Pan y circo

a la derecha, la nueva caja escénica del teatro de la Laboral

  • El destrozo sigue en la Laboral: a la derecha la innecesaria nueva caja escénica, monstruo de hormigón adosado al noble edificio (foto Marcos León, La Nueva España)
  • No ponemos «pan y toros» porque sin toros quiere dejarnos el Gobierno de la nación, vía su ministro Cristina Narbona (las únicas fieras que el Gobierno protege son los etarras antropófagos, como José Ignacio de Juana Chaos). El pan será, en todo caso, de trigo transgénico y levadura francesa. Nulo alimento, malo para la salud, pero con grandes márgenes de beneficio.

    Tras las entradas «Cajón de sastre», «Más cajón de sastre», «Pequeña victoria» y «Cajón de sastre o bazar chino», con sus comentarios, se hace necesario abrir una nueva. La Nueva España de hoy:

    La Laboral tendrá quince días de puertas abiertas en abril, como inicio de su promoción

    l Se mostrarán zonas reformadas, habrá actuaciones y entradas para el Centro de Arte como obsequio l Los organizadores prevén 1.500 visitas al día

    A. RUBIERA

    Los gestores de la Laboral, Ciudad de la Cultura, tienen el reloj en cuenta atrás para abrir las puertas del complejo monumental el día 1 de abril. Desde ese día y durante una quincena (incluidas las fiestas de la Semana Santa) habrá jornada de puertas abiertas y acceso gratuito a la Universidad Laboral.

    Las estimaciones que manejan los organizadores son que al día -y contando con esas fechas tan señaladas- podrían pasar por el centro de Cabueñes 1.500 personas, a las que se permitirá visitar zonas rehabilitadas del complejo, disfrutar de algún espectáculo artístico y llevarse, además, dos entradas para el Centro de Arte como obsequio.

    Será el arranque de la gran promoción pública que el Principado quiere hacer del gran equipamiento cultural y de ocio de la región. Y por eso no se escatimará en propuestas, según explicó José Luis Vega, gerente de Recrea, la empresa creada por la Consejería de Cultura para la gestión de equipamientos culturales, turísticos y deportivos, que además de los espacios comunes y de acceso turístico de la Laboral gestiona el Museo del Jurásico, el Parque de la Prehistoria de Teverga y Fuentes de Invierno. «Tenemos que empezar a dar a conocer la Laboral», explicó José Luis Vega.

    A los visitantes se les quiere enseñar el teatro, las instalaciones rehabilitadas de la Universidad de Oviedo, el Paraninfo y la Escuela Superior de Arte Dramático. Además, podrán tomar una consumición -invitados- en el Café de la Laboral. Las obras aún en proceso impedirán que se pueda evaluar también el proceso de cambio de otros rincones de la Laboral, pero es que en el complejo monumental aún se mantendrán algún tiempo las rehabilitaciones. «Será la primera aproximación», sostiene Vega.

    O sea: antes de las elecciones municipales y autonómicas, vamos a pasear por la Universidad Laboral (rebautizada «Laboral, Ciudad de la Cultura», oh la la, la culture) a cuantos ociosos se presten a ello. Hagamos actuaciones para que no se fijen en el destrozo. Démosles unas entraditas para la exhibición de baratijas de Rosina Gómez-Baeza. Y paguémosles un cafelito, con leche de soja, para redondear el efecto. Todo ello con cargo al bolsillo del contribuyente, con la mediación de una de esas empresas que los socialcomunistas crean para cualquier fin. En este caso es «Recrea, la empresa creada por la Consejería de Cultura para la gestión de equipamientos culturales, turísticos y deportivos, que además de los espacios comunes y de acceso turístico de la Laboral gestiona el Museo del Jurásico, el Parque de la Prehistoria de Teverga y Fuentes de Invierno». Esto último es interesante: «Fuentes de Invierno», uno de los más dispendiosos atentados del PPSOE/IU/BA contra el patrimonio natural de Asturias. Así que a la Laboral ya vienen con práctica en destrozos.

    El circo lo ponen los parásitos de la política. Lo pagamos todos, y no pocos se complacen en hacer de payasos.

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    9 comentarios

    Archivado bajo 02.- Gijón, 07.- Enseñanza, Justicia social, Medio ambiente, Política local

    9 Respuestas a “Pan y circo

    1. También en La Nueva España de hoy. Las opiniones de Antón Capitel jr. son a veces atrabiliarias, y de historia y de política le vendría bien aprender más. Exhibe también ese desprecio de muchos arquitectos por quienes han de habitar sus obras, y en general por quienes no desean ser perpetuamente torturados por la visión de los experimentos de arquitectos irresponsables. Dicho lo cual, es verdad que la entrevista es interesante:

      «A Franco, que era persona inculta, le preocupaba un bledo la arquitectura»

      «Es una paletería eliminar símbolos franquistas de la Laboral, que es uno de los mejores edificios clasicistas del mundo»

      Antón Capitel Arquitecto, catedrático y primer experto en la obra de Luis Moya y la Universidad Laboral

      Gijón, J. MORÁN

      El arquitecto Antonio González-Capitel, más conocido como Antón Capitel, es el principal experto en la obra de Luis Moya (1902-1990), autor de la Universidad Laboral de Gijón, y a quien le dedicó su tesis doctoral, además de otros estudios. Catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid y director de la revista «Arquitectura» -del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid-, Antón Capitel nació en Cangas de Onís hace 59 años. Su padre, que también firmaba como Antón Capitel, fue ingeniero y aparejador, alcalde de Cangas y trabajó para el cabildo de Covadonga. Restauró la cueva del real sitio, tras la guerra, y el puente de Cangas de Onís. También proyectó la nueva capilla de Santa Cruz, en la misma Cangas.

      Su hijo Antón acudió a Madrid a estudiar el Bachillerato y en esa ciudad se afincó.

      -¿Qué supone 1957 y el cese de Girón para la Laboral?

      -Una interrupción de obras en partes importantes, como la del rectorado o aulas especiales que no se acabaron. Eran unas zonas especialmente atractivas porque la obra, al ser tan grande y dilatada, iba evolucionando, tanto técnica como figurativamente. Y en zonas como la de la fachada de acceso, con todas esas ventanitas cuadradas, era donde había las aspiraciones figurativas más intensas de Moya, si se compara con el puritanismo de la parte de las residencias, que eran de los años cuarenta, y mucho más sobrias que esta parte última, más enfática, y que competía con la arquitectura moderna.

      -La investigación sobre la Laboral en el Supremo no dio con corrupción.

      -En absoluto. El caso fue al Tribunal Supremo al ser una querella que afectaba al ministro Girón, pero los comisionados que inspeccionaron la obra realizaron una valoración que resultó superior a la realmente pagada, con lo cual se archivó el procedimiento porque no había lugar a corrupción alguna. Sí hubo aquel procesamiento del «Ponticu», por haberse llevado forraje de la granja para una de sus vacas y cosas similares, pero no era un asunto de la obra de la Laboral.

      -Pero la leyenda negra fue muy intensa, ¿por qué?

