¿Especulación? El término se queda corto

En Voluntad ya habíamos apuntado que el megalómano disparate del «área metropolitana» del centro de Asturias busca urbanizar desde la costa hasta la cordillera o viceversa. Las ocurrencias ferroviarias y tranviarias de Álvarez Areces y los suyos empiezan a hacer saltar otras alarmas, unas honradas y otras oportunistas. Cuando el presidente cantante osa recordar con orgullo las tropelías que perpetró a costa del PERI del Llano, cuando le sufrimos como alcalde de Gijón (cuántos vecinos y propietarios perjudicados –«¡Ojalá todo el suelo fuera público!», vicealcalde Morales dixit–; cuántos rincones con encanto, cuántos edificios interesantes perecieron; los bárbaros confunden, interesadamente, saneamiento con destrucción), produce escalofríos. Aunque la prensa de hoy se concentra en los concejos del centro interior de Asturias, el «área metropolitana» que planean nuestros enemigos –los parásitos de la política, de la obra pública, de la especulación y de la usura— incluye Gijón y aun los concejos limítrofes.

Cuenta moderada y prudentemente Javier Morán en La Nueva España:

El cormorán
Sobre raíles

JAVIER MORÁN

El mismo presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, lo había considerado en el verano de 2006 como un «debate superado». Sin embargo, las infraestructuras -particularmente, sobre raíles- irrumpirán de nuevo en campaña con la propuesta del Gobierno regional acerca de tren-tranvía, o tren-tran, que unirá Oviedo con Siero y Llanera, cosiendo ferroviariamente zonas industriales y residenciales y, por supuesto, induciendo nuevas promociones inmobiliarias en la zona, porque ello viene a ser la razón de todas las cosas. Incluso Areces recordó, durante la presentación de su plan para el área central, sus heroicos años como alcalde domador del barrio gijonés de El Llano, que contenía zonas de desarrollo medieval, y cuyo saneamiento inmobiliario salió adelante, aun con ajustes y disgustos.

Ahora, hay que domar el área metropolitana asturiana, que hasta la fecha ha salido según la voluntad de cada municipio y regidor. Implicar en ello a Oviedo (PP), Siero (PSOE) y Llanera (PP) podría arrojar un resultado provisional de dos -Areces y Corrales- contra dos -De Lorenzo y Sánchez-, sobre todo porque se negocia muy mal durante los ochenta días que preceden a unos comicios.

No obstante, es obligado que Areces levante la moral de la tropa con nuevos planes, pues su agenda ya está cumplida o en ejecución, y ninguna novedad propone a nuestro ojo vago.

Tras el «tran-tran» de Langreo y éste de Oviedo norte, esperamos ahora la presentación del tramo Gijón-aeropuerto-Cudillero, que tiene el morbo de ser un proyecto para una ciudad cuya Alcaldesa rechazó de plano el tranvía -muy erróneamente-, en 1999.

Decimos lo del error porque el futuro tiene que ir sobre carriles electrificados, o irá malamente.

Vean ustedes, por ejemplo, que, en sinfonía con el Principado, la candidata socialista para Oviedo, Paloma Sainz, acaba de prometer tranvía, el cual, en una ciudad tan empinada como Vetusta, tendrá que ser al estilo de Lisboa. Pero menos es nada.

Con oportunismo y con cinismo –pues el PP actúa exactamente igual, no digamos en Oviedo– el difícilmente presentable Agustín Iglesias Caunedo denuncia lo que se esconde detrás de los planes de la izquierda plural autonómica:

El PP de Oviedo denuncia que el plan de Areces para el centro obedece a intereses urbanísticos

El PP cree que el plan de Areces para el área central «puede acabar en la fiscalía»

Iglesias Caunedo pregunta «quién y a qué precios» está comprando los terrenos, aún sin recalificar, donde se prevén las nuevas urbanizaciones

