aqueja a los gestores de nuestra cultura, sino algo mucho peor: su insuperable paletismo.

    Firmado: Crispín
    24/03/2007 – 22:57h

    Construyendo la prehistoria

    El Parque de la Prehistoria de Teverga abrió ayer sus puertas, con una lista de espera de 1000 personas según dicen.

    Consiste en la reproducción de las más importantes cuevas prehistóricas de Asturias. Reproduciendo y construyendo, así se escribe la historia.

    Mientras duermen en el olvido cuevas con grabados de más de 20.000 años, como las de Lluera (Priorio), que con un empujoncito económico y unos pocos arqueólogos, podrían ser vistas por medio mundo. Pero naturalmente para estas cosas no hay dinero, ni para abrirlas ni para contratar arqueólogos. Es mejor gastarlo en copias y reproducciones.

    Firmado: Lola
    25/03/2007 – 10:08h

    Arqueología y desatinos

    Interesantísimo y muy pertinente el comentario de Lola, “Construyendo la prehistoria”, que en mi cabeza se enlaza mentalmente con otra reflexión muy lúcida, de María José Rodríguez, sobre la política cultural de este gobierno. No conozco la cueva de Priorio, y como la mayoría, bien lo señala Lola, probablemente nunca la conoceré.

    Las nuevas generaciones, ¿qué conocerán de Asturias? Se cambian tesoros reales por reproducciones que imagino al estilo Jurasic Park, magia real por plástico a la americana. Quizá en un futuro ese museo de plástico este rodeado de chalets adosados, todos esos chalets en fila india hasta la primera línea de playa. Y esas nuevas generaciones, quizá ni siquiera tengan acceso, por estar ya fuera de edición y quebrado el editor, a la Enciclopedia Asturiana del finado Silverio Cañada, en cuyas fotografías nos bebimos los adolescentes de comienzos de la transición toda la maravilla histórica, geográfica, arquitectónica y arqueólogica de Asturias.

    Resulta increíble pensar que muchos de esos viejos palacios, en Salas, en Lieres, en Posada, en Carreño, se han perdido, o no se ha hecho el más mínimo trabajo por recuperarlos. O tesoros geográficos como el estuario de Aboño, el primer punto de la geografía asturiana que aparece en la historiografía griega, en la historiografía occidental, ha sido pavimentado y destruido, para emplastar encima un parque de carbones. O ya en esta legislatura, un pueblo como Truyés, ha sido arrasado y desaparecido de la faz de la tierra.

    En noviembre del año pasado pasé por el otro Truyés, en la Bretaña francesa: se escribe Truyès, pero los bretones lo pronuncian como nosotros, Truyés. Esta cerca de una preciosa localidad llamada Kistelín, en pleno corazón del Pays d`Armor. Al llegar a Asturias, me hizo una macabra gracia leer en la prensa que a los promotores inmobiliarios de la destrucción de Truyés no les gustaba este viejo topónimo de raíz bretona y por tanto de la aldea de Truyés no quedaría ni el nombre: al complejo de chalets adosados emplastado sobre la vieja aldea asturiana perdida en el tiempo la iban a llamar “Los Balagos” o algo por el estilo.

    Y así se fue Truyés, así se fue el estuario del río Aboño, así se fue la Campa de Torres, así se fue el viejo palacio de los Bernaldo de Quirós, en Albandi. Cuando yo era pequeño, desde la colina en la que se encuentra ese palacio, cerca de la iglesia de San Lorenzo de Carrió, se podía hacer una perfecta lectura de toda la historia de Asturias en el valle de Aboño, desde la época feudal hasta la época moderna. A la fábrica de cementos Tudela Veguín no le interesaba en absoluto esa lectura, ni a la Térmica: se comieron a pedazos el valle, sin la menor noción de responsabilidad corporativa frente a la historia, frente al patrimonio que estaban destruyendo, que siguen destruyendo.

    Otro desarrollo, sin embargo, es posible: por supuesto que quiero lo mejor para Asturias, y no me opongo a su desarrollo industrial, pero he visto en otros países otro comportamiento de las empresas frente al espacio, frente al entorno, y sé que otro desarrollo es posible, y es deseable porque es sostenible. Cuando vi en la prensa las fotos de los bulldozers llevándose por delante las casinas y los hórreos de Truyés, pensé con mucha tristeza en el Truyès de allá arriba, en plena Bretaña: dos pequeñas aldeas quizá hermanas sin saberlo, y una de ellas desaparecía de pronto de la faz de la tierra. La asturiana, por supuesto. Ignorancia brutal, salvaje.

