Les tiendines

La tiendina, el colmado, la tienda de ultramarinos –y por extensión, todo el pequeño comercio– lleva sufriendo la peor crisis de su historia desde que tenemos ayuntamientos «democráticos» (es un decir) y desde que nos hicieron ingresar en la CEE, hoy llamada Unión Europea. De los mercados en que los agricultores vendían directamente sus productos, ni hablemos: los paletos que desgobiernan decidieron que no eran bastante «modernos» y los destrozaron, como el gijonés Mercado del Sur (la Plaza del Sur, como siempre la hemos llamado).

El pequeño comercio ha perdido la partida contra hipermercados y cadenas de supermercados. Éstos han conseguido instalarse gracias al apoyo del PPSOE, y singularmente de la izquierda plural, que los ha favorecido con perfecta desvergüenza: explotación capitalista (de los empleados, de los proveedores, del medio ambiente) de la peor especie, contra negocios familiares. Ahora se les ha unido la plaga de bazares chinos, que venden basura barata producida por mano de obra esclava.

Sin embargo es el pequeño comercio el que proporciona más puestos de trabajo, reinvierte sus ganancias a su alrededor, favorece la sociabilidad, mantiene vivas las calles. Volviendo a las tiendinas y los mercados, si se facilitase que volvieran a proveerse de productos de la tierra –de su localidad, de su concejo, de la región y de España, por ese orden– se ayudaría, además de a sanear nuestra economía, a comer más fresco y más sano. De eso hablaban ayer en Villaviciosa. El Comercio:

Una nutricionista defiende los artículos del pequeño comercio

D. A./VILLAVICIOSA

«Mucho mercado y poco supermercado». Con esta frase concluyó la doctora Joima Panisello, jefa de servicio del Hospital de Barcelona y experta en nutrición, el taller sobre compra de alimentos impartido ayer en el restaurante Amandi. Su lección se convirtió en una apuesta decidida por los productos del pequeño comercio frente a las grandes superficies, «algo que aquí en Villaviciosa podéis hacer», concluyó.

La médica catalana impartió sus conocimientos a una treintena de asistentes, en su mayoría mujeres, interesadas en aprender a diferenciar productos convenientes y negativos según sus componentes. La conclusión general fue el apoyo de los alimentos frescos que se pueden encontrar en pequeñas tiendas locales. «Poco plato y mucho zapato», comentó la doctora.

Entre otras cosas, Panisello previno a los presentes de comprar productos elaborados con aceites grasos, ya sea de coco, de palma, o con productos hidrogenados. Además, rechazó el consumo de margarinas y mantequillas y de yogures que no sean naturales, tales como los de sabores y los cremosos, y animó a tomar chocolate o cacao puro, en lugar de los soluciones de cacao habituales en el desayuno. E hizo hincapié en «el fraude» de los dietéticos, a los que «les quitan el azúcar pero les ponen otras sustancias perjudiciales».

Discrepamos del rechazo de la mantequilla (tal vez el articulista haya resumido demasiado), que tan buena ha producido siempre Asturias; consumir margarinas, en cambio, es pura perversión.

El suministro de alimentos frescos y de la tierra debería llegar también a los comedores escolares, hoy estúpidamente (o no tanto) arrendado a empresas de catering foráneas. Medios fáciles de enseñar, de progresar, de restaurar. Demasiado, nos tememos, para que los parásitos de la política se pongan a ello.

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4 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, 07.- Enseñanza, Medio ambiente, Política local, Villaviciosa

4 Respuestas a “Les tiendines

  1. La Unión Europea y la SGAE (la de Víctor Manuel San José y los demás amigos de Tini Álvarez Areces, de José Luis Rodríguez Zapatero y de Alberto Ruiz-Gallardón) no se conforman con ir contra el pequeño comercio y contra el consumidor. Van hasta contra las bibliotecas. En La Nueva España de hoy:

    Un canon para las bibliotecas

    ROBERTO GARCÍA

    No sé si han oído estos días la última ocurrencia de la Europa de los mercaderes, ésa que, en apariencia, nos iba a salvar de todos los males imaginables y nos iba a forrar las almohadas con billetes de 500 euros.

