Gatopardesca desvergüenza

Tomamos lo siguiente de la web del Colectivo de Vega en defensa del medio rural:

¡LO QUE DICE LA ALCALDESA EN MADRID!

Paz Fernández Felgueroso, delante de sus colegas candidatos señaló en Madrid que en Gijón hasta los ciudadanos están comprometidos con el «crecimiento ordenado», ya que han logrado evitar mediante «marchas verdes» una serie de procesos de edificación en la zona rural de Gijón. LA NUEVA ESPAÑA (13/3/07)

En realidad, ¿será que nos apoya? ¿Estaría con nosotros en alguna marcha verde y no nos dimos cuenta? Revisemos las fotos…

¡¡¡SÍ!!!

Fotomontaje defensarural.org

Efectivamente, el compromiso de los vecinos con el crecimiento ordenado es grande, han trabajado duro: tres manifestaciones calificadas de históricas, una de ellas desplegó la bandera mas larga del mundo (4,2 Km), más firmas de las necesarias para la primera iniciativa popular presentada a un ayuntamiento (y deslegitimada por su gobierno), cientos de actos reivindicativos y miles de escritos y alegaciones en los tres años de trabajo vecinal, que continúa… porque no le queda más remedio.

A la vez que dice que los ciudadanos han logrado evitar el crecimiento desordenado que proponía el Ayuntamiento, manifiesta que “ha tomado buena nota de las peticiones” de la patronal de la construcción, afanándose en aprobar crecimientos desordenados. Y ahora, que se cumple el tercer aniversario de la segunda marcha verde, la alcaldesa, desde Madrid, reconoce la labor de los vecinos.

¡Qué pensarán Miguel Sebastián y Carmen Alborch! ¿Cómo se puede decir eso sin que dimita ni una sola persona de los que defendieron ese crecimiento desordenado en estos tres años?

O sea: la lampedusiana alcaldesa Mapi Fernández Felgueroso, comadre de oro de la izquierda plural, estólida aleccionadora en favor de su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), olímpica despreciadora de los vecinos de la zona rural gijonesa, maternal defensora de su vicealcalde trotskista Jesús Morales Miravalles… va a Madrid y alaba las protestas que no escuchó y contra las que sus partidos (PSOE y PCE/IU) se movilizaron. Como si entre el Gijón rural de una parte, y ella y los suyos –los promotores de expropiaciones salvajes y de bloques de hormigón por doquier– por otra, sólo hubiera buen rollito y colegueo, en vez de avasallamiento y latrocinio de los de la alcaldesa contra los vecinos.

En este cuaderno de bitácora hay un motor de búsqueda, en el menú de la derecha. Introduzcan «especulación», «corrupción», «PGOU», «SOGEPSA» o «PROGEA». Eso sólo para las entradas principales; hagan la misma prueba con los comentarios. Suma y sigue.

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5 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Justicia social, Medio ambiente, Política local

5 Respuestas a “Gatopardesca desvergüenza

  1. Para contraste con la lampedusiana alcaldesa de hoy y con su cultureta subvencionada, un alcalde bastante decente de ayer –con las limitaciones del régimen y de la mentalidad de entonces– y un gran pintor. La Nueva España:

    MÁS GIJÓN
    Capua, un alcalde breve pero activo

    El regidor que promovió el ensanche gijonés fue retratado por Martínez Abades

    A pesar de la brevedad del mandato municipal que encabezó, Andrés de Capua y Lanza (1820-1884) dejó una seña imborrable en la fisonomía y en la memoria popular de Gijón. Durante el tiempo en que ostentó el bastón municipal, entre junio de 1850 y finales de marzo de 1851, elaboró el proyecto de ensanche de la ciudad que configuraría su crecimiento posterior y ganó para la ciudad las huertas y los terrenos sin edificar que se extendían a lo largo del actual barrio de La Arena. La calle que lleva su nombre, una de las mas características del centro, es el punto de donde arrancó esa expansión urbana.

    Pero, además, el nombre de Andrés de Capua y Lanza está vinculado a otro de los hitos más entrañables del paisaje urbano gijonés, ya que promovió la erección de la estatua a Gaspar Melchor de Jovellanos que actualmente ocupa la plaza del Seis de Agosto. El espíritu jovellanista también estuvo muy presente cuando, durante su desempeño como diputado en Cortes, consiguió que el Instituto Jovellanos adquiriese el rango de centro provincial. Andrés de Capua fue además inspector general del cuerpo de Telégrafos y llegó a ocupar provisionalmente la Dirección General de dicho cuerpo.

    El retrato que lo inmortaliza en la galería municipal de ilustres fue pintado ya a principios del siglo XX por uno de los mejores pintores que Gijón ha dado a la historia del arte: el soberbio paisajista -especializado en marinas como las que forman parte de la pinacoteca municipal- Juan Martínez Abades (Gijón, 1862; Madrid, 1920).