      -Porque era una arquitectura muy enfática en tiempos de escasez. Su imagen creaba escándalo, esa torre, esa monumentalidad… aunque fuera una cosa de despotismo ilustrado, para entregarla a los hijos de los obreros. Los enemigos del régimen, que eran muchísimos, y el propio pueblo, que pasaba las de Caín algunas veces, veían esa obra como algo faraónico e indebido.

      -¿Hubo arquitectura franquista, o fascista, en general, y en la Laboral, en particular?

      -En España existieron algunas cosas que podemos llamar fascistas entre comillas, en cuanto que se parecen a la arquitectura bajo Mussolini, por ejemplo. Hay algunas que son bastante afortunadas, como la delegación nacional de sindicatos, hoy Ministerio de Sanidad, frente al Museo del Prado, realizado por Francisco Cabrero y Rafael de Aburto. Fue un edifico muy bueno, opino que el mejor edificio oficial que hizo el franquismo en Madrid, y fue directamente inspirado por la arquitectura moderna que se hacía con Mussolini.

      -¿Más paralelismos?

      -Dentro de los regímenes dictatoriales de la época, fascistas o comunistas, el de Mussolini fue el que hizo una arquitectura más modernizada. Tanto Stalin como Hitler hicieron arquitecturas muy académicas e historicistas. En cambio, Mussolini hizo de todo y protegió sin problema alguno la arquitectura moderna. Hay arquitectura fascista en ese sentido, y no en el de que en España haya habido una arquitectura propia de la Falange, que no existió.

      -Pero había tendencias.

      -La arquitectura bajo Franco fue conservadora, historicista, como lo había sido antes de la guerra. Después, el franquismo lo promovió de forma artificiosa. Pero, más que el franquismo, fueron los arquitectos ligados al régimen, sobre todo Pedro Muguruza, director general de Arquitectura, al que Franco nombró ya en la guerra.

      -A Franco, ¿qué le gustaba?

      -A Franco le importaba un bledo la arquitectura del momento. Era una persona inculta y, por tanto, le gustaría el historicismo, que era típico de personas incultas, pero no creo que tuviera ninguna importancia para él el tipo de arquitectura, salvo la del Valle de los Caídos, que controló directamente.

      -¿Y la Universidad Laboral?

      -Dentro del franquismo, fue bastante independiente del asunto oficial y muy relacionada con Girón personalmente. Moya y sus colaboradores hicieron lo que les daba la gana y a lo que les obligó Girón es a que hicieran una torre muchísimo más alta, lo cual fue una buena decisión en el sentido estético, al menos, porque la torre de hoy es mucho más bella que la antigua, más chaparreta y más conservadora, porque Moya era un arquitecto moderado, en realidad.

      -¿Qué más impuso Girón?

      -La exaltación del edificio viene de las ansias de Girón. Moya hacía un edificio más moderado y, con esa moderación el edifico perdía un poco. Los clientes inteligentes siempre mejoran al arquitectura y Girón sería lo que fuese, pero era listo como el hambre. Les pide que aquello fuera un monumento al trabajo.

      -¿Qué densidad tienen los símbolos falangistas en la Laboral?

      -Fueron imposición de Girón, seguro, y Moya los introduce en las barandilla del teatro o en en los capiteles corintios, que es una cosa graciosa, porque la agresividad del yugo y las flechas tiene que ver con la agresividad de las hojas de acanto. Pero Moya tiene la sutileza de no ponerlos de ningún modo ni en los capiteles compuestos del atrio corintio de entrada, que representa un poco la ciudad ideal, ni en la Iglesia, ya que nadie se atrevió a poner símbolos políticos en la capilla.

      -¿Han de eliminarse?

      -Son paleterías. La Falange no tuvo gran significado dentro del franquismo, por más que haya el tópico contrario. Los falangistas fueron unos tíos disfrazados de tales. Ahora sí que no tiene importancia quitar los símbolos. Esas cosas no deben hacerse. Por ejemplo, en absoluto se ha hecho en Italia: en los edificios de Mussolini no se han quitado los símbolos fascistas, ni las inscripciones del dictador, y eso que a Mussolini lo mataron y lo colgaron durante la carnicería de Milán. Una vez que murió, ya me dirán lo que importan los símbolos fascistas. Otra cosa son los edificios del Estado, por ejemplo, un Ministerio, en el que no vas a dejar el escudo antiguo y tienes que poner el nuevo. También entiendo que son decisiones difíciles de tomar.

      -Cincuenta años después de su construcción, ¿qué valoración merece la Laboral?

      -Es uno de los mejores edificios clasicistas tardíos del mundo, y que realmente se puede comparar con los grandes clasicistas tardíos como sir Edwin Lutyens (1869-1944), que hace la capital inglesa de Nueva Delhi, y construye el palacio del virrey, y hace gran cantidad de edificios en Inglaterra, y lo conoce todo el mundo. Si Moya fuera inglés, lo conocería todo el mundo, no nos quepa la menor duda. Otro gran clasicista tardío es el esloveno Joze Plecnik (1872-1957). Fueron clasicistas de verdad, no simplificados, sino plenos, con órdenes clásicos. Se puede mirar a Moya como otro gigante, junto a ellos.

      -¿Alguna ventaja del clasicismo?

      -Cabe dudar si tenía sentido o no, pero el clasicismo se hizo con una calidad técnica extraordinaria, por ejemplo, las bóvedas tabicadas de Moya, con las que consiguió un edificio relativamente barato. Eso es de una profesionalidad asombrosa. Quien diga «¡qué derroche!» se equivoca. Costó como un edificio corriente o, mejor dicho, menos que un edificio moderno ahora.

      -Hubo cierta recuperación de Moya en los años ochenta del pasado siglo, con el movimiento posmoderno en la arquitectura.

      -El posmoderno catapultó a Lutyens y revistas estrepitosamente vanguardistas hicieron monográficos sobre él. En España hizo posible que se pudiera mirar a Moya, que no es poco. En Madrid, en particular, era una persona muy conocida que había sido director de la Escuela de Arquitectura, y catedrático toda la vida. Muy amable y muy culto, los alumnos se acordaban siempre de él con mucho cariño. Era un personaje que la gente deseaba recuperar. Le hice un cierto favor a la gente escribiendo la tesis para que se dejara de opinar si Moya estaba loco o ido.

    2. En relación con la formación de trabajadores del metal, que tan bien se hizo en la Universidad Laboral, una carta en La Nueva España de hoy, que pone el dedo en varias llagas:

      Legislación laboral y salarios de hambre

      Sobre el 29 de enero se publicó un interesante artículo en LA NUEVA ESPAÑA, titulado «La cantera del metal renquea», en el que se pone de manifiesto el poco valor que en nuestro país se le otorgan a las leyes laborales y una corriente de opinión que asume que los derechos del capital han de primar sobre los derechos del trabajo. Así, mientras en Asturias se condena a prisión a los obreros que han defendido los últimos empleos de calidad que nos quedan, las leyes laborales se menosprecian, no se exige su cumplimiento, se disculpan las infracciones y aquellos que las violan no son vistos como delincuentes. Estas leyes parecen ser de tercera categoría para las autoridades y se dan pocas sanciones, a pesar de que su incumplimiento puede causar, anualmente, miles de muertes, discapacidades y enfermedades laborales.