    Ahora se les ha ocurrido que para proteger el mercado y a los marchantes del libro hay que obligar a las bibliotecas -esas terribles entidades que se dedican a prestar cosas sin pedir nada a cambio, ¡fíjese usted semejante acto en una Europa que se baja tranquilamente los pantalones ante transgénicos, monopolios y demás apoyos al consumidor!- a pagar un canon por los libros que prestan, de momento pagarán sólo las bibliotecas no él usuario, dicen y, claro, nosotros lo creemos, como las bibliotecas se sostienen con el dinero de la lotería eso no repercutirá nunca en el usuario, o eso dicen.

    Pero no hay acto de este tipo que se haga sin que aparezcan en juego los esoteristas jurídico-económicos, que lo justifican diciendo que hay que proteger al autor y que así el autor ganará un dinero que de otra manera perdía debido a las felonías de las bibliotecas. O sea, que Stephen King, Antonio Gala o Reverte tienen que cenar sopas de ajo o sardinas en lata de oferta por culpa de Berto el de la biblioteca de Pola, y, claro, el pobrecito autor, que apenas vende unos pocos ejemplares por su culpa y de los que usamos las bibliotecas, está condenado a la inanición, o sea, que más vale pegarse un tiro para sufrir menos.

    En realidad, no creo que nadie se crea que esos 20 céntimos, ¡sí, todo este lío por 20 céntimos! -ya se sabe que esta gente utiliza siempre cifras pequeñas para apuñalar con disimulo, luego al hacer las sumas es cuando pasan a ser astronómicas- signifiquen nada para el autor de grandes ventas, mientras que para las bibliotecas sí lo significan al ver mermada su capacidad de compra, por lo que tendrá que elegir qué comprar, relegando de esta manera a la ausencia de sus estanterías a los libros y a los autores minoritarios frente a los de más ventas, que curiosamente son los que ya, de por sí, ganan más dinero. ¡Así se protege la cultura y la lectura!

    Yo, al principio, en esto de la UE era un lila de ésos que creía que estaba muy bien y me tragaba todo lo que venía de Bruselas con un sonrisa de tonto creyendo que tarde o temprano nos iba a llevar a alguna parte, ahora lo veo muy bien. Mismamente nosotros, las Cuencas, somos el mejor ejemplo de adónde nos puede llevar con su generosidad con fondos mineros, Proder, Feder, becas y demás, y la parquedad y laxitud en mecanismos para controlar que éstos se administren como deben… bueno, lo dejo que no es el tema y luego se enfadan conmigo y estos días estoy enamorado y no tengo ganas de lío.

    Parece mentira que esos mismos criterios que no aplica para proteger el dinero que da y garantizarse de que sea utilizado como se debe, y no como se ha hecho aquí, los aplique hasta extremos tan demagógicos en temas como los préstamos de bibliotecas y otras mamonadas, pero claro, para emular al Imperio -EE UU-, que a la larga es el sueño europeo, hay que hacer como ellos y conseguir el mayor número posible de analfabetos tanto literales como metafóricos, y cuando antes mejor.

    Bueno, lo dicho, que en otros países de Europa los ciudadanos ya pasan de ésta, aquí lo haremos algún día, cuando no haya prejubilados y hayamos leído todos los libros de las bibliotecas, o sea, dentro de 4 o 6 siglos.

  2. Esclarecedor editorial de El Comentario TV de ayer.

    ¡Todos a tapar como sea el Caso Campelo! Las comisiones ilegales explican el desastre de las grandes superficies en Asturias
    07/04/2007 – 12:00 h

    Hace una semana, La Nueva España daba en solitario una noticia que no despertó interés ni pasión alguna: se reactiva por fin en los tribunales, sin fe ni entusiasmo posibles -lo que no tiene credibilidad no puede despertar pasiones-, el juicio con jurado popular relacionado con el escándalo conocido como el Caso Campelo, un caso que salió a la palestra en el mes de abril del año 2001 y que durante algún tiempo fue el motivo para un tremendo debate político, pues por primera vez se veían públicamente las razones de la proliferación de grandes superficies en Asturias: las comisiones ilegales. Las comisiones que se pagan por las licencias que autorizan estas impopulares instalaciones que abusivamente extendidas como están, destruyen el comercio tradicional, tienen una singularidad en el caso asturiano que da cuenta de la putrefacción en la que vivimos: el exceso evidente de estas grandes superficies comerciales en el Principado de Asturias. ¡Ahí está la importancia reveladora del Caso Campelo! ¡Por eso hay que taparlo como sea!