    A su talento como marinista, que lo sitúa a la cabeza de los pintores que han practicado dicho arte en España, se sumó su polifacético talento como músico, letrista e intérprete de cuplés o ilustrador en las primeras épocas de «Blanco y Negro», lo que le convirtió al mismo tiempo en representante de la élite intelectual de la época de la Restauración y en un personaje bien conocido en la esfera popular de su tiempo.

    Su casi legendaria pertinacia a la hora de enviar trabajos a las Exposiciones Nacionales acabó llevándole a conseguir una Primera Medalla en la celebrada en 1915.

  2. Merece leerse con atención. Lo sacamos de «Escandalera», El Comentario TV:

    Las inversiones del Ayto. de Gijón

    La asociación de Vecinos San Félix de Porceyo, en vista de la nota de prensa realizada por el concejal de la Zona Rural, Faustino García Fernández, sobre las inversiones realizadas por su concejalía en las distintas parroquias del concejo, desea hacer constar también los incumplimientos que dicha concejalía viene realizando año tras año por lo menos con algunas parroquias rurales.

    En primer lugar, los proyectos aprobados en el año 2005 no han sido realizados en su totalidad.

    En segundo lugar los proyectos del año 2006 han sido ejecutados tan solo en un 10%, para mayor cachondeo los que anunció la semana pasada como obras ejecutadas con cargo a este ejercicio 2007 fueron presupuestadas con cargo al ejercicio 2005 y realizadas ese mismo año. Si puntualizamos sobre puntos de luz en los caminos, se proyectaron unos 9 puntos de luz para el año 2006 pero que no han sido realizados, se realizarán en el 2007 con cargo a ese año. El concejal tampoco hace referencia al hormigón del camin de les orielles o la reposición de la capa de rodadura del camino de la cerca de abajo o la escollera de la antigua carretera de Pinzales, obras todas ellas comprometidas para el año 2006.

    Sobre la pavimentación de caminos es otro tema aún más sangrante, el último camino pavimentado ha sido el camino de la iglesia y el camín del celleru proyectados en el año 2004 que fue sacado de los presupuestos de ese año y se incluyó en los del año 2005. Sorpresivamente se finalizó en diciembre de 2006 y digo sorpresivamente, pues los vecinos ya lo daban como perdido.

    Con estos antecedentes, lo proyectado en el año 2005 y 2006 ni se sabe cuando se logrará desarrollar si tenemos en cuenta que unos simples puntos de luz presupuestados para el 2006 se ejecutaran en el 2007 y con cargo a este ejercicio.

    Ante esta situación, el presidente de la asociación de vecinos San Félix de Porceyo, se pregunta:

    1. Dónde están las dotaciones económicas de los ejercicios de años anteriores si los proyectos no se han realizado.

    2. Cuándo se realizarán las obras proyectadas para esos años y que el propio concejal prometió en los locales de “Les Caseries” el año pasado y publicados en los diarios locales.

    3. Por qué el abandono generalizado de algunas de las parroquias rurales y el despilfarro continuado en la pavimentación de calles de Gijón meses después de que han pavimentados por alguna reforma por simple capricho, eso sin tener en cuenta que la peor calle pavimentada de Gijón, es mucho mejor que el pavimentado de muchísimas carreteras rurales y atendiendo también a una publicación de la prensa del pasado día 14, leemos para la ciudad 22 millones de Euros para asfaltado de calles, que supera con creces el presupuesto de la zona rural, ya que parece que algunas parroquias solo estamos para soportar los desperdicios de la ciudad.

    Por estos hechos acaecidos últimamente, es por lo que solicitamos al presidente de la federación de asociaciones de vecinos de la zona rural “Les Caseríes”, se ponga las pilas y solicite inexcusablemente la presencia del concejal de la zona rural en los locales de la federación con la presencia de las asociaciones que quieran asistir, para explicar los presupuestos de este año y los de años anteriores, pues los habitantes de las parroquias se merecen conocer la verdad, ya que como se anuncia en los medios de comunicación se realizan inversiones en la zona urbana y la zona rural está desatendida por mucha propaganda electoral que intenten vendernos, pues deberán reconocer que hay ciudadanos de primera y segunda a pesar de pagar impuestos todo el mundo.

    También quería hacer constar como hizo en pasadas fechas anuncio el Ayuntamiento de una inversión para realizar plantaciones de arboles, lo que debería este Ayuntamiento, más que hacer ese tipo de inversiones es tratar de conservar y mantener los árboles centenarios y autóctonos que hay en el concejo y que han visto y soportado por encima de sus raíces ciclones, tormentas, sequías y guerras y sin embargo no han podido sobrevivir a la mano especuladora del hombre y que forman parte del patrimonio de la zona rural.

