La Caja de Ahorros

(Hoy resulta difícil hablar de lo que no sea la infame excarcelación del asesino etarra José Ignacio de Juana Chaos, que el Gobierno socialista ha decidido, con el infame aplauso del resto de izquierdistas y nacionalistas, y el infame balbuceo de protesto-pero-menos del Partido Popular. Recomendamos visitar la web de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, e intentaremos ocuparnos de asuntos locales. Recordando, y no olvidando, que la izquierda plural de aquí forma parte de la misma ralea –más o menos disimuladamente– pro etarra, y que –menos disimuladamente– pro etarras son los grupos ultraizquierdistas y nacionaliegos).

La Caja de Ahorros. Así hemos llamado siempre a la Caja de Ahorros de Asturias; no «Caja de Asturias» ni «CajAstur», como desde hace un tiempo quieren que hagamos. Una institución que en el pasado jugó un papel extraordinario en Asturias. Una institución en que Gijón tiene por derecho un peso decisivo, pues procede de la fusión de la vieja caja de ahorros local con la provincial. Una institución que hace tiempo peligra: Álvarez Areces ha jugado sucio contra ella, tras no conseguir controlarla del todo. Se encuentra actualmente envuelta en un conflicto sindical de gran calado, del que los periódicos se han hecho eco tarde y mal. Mas lo peor es que el sistema bancario y la Unión Europea tienen a las cajas de ahorros españolas en su punto de mira. No les basta que con la «democracia» la práctica de las cajas se haya ido asemejando a la de los bancos, apartándose de su original fin social y anti usurario. Quieren, sencillamente, reducirlas, convertirlas en sociedades anónimas, eliminarlas. El confidencial digital Hispanidad viene recogiendo noticias cada vez más alarmantes, como esta del pasado 21 de febrero:

Caruana le arrea una bofetada a MAFO y éste advierte a las cajas de ahorros sobre su obra social

El ex gobernador aplaude la iniciativa del holding industrial de la Caixa

La venganza es un plato que se sirve frío. Razón por la cual, el ex Gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, hoy en el FMI, ha aprovechado para golpear a su sucesor Miguel Ángel Fernandez Ordóñez. Caruana ha aplaudido la iniciativa de La Caixa de crear un holding que agrupe a todas las participaciones industriales y que cotice en Bolsa. De esa forma, La Caixa estaría cumpliendo la exigencia del Banco de España de someterse al “control del mercado”.

A ver si nos entendemos. Lo que quiere MAFO es que La Caixa emita cuotas participativas, que no deja de ser el primer paso hacia la conversión en SA. La primera caja de ahorros del país, que debería dar ejemplo a los demás según el gobernador, se niega en redondo a emitir cuotas. El socialista MAFO insiste, a igual que insiste en que reduzca sus participaciones industriales. Así que a la entidad presidida por Ricardo Fornesa se le ocurrió la idea de lanzar un holding que, además de poseer el control del mercado, le permitiera mantener el grupo industrial sin dedicarle tantos recursos. A MAFO se le escapaba la pieza y justo en ese momento… llega su antecesor y aplaude la iniciativa.

Lo malo es que el gobernador se está vengando en otras cajas de menos calado que La Caixa. Por ejemplo, ya ha dejado claro –no en público, por supuesto- que no quiere que ninguna caja dedique más del 25% del beneficio a obra benéfica social. Y eso cuando el pay out de sus colegas bancarios roza el 50%. Está claro: al señor gobernador no le gustan las cajas de ahorros.

El 19 de enero Hispanidad publicaba esto:

Así quiere el Gobierno ZP a las cajas: locales, sin empresas y convertidas en sociedades anónimas

En La Caixa, al gobernador del Banco de España le llaman “Mister No”: no le gusta que compren bancos, ni empresas, no le gusta el ‘holding’, no le gusta que compren bancos extranjeros… Lo único que propone es fusiones inter-regionales, algo que sabe imposible por la oposición política. A pesar de la andanada de MAFO el pasado jueves, ni Caja Madrid ni Caixa piensan emitir cuotas participativas.

De entrada, aclaremos algo: en materia de cajas de ahorros, ni en ninguna otra, existen diferencias entre el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y el gobernador del Banco de España por él nombrado, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, dicho MAFO. Y si lo hubiera, MAFO cedería ante Solbes, una personaje que, como tiene plazo fijo de caducidad (elecciones de 2008), sólo responde ante sí mismo y ante su imagen pública.

Veamos: el Gobierno Zapatero, o si lo quieren su equipo económico, quieren una cajas de ahorros pequeñas –las grandes operaciones son cosas de bancos- dedicada a la actividad doméstica, que no participen en la industrias, que no compren bancos, que no salgan al extranjero… y transformadas cuanto antes en sociedades anónimas, esto último convertido en una verdadera obsesión para el PSOE como lo fue para el PP.