      Como ejemplo de lo que está ocurriendo en el mercado laboral, algunas frases del reportaje: «Tenemos 300 empresas colaboradoras que, cuando acaba el curso, nos quitan a los chavales de las manos». «Los metalúrgicos recién titulados son habitualmente contratados en régimen de prácticas y retribuidos conforme al convenio colectivo, lo que se traduce en unos ingresos mensuales que rondan los 600 euros. Ahora bien, pocos o ninguno habrá que no realicen horas extra, que se retribuyen aparte y permiten completar sueldos de 1.000 euros. Los que ya llevan dos años en el oficio pueden cobrar 1.300 euros mensuales, incluidas horas extra».

      Es decir, durante lo máximo permitido por ley (2 años) se tiene a los jóvenes con un contrato formativo en prácticas, con las ventajas que para los empresarios esto conlleva. Estos jóvenes, sin ninguna experiencia, realizan horas extraordinarias en un número no especificado, pero que dada la relación sueldo/«complemento aparte» (600/400 euros), parece que han de ser muchas más que las permitidas en el artículo 35.2 del Estatuto de los Trabajadores, que dice: «El número de horas extraordinarias no podrá ser superior a ochenta al año» (unas 7 horas mensuales). A los dos años, si siguen vivos, sanos, sin amputaciones importantes y contratados, la explotación laboral continuará con un sueldo con «horas extra incluidas» de sólo 1.300 euros mensuales. Tal y como se ha comprobado repetidamente, esta ilegalidad que se produce en muchas empresas está íntimamente relacionada con los accidentes laborales que a tantas personas matan en España y que afectan, precisamente, a jóvenes con poca experiencia y exceso de jornada.

      La Constitución española, en su Título 1 (De los derechos y deberes fundamentales), Capítulo segundo (Derechos y libertades), Art. 35, dice: «1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. 2. La ley regulará un Estatuto de los Trabajadores».

      Cabría preguntarnos ¿cómo es que empresas que dicen no tener personal suficiente pagan tan poco a sus empleados? ¿Hay leyes que se escriben para no cumplirse y que no dan lugar al delito de prevaricación? ¿Le falta a la Constitución un añadido para los derechos fundamentales, del tipo: «todos los españoles que tengan los privilegios de propiedad privada, empleo con salario digno, etcétera, tendrán derecho a ellos y los que no los tengan pues no»? o ¿acaso un anexo puntual al artículo 35 que diga: «tendrán derecho a una remuneración suficiente para su manutención todos aquellos trabajadores que realicen las horas extraordinarias que sean necesarias para completar su miserable salario»?

      Javier García Vázquez
      Oviedo

      El siniestro pan y circo a costa de la Universidad Laboral que La Nueva España nos contaba ayer, sigue hoy:

      La Laboral estrenará con 1.500 personas su oferta como ciudad de congresos

      La Sociedad Mixta y los gestores del complejo han cerrado ya dos reuniones para final de año, las únicas de 2007

      A. RUBIERA

      La Laboral, Ciudad de la Cultura, será también a partir de ahora un complejo monumental apto para las grandes reuniones. Con esas miras se planificó la obra de rehabilitación integral del teatro de la Laboral y sus espacios anexos (con tres salas de convenciones y patio interior propio, entre otras muchas virtudes). Y los gestores del complejo, conjuntamente con la Sociedad Mixta de Turismo, ya tienen cerrados los dos congresos que habrá en la Laboral en 2007.

      Serán a finales de año -noviembre y diciembre- y se trata de dos reuniones, una de ellas centrada en la tercera edad y la discapacidad, que convocarán a 500 y 1.000 personas en Cabueñes. Según explicó José Luis Vega, gerente de Recrea -entidad encargada de la gestión y explotación turística de la Laboral-, a esas dos citas previstas se podrán sumar otros encuentros con menor número de participantes que no requieran del uso de teatro, como sí ocurrirá en los congresos ya concertados, que en sus sesiones plenarias dispondrán del auditorio principal, de 1.400 butacas.

      «Ahora ya estamos trabajando en la planificación de 2008, porque el año 2007 lo damos por cerrado en cuanto a grandes congresos con esas dos citas; el resto del tiempo el teatro se llena con la programación de actividades artísticas», explicó José Luis Vega. Tal como está quedando diseñado el teatro y los espacios complementarios, al patio de butacas se le pueden sumar otro anfiteatro y salas multiusos, que, en total, dan cabida a cerca de un millar de congresistas.

      El personal del Café ofrece bufés a los grupos de visitantes del complejo monumental

      A. R.

      Los congresistas de la Laboral tendrán en el propio centro una zona reservada para sus comidas. El Café de la Laboral, que ya está ofreciendo menús y tentempiés para los estudiantes y trabajadores del complejo monumental, también se encargará de montar bufés especiales para los grupos organizados que visitan la Laboral.
      En la actualidad, de hecho, ya se están ofreciendo esos servicios a menor escala para los múltiples grupos de visitantes que semanalmente recorren parte de las instalaciones de la Ciudad de la Cultura, especialmente el Centro de Arte. Las comidas se ofrecen en unos espacios contiguos al Café central.

      Además, en el plan de la Laboral está previsto dotar el complejo de un amplio restaurante, aunque se trata de un proyecto que aún no tiene fecha de habilitación prevista, según indicó el gerente de Recrea, José Luis Vega.

    3. Entre anteayer y hoy La Nueva España ha seguido publicando artículos históricos que reproducimos a continuación. (Por cierto: cuando uno lee las cosas que ahora dice Juan Velarde Fuertes, no puede evitar la impresión de que este tardío converso al liberalismo trata de hacerse perdonar el nacionalsindicalismo del cual apostató).

      La Laboral, 1957: entre el ideal obrero de Girón, el desdén arquitectónico y la leyenda negra

      El centro educativo de Cabueñes nace de ideas socialistas, pero choca con las críticas a su grandiosidad constructiva y se ve envuelto en acusaciones de corrupción

      Gijón, J. MORÁN

      Luis Moya Blanco (1904-1990), el arquitecto que concibió el conjunto de la Universidad Laboral -construido entre 1948 y 1957, y de cuya interrupción de obras se cumplen ahora cincuenta años-, narró en cierta ocasión esta historia, que, a su vez, había escuchado a Eugenio D’Ors.

      «En la época de entreguerras, un grupo de intelectuales franceses quiso organizar una campaña en favor del teatro popular. Fueron a los suburbios y en la más concurrida taberna se subió uno de ellos a una mesa y empezó a hablar: “El pueblo necesita su teatro; un teatro donde no se traten los líos entre marquesas tontas y vizcondes malvados, en salones llenos de lámparas de araña y de alfombras… El pueblo necesita un teatro que represente vuestras buhardillas, vuestros problemas, vuestra miseria…”. Entonces, uno de los obreros allí presentes le interrumpió y gritó: “El pueblo lo será usted”».

      Con este relato, Luis Moya respondía a los colegas arquitectos que en 1955 sometieron a la Laboral a una sesión crítica en la que censuraron con crudeza el estilo y grandiosidad adoptados en su proyecto. La sesión, celebrada en Gijón, sobre el terreno, fue recogida por la «Revista Nacional de Arquitectura», en su entrega de diciembre de ese año.