Rafael FRANCÉS

El plan del Gobierno del Principado para ordenar el área central de Asturias con nuevos espacios residenciales, bulevares paralelos a las autovías, grandes parques y un tranvía que engarce la confluencia de Oviedo, Llanera y Siero «tiene un tufillo sospechoso y puede terminar en la fiscalía si se investiga quién, cómo y a qué precio está comprando los terrenos antes de las recalificaciones». Ésa es la opinión del PP ovetense, que ayer entró a valorar la propuesta del presidente regional, el socialista Álvarez Areces. El concejal popular en el Ayuntamiento de Oviedo Agustín Iglesias Caunedo fue el encargado de hacer la valoración popular del proyecto. «En el plan, el tranvía sólo parece la disculpa para generar suelo residencial y plusvalías urbanísticas», sentenció.

El edil popular ovetense no sólo dejó entrever supuestas tramas urbanísticas en el proyecto de Areces para el área central, sino que también acusó al presidente del Principado de dejar de lado a los ayuntamientos implicados en el plan -Oviedo, Siero y Llanera-, a los que, según el concejal, no se les consultó nada. «Es una muestra más del desprecio del “régimen arecista” hacia los ayuntamientos y hacia la autonomía municipal». Caunedo se preguntó: «¿Cómo se puede realizar este plan sin consultar a los ayuntamientos afectados?».

Tras la crítica llegaron las medidas a tomar. Iglesias Caunedo aseguró que el Ayuntamiento de Oviedo ni acepta ni quiere tener nada que ver con el plan de Areces. «Por supuesto, Oviedo no estará en la presentación teatral que preparan porque lo correcto es que lo hubieran consultado antes». Caunedo aludía a la presentación que se desarrollará hoy, abierta a todos los ciudadanos, en el hotel de la Reconquista de Oviedo, donde una serie de responsables políticos y técnicos ofrecerán distintas conferencias sobre el asunto entre las diez de la mañana y las siete y media de la tarde. Caunedo considera que el plan no irá mucho más allá: «Areces no ofrece ninguna garantía, pues estamos ante una maqueta más de ésas que nunca se llevan a la realidad».

Diez mil viviendas céntricas

Las sospechas urbanísticas del PP de Oviedo se sustentan en el notable desarrollo residencial que prevé el nuevo plan territorial especial para Oviedo, Siero y Llanera. En total, las tres nuevas áreas residenciales dibujadas en el mapa suponen más de tres millones de metros cuadrados y, traducido en viviendas, permitirían levantar hasta 10.000 viviendas.
Estas tres zonas de expansión urbanística se sitúan en Folgueras y Lugones (Siero) y La Morgal (Llanera). Todas ellas vertebradas, junto con los actuales núcleos de población, a través de dos líneas de tren-tranvía que también comunicarán los centros comerciales de la zona, el nuevo hospital que se construye en Prado de la Vega y los polígonos industriales del centro de la región. Las dos líneas tendrán su punto de partida en la calle Uría, para discurrir luego por el campus del Milán, La Corredoria, el nuevo hospital y de ahí hacia Siero y Llanera.

La propuesta de Areces fue aprovechada por la candidata del PSOE a la Alcaldía, Paloma Sainz, para presentar un proyecto de tranvía en Oviedo que rodearía el centro urbano desde la estación del Norte a la plaza de Castilla, pasando por las calles División Azul, Hermanos Pidal y plaza de la Paz, y de ahí de vuelta a la estación del Norte por Calvo Sotelo y Marqués de Santa Cruz, cruzando completamente la calle Uría. El plan incluye la compra de seis tranvías a 2,5 millones cada uno y la instalación de vías y catenarias en las calles de la ciudad. Al respecto, Caunedo cree que «Oviedo no está para jugar a los trenecitos, lo que sucede es que plantear estas chorradas les sale gratis porque todos sabemos que no piensan llevarlas a la práctica».