Para forzar el cambio de naturaleza jurídica de las cajas, el sistema elegido por el PSOE es el mismo que escogió Rato: las cuotas participativas, o emisión de acciones sin voto, con derechos económicos pero sin derechos políticos. La verdad es que el asunto se lleva intentando desde Carlos Solchaga, y las cuotas han permanecido vírgenes durante lustros. Es igual, ahora se insiste en la misma operativa con la salmodia del “control del mercado”.

Pues bien, La Caixa propuso un sistema para que el mercado “controlara” su grupo industrial, otro “pecado” de las cajas de ahorros que molesta enormemente al neoliberalismo vigente en los dos grandes partidos políticos españoles: un holding industrial que poseyera sus filiales y que cotizaría en bolsa. Sería ese holding quien comprar bancos en el extranjero, dado que a las cajas de ahorros el Banco de España no les permite comprar bancos en nuestro país.

Pues tampoco. Al supervisor no le gusta el ‘holding’, sólo acepta las cuotas. Ha sido entonces cuando el presidente, Ricardo Fornesa, ha roto la baraja y ha dejado claro que ni emitirá cuotas participativas ni renuncia al ‘holding’.

En paralelo está la otra gran entidad del sector ahorro: Caja Madrid. Su presidente, Miguel Blesa, podría estar de acuerdo con emitir cuotas, pero por el momento no las necesita para nada. Además, tampoco le agrada que le banco de España persigue sus participadas industriales que, al menos hasta ahora, no le han reportado más que beneficios. El caso de Endesa es sintomático.

Lo único que propone MAFO es fusiones inter-regionales, esas que sabe no aceptará ningún Gobierno autónomo, porque a uno quiere mantener “sus” entidades bajo “su” atenta mirada.

Y respecto a la posibilidad de que las cajas de ahorros pequeñas se agrupen para lanzar cuotas de forma conjunta a través de la CECA, el berenjenal puede ser de tal calibre que asusta sólo pensarlo. Porque claro, todo el mundo sabe que el poseedor de derechos económicos acabará pidiendo derechos políticos… para aumentar sus derechos económicos. ¿Y entonces?

Al final, lo que se trata de imponer en España no es más la marea global que intenta suprimir a todos aquellos agentes económicos que no sean sociedad anónima, no porque den peor resultado sino porque es lo que se lleva.

Hay mucha más información en Hispanidad. Seleccionamos esta del 29 de noviembre de 2006:

Ofensiva para privatizar las cajas de ahorros

El Banco de España anima a las cajas de ahorros a lanzar cuotas participativas, que los sindicatos consideran un paso previo a la privatización. El gobernador MAFO amenaza con un control estricto sobre las cajas “mientras no lo tenga el mercado”, otra forma de aludir a la conversión en SA. El vicepresidente Solbes afirma que las cajas de ahorros no pueden comprar bancos españoles y que deben vender participaciones industriales. La prensa afín al Gobierno presiona en el mismo sentido. El lobby bancario europeo vuelve al ataque contra las cajas, y la AEB lo justifica por la campaña publicitaria de la obra social: “Nuestras acciones cotizan en la vida”

La ofensiva para convertir las cajas de ahorros en sociedades anónimas es general. El lobby bancario europeo, azuzado por la patronal bancaria española AEB, continúa echando leña al fuego. Es lógica que sea la AEB quien actúa en Bruselas, porque el espíritu mutual –aunque politizado, todo hay que decirlo- de la cajas sólo permanece en Noruega, Alemania y España. A los bancos les apetece quedarse con el 50% del mercado financiero español o con el 45% del mercado financiero alemán.

Así que la AEB acusa a la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) de romper las hostilidades con su reciente campaña publicitaria sobre la obra social, con el eslogan “nuestras acciones cotizan en la vida”.

Pero el ataque más fuerte llega desde el sector público. Por una parte, la Comisión Europea insiste, a la menor oportunidad, en el carácter público de las cajas de ahorros. Los más partidarios de que no existan otra empresa que la sociedad anónima, consideran que cualquier inversión de una caja en una industria puede recibir el tratamiento de ayuda pública, con consecuencias evidentes en materia de opas o cualquier otra lucha por el poder.

En España, la situación no es mejor. El gobernador socialista, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, asegura a todos los directores de cajas con los que se entrevista, que se propone vigilar muy de cerca de las entidades mientras no tengan un control del Estado. En otras palabras, mientras no se conviertan en sociedades anónimas o mientras no emitan cuotas participativas, acciones sin voto, que las cajas de ahorros siempre se han negado a emitir y que los sindicatos consideran el paso previo a la privatización, dado que, ¿cuánto tiempo tardará un inversor con derechos económicos en solicitar derechos políticos?