    Se me ocurren otros ejemplos de aprovechamiento arqueólogico del pasado asturiano, en contraposición con la política cultural hortera e ignorante del gobierno actual. Tengo referencias de que en Amieva se están excavando los restos de lo que pudo ser la última gran batalla de los astures contra las legiones romanas que avanzaban desde Santander. Esa referencia no es más que un recorte de La Nueva España fechado hace casi dos años. Desde entonces acá, ¿qué? Como casi todo, el mundo de la arqueología en España es un mundo extrañamente secretista y lleno de servidumbres. Es una aventura apasionante, sin embargo, y ¿por qué no se hace lo posible por abrirlo a todos aquellos que compartan esa pasión?

    A mi me da la impresión que el hermoso legado fotográfico de la Enciclopedia de Silverio Cañada está condenado a la incomprensión y a la extinción. La gran joya arqueológica asturiana era el Monte Areo: desde la necrópolis prehistórica hasta la punta final en la Campa de Torres. Asturias tendría que rendir cuentas ante la Unesco por lo que ha hecho y por lo que va a hacer con ese Monte Areo cuyas connotaciones mágicas y simbólicas van desde los poblaciones prehistóricas hasta celtas y romanos, y hasta Clarín, que en época moderna situó allí gran parte de su obra corta.

    La Zalia de San Andrés de los Tacones será el golpe de muerte final para el Monte Areo, ya destruido a la altura del valle de Aboño, y vergonzosamente metamorfoseado en parque de carbón en lo que en otro tiempo fue la desembocadura del río, en las faldas de la Campa de Torres. Esto es lo que podemos esperar que generaciones futuras conozcan de Asturias. Cemento, carbón, chalets adosados. Asturias se inscribe en España, pero las características geográficas de la región obligaron a los pueblos que la habitaron a vivir de cara al mar, durante milenios.

    En Truyés se respiraba el mismo aire que en Truyès. Pero este último sigue existiendo, nuestro Truyés no. El respeto por el entorno, por el espacio, que uno ha constatado en tantos rincones del arco atlántico es algo que se empieza a echar desesperadamente de menos en Asturias. Y la Historia no es solamente historia, encierra muchas lecciones para el presente y para el desarrollo sostenible de generaciones futuras. Pero hay que saber leerla, y vivirla. Salvo que aparezca una horda de promotores inmobiliarios ávidos de dinero y de enriquecimiento rápido. Salvo que los políticos propicien los movimientos de esa horda salvaje. Después no queda nada, salvo el absurdo: el absurdo de, por ejemplo, una regasificadora en el Musel. La inmensa peligrosidad de esa infraestructura hace inviable que al puerto se puedan trasladar los astilleros, por ejemplo. Es decir, se destruye una bahía y un concejo para un dudosísimo rendimiento económico.

    Miles de metros cúbicos removidos con el único fin de engordar los bolsillos de constructuras, políticos y promotores. Y es obvio que Gijón debe salvar su industria naviera, pero en lugar de aportar una solución, se multiplica el problema. Hay personas que pueden acabar injustamente en la cárcel por semejantes desatinos.

    Firmado: Ramón J. García
    25/03/2007 – 13:39h

    Para Ramón J. García y para Lola sobre el patrimonio asturiano

    Totalmente de acuerdo con lo que decís.

    Con Joaquín Manzanares desapareció una manera de entender y defender el patrimonio de Asturias.

    Asturias, sin su patrimonio histórico no es nada.

    Subir hoy por el Trubia hasta Teverga, y acercarse a echarle un vistazo a la “Atracción Milenaria”, es todo un compendio de esa tremenda realidad que es la Asturias de hoy.

    Basta con detenerse en Tuñón y ver el estado lamentable del monasterio que se construyó allí en tiempos de Alfonso III el Magno. Ni un mal rótulo anuncia su presencia. Un chiringuito horroroso (el consabido centro de interpretación) envilece el entorno, en el que se anuncia una urbanización al lado de lo que queda del vetusto monasterio.

    Recuerdo mis paseos con Manzanares en aquel valle. ¿Con quién se puede hablar hoy de estas cosas?

    Cuidar el prerrománico, los yacimientos prehistóricos, los castros, la arquitectura popular o los palacios señoriales no da comisiones…

    La cultura asturiana está en manos insuperablemente paletas y el asturianismo es un desgraciado movimiento mimetizado de los modelos del nacionalismo separatista. El Asturianismo de Jovellanos, don Juan Uría o Manzanares no tiene ya continuidad, ni en la universidad ni en la sociedad.