Para repasar cómo los proyectos ferroviarios o tranviarios no son más que excusas fácilmente olvidables, sugerimos las entradas de Voluntad «Estamos perdiendo el tren», «Socavón bajo las vías» y «Más sobre el ferrodespropósito», con sus comentarios.

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4 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, Medio ambiente, Política local

4 Respuestas a “¿Especulación? El término se queda corto

  1. En El Comercio de hoy:

    Oposición vecinal a una «salvajada»

    R. Á./OVIEDO

    «Es una salvajada que no obedece a ninguna necesidad y, por lo tanto, es especulación», señaló ayer la Agrupación de Colectivos Asturianos (ACA) a propósito del plan para el área central. La asociación, formada por los grupos vecinales que en los últimos años se han movilizado contra las decisiones urbanísticas de los concejos, se pronunció en contra del proyecto del Principado. Tres representantes de ACA -uno de Llanes, otro de Castropol y una tercera de Las Caldas (Oviedo)- expusieron ayer los casos que han trasladado a la fiscalía para su investigación: los planeamientos de Llanes, Ribadedeva y Castropol. El dirigente del colectivo llanisco AVALL, Domingo Goñi, acusó a la Comisión de Urbanismo de Asturias (CUOTA) de «prevaricación» por haber autorizado planeamientos que prevén construcciones a menos de 500 metros de la línea de costa y denunció que la presión inmobiliaria de las promociones de segunda residencia se está alejando del Cantábrico y acercándose a concejos del interior como Laviana.

  2. En La Nueva España de hoy Javier Morán comenta, con intención, la andanada contra (¿contra?) la penúltima ocurrencia (¿ocurrencia?) de Álvarez Areces, que soltó su antaño fiel Morales Miravalles:

    Vaya recado

    Vaya recado que acaba de enviar al Principado el edil gijonés Jesús Morales acerca del Plan de Ordenación Oviedo-Siero-Llanera. Lo ha hecho mediante una tribuna publicada en este diario y en la que censura a la Consejería de Buendía por «descolgarse» con un plan no acordado previamente entre los municipios del área central. Morales exculpa al «técnico redactor» -Luis Felipe Alonso Teixidor-, pero condena a «quien le hizo este encargo parcial y absurdo», o sea, al mentado Buendía y, por elevación, suponemos, al presidente Areces, que es quien más ha disfrutado presentando los papeles.

    Se pregunta Morales por qué no reservar suelo industrial en La Morgal, en lugar de echar esta zona a pasto inmobiliario. También se interroga sobre la localización de vivienda propuesta por el plan. Por ello, y por otros motivos, Morales pide al Principado que «congele» el invento, lo que significa un tiro en la línea de flotación del Gobierno regional, que quería ponerlo en marcha de inmediato. La paradoja del caso es que el tirón de orejas les llega a Areces y Buendía -viejos amigos de Morales, y más desde la bronca del Casino gijonés- de un socialista con peso suficiente en el partido, y no de cualquier piernas. Y, a falta de ulteriores análisis y reacciones, valga un paralelismo interesante: Teixidor llega a Gijón para redactar el PGOU -el más polémico de la historia- de la mano de Buendía, y después de que el Ayuntamiento de Felgueroso echara del lugar al urbanista Rañada, al que los tribunales han dado la razón después. Y Teixidor llega al área central de la mano de Buendía, después de que el autor de las directrices territoriales de esa zona hubiera sido el mismo Rañada, que se conoce el asunto como la palma de su mano. ¿Adónde conduce todo esto? Morales da pistas y, a la vez -quizá sin quererlo-, nos muestra piezas ocultas para entender el traumático PGOU gijonés. Vaya filón.