    Ahora el asunto da la risa. Finalmente, José Laudelino Campelo, se sentará sólo en el banquillo, pues el ex hombre de confianza de José Ángel Fernández Villa, ex portavoz socialista en el Ayuntamiento de Langreo y ex secretario general de la UGT de la comarca del Nalón, se queda con todo el marrón, como si fuese creíble que un político que estaba en la oposición -¡sí, sí en la oposición!-, pudiera garantizar de manera razonable que él iba a conseguir la licencia para una gran superficie, en un procedimiento en el que intervenía el ayuntamiento de Langreo, a la sazón gobernado por el alcalde de IU José María García Gutiérrez, pero también el Principado de Asturias, del que era presidente, como ahora, Vicente Álvarez Areces. ¿Cómo convencía Campelo a todos los demás, suponiendo que fuera a quedarse él sólo con la pasta? ¡Venga ya, a otro perro con ese hueso!

    No cabe olvidar, si se quiere analizar este asunto con la distancia que exige un mínimo de objetividad, que el intermediario Pedro Piñera, ex consejero del gobierno de la comunidad autónoma, que en aquel embrollo era el intermediario que representaba a la empresa CODEMA, que a su vez intermediaba con el Grupo Leclerc y con el grupo Eroski, hablaba, a la vez que con Campelo, con el Presidente Vicente -que según Piñera fue quien le recomendó a su vez que hablase con la FSA-PSOE- y con Javier Fernández, del que Piñera dijo que le pidió “pruebas” y que por eso grabó la cinta, para entregársela a él, como efectivamente hizo, y no una, sino dos.

    Pedro Piñera actuaba en el asunto como el típico intermediario procedente de la política, que se reunía abiertamente con Javier Fernández, Vicente Álvarez Areces, Javier Álvarez-Amandi -entonces portavoz del PP en Langreo y hoy fuera de Asturias; de leyenda urbana- y todos los protagonistas de aquella película, y su sociedad, Codema, estaba llamada a resultar beneficiaria del margen que obtuviese, por conseguirle al Grupo Leclerc o al Grupo Eroski, la licencia para instalarse en Langreo, que finalmente se fue para San Martín del Rey Aurelio donde se instaló un Alcampo. De la lectura de la grabación (que está en Google Base a disposición de los lectores de El Comentario TV) queda demostrada la disposición del conglomerado empresarial a pagar una comisión ilegal por la obtención de las licencias locales y regionales, algo que se comprueba con sólo leer la transcripción de esta grabación, en la que se ve perfectamente que es una práctica habitual.

    Además de este horrible descubrimiento que explica por qué las grandes superficies se implantan de una manera tan rara y retorcida, cuando se lee detenidamente lo que se dice en la página 12 de la transcripción, se concluye de manera indiscutible, que el dinero que Campelo está pidiendo, es el mismo dinero que se pide de manera habitual, y que en principio no es para el intermediario -“correo” en la jerga-, sino para el partido, y el problema no es que se esté incurriendo en un delito de cohecho, sino que ese delito se ve que es una cosa normal, una práctica habitual -y hasta respetable-, al cometerse en beneficio de un partido político, pues lo que se cuestiona en este caso concreto, no es el delito que se pretendía cometer, ya que tras la lectura del párrafo en cuestión, lo que flota es la duda sobre si el dinero va a llegar realmente al partido, o si existía el riesgo de que fuera para el propio Laudelino Campelo.

    Y eso es lo más horrible de todo, que parece que sólo si se lo hubiese quedado Campelo, la cosa no estaría bien, porque por lo demás está clarísimo (se ve en el texto) que el partido cobra comisiones por dar autorizaciones administrativas.

    ¡Véanlo! Vean que la comisión es ¡el correo!:

    Campelo: Yo he quedado mal con mucha gente: Yo creo que ahora ya está claro, pero hay gente que pudo haber pensado que yo…

    Piñera: Bueno, espérate un momentín…

    Campelo: Si tú eres el intermediario, en un momento, bueno, el correo, digamos en un momento determinado dices: bueno, vamos, esa gente puede pensar, o una parte, que la otra no cumplió, que yo les estaba engañando o que me quedé con el correo. ¿O no es así? Pregunto: ¿Es así o no es así?