      Ese texto constituía el veredicto más duro contra un edificio que desde octubre de 1955 albergaba a la primera promoción de alumnos de la Laboral, llegados desde toda España.

      En particular, la evaluación negativa de los arquitectos sobre la obra de Moya iba a coincidir con el debate ideológico y social acerca de las universidades laborales, idea que el ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco (1911-1955), perfilaría definitivamente en noviembre de 1956, en un célebre discurso sobre estas instituciones que se iban creando en Sevilla, Córdoba, Tarragona y Gijón.
      Con su retórica habitual, decía entonces Girón: «Camaradas trabajadores de toda España: ha llegado la hora. En este momento, el gran dispositivo de la ofensiva laboral se pone en marcha por orden del generalísimo de los ejércitos del trabajo, caudillo de la revolución nacional-sindicalista, Francisco Franco, que con este acto da comienzo a la segunda fase de la victoria contra la injusticia y contra la lucha de clases. Camaradas: atención. Contened el aliento y confiad en Dios y en vuestro capitán, porque este es el instante decisivo para un milenio».

      Con esta solemnidad discursiva nacían los centros educativos de Formación Profesional que Girón definía en otros textos programáticos como «gigantescas universidades laborales, castillos de la Reconquista nueva…, centros enormes donde se preparen obreros técnicamente mejores, hombres de arriba abajo, capacitados para todas las contiendas de la inteligencia, entrenados para todas las batallas del espíritu, de la política, del arte, del mando y del poder». Era todo ello plasmación del obrerismo gironiano, o exaltación de la mano de obra trabajadora que en Asturias tenía el particular perfil de la minería, donde los accidentes producían decenas de muertos al año, y donde los huérfanos del grisú estaban a la orden del día.

      Por ello, en Gijón el proyecto inicial había sido el de construir un Orfelinato Minero, y como tal se ejecutó desde 1948, pero en 1956 la idea giraba hacia una Universidad Laboral, lo que supuso transformaciones arquitectónicas en el edificio.

      Pero Girón iba a degustar durante poco tiempo su ideal obrerista. Tres meses después de pronunciar el referido discurso, era cesado como ministro de Trabajo, el 25 de febrero de 1957.

      El principal cargo contra Girón era en ese momento «lo que precisamente se acabó denominado el “error Girón”, es decir, la medida de elevar desmedidamente los salarios por ley y provocar una fuerte subida de la inflación». Refiere este hecho el economista Juan Velarde, quien también explica lo acaecido en Gijón a continuación, cuando se paralizan las obras de la Laboral: «Esa obra inmensa recibía dinero de las Mutualidades Laborales, que eran el embrión de la Seguridad Social y del sistema de pensiones. Pero el problema era ése: que el dinero recaudado se invertía en obras y no se mantenía un fondo para pagar las jubilaciones. De seguir así, el sistema hubiera quebrado en pocos años».

      Fue entonces cuando el nuevo ministro de Trabajo, Fermín San Orrio, cerró el grifo a la Laboral de Gijón. Sin embargo, la obra educativa seguiría funcionando porque había sido asumida por el nuevo Gobierno.

      Miguel Ángel Caldevilla, ex alumno de la Laboral, y prejubilado como catedrático de Educación Secundaria y asesor para la formación permanente del profesorado de FP, estudia en la actualidad la historia de la Formación Profesional en Asturias.

      «Lo primero que crea Girón a nivel nacional es la Escuela de Capacitación Social, una entidad que nace en 1941, cuando él llega al Ministerio, con 30 años. La idea es formar mandos intermedios para empresas estatales».

      Caldevilla aporta un dato curioso: «Son responsables de esta entidad Andrés Ovejero, ex diputado socialista, amigo personal de Julián Besteiro y conocedor de la Institución Libre de Enseñanza; junto a unas personas apellidadas Blanco, ex anarquista, y Oca, que había sido militante de un sindicato vasco equivalente al actual LAB. Hay también dos jóvenes falangistas: Cristóbal Espín y Gabriel Ledesma». Lo que este equipo diseña «se lo traslada Carlos Pinilla, subsecretario del Ministerio, a Girón de Velasco para ser aplicado en el Orfelinato Minero que estaba naciendo en Gijón».

      Es entonces «cuando el ministro piensa en el padre jesuita Valentín García para aplicar el proyecto educativo en el edificio que se construía en Cabueñes. José Antonio Girón y Valentín García habían sido condiscípulos en el Colegio de la Compañía de Jesús de Valladolid y se conocían mucho».

      Pero había otro dato a favor del jesuita. «Durante la República, Valentín García había estado exiliado en Charleroi, cerca de Bruselas, donde había conocido la Universidad del Trabajo, un proyecto de origen socialista, con las raíces en el sindicalismo centroeuropeo. Por tanto, conocía ya instituciones dedicadas a la formación de los obreros, centrada en el propio trabajo y en la práctica laboral», señala Miguel Ángel Caldevilla.

      1957: Embrión de la transición e inicio del declive económico regional

      El historiador gijonés Luis Suárez y el economista salense Juan Velarde analizan los efectos del cambio de Gobierno de falangistas por tecnócratas

      Gijón, J. MORÁN

      Los tiempos que rodean 1957 y el cambio de Gobierno que se operó el 25 de febrero de ese año -con la entrada de ministros tecnócratas y el desplazamiento de los falangistas- iban a suponer, según el historiador gijonés Luis Suárez, el embrión de «la transición española de 1975». Sin embargo, este optimista dictamen va a chocar en Asturias con las repercusiones del aperturismo económico, que marcó desde entonces «el declive de la región hasta el presente», tal como asegura el economista asturiano Juan Velarde (Salas, 1927), catedrático emérito de la Complutense, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, consejero del Tribunal de Cuentas y premio «Príncipe de Asturias» de Ciencias Sociales en 1992.

      Febrero de 1957 tendrá consecuencias en Asturias, pero más bien en términos «políticos nacionales», comenta Luis Suárez (Gijón, 1924), catedrático emérito de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid, miembro de la Academia de la Historia y Premio Nacional de Historia 2001.

      En Asturias habrá consecuencias con la sustitución, en julio de 1957, del gobernador civil Francisco Labadie Otermin por Marcos Peña Royo.

      También habrá una repercusión constructiva importante: la interrupción de obras de la Universidad Laboral de Gijón, niña de los ojos de José Antonio Girón de Velasco, que cesa como ministro de Trabajo y es sustituido por Fermín Sanz Orrio.

      Precisamente en el gabinete técnico de este último ministro hay un joven economista que realiza informes sobre la financiación de las obras gijonesas mediante los fondos de las Mutualidades Laborales, embrión de la Seguridad Social, que nacería en 1963.

      Velarde asegura hoy, como lo hizo hace cincuenta años, que «aquella financiación de la Laboral era un grandísimo error».