    Pero fíjense en lo que publicaba ayer en el mismo diario el tal Jesús Morales Miravalles (no en vano en la zona rural gijonesa se conoce más bien como Amoral Destrozavalles a este vicealcalde trotskista que declara sin empacho «¡Ojalá todo el suelo fuera público!»). No se opone a la mayor, la macrourbanización destructiva, totalitaria y especuladora del centro de Asturias. Más bien quisiera ampliarla:

    El área central es mucho más

    Jesús Morales Miravalles

    Tras la presentación pública por parte del Gobierno del Principado de la propuesta de Plan de Ordenación Territorial para el eje Oviedo-Siero-Llanera, me siento en la obligación de manifestar mi opinión, a título estrictamente personal. Es decir, como gijonés, geógrafo y con cierta experiencia en urbanismo y ordenación del territorio.

    En esta región llevamos años y años discutiendo sobre una de las singularidades de Asturias frente a otros territorios: la existencia no de un área metropolitana clásica, sino de un área central englobando a varias ciudades y comarcas. A saber: las comarcas de Oviedo, Gijón, Avilés, Nalón y Caudal, cada una de ellas englobando a varios municipios. Y hay una opinión claramente mayoritaria entre todos los que en algún momento nos acercamos a esta realidad (incluida, al menos hasta ahora, la Consejería competente en la materia) que podemos resumir así: hay que articular una estrategia territorial común, de forma consensuada entre todos los municipios de este espacio y el Principado, para aprovechar la potencialidad que suponen 800.000 habitantes, la llamada en algunos momentos Ciudad Astur, ante y frente a la competencia de las ciudades de nuestro entorno ( es decir, de la Unión Europea).

    Desde luego, los campos de colaboración entre todos estos municipios y el Principado son múltiples: conformación de consorcios y otras figuras para la puesta en marcha o mejora de distintos servicios, acuerdos para la ubicación de equipamientos de ámbito regional, una estrategia común para la captación de inversiones o de turistas… Pero hay un asunto que sin duda sería esencial para esta articulación a medio y largo plazo: una política urbanística que al menos tuviese como mínimo común denominador algunos criterios de futuro basados en una visión común de la ordenación territorial que necesita esta «ciudad» de 800.000 habitantes.

    Pues resulta que ahora, después de estos años y años de reflexionar en torno a esta problemática, nos encontramos con que nada menos que la Consejería del ramo se descuelga con un plan que echa por tierra estas posibilidades, empezando la casa por el tejado y pretendiendo ordenar una parte, pero sólo una parte, sin que previamente acordemos entre todos los criterios esenciales para la totalidad del área central. Y conste que no tiene en ello ninguna responsabilidad el técnico redactor, sino quien le hizo este encargo parcial y absurdo: tomada aisladamente, la solución me parece brillante. Sin analizar previamente el contexto global, la solución puede ser ( no lo sabemos) un gran acierto o un gran error.

    Cuando menos, aún sin ese estudio global necesario, no puedo evitar tener dudas esenciales para el futuro: ¿dónde, por ejemplo, debe situarse el suelo industrial (polígonos, parques empresariales, parques tecnológicos…) cuando dentro de 10 o 15 años se agote (esperemos) el ahora existente o en proyecto en Gijón, Oviedo, Siero o las Cuencas?, ¿sería sensato preservar para ese fin La Morgal?, ¿no sería más lógico hacer las grandes operaciones de vivienda protegida en los grandes o medianos municipios, donde hay una gran demanda, y no obligar a los jóvenes a marchar de su ciudad?, ¿en qué beneficia (o perjudica…) a Gijón, a Avilés, a las Cuencas, o al área central como tal este plan? Nos jugamos mucho, y hay demasiadas preguntas que responder.

    En definitiva, creo que hay suficientes razones para que este asunto se retome y se empiece por donde se debe. Por todo lo dicho y porque sería un disparate legal y político pretender llevarlo adelante con la oposición de algunos de los ayuntamientos implicados.

