San José

Al fondo la nueva iglesia de San José (foto jlmaral)

  • Al fondo la nueva iglesia de San José (1954) entre la creciente fealdad gijonesa, que amenaza engullirla. El templo anterior, segundo parroquial de la villa (1897), fue quemado y volado por los rojos, tras dar muerte a quienes se encontraban presos en su interior. (Foto jlmaral)
  • La estupidez contemporánea nos ha impedido hoy celebrar debidamente a San José, Patrono de la Iglesia Universal, esposo de la Santísima Virgen María, padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo. No ha sido día festivo en Asturias.

    La estupidez contemporánea ha hecho que hoy se celebre no se sabe qué «día del maestro», de regusto soviético o masónico, con lo cual los pobres escolinos no tenían clase; pero por el motivo equivocado.

    La estupidez contemporánea llena hoy de tal forma las hojas de la prensa –alguien tendría que explicar por qué El Correo ex Español, otrora El Comercio, da tanto pábulo en sus páginas a sedicentes «licenciados en ciencias eclesiásticas» y en general a cristianos anticristianos, ignorantes y pedantones, para tratar cuanto con la Fe y la Iglesia tenga que ver–, que omitimos glosar nada. Ni siquiera el grosero aquelarre ecuménico que ha tenido lugar en el antaño respetable Hogar de San José.

      Adesto nobis, quaesumus, misericors Deus: et intercedente pro nobis beato Joseph Confessore, tua circa nos propitiatus dona custodi.
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    1 comentario

    Archivado bajo 02.- Gijón, 07.- Enseñanza, Política local

    Una respuesta a “San José

    1. No queríamos, no, hacernos eco de los aquelarres ecuménicos del ahora mal llamado Hogar de San José. Pero es el tercer año consecutivo. La prensa local lo reflejó, en plan ¡yupi, qué bien! Lo ha recogido La Yihad en Eurabia:

      Gijón: Misa con versos del Corán, consagración con pan y vino, dátiles y leche.

      Autor AMDG on Viernes 27 Marzo 2009

      Se trataba de celebrar la fiesta de San José en un “centro de acogida” con 20 musulmanes:

      Biblia y Corán, y vino con dátiles. El Hogar de San José quiso festejar ayer a su patrón con un acto de culto interreligioso, cristiano y musulmán, con la intención de integrar también en la celebración a la más de una veintena de residentes del centro que profesan el Islam. Constantino Viñuela, director de la fundación, explicó que éste es el tercer año en el que las fiestas de San José se reciben con una ceremonia de estas características. «Lo hacemos desde que empezamos a recibir un número importante de chavales musulmanes, principalmente marroquíes y subsaharianos».

      Hoy el hogar da cobijo a 25 jóvenes de religión islámica, procedentes de lugares como Marruecos, Senegal, Ghana y Guinea. «Queremos respetar su derecho a mantener su identidad religiosa», explica el padre jesuita, que considera que «nosotros también aprendemos de sus ritos y sus costumbres».

      En la ceremonia Viñuela trató de conciliar las partes de la celebración que coinciden en ambos cultos, pese a que cada religión utiliza diferentes ritos para expresarlos. La acción de gracias se combinó con la’Fatiha’ -la principal de las oraciones en el Islam-, la petición de perdón con las ‘duhas’ -súplicas musulmanas- y se intercalaron lecturas, en castellano y árabe, del Evangelio y el Corán. Al llegar la Eucaristía, a la ofrenda del vino y el pan se sumó otra de dátiles y leche -«el alimento del profeta»-, que se compartió con los asistentes musulmanes mientras los católicos comulgaban. Los jóvenes hicieron ofrenda además de un globo terráqueo «que simboliza la unión y la diversidad de las personas».

      Pero Constantino Viñuela no estuvo dirigiendo el acto solo. Le asistieron, dando paso a los sucesivos ritos islámicos y realizando las lecturas de las suras del Corán, Moncef Beccour, marroquí de 18 años, y Hamady Bah, guineano de 17, ambos residentes del Hogar de San José. Para ambos era su primera vez al frente de una ceremonia religiosa, «y estábamos un poco nerviosos al principio», apuntaba Moncef -«mejor que de Marruecos, pon que soy de Tánger», pedía sonriendo-. Este joven, que entró en España oculto en los bajos de un camión, lleva año y medio con la fundación y desde el principio se mostró entusiasmado con la propuesta del padre jesuita para realizar esta ceremonia, a la que acudió de riguroso blanco: «no es obligatorio, pero sí que las ropas estén limpias». Cuando acabó la ceremonia, a sus compañeros les faltaban manos para felicitarles por una celebración al gusto de todos. Después, la fiesta se trasladó a la mesa con una espicha de confraternización en la que no faltaron alimentos tradicionales árabes.

      Esto es irregular desde el punto de vista litúrgico.

      No. Es mucho más que irregular. Es herético, blasfemo, escandaloso, y sería sacrílego si no fuera porque quienes esto organizan hace tiempo que dejaron de creer en Dios.

      Carlos Osoro Sierra, ¡cómo no!, no tiene nada que decir. Le encanta presidir esta república de la payasada antilitúrgica y la componenda con los enemigos de la Cruz.

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