      Pero los impactos en Asturias de la nueva economía «tecnócrata» harían palidecer lo acaecido con el colosal edificio de Cabueñes. En el marco general español, lo que sucede es que «se suele hablar del régimen de Franco como si hubiera sido una unidad y, en realidad, se suceden tres regímenes distintos: uno, que dura hasta 1943-1944, en el que hay inclinaciones hacia una especie de totalitarismo, porque es lo que se estaba imponiendo en Europa. Pero del año 1944 en adelante hay una influencia de lo que va a ser en Italia la democracia cristiana; es la época de Ibáñez Martín, de Martín Artajo, de los Propagandistas y de Acción Católica».

      Suárez prosigue con que «en torno a 1955 y 1956, coincidiendo con el revés político de la independencia de Marruecos y con dificultades económicas que se traducen en huelgas, hay un intento del Movimiento de dar marcha atrás y volver al pasado».

      Será el «plan Arrese», ministro secretario del Movimiento, que resultará prácticamente desechado por la Iglesia y por todo el Gobierno, a causa de la orientación totalitaria de dicho plan.

      En su lugar, «en 1957 empieza, en realidad, la transición española con el nuevo Gobierno, que lo primero que otorga es libertad económica, y del sistema proteccionista se va a pasar al sistema de libre competencia con el plan de estabilización, primero, y, después, con los planes de desarrollo, que tienen un gran éxito». Suárez agrega que «además se está preparando el camino hacia la Monarquía, porque éste es el momento en el que don Juan de Borbón consigue uno de sus grandes éxitos, que es ser reconocido por la parcela más valiosa del Tradicionalismo como el depositario único de la legitimidad dinástica».

      Sin embargo, «lo que sí duda Franco es si mejor Juan de Borbón, en el que no tenía mucha confianza, o si Juan Carlos, que es lo que opinan muchos de los que rodean a Carrero Blanco, que a partir de 1957 va a tener un papel de gran protagonismo».

      Según todo ello, resultaría que «en 1957 se produce un cambio de Gobierno que viene a ser como un cambio de sistema; es la entrada de Castiella, de Ullastres, es el momento en que cambia la situación económica y empieza el camino hacia la prosperidad».

      Así, se esperaba «un sistema constitucional en el que, como en Norteamérica, hubiera un reconocimiento de principios inconmovibles; se llamaron los Principios del Movimiento, y ahí fue donde probablemente estuvo el error, porque eran los principios del Estado, es decir, la unidad nacional, la obediencia a las autoridades, la confesionalidad del Estado, que es lo que no se debía discutir».

      En cambio, habría «leyes fundamentales para la organización del Estado, de las Cortes, para todo lo demás. Después, en un plazo de diez u once años va a llegar a la decisión de proclamar a Juan Carlos como sucesor. Es una fecha sumamente importante y este punto de vista lo compartimos muchos historiadores».

      Por ello «ahí empieza lo que será la transición del 75, que es cuando se consuman las cosas: proclamar a Juan Carlos y reunir las Cortes, que no se titulan constituyentes, pero van a operar de la misma manera. Pensar que todo empezó en 1975 es un error mayúsculo», sentencia Luis Suárez.

      En cuanto a Asturias, «en 1957 hubo opciones que se sacrificaron, como la de Girón, que había tenido una gran popularidad, pero se veía que ya no comulgaba con las directrices de entonces. Puede que ayudara algo el escándalo de la Universidad Laboral en la caída de Girón, pero yo no creo que tuviera culpa ninguna».

      Eso en cuanto a las cuestiones políticas. Juan Velarde analiza las económicas. «De 1952 a 1958 España crece al 4,35 por ciento anual, que es una barbaridad. Lo hace mediante “el desarrollo hacia adentro” y sube el nivel de vida y los españoles pasan a estar bien alimentados».

      A causa de ello «se necesita importar muchos más productos y se acumula un déficit creciente que de pronto estalla en 1958 y el 1959, cuando se esfuman la reservas de divisas».

      Pero antes, «en 1953, Foster Dulles, secretario de Estado de EE UU, ya le había dicho a Franco que España tiene que ser aliado y Norteamérica no abandona jamás a ningún aliado si va haciendo una política favorable. Vinieron créditos, préstamos, subvenciones, un planecito Marshall, y se produce el aperturismo».

      Pero resulta que por aquel entonces «Asturias ve cómo se pasa del carbón al petróleo como fuente energética esencial a dólar y pico el barril, y la economía regional comienza a caer hasta 1959, que se desploma».

      Por otra parte, «el ministro Navarro Rubio bloquea el gasto público y pone el equilibrio presupuestario por encima de todo», agrega Velarde. «Y las alegres contrataciones del INI en la época de Suances se acaban, y en siderurgia logra maniobrar el mundo vasco para tener prioridad sobre Asturias, porque operan con más agilidad. La región empieza a quedar arrinconada».

      El resultado es diáfano: «En 1955, Asturias es la séptima región de España y baja bruscamente en 1960 al puesto 15.º. Empieza el declive y Asturias va retrocediendo y siempre irá por debajo de la tasa española de crecimiento y va perdiendo posiciones continuamente. Ahora mismo, sólo hay doce provincias por debajo de ella, de 52, así que ocupa el número cuarenta», recalca Velarde.

      En el plano más propio de Girón de Velasco, Juan Velarde también tiene apreciaciones salidas de su paso por el Ministerio de Trabajo en aquellos años.

    4. Carta al director de La Nueva España de hoy. Al benemérito presidente de la Hermandad de Defensores de Oviedo le puede un franquismo digamos excesivo, y una cierta precipitación, que en esta ocasión le hace llamar águila imperial al águila de San Juan, por ejemplo. Mas no deja de decir unas cuantas verdades:

      La Universidad Laboral de Gijón

      Hemos leído que el Gobierno del Principado de Asturias quitará la práctica totalidad de los emblemas «franquistas» de la Universidad Laboral de Gijón; entre ellos, el Águila Imperial, el de los Reyes Católicos, que corona el teatro.
      No son emblemas de la dictadura, como dicen ahora, son de la Historia de España, de una época que para nosotros quisiéramos ahora, en la que se alcanzó el noveno puesto industrial del mundo.
      La Universidad Laboral de Gijón es una «joya arquitectónica», por lo que fue llevada su maqueta a la exposición que en Alemania se formó para poner en relieve los más emblemáticos edificios de Europa del siglo XX.
      Si el señor Jorge Fernández León, director de la Agencia para el Desarrollo de la Comunicación y Proyectos Culturales, pretende con este objeto retirar todos los símbolos que ellos llaman franquistas, está muy equivocado, pues para ello debería tirar completamente la Universidad Laboral, pues todo lo que quede será, única y exclusivamente, una obra de la España nacional, la del caudillo Francisco Franco.
      Si convertir la Universidad Laboral en una ciudad de cultura es retirar los símbolos que fueron colocados en su construcción, lo consideramos en un gran error que la Historia de Gijón se lo hará pagar.
      ¿Qué fue la Universidad Laboral de Gijón en todo tiempo más que una ciudad de la cultura?
      El franquismo no fue un momento negro de la Historia de España. Quiérase o no, fue la época más relevante, por lo menos desde los Reyes Católicos. El prestigio y la paz de España fueron reconocidos por todo el mundo, por todos aquellos que venían a nuestra patria para disfrutar de la paz y tranquilidad que en ella se respiraba. No hacían falta ni puertas blindadas, ni alarmas ni nada parecido.
      Me da lástima, mucha lástima, de que se esté gobernando nuestra muy querida España con odio y rencor, de esa manera no se pude gobernar una nación.
      Enseñemos a nuestros hijos y nietos lo que fue España a través de los tiempos. Enseñemos a amarla y, con ello, les enseñaremos también lo que es amar a Asturias, nuestra patria querida.
      La Universidad Laboral de Gijón, que sirve de fondo a la ciudad, ocupa, las edificaciones universitarias, 44.500 metros cuadrados. La superficie de los talleres es de 15.000 metros cuadrados y la de los deportes de 50.000 metros cuadrados; a más de la magnífica finca de Lloreda, con una extensión de más de 150 hectáreas.
      Los alumnos, hijos de trabajadores, se dividían en dos clases, mil internos y otros mil externos. ¿Cuántos quedan hoy?
      La orientación de los alumnos en los estudios era doble. Estudios profesionales y estudios técnicos con posible acceso a estudios superiores.
      La torre, de estilo clásico, está inspirada en la reconstrucción del Faro de Alejandría. Tiene una altura de 122 metros. El reloj de la torre mide 3,30 metros de diámetro.
      Posee una iglesia de planta elíptica con una superficie de 820 metros cuadrados, al modo hispanoárabe. Sobre la crestería del muro exterior lleva 18 estatuas, obra del escultor asturiano Manuel Laviada.
      La fachada principal da al patio central y es de tipo helenístico y va rematada por el escudo nacional de aquel tiempo y de estatuas de autores clásicos españoles.
      El interior tiene la forma de teatro moderno con capacidad para dos mil espectadores. Delante está la gran sala de recepciones, decorada con frescos de Enrique Segura.
      Un patio corintio da acceso a todo el edificio.
      La biblioteca ocupa un pabellón completo y es capaz para más de cuatrocientos mil volúmenes.
      Los laboratorios y las aulas, lo mismo que los dormitorios, comedores y todas las demás dependencias y servicios han sido instalados conforme a las normas pedagógicas y técnicas más avanzadas.
      Esto es en síntesis lo que es la Universidad Laboral de Gijón. Si no están conformes, derríbenla por entero, pero no la mutilen.
      Gijón debe dar infinitas gracias al régimen franquista, por esta, vuelvo a repetir, «joya arquitectónica» que, en un tiempo no muy lejano, será la admiración de la ciudad, como lo es en la actualidad el monasterio de El Escorial.
      Dejemos las cosas como están y no deshagamos lo que nos dieron sin pedir nada en cambio.
      En la Universidad Laboral, además de los estudios para lo que fue construida, se les enseñaba a los alumnos el amor a la patria y se les hablaba de España.
      Qué poco se habla hoy de España si no es para tergiversar su historia.
      Vamos a ser la primera generación que no va a dejar España como la conoció.
      Me viene a la memoria aquel hecho de que un niño decía a su padre: Papá, nos han hablado hoy de España; ¿qué es España? El padre le mira y después de un rato le dice: Pregúntaselo a tu abuelo.
      El niño se acerca a su abuelo y le dice: Abuelito, nos han hablado hoy de España; ¿qué es España?
      El abuelo lo pone sobre sus rodillas y le dice: España somos tú y yo y el hogar que nos ampara, la tumba de nuestros padres y el jardín de nuestra casa.
      España es el cielo azul que amanece en tu ventana y las montañas agrestes que te velan y te guardan.
      España es el limpio orgullo de la historia de la raza; es el incierto futuro donde pones tu esperanza y es tu voluntad de ser español cada mañana.
      España son tus costumbres y el idioma en que hablas y el pan de trigo que comes también es un poco España.
      España es el padre nuestro que rezas por las mañanas y el rojo y gualda que pone ese nudo en tu garganta.
      España es el pulso alegre de tu sangre alborotada, porque el futuro, que es tuyo, también lo será de España.
      España es la fe que tienes en tus padres y en tu casa, y cuando todos te falten, estará contigo España. (José Luis de Santiago).
      Y sólo me queda decir que gritando ¡Viva España! se me exalta el corazón.

      Fermín Alonso Sádaba,
      presidente de la Hermandad de Defensores de Oviedo
      Oviedo

    5. ¡El circo regala entradas! Al fin y al cabo, al circo alvarezarecista no le importa perder dinero: pierde el dinero de los asturianos, no el suyo. Lo que importa es el autobombo a cualquier costa, y justificar de algún modo el dispendio. De paso, nuevo desprecio a la Formación Profesional, único resto de la vieja Universidad Laboral, que la izquierda plural y plutocrática odia, y desacralización de hecho. La Nueva España:

      Invitados a la Laboral

      El público realizará visitas guiadas al teatro, el Paraninfo, la ESAD, la Universidad y el café, hasta las 22.00 horas

      A. RUBIERA

      La Laboral abre sus puertas y ya está reclutando visitantes. El Gobierno del Principado de Asturias ha empezado a distribuir las invitaciones para las jornadas de puertas abiertas en la Ciudad de la Cultura, que tendrán lugar entre el sábado 31 de marzo y el 15 de abril. En esos quince días los responsables de eventos del complejo monumental esperan que puedan llegar a pasar por el centro 1.500 visitas en cada jornada.

      «Ven a un nuevo espacio para la Cultura, para vivirla y disfrutarla» es la propuesta que lanzan los responsables del Principado en sus tarjetas oficiales de invitación. También se apunta que las visitas guiadas a los espacios serán de 19.30 horas a 22.00 horas y que el público invitado puede realizar recorridos optativos a cada uno de los siguientes espacios o realizar visitas comentadas en grupo: al teatro (que aún seguirá un tiempo en obras), a la biblioteca diseñada por Moya, nunca acabada y ahora por fin habilitada, a la Universidad de Oviedo, a la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) y al café de la Laboral. El horario de las visitas guiadas es cada media hora, desde las 19.30 horas hasta las 21.30 horas. Pero el acceso al complejo monumental no estará restringido a ese tramo horario. Desde por la mañana la entrada al complejo será abierta, pero para paseos particulares, más restringidos, y sin acompañamiento, ya que las obras de reforma de muchos espacios siguen su curso, y en los espacios ya ocupados, como la Universidad o la ESAD, la actividad habitual de sus habitantes no se puede interrumpir.

      En cuanto a los espectáculos que se han programado para esos días, todas las actuaciones se realizarán en torno a las 21.00 horas, y el aforo es limitado.

      Entre el 1 y el 4 de abril se podrá contemplar un espectáculo de danza aérea, «Retouramont», en la iglesia de la Laboral; del 5 al 10 de abril habrá una performance, «Sweet Paradise», a cargo de De Nooijer, en el café, y del 11 al 15 de abril, Mónica García ofrecerá el espectáculo de danza contemporánea «Bungaló», en el patio central.

      Las invitaciones ya están llegando a los profesores del IES la Laboral -por el momento no a los de FP- y entre estos últimos ha sido acogido con extrañeza que sus instalaciones no se incluyan en el recorrido de presentación que tiene previsto el Principado.