    Por cierto, la «alternativa» del Partido Popular, para que quede claro, no es tal: es más de lo mismo, centralismo gabiniano, todo para Oviedo, confundiendo capitalidad con derecho de pernada sobre el resto de Asturias y muy en especial sobre Gijón y Avilés. Y a lo que diga Ovidio Sánchez no hay que darle mucha importancia, todos sabemos la «autoridad» que tiene sobre Gabino…

    Creo, para finalizar, que lo correcto ahora sería congelar el plan y que cada partido presente en su programa electoral sus propuestas para el área central. Las del PSOE espero que vayan en esta línea de búsqueda de acuerdos entre todos los implicados, dejando a un lado localismos y centralismos trasnochados y pensando en el potencial enorme que tendríamos, como esa gran Ciudad Astur que muchos defendemos. Como, por cierto, ya hicimos en el programa para las elecciones de 2003: «La ordenación integradora del espacio metropolitano del área central se hace imprescindible para el aprovechamiento de las oportunidades que brinda la coordinación de este marco espacial, sexto en España en concentración de población». Pues eso.

    Jesús Morales Miravalles, militante del PSOE, es concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Gijón.

    Morales ejemplifica a la perfección por qué los parásitos de la política, como este ¿geógrafo?, son progresistas. Si se restauraran instituciones tan tradicionales como el mandato imperativo y el juicio de residencia, su residencia pasaría a ser en un penal de Ultramar… Si salvase el cuello.

  3. Luis Arias Argüelles-Meres no suele acertar; pero esta vez sí. La Nueva España, 29 de marzo:

    «Tiningrado» y el «transcorredoriano»

    Se da por hecho que de la chistera del político, en su numerito final, es decir, en vísperas electorales, emerja la última ocurrencia que busca desesperadamente votos. Y esta vez tampoco nos han fallado aquí en Asturias. Areces, con su «Tiningrado». Gabino, con despanzurrar primero y peatonalizar después la avenida de Galicia. Como ingrediente principal de ambos potingues -cómo no-, el cemento.

    Bien. Los panes y los peces de Tiningrado. Viviendas a miles. Un veloz transcorredoriano para transportar al personal. La población no se sabe bien de dónde saldrá, pero terminará por asentarse en ese lugar tan idílico donde se propone que residan. Se acabarán algunos «localismos estériles». No sabemos muy bien cuáles. Y se frenará la especulación urbanística. ¡Nunca se nos hubiera ocurrido! Pensábamos, ingenuos de nosotros, que un Estado de derecho estaba capacitado para frenar iniciativas tan poco filantrópicas sin necesidad de que fuese un Gobiernín quien tuviese que planificar nuevos espacios urbanos para evitarlo. Y, en cuanto a los localismos estériles, para terminar con ellos, se nos ocurre que el plan sea ampliado, y que toda Asturias sea una ciudad, la misma. ¡Total, unos bloques más! ¡Total, unos kilometrinos más para el transcorredoriano! Puestos a ello, no nos quedemos cortos.

    En cuanto a la obrona que Gabino propone. ¡Este hombre ye mundial! Se ve que aquella economía de guerra de la que habló en su momento ya pasó, que ahora la capital astur vive tiempos de abundancia. ¡Qué maravilla! ¡Seguro que las inconveniencias que el proyecto acarree serán bien asumidas por la ciudadanía, porque al final, más farolas isabelinas, más magnolios, más «obras de arte» al aire libre. ¡Más Gabino, más Gabino!

    ¡Con qué capacidad tan admirable captan Areces y Gabino los designios que la posmodernidad del siglo XXI impone! Que todo el mundo aprenda la lección. El político de hoy debe ser lo más parecido a un promotor inmobiliario. Ya lo dijo Mortera. Dejémonos de antiguallas. La ideología que descanse en los libros, en el pasado. Las servidumbres del momento son otras para el político.

    ¡Quién mejor que ellos para determinar dónde deben residir sus ciudadanos! ¡Quién mejor que ellos para llevar a cabo los cambios urbanísticos que una ciudad necesita, según su infalible criterio!