    Firmado: A.A.V.V. San Félix de Porceyo
    28/03/2007 – 23:07h

  3. ¡Pobre Porceyo! Les atropella el Ayuntamiento, les atropella el Gobierno autónomo (ya está bien de llamarlo «el Principado»; el Principado es Asturias), les atropella el delegado del Gobierno. ¡Qué casualidad! Los tres son de la izquierda plural. La Nueva España:

    El Principado ignora las críticas de Porceyo a las obras de la autovía

    Los afectados se reúnen en asamblea para decidir medidas de protesta

    Albina FERNÁNDEZ

    Los vecinos de Porceyo y Cenero celebrarán hoy una asamblea en el baile de Pinzales, a las 19.00 horas, para decidir qué medidas van a tomar ante el silencio del Principado y la UTE que construye el desdoblamiento de la antigua carretera de Oviedo, la AS-18, a sus demandas para que solventen las deficiencias detectadas en los accesos a la nueva carretera y en las vías de servicio.

    Entre las medidas que tomarán podría incluirse la vuelta a las manifestaciones. Los vecinos ya protestaron con pancartas durante las últimas semanas y las suspendieron el día 4 en espera de una respuesta que no llegó, después de que se reunieran con el director general de Carreteras, José María Pertierra. El silencio duele entre los vecinos porque entienden que lo único que se necesita para solventar los problemas es «voluntad para hacer las cosas bien», como señaló el presidente de la Asociación de Vecinos de Porceyo, Olegario Álvarez. También escuece la actitud del delegado del Gobierno, Antonio Trevín, que no dio permiso para cortar la carretera durante las protestas. «Primero fue porque no lo tramitamos en plazo, y ahora no se sabe por qué, pero siempre pone disculpas», dijo Álvarez.

    El principal problema se plantea con la curva del alto de Casares, en Pinzales. Es una curva muy cerrada que quedó pendiente en la primera fase del desdoblamiento y los vecinos exigen que sea suprimida para que la carretera quede recta, como estaba.

  4. La parroquia de Castiello también está en vías de ser tabicada, asfaltada y hormigonada. Gracias al PGOU del Ayuntamiento antigijonés. La Nueva España:

    Miradores sin vistas

    Edificios de cinco alturas ocuparán un millón de metros cuadrados de suelo rural en una de las transformaciones más radicales del concejo

    Los vecinos no están preparados para la mayor transformación urbanística de la historia de la parroquia. Incluso, hay quien todavía duda de que vayan a construir 2.500 pisos en la zona. Sin embargo, el proyecto es firme, por mucho que los portavoces de Castiello de Bernueces reclamen que se mantenga la actual ordenación edificatoria de baja densidad. Muchas ventanas, que ahora son auténticos miradores a la ciudad, se quedarán sin vistas.

    Miriam SUÁREZ

    -¿De verdad crees que van a terminar construyendo pisos en Castiello?

    – ¡Ay! Yo, hasta que no lo vea…

    La casa de María Covadonga Meana, situada en un alto del barrio de Les Cuetes, es un mirador a la ciudad, una ciudad que se expande a lo lejos y de la que está separada por miles de metros cuadrados de terreno todavía virgen. Los mapas del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) pintan feo para vecinos como María Covadonga, cuyas vistas están condenadas a degradarse del verde rural al gris hormigón.

    En Castiello de Bernueces se van a construir más de 2.500 pisos, repartidos en edificios que podrán llegar a las cinco plantas. La pregunta de María Covadonga Meana es el reflejo de una desazón generalizada. «Es un cambio muy gordo para la parroquia», sentencia, «el más gordo de los últimos 25 años», justo los que ella y su familia llevan residiendo en el chalé de Les Cuetes. Será testigo de esa gran transformación a través de la ventana de su cocina, desde la que ahora se ven hasta las grúas de El Musel o el Elogio del Horizonte.

    Los vecinos están hechos a la idea de que su parroquia ha dejado de ser una aldea en estado puro y se ha convertido en lo que llaman zona periurbana. Como híbrido entre campo y ciudad, en Castiello de Bernueces se asume como inevitable el crecimiento urbanístico. Sin embargo, lo que plantea el nuevo PGOU es un atracón de ladrillo, y los vecinos se han indigestado.

    «Lo cierto es que, a lo largo de todos estos años, se ha construido mucho en esta zona, pero Castiello se ha ido tupiendo de casinas, no de bloques de pisos», afirma María Covadonga Meana. Bernueces es, detrás de Somió, la parroquia donde más licencias de construcción ha otorgado el Ayuntamiento. Salvo en el borde con Viesques, las viviendas que se han hecho son unifamiliares, así que, cuando los vecinos oyen hablar de edificios de cinco plantas, lo que entienden es que se levantarán torres.