En paralelo, su jefe, el vicepresidente económico Pedro Solbes, afirma que las cajas de ahorros no deben tener participaciones industriales y que incluso si quieren compra bancos en le extranjero, deberán asegurar su recursos propios. No hay que olvidar que las cajas no pueden expandirse como tales cajas de ahorros, porque su peculiar naturaleza jurídica necesita un marco legal en el que insertarse.

En definitiva, cajas fuera de la industria o mejor, cajas convertidas en sociedades anónimas, con los ejemplos de Reino Unido y de Irlanda como referentes.

A nuestros parásitos de la política la Caja de Ahorros sólo les ha interesado para repartirse consejerías y remuneraciones, para subvencionar trapisondas «culturales» y para alguna otra operación aún más oscura. Usan también su influencia para imponer operaciones en beneficio de sus patrones o de sus clientelas, como la vergonzosa venta de Hidroeléctrica del Cantábrico. En cambio poco les interesa recuperar aquellas pedagógicas libretas de ahorro infantil, con el espíritu que las animaba: ahora se busca estimular el consumo desenfrenado y el endeudamiento disparatado, que disimulan la espectacular pérdida de poder adquisitivo de los asturianos, y ayudan a trampear e ir tirando en una situación económica que es, en realidad, pésima.

Es necesario salvar la Caja de Ahorros. ¿Será posible hacerlo? Mientras manden los parásitos de la política y sus compinches mediáticos y financieros, va a ser muy difícil.

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Justicia social, Política local

5 Respuestas a “La Caja de Ahorros

  1. Carta al director aparecida hoy en el confidencial digital Hispanidad:

    Que las cajas de ahorros se queden como están

    Sr. Director:

    Sin ninguna duda, las cajas deben mantener intacta y “real” su condición social “y ejercerla” despolitizándolas al mayor nivel legal posible. Una manifestación pública en ese sentido, en mi opinión, sería abrumadora, desbordante y nunca vista.

    Fernando López Bengochea

  2. ¿Por qué de Gijón han salido, en general, políticos tan perversos? Rodrigo Rato encaja tan perfectamente en esta calificación, que parece hecha para él (además de esta entrada y sus comentarios, véase «No a los chinos»). Más en el confidencial digital Hispanidad de hoy:

    El FMI de Rato quiere privatizar las cajas de ahorro

    En el PSOE ocurre lo mismo que en tiempos de Aznar: el gobierno central apuesta por la privatización, pero los poderes regionales quieren mantener la actual situación.

    El FMI ha hecho público su informe sobe la economía española. Además de alabar el crecimiento más equilibrado de nuestra economía, así como advertir contra el desequilibrio externo, el FMI que dirige Rodrigo Rato, anima al Gobierno español a privatizar las cajas de ahorros, objetivo eterno para el que ahora se utiliza el eufemismo de “sometimiento a la disciplina de mercado”.

    Ahora bien, si Rato quería someter a las cajas de ahorros a la disciplina de mercado, ¿por qué no lo hizo cuando era vicepresidente económico del Gobierno?

  3. El Comentario TV, editorial de hoy. (Maldita manía de llamar Cajastur a la Caja de Ahorros de Asturias).

    El tremendo error cometido por los dirigentes de Cajastur y sus causas
    11/04/2007 – 15:00 h

    El pasado 13 de diciembre, nuestro administrador, dedicaba una carta al presidente de Cajastur, D. Manuel Menéndez, en la que le manifestaba su estupefacción ante el despido del trabajador de la entidad y secretario general de la sección sindical de la Corriente Sindical de Izquierda, Marco Alejando Antuña Camporro.

    Han tenido que transcurrir cuatro meses desde que se rompió la paz social en Cajastur, para que la dirección decidiese buscar una salida negociada al principal escollo para esa paz, que era el despido del trabajador, que sentase las bases para un acuerdo que comienza a perfilarse, pero para el que hay cuestiones muy complicadas aún por resolver, porque por el camino, y como respuesta a la huelga convocada por los sindicatos, se produjeron una serie de ceses y traslados de responsables de oficinas que ahora chirrían, dado que la dirección niega ese carácter de represalias, mientras que para los trabajadores tiene que producirse un retorno a la situación anterior a tales decisiones.

    Cuatro meses de tensiones, crispación, dureza y una pésima imagen para la Caja, porque el silencio culpable que mantuvieron los medios de comunicación durante este período, no tuvo otro efecto que emponzoñar el ambiente y dilatar cualquier posible solución, al manipularse la percepción social de un conflicto que, no por soterrado, era menos real.

    El saldo de un enfrentamiento que aún no está cerrado presenta un mal balance. La reunión de los de los abogados de Marco y la Caja, en la mañana del miércoles, en presencia de los representantes sindicales, supuso la readmisión inmediata, sin otra sanción que un traslado a Oviedo por un año.