    Chisteras políticas de las que sale cemento. ¡Bienvenida sea la posmodernidad! Atrás quedó el viejo modelo de la máquina de vapor que sirvió de base a revoluciones industriales, e incluso al funcionamiento de la mente humana al decir de teorías psicológicas que revolucionaron el mundo. Reparen en la precisión de esto que sigue. La máquina de vapor debe ser sustituida por la hormigonera, metáfora perfecta de la cabeza del buen político.

    Seamos serios, oiga. ¿Acaso no es gris el cemento, como el tejido cerebral? ¿Cómo es posible que la Humanidad no se haya dado cuenta de esto? ¿Cómo es posible que algo así nos lo hayan tenido que mostrar políticos astures de la envergadura de Tini y de Gabino?

    Asturias cementera, Asturias como paraíso inmobiliario frente a la especulación que nos asuela. Ellos nos protegerán.

    Viajaremos en el transcorredoriano. Transitaremos la avenida de Galicia a pie. Garajes ocultos. Catacumbas para los coches. ¡Impresionante proyecto!

    ¡Qué felices seremos! ¡Qué calidad de vida, que se dice ahora, disfrutaremos!

    No veo llegado el momento de subirme al transcorredoriano. No veo llegado el momento de ver qué aspecto tendrá la nueva avenida de Galicia.

    Nada de humo. Cemento, sólo cemento. Todo lo demás es palabrería.

    ¡Hay que ver lo que dan de sí las chisteras de nuestros políticos!

    P/D. ¿Estarán previstos enlaces entre el transcorredoriano y el AVE que está a punto de llegar?

  4. Javier Morán hoy en La Nueva España:

    El cormorán
    Rugen las cadenas

    Rugen las cadenas de todos esos fantasmas que el Ayuntamiento guarda en sus armarios; rugen esos grilletes que atenazan los tobillos de la alcaldesa Felgueroso, quien, sin embargo, sostiene y no enmienda errores con el personal y funcionarios de las Consistoriales; o con el astillero Naval Gijón, moribundo; o con el plan de vías, todavía inexplicable. De Nagisa y de la barrera ferroviaria hablaremos otro día, pues hay novedades que asimilar. Novedades nada o poco alentadoras, por cierto.

    Sobre lo primero -el gran «marabayu» en el que el equipo municipal de gobierno ha convertido la plaza Mayor-, resulta que el Ayuntamiento ha recibido otro amable recado de los tribunales que anula los sueldos asignados por la Alcaldía a sus asesores, o cargos políticos de confianza. Según el juez, es el Pleno el que ha de asignar el régimen retributivo.

    Si esto fuera un plató de televisión, diríamos: «Tengo una pregunta para usted, señor asesor», pero aquí no caeremos en la demagogia de poner en la picota los sueldos de los servidores públicos, ya que ése no es el caso. Tiene su morbo, pero no es el caso. El problema aquí es la asignación de emolumentos a los políticos, una circunstancia pésimamente llevada en general, con escenas tan vergonzantes como esas sesiones del Congreso o de un Ayuntamiento, al comienzo de un mandato, en las que los repúblicos se asignan la soldada, pero después no abundan las ruedas de prensa para explicarla a los ciudadanos, sino el referido disimulo vergonzante.

    En el caso de asignar la bolsa a los cargos municipales de confianza, la situación gijonesa ha sido aún peor, ya que ni siquiera ha pasado por la sesión pública del Pleno, según advierte esta última sentencia. ¡Vaya despiste!

    Sentencia que, evidentemente, se suma ya a más de 30 -todas adversas, incluida una de la Ema- que cuestionan gravemente cómo se han manejado la Alcaldesa o el cabal Sanjurjo, edil de Administración, en materia de recursos humamos, particularmente, de «sus» recursos humanos. Ya habíamos tomado nota, pero ahora tomamos más, y a 32 días de unas urnas.

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