    «Da pena», lamenta Dolores Meana. Su casa, situada junto a la iglesia de Castiello, en el lado opuesto a Les Cuetes, también mira hacia los terrenos que van a ser absorbidos por la futura área residencial. «Doy gracias que no viviré para verlo y, si vivo, será mejor no asomase a la ventana», comenta esta vecina de 86 años, popular en la parroquia por su alegría de chavala.

    Que «no va a quedar nada guapo todo esto lleno de pisos» lo tiene claro ella y la mayoría de vecinos de la parroquia, partidarios de que las nuevas edificaciones no superen las dos plantas y se acompañen de zonas ajardinadas. El desarrollo residencial surgido de la última revisión del planeamiento gijonés afectará a una superficie de casi un millón de metros cuadrados. Jauja para los constructores, que llevan años reclamando más suelo urbanizable en el concejo. Ingresos muy jugosos para los propietarios de ese terreno, que ha terminado pagándose a más de 250 euros el metro.

    La compra-venta de parcelas empezó mucho antes de que se aprobase el PGOU, lo que desató suspicacias y críticas abiertas. Dolores Meana, de una lucidez pasmosa, no le presta atención ni a esa polémica ni a los millones que moverá la operación. Su análisis va más allá, y ayuda a entender la situación que atraviesa la parroquia: «No se puede negar que tanto cemento va a ser feo pero también es verdad que todos esos praos, de seguir así, van a acabar perdiéndose. Es que no hay quien los trabaje, vida. Ahora, cogéis los librinos debajo del brazo y no queréis saber nada más del trabajo físico. Además, hay que pensar que los que van a vivir en esos pisos serán muy felices. Qué se le va a hacer».

    La buena señora Dolores peca de optimista: no parece que vayan a ser felices los que tengan que vivir en esos pisos.

  5. Sacamos algo más sobre Castiello en La Nueva España de hoy. Póngase en relación con las entradas de Voluntad «La leche», «La lenta agonía de nuestro campo» o «Adiós a la Pecuaria; adiós a la decencia», entre otras.

    En peligro de extinción

    El ganadero Andrés Suárez, que vive en la casa donde nació, cree que «en dos años aquí no habrá vacas»

    M. SUÁREZ

    Andrés Suárez Medina es de Castiello de Bernueces de toda la vida. Reside en El Curullu, en la misma casa donde nació y aprendió de su padre el oficio de «les vaques». Ahora, en la parroquia, los ganaderos son -según dice- una especie en peligro de extinción, y él no ve la hora de jubilarse.

    «El día que menos trabajo, las cinco horas no me las quita nadie. Esto es muy esclavo», asevera. De las doce vacas que tenía, se ha quedado con ocho. Producen al año unos 36.000 litros de leche. Le pagan el litro entre 30 y 33 céntimos de euro. «Los xatos valen igual, los piensos cuestan más y la leche la pagan a menos. Qué va, no compensa», señala Suárez Medina.

    En sus 52 años, no ha podido disfrutar de unas vacaciones. Es más, él y su mujer no han dormido ni un solo fin de semana fuera de casa desde su luna de miel, y ya han cumplido las bodas de plata. «Fue ganadero mi padre, lo fui yo y ahí se acaba todo. Por suerte, porque el sector va de culo», atestigua. Andrés Suárez tiene dos hijos. Uno trabaja en un taller de chapa y pintura. El otro está a punto de acabar Enfermería. La ganadería no entra en los planes de ninguno de ellos.

    «Dentro de dos o tres años, en Castiello no habrá nadie con ganado», aventura su padre, que, si aguanta en el sector, es porque no le queda otro remedio. «Las vacas no dan para pagar la contribución de los praos en los que pacen. Y yo, de subvenciones, cero. En su día, compré una máquina de segar nueva y el Principado me pidió tantos requisitos para ayudarme a pagarla que desistí», refiere como anécdota.

    Le salva que una de sus fincas entra dentro del ámbito de actuación del nuevo área residencial de Castiello y «me la pagaron muy bien» los constructores que promoverán los 2.500 pisos previstos en la zona. Pero Andrés Suárez sigue dedicándose a lo que le ha dado de comer toda la vida. Verle atravesar la plaza de El Curullu con sus vacas evoca una época que ha quedado desfasada en el Bernueces suburbano y residencial.

    «Si yo estudié y todo», precisa durante la conversación. «Acabé maestría industrial y aprobé el primer año de Peritos. Menos Cálculo. Oye, se me atravesó la asignatura y pinché», cuenta. Entonces, se hizo ganadero. Si ahora dejase de trabajar, recuperaría los domingos de fútbol en El Molinón, pasión que abandonó cuando el Sporting bajó a Segunda «porque venía amargáu a catar».

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