    Piñera: Puede.

    Campelo: Claro.

    Piñera: También te dije yo, me cago en la puñeta, que tenemos que hablar con algunas personas del proyecto Leclerc, que lo dejaras dormir. Ahora, si tú no recuerdas nada, eran quince millones antes del Pleno, eran hasta cincuenta millones en dos partes más, una con la licencia de obra y otra con la licencia de apertura y los treinta millones últimos con la licencia del Principado. Eso fue lo que hablamos.

    Ahora, el presidente del tribunal del jurado debe dictar lo que en estos juicios con jurado se denomina el auto de hechos justificables, que en este procedimiento es el equivalente al auto de procesamiento, en el que se recogen los hechos que serán objeto de prueba en el juicio oral y la calificación jurídica de los supuestos delitos cometidos por el único acusado, José Laudelino Campelo. La causa contra el ex concejal del Ayuntamiento de Langreo está instruida por un supuesto delito de cohecho y tráfico de influencias. Las acusaciones particulares solicitaron una condena de cinco años de cárcel, siete años de inhabilitación para desempeñar cargo público y 1,2 millones de multa, mientras que la defensa de Campelo niega la existencia de cualquier tipo de delito y ha vinculado los hechos con un venganza política. Por su parte, la fiscalía ha pedido año y medio de cárcel para el ex concejal, inhabilitación y una multa de 1,2 millones. Además de la redacción del auto de hechos justificables, está pendiente la elección de los once miembros del jurado (nueve titulares y dos reservas) que decidirán si el acusado es culpable.

    Menudo papelón que juegan las acusaciones particulares, en las que están el BIA (partidúnculo hoy controlado por el BA del íntimo colaborador de Francisco Javier García Valledor, Rafael García Palacios), el PAS, el PSOE e IU. Entre los cuatro se las han arreglado para dejar sólo a Campelo en el banquillo, lo que en principio es obviamente la mejor manera de conseguir que se cierre el caso sin condena para nadie, pues qué difícil es pensar que se pueda llegar a nada cuando el único acusado es el que pide la pasta y se queda fuera el que estaba dispuesto a ponerla, el que la llevaba en la maleta y el destinatario final de la misma. O, ¿es creíble que Capelo fuese a quedarse con la pasta y que los otros diesen la licencia sin preguntar qué ocurrió con el maletón?

    La secuencia judicial por la que se llegó hasta aquí fue como para perderse. Las actuaciones comenzaron con las declaraciones ante el entonces fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Rafael Valero Oltra, y luego, cuando se formalizaron las acusaciones, ante la juez instructora, Covadonga Medina, que durante un tiempo estuvo sustituida por el juez Sergio García; el PSOE presentó demanda contra Campelo; IU frente a Campelo y también contra Amandi, entonces portavoz del PP en Langreo; el PAS, contra Campelo, Álvarez-Amandi, el representante de Eroski -que también andaba detrás de la concesión; finalmente consiguió Mieres-, Juan Pedro Iriazábal y Piñera; el BIA (ahora BA) denunció a Campelo, Álvarez-Amandi, Iriazábal, Piñera y también a un empresario de Carreño, ligado al PP, que ejerció como intermediario: José Manuel Vázquez.

    Los pretextos de los partidos para crear esta situación con el Caso Campelo, que ya perdió todo el interés público por el tiempo transcurrido, son de coña. Dicen que un presunto error informático a la hora de imprimir un escrito dejó al BIA (Bloque de Izquierda Asturiana) fuera de la acusación. Conviene recordar que esto sucedió coincidiendo con la negociación abierta entre Izquierda Unida y el BIA, que como decimos, en aquel momento pasó a denominarse Bloque por Asturias (BA), para formar la famosa coalición de gobierno IU-BA a la que ahora se suman Los Verdes, a mayor gloria del Plan del Gas de Asturias. IU nunca había presentado acusación frente a los empresarios y se había limitado disparar sobre Campelo y sobre Álvarez-Amandi. La entrada del BA en el gobierno con el PSOE -con los amigos de Piñera que le recibían de manera pública y notoria- coincidió con ese “error informático” de los socios de los chicos de Progea, que dejaba libres a los intermediarios.