    Por eso insisto tanto en la necesidad de la comunicación, porque creo que sólo mediante la suma de esfuerzos para compartir criterios en la defensa de cuestiones como el medio ambiente o el patrimonio asturiano, se puede aportar el propio esfuerzo para entregar a nuestros hijos una Asturias que se parezca en algo a la que recibimos de nuestros padres.

    Leí una entrevista con Pepe el Ferreiro en La Voz del Occidente, sobre el acoso al que está sometido su museo, sin duda, el más importante de Asturias junto con el Bellas Artes. En el Museo de Grandas todo es auténtico y nada de plástico. Por eso no recibe ni agua del gobierno PSOE-IU…

    Firmado: Juan Vega
    25/03/2007 – 14:46h

  2. Continuando la tira. También de «Escandalera», El Comentario TV.

    Otra de proyectos culturales en Lena

    ¿No dicen unos cuantos que aquí es todo de plástico? ¡Ahí va un nuevo proyecto de plástico!

    En efecto, Lena es un concejo que precisamente no carece de proyectos. Con el 1 por ciento cultural de la variante de Pajares se proyecta una mejora del prerrománico de Santa Cristina y de todo su entorno. También está en proyecto la transformación del palacio de los Faes en un centro de interpretación del yacimiento de la vía Carisa, y la utilización de este edificio de Carabanzo como especie de «estación base» de visitas en todoterreno al sorprendente escenario bélico que enfrentó a los astures con los romanos y, probablemente, con posterioridad, a los habitantes de estas tierras con los invasores musulmanes. A la suma de porvenires hay que añadir el equipamiento que el Gobierno regional está diseñando para Lena, el proyecto «Puerta de Asturias», una instalación sobre 90.000 metros cuadrados con un coste de cinco millones de euros en su primera fase. Será un hall de recepción turística donde se mostrarán todos los recursos vacacionales del Principado a la orilla de la A-66, pues más del 60 por ciento de visitantes entran por esta autovía. Y pasan por Lena.

    Enlace Nueva España

    Firmado: Atemisa
    27/03/2007 – 01:02h

    El centro de interpretación del centro de interpretación

    Más abajo leo que en Lena están proyectando otro centro de interpretación, anexo a la iglesia prerrománica de Sta. Cristina de Lena.

    Como decía Juan el otro día, la iglesia de Sto. Adriano de Tuñón da pena verla pero eso sí, como no, cuenta con su chiringo-centro de interpretación.

    Los dineros de los chiringos esos los gastaban mejor en obras de acondicionamiento/restauración de este importantísimo legado cultural que tenemos.

    Por ejemplo es de impresionar el torreón de Peñerudes (romano, reformado por Ordoño I) que se ve desde tantísimos sitios y parece a punto de desplomarse de un momento a otro.

    Otro ejemplo, es la capilla prerrománica de Arzabal (Sariego). Esta capilla es de lo último es ser datado como prerrománico, y no ha sido objeto de muchos desvelos precisamente, parece una casa abandonada y comida por la maleza. Prerrománica y visitada por los peregrinos cuando iban de peregrinación a Oviedo a visita San Salvador.

    Hay muchos más ejemplos.

    Tenemos un patrimonio muy rico y muy variado que hay que cuidar. Aparte de la impresionante colección de iglesias prerrománicas y románicas, tenemos impresionantes vestigios neolíticos y paleolíticos y nos remontamos millones de años atrás hasta huellas de dinosaurios (el conjunto más importante de España está en Asturias).

    Y ellos siguen con sus museos de plastilina y sus centros de intepretación (de los centros de interpretación).

    Saludos

    Firmado: Lola
    27/03/2007 – 17:31h

  3. Hoy en «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio:

    Cocina Económica

    José Basilio Cueli acude a La Columna para hacer pedir que se habiliten los terrenos ocupados por la Pecuaria, en Somió, para hacer huertas ocupacionales dirigidas a las personas mayores de Gijón: «Estoy a favor de la construcción de una residencia para la Cocina Económica en 10.000 metros de los terrenos que ocupaba la Pecuaria en Somió, pero no estoy de acuerdo en construir viviendas unifamiliares que mancillen tan bellos parajes. ¿No se podría habilitar el lugar para huertos ocupacionales para las personas mayores de la ciudad? Respetando, claro está, la vida de todos los árboles que existen y hacen un bien a la zona».

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