    El acuerdo daba una baza a la dirección, la calificación de la falta que le imputaban pasó de ser muy grave a grave, y así quedaba automáticamente prescrita por la propia fórmula alcanzada en el acuerdo, lo que supuso que la dirección reconociese así el error cometido, aunque los medios de comunicación sigan haciendo su trabajo para lavar la cara de los que tan mal calcularon su juego.

    Cuatro jornadas de huelga, un encierro, y una manifestación con las que los trabajadores dieron su batalla, quedan en el recuerdo de todos, como el camino que hubo que recorrer para volver a una situación muy parecida a la que había cuando todo empezó, salvo la situación de los treinta mandos intermedios.

    Ahora, los sindicatos preparan una estrategia para seguir apretando a los partidos políticos que controlan la gestión de Cajastur desde las instituciones, aprovechando los compromisos electorales que hay en el horizonte inmediato.

    ¿Cómo es posible que se haya creado una situación tan irracional y que el protagonista sea el hombre que concitó tantas expectativas con su pulso contra Vicente Álvarez Areces, a propósito del debate sobre la Ley de Cajas en la Junta General del Principado?

    Que el poder corrompe y disuelve las neuronas es un hecho comprobado. Si la dirección de la Caja se ha tragado este sapo es porque Marco Antuña iba a volver a su puesto de trabajo con una sentencia favorable en el bolsillo. Pero las explicaciones sobre la erótica del poder no nos llevan a ningún sitio. Son sobradamente conocidas. La cuestión es otra. La cuestión es la enfermedad que padecemos en la política y en la comunicación del Principado. No hablamos de síntomas, sino de causas.

    Si nuestra clase política tuviese un atisbo de normalidad y si nuestra prensa no estuviera en venta a tanto el metro, con el descaro con el que alquila sus parcelas, nada de todo esto habría ocurrido. Ésa es la cuestión.

    La Junta General del Principado no debate los asuntos esenciales de la comunidad y los publirreportajes periodísticos de las grandes compañías que tienen a nuestros representantes públicos trabajando a su servicio, son la información nuestra de cada día.

    El debate de la eurocámara sobre lo que ocurre con el urbanismo salvaje en Madrid, Valencia y Almería, como consecuencia del informe elaborado por la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, a cuenta de los procedimientos utilizados en esas comunidades, es un pálido reflejo de lo que ocurre en Asturias, por ejemplo, con SOGEPSA, una sociedad que adjudica urbanizaciones y promociones a dedo, a sus propios socios, después de expropiar el suelo a los ciudadanos, con las complacencias de la llamada “izquierda plural”, un modelo que supera, desde el punto de vista de las formas, los mecanismos aplicados en la Comunidad Valenciana.

    El proyecto del Gobierno, apoyado por el PSOE y por IU –que cuenta con el respaldo de Los Verdes- para convertir Asturias en el estercolero eléctrico de España, ni siquiera ha tenido presencia en nuestro parlamento, mientras las organizaciones que deberían canalizar las aspiraciones cívicas, salvo honrosas excepciones, se entierran en dinero público, repartido a espuertas como fondos para la formación que se dilapidan sin explicaciones y sin que nadie rinda cuentas.

    Vivimos, en definitiva, en una comunidad, en la que los mecanismos de control que garantizan la eficacia democrática del sistema, están suspendidos, por el asombroso nivel de confusión que se produce entre los negocios, la política y la información a los ciudadanos. Sólo en un contexto así, se puede explicar que también Asturias haya sido el teatro de la guerra de Cajastur, en un conflicto que no tiene parangón en toda España. Porque lo que sucede en Asturias no sucede en toda España.

  4. Una carta al director en El Comercio de hoy. La añadimos a esta entrada, pero bien podríamos hacerlo en «Policía Municipal», –ahora Local— y en alguna otra.

    No entiendo nada
    María del Rosario Arias Pombar/

    Mañana informaré a los responsables de la agencia de la Caja de Ahorros de Asturias de la calle de Jovellanos de que, a las 6,20 de la tarde de anteayer, fui a sacar dinero y me encontré con un señor con dos cartones de vino en la mano y los pantalones bajados hasta los tobillos, que en ese momento se los estaba subiendo.

    ¿Usted cree que hay derecho que en este mundo en el que vivimos se puedan consentir cosas así? Y luego, en los periódicos, política y política y más política.

    Estas cosas que yo denuncio atañen a los mortales que vivimos de nuestro trabajo o, en mi caso, de la jubilación a la que he llegado después de dos oposiciones y de 44 años de vida laboral ininterrumpida. La verdad es que no entiendo nada.

  5. Pingback: La expansión de las Cajas de Ahorro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s