    Pero ¡ay amigos y amigas!, también la acusación que ejercía el PAS (Partíu Asturianista) con el abogado Xuan Pertierra, un partido que se presenta a las elecciones en una coalición encabezada por Sergio Marqués -gran amigo del Presidente Vicente que le mantuvo al frente de la comunidad autónoma sin grupo parlamentario- también se cayó. Esto sucedió a finales de diciembre del año 2004. El PAS, que había llegado a pedir penas de varios años de cárcel para los empresarios del centro comercial, anunció que “no había pruebas” para seguir con la acusación que había iniciado casi cuatro años antes. Aquel anuncio se produjo tan sólo unas pocas semanas después de que el PAS de Xuan Xosé Sánchez Vicente -el candidato más querido del PSOE para el ayuntamiento de Gijón- anunciara su acuerdo con la URAS (Unión Renovadora Asturiana) de Marqués para presentar la UA (Unión Asturiana).

    Lo más elocuente de todo, es que el gran Sergio Marqués, había ejercido inicialmente de representante legal de Leclerc cuando la firma de origen francés empezó a buscar suelo para abrir una gran superficie comercial en Asturias.

    ¡Y luego todos son defensores del pequeño comercio, hoy arrasado en nuestra comunidad autónoma, que es la que tiene más metros cuadrados de gran superficie por habitante en España y en Europa! ¿Por qué razón? Por la corrupción que destruye la sociedad asturiana.

  3. Hablando del pequeño gran comercio de Gijón, anteayer murió la dueña de La Nueva. Tomamos la noticia de El Comercio de ayer.

    Muere Carmen Moro Sánchez, propietaria de La Nueva

    E. C./GIJÓN

    Falleció ayer, a los 84 años, Carmen Moro Sánchez, propietaria de La Nueva, uno de los últimos ejemplos de comercio tradicional que queda en Gijón. Si bien hace años que Carmen Moro dejó en manos de sus hijos la gestión de La Nueva, durante décadas estuvo al frente del negocio heredado de su padre, el fundador.

    Eran los años 20 cuando, a su regreso de Cuba, el padre de Carmen Moro Sánchez puso en marcha un comercio de ropa interior que ubicó en la céntrica calle Corrida, donde permaneció alrededor de veinte años. Pero en realidad la mayor parte de los gijoneses sitúan visualmente La Nueva en la calle de José Pérez Las Clotas, donde permaneció la mayor parte de vida comercial, desde 1941 hasta 2005.

    La construcción del edificio rehabilitado entre la plaza de Europa y las calles de Pérez Las Clotas y Covadonga, forzó su traslado a la tercera ubicación de su larga historia: el número 52 de la calle de Covadonga. Es el comercio más antiguo de Gijón en activo.

    Por cierto: quienes recordamos la tienda la recordamos en la calle del General Aranda, que es como se llamaba la ahora denominada José Las Clotas (tampoco «Pérez Las Clotas»).

  4. Otra pérdida. La Nueva España de hoy:

    Fallece Alfredo Suárez, de la Librería Industrial

    El fundador de la primera librería técnica de Gijón y de Buroteca, ingeniero técnico industrial, profesor de dibujo y reconocido empresario, murió ayer a los 80 años

    M. C.

    Alfredo Suárez García, fundador de la Librería Industrial y de Buroteca, ingeniero técnico industrial y profesor de Dibujo Técnico de varias generaciones de alumnos de Enseñanzas Medias de Gijón, falleció ayer a los 80 años de edad a consecuencia de un cáncer.

    Nacido en Gijón el 21 de julio de 1926, estaba casado con Natividad González Rodríguez, con quien tuvo cuatro hijos: Mariví, Fredi, Belén y Merche. Durante casi toda la vida residió en la calle San Bernardo, hasta hace cuatro años, que se había mudado a la calle Covadonga. Desde hacía varios años su salud era delicada, recuerdan sus amigos.