      Pero puestos a dispendiar dinero público en la «Ciudad de la Cultura Vicente Alberto Álvarez Areces» y, de paso, a hacer burla de las políticas supuestamente favorables al sector público, supuestamente favorables al transporte público, y supuestamente limitadoras del despilfarro energético y las emisiones contaminantes, nada hay como la progresía socialcomunista. De paso devastamos definitivamente los alrededores de la Laboral, hacemos burla de su razón de existir, y en el mejor estilo Gabino de Lorenzo derribamos para reconstruir una imitación. Ah, y gastamos otra fortuna en recuperar instalaciones cuyo mantenimiento razonable, de no haberlas abandonado durante tres décadas –tres décadas de omnímodo poder socialista–, habría costado casi nada. El Comercio:

      Una empresa privada explotará el aparcamiento automático y la zona deportiva de la Laboral

      Debajo de las actuales canchas deportivas se habilitará un semisótano con pistas de squash y gimnasios Para construir el estacionamiento robotizado se levantará parte de la obra de Luis Moya, que luego será reproducida

      M. MORO/GIJÓN

      La zona deportiva de la Universidad Laboral será la concesión administrativa clave de la segunda fase del Plan de Usos, del mismo modo que el concurso del hotel de cinco estrellas ha sido protagonista de la primera singladura de la Ciudad de la Cultura. Aunque aún quedan muchos cabos por atar, el Principado cuenta con el sector privado para devolver la actividad a la parte del conjunto monumental, en la zona sur, que muestra en estos momentos el aspecto de mayor abandono.

      Según el diseño al que ya está dando vueltas la Unidad Técnica de Arquitectura de la Agencia para el Desarrollo de Proyectos e Infraestructuras Culturales del Principado de Asturias, una empresa privada explotará de forma conjunta la zona deportiva y el aparcamiento automático de tres plantas que se construirá debajo.

      Tal y como adelantó EL COMERCIO, este estacionamiento subterráneo será el primero de tales características que se construya en la comunidad autónoma y forma parte del plan del Principado para dotar al complejo de la Laboral de 3.500 plazas de aparcamiento. La peculiaridad de este ‘parking’ estriba en un mecanismo robotizado que recoge el vehículo con un montacargas y lo coloca en una plaza libre ajustada a sus medidas sin dañarlo. La recogida del coche por el propietario sigue un proceso análogo.

      Según las fuentes consultadas, este tipo de aparcamientos pueden tener hasta cinco veces más plazas que uno normal, pues ocupan hasta un 80% menos de espacio. La distribución interior semeja las celdas de una colmena. En Vigo funciona desde hace años un parking automático en la zona portuaria y en las grandes ciudades también son habituales.

      Las obras para construir este estacionamiento ‘inteligente’ afectarán a la pastilla longitudinal que ocupa en la actualidad cinco pistas deportivas -tres canchas de baloncesto, una de fútbol sala y otra de tenis- y la piscina descubierta. Toda esa franja proyectada por Luis Moya deberá ser levantada, según explica Sergio Barragán, arquitecto director de las obras de reforma de la Laboral. No obstante, el adjudicatario de la actuación deberá posteriormente reproducir de forma minuciosa todas esas instalaciones en superficie.

      El concesionario de la zona deportiva explotará no sólo lo que está ahora a la vista. Entre los tres sótanos del parking y las canchas se habilitará una amplia zona de semisótano, ventilada y con luz natural, donde se construirán pistas de squash, paddle y gimnasios. Todos los usuarios de estas instalaciones semienterradas disfrutarán de espectaculares vistas.

      El campo de hierba artificial recientemente inaugurado y la pista de atletismo que la circunda, situados en un nivel inferior, quedarán fuera de esta actuación.

      El aparcamiento robotizado estará físicamente muy próximo a otro estacionamiento subterráneo que se está empezando a construir para dar servicio al hotel de cinco estrellas que AC Hoteles explotará 40 años, prorrogables a 60, dentro del conjunto monumental.

      Aunque el proyecto para las instalaciones deportivas de la Laboral no es más que una idea en su fase inicial, los responsables de la transformación de la Laboral en Ciudad de la Cultura aseguran que ya hay varias empresas que han expresado su interés por hacerse con la gestión tanto del aparcamiento como de los equipamientos. Eso sí, por el momento el nombre y la procedencia de esas firmas se guarda con la máxima discreción.

      El planteamiento del Principado es adecuar la zona deportiva al esplendor del conjunto y otorgarle el uso público que tuvo antaño. En ese sentido, se descarta restringir el acceso a las instalaciones a quienes desarrollen su actividad relacionada con la educación o la cultura dentro del recinto monumental.

      Piscina de los cincuenta

      La piscina al aire libre de la Laboral es, dentro de la zona deportiva actual, uno de los elementos con mayor poder evocador. Fue una de las primeras que funcionó en Gijón después de la del Club de Regatas y la del cuartel de Simancas. Se inauguró oficialmente en agosto de 1958, aunque se acabó unos años antes y numerosos chiquillos, no sólo internos de la Laboral, aprovechaban la habitual falta de control sobre la instalación para darse chapuzones en ella. Su vaso, en la actualidad vacío y desconchado, llegó a ser también muy popular por el puente que aún mantiene y que hacía las veces de trampolín.

      Según garantiza Sergio Barragán, esta piscina subsistirá al tiempo y el diseño para que puedan disfrutar de ella las nuevas generaciones de gijoneses. No obstante, se aprovecharán los trabajos de remozado para introducir mejoras acordes con las circunstancias actuales.

    6. Javier Morán en La Nueva España de 29 de marzo:

      El cormorán
      Encubrir, simplificar

      Se ha producido el cubrimiento de yugos y flechas en la Universidad Laboral, mediante medallones con el escudo del Principado colocados sobre los símbolos de la Falange existentes en la barandilla del balcón del teatro. Ello nos parece un error, una decisión equivocada que contribuye a que la historia del noble edificio gijonés resulte un poco más incomprensible y a que las simplificaciones sigan cebándose sobre la creación del arquitecto Luis Moya. (Por si sirve como confesión de parte, y por si alguien pide certificado de pureza de sangre, no hay en mi familia ni un solo falangista; pero, si lo hubiera, sostendría lo mismo, pues aquí se ventila únicamente un mínimo respeto al relato de la Historia).

      Sin embargo, existe una izquierda que exige el borrado de esos vestigios que a otros nos parecen estrictos elementos de conocimiento. Hay que comprender, no obstante, que el borrado del pasado ha sido actividad de dimensiones antológicas en la tradición comunista. Nikita Kruschev borró a Yosif Stalin hasta del himno de la Unión Soviética. Y Leónidas Breznev borró al líder del zapatazo en la ONU a una dacha, donde se murió escuchando la BBC y «La Voz de América». Probablemente el hecho de que Pepe Stalin fuera relegado al desconocimiento contribuyó a que cierta izquierda intelectual europea siguiera idolatrando al sanguinario georgiano durante la segunda mitad del siglo XX.

      Ello lo narra con pesar Martin Amis -en su obra «Koba el temible»-, respecto a su padre, Kingsley Amis, que tardó en desengañarse y acabó escribiendo continuaciones de James Bond-007 al morir Ian Fleming.

      Volvamos a Gijón. La historia de la Laboral es compleja. Los más viejos del lugar cuentan cómo Franco volvió la cabeza para no verla en una ocasión que pasó por la carretera de Villaviciosa. Tampoco olvidemos las raíces socialistas del proyecto de Girón para el edificio de Cabueñes.

      El encubrimiento de elementos de la Laboral supone simplificación. Como si alguien dijera: «Antes de mí, sólo hubo el diluvio».

    7. Hoy en El Comercio:

      Las universidades laborales

      PEDRO GONZÁLEZ FUENTES/
      PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN GIJONESA DE CARIDAD

      DURANTE el régimen anterior se construyeron las universidades laborales, promocionadas por el entonces ministro de Trabajo, don José Antonio Girón, siendo la primera la de Gijón, a la que siguieron la de Valencia, Las Palmas, Tenerife, Toledo, Zaragoza, Albacete…

      Sus metas eran ambiciosas y apuntaban directamente a la formación social de los trabajadores y de sus hijos, para convertir a España, de una sociedad cerrada y clasista que era, en una sociedad abierta, igualitaria, participativa y más libre.

      Las universidades laborales eran centros docentes, pero sobre todo perseguían un servicio de promoción social, pues su razón de ser, su título de legitimación, fue el de proporcionar y garantizar a los trabajadores la participación en el saber, y con ello avanzar económica y socialmente.

      Su misión fue acoger principalmente a los hijos de los trabajadores, posibilitándoles el poder llegar a ser, en muchos casos, lo que sus padres no habían conseguido por carecer de medios económicos.

      Entre las universidades hubo una que tuvo especial relieve, concretamente la de Zaragoza, gestionada por la Sección Femenina, a la que es hora de hacer justicia, porque su tarea fue una labor incansable para la dignificación, la igualdad y el protagonismo de la mujer, aunque esa labor se quiera minimizar y menospreciar.

      La gestión realizada durante aquellos tiempos fue realmente extraordinaria, y es obligado recordar la de Gijón, donde se formaron jóvenes, en su mayoría hijos de trabajadores, en la que muchos de ellos alcanzaron puestos de relieve en la sociedad, tanto en el mundo intelectual como en el social.

      La Universidad Laboral de Gijón, además de su gestión formativa, es una obra de arte de gran relieve. Basta recordar la capilla y el teatro, sin duda edificios artísticos ejemplares dentro del mundo del arte y dignos de los mayores elogios.

      Últimamente se ha tomado una decisión, dicho sea con el debido respeto, inadmisible e injusta, al destruir lo que denominaron ‘símbolos franquistas’, que no lo eran, sino que procedían de los Reyes Católicos -el yugo y las flechas con el águila de San Juan que simbolizan las distintas regiones españolas: a España-.

      Es incomprensible que después de 50 años de su ejecución se trate de politizar su construcción tomando una decisión de desprecio a los promotores, cuando era obligado respetarlos con la gratitud de los gijoneses por la grandeza artística que representa la Universidad Laboral, de la que todos se sienten orgullosos.

    8. Hoy en «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio:

      Inauguraciones

      Sara Gutiérrez se pone en contacto con este espacio para denunciar el mal estado en el que se encuentra el camino de los Claveles, en Somió: «Durante estos últimos días están anunciando a bombo y platillo la inauguración del Centro de Arte y la Ciudad de la Cultura de la Universidad Laboral, mientras hay carreteras, como el camino de los Claveles a su paso por el campo de béisbol, que están totalmente intransitables. El camino de los Claveles está de foto, hay ocho baches por metro cuadrado. No es de recibo que hagan un centro tan publicitado y sin embargo se tengan los caminos aledaños a la Universidad Laboral igual que estaban hace cincuenta años. Están como si fueran caminos de cabras».

      (Tiene bemoles lo del campo de baseball, por cierto).

    9. Espabiláronse. Tras la carta publicada ayer, El Comercio de hoy da noticia de esta petición, que debería ser exigencia:

      Somió pide que reparen el camín de las Amapolas

      La Asociación de Vecinos San Julián, de Somió, solicita el arreglo del camín de las Amapolas, que el Ayuntamiento se había comprometido a llevar a cabo con cargo a los presupuestos de 2006. Los vecinos afirman que el camino se encuentra en muy mal estado, al igual que el camín de los Claveles. Por ambos circulan a diario los camiones de un supermercado que se encuentra actualmente en construcción.

      La Nueva España, por su parte, nos da noticia de que se revuelven los fantasmas que la izquierda plural ha invocado:

      El debate está en los escudos

      Guías de la Laboral destacan el enfrentamiento entre visitantes a costa de los símbolos franquistas retirados o mantenidos

      A. RUBIERA

      El Gobierno regional no ha conseguido, a fuerza de tapar algunos símbolos, desactivar el debate de las dos Españas en la Universidad Laboral. Van a tener que echarle mucha más imaginación -y consenso- si quieren que ningún visitante a la Ciudad de la Cultura sienta herida su sensibilidad a costa de dejar a la vista, o mantener ocultas, águilas imperiales o símbolos falangistas como el yugo y las flechas.

      Los primeros que están sufriendo la polémica son los jóvenes guías que llevan diez días haciendo de introductores del remodelado edificio a los grupos de visitantes que acceden a la Ciudad de la Cultura en estas jornadas de puertas abiertas. Son 36 jóvenes, todos estudiantes de la Laboral en alguna de las disciplinas que ahora se imparten en el complejo: algunos de la Escuela Superior de Arte Dramático y otros de la Escuela Universitaria Jovellanos; no son plantilla propia de Recrea -empresa constituida por el Principado para la gestión de infraestructuras culturales y deportivas-, pero recibieron formación adecuada sobre la historia y el anecdotario que ha interesado siempre a los visitantes de la Laboral.

      En estos días el trabajo de los guías está siendo casi a destajo y tienen -eso dicen- un handicap importante: las discusiones, a veces airadas y casi siempre bastante incómodas, que suelen ser habituales entre los integrantes de los grupos a costa de los símbolos franquistas que están sembrados por el complejo monumental.

      Por eso, aunque inicialmente todos los guías incluyeron en su preparación los comentarios relativos al gran escudo de España -con águila imperial, yugo y flechas-, obra del artista Manuel Laviada, que aún preside la fachada del teatro, ahora algunos han optado por suprimir esas partes de sus comentarios didácticos. Como también obviar, si pueden, las referencias a los escudos-medallón del Principado que han servido para tapar, en la barandilla del balcón del teatro, otros originales de simbología falangista. «Si me preguntan, yo lo comento. Pero si no, paso de largo por este tema, porque no hace más que costarnos disgustos. A mí ya me han dicho que hasta tengo un discurso electoralista», se quejaba en estos días una de las jóvenes guías que realizan a diario los recorridos.

      Es el estéril debate de siempre, aunque el escenario luzca como nuevo.

      Eso sí, siguen escribiendo sin importarles exhibir una ignorancia consternante. El águila del escudo no es, ni ha sido, ni puede ser, el águila imperial, sino el águila de San Juan. Símbolo, como los yugos y las flechas, no de Falange ni del franquismo –aunque éstos los hayan utilizado–, sino de los Reyes Católicos.

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