    En su dilatada trayectoria profesional y empresarial destaca la fundación, en 1948, de la Librería Industrial (en un local de la calle San Bernardo distinto al que ocupa en la actualidad), en una época en la que no había librerías técnicas ni de material de dibujo en una ciudad fabril y con escuelas de Peritos y Maestría Industrial, como era Gijón. El negocio familiar -que hoy llevan sus hijos- lo amplió en 1972 con la fundación de Buroteca, que trajo a Gijón las primeras fotocopiadoras, además de material de oficina y reprografía de planos.

    Alfredo Suárez cursó sus estudios primarios en la academia Aguirre, muy próxima a la casa de sus padres, en el paseo de Begoña. Persona laboriosa y emprendedora, comenzó pronto a trabajar como aprendiz de carpintero en una ebanistería de La Guía. Luego vinieron los estudios Maestría Industrial, lo que le permitió entrar a trabajar como tornero en la sociedad anónima Adaro.

    El siguiente paso fue iniciar los estudios de Peritos en la escuela de Gijón, que concluyó en 1952, cuando la Librería Industrial ya llevaba cuatro años funcionando. Como el trabajo en la librería y las ventas a las empresas (uno de sus mayores clientes fue Ensidesa) le llevaban mucho tiempo, cuando llegaba la época de los exámenes se recluía en un hotel para prepararlos, según relatan sus familiares. Además de ofrecer material de trabajo en la librería, también puso a disposición de generaciones de estudiantes y profesionales gijoneses libros técnicos. Los primeros que puso a la venta fueron varios manuales elaborados por él mismo sobre mecánica.

    En una pequeña imprenta que tenía en la parte trasera de la librería comenzó a imprimir hojas de dibujo con los formatos DIN, que hasta entonces los estudiantes gijoneses tenían que hacer a mano con el tiralíneas.

    Sus quehaceres profesionales le llevaron a viajar con frecuencia a Alemania, donde se surtía de gran parte del material que ofrecía en la librería. Entre sus ocupaciones también destaca la de profesor de varias generaciones de estudiantes de Enseñanzas Medias. Impartió clases de Dibujo Técnico en la Universidad Laboral, en la Inmaculada y en la academia Sánchez Lorenzo.

    En los años sesenta del siglo pasado promovió la introducción de la planificación en muchas empresas asturianas, visitando a los directivos para convencerles de las bondades de planificar en las diversas áreas de la empresa, utilizando los «planing» que la librería les suministraba.

    Todos los que le conocieron coinciden en definirlo como un gran emprendedor. Formó parte, además, de la dirección de Libreros de España. Entre sus múltiples distinciones figuran el premio «Juan del Castillo», que le concedieron cuando estudiaba Maestría Industrial, en 1945. En 1998 la Escuela de Maestría de Gijón reconoció su trayectoria con la entrega de una placa de plata.

    En el año 2001 fue el Ayuntamiento de Gijón quien le rindió un homenaje como fundador de una de las librerías más veteranas y más importantes de la ciudad. El Colegio de Ingenieros Técnicos de Gijón le concedió hace unos meses la insignia de socio de mérito, que no podrá recoger. La entrega de esta última distinción tendrá lugar el 2 de junio. La capilla ardiente de Alfredo Suárez García se encuentra en la sala 3 del tanatorio de Cabueñes. La familia recibió ayer innumerables muestras de condolencia. El funeral por su eterno descanso tendrá lugar hoy, viernes, a las 17.30 horas, en la iglesia parroquial de San Lorenzo. A continuación recibirá cristiana sepultura en el cementerio de Ceares.

    Alfredo Suárez era amigo del padre, también fallecido, de quien esto escribe. La Nueva España tiene el dudoso gusto de acompañar la noticia con una foto en que también está la lampedusiana Alcaldesa. Juntando dudoso gusto, fallecidos y elecciones a la vuelta de la esquina: en el que fuera domicilio de mi padre acaba de recibirse una agenda de actividades municipal, mayo.07, a su nombre. Cuando murió –hace ya tiempo– se comunicó por escrito al centro municipal correspondiente, para que cesaran los envíos. El apresuramiento electoral ha degenerado, por lo que se ve, en atolondramiento, además de en desconsideración: la agenda en cuestión está tan mal grapada que su segunda mitad no puede abrirse.

    En esta villa las cosas se hacían mucho mejor antes, con mucho menos dinero. Pobres generaciones nuestras.

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