Culinos intranquilos

En un comentario ayer ya apuntábamos que no era definitiva, sino electoralista, la retirada de la ley con la cual la ministro Salgado y el Gobierno de Rodríguez Zapatero amenazaban la sidra, el vino y la cerveza. La prensa de hoy refleja los mismos temores de otros.

La Voz de Asturias:

CONSECUENCIAS DE LA RETIRADA DEL BORRADOR DEL ANTEPROYECTO DE LEY DEL ALCOHOL
El sector de la sidra reclama más explicaciones sobre la normativa
El Consejo Regulador teme que se retome la propuesta del Gobierno tal y como estaba. Los lagareros insisten en la importancia de distinguir entre los distintos tipos de bebidas

22/02/2007 JUDIT SANTAMARTA

Tras la alegría inicial, llegan los análisis y las precauciones para el futuro. Al menos, así ha sido en el caso de la sidra, en un día, ayer, en el que el sector ha analizado los daños que produjo un primer borrador “muy negativo” para ellos y han pedido más comprensión en futuras negociaciones. Desde el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias, Reyes Ceñal, la gerente, explicaba ayer que “hay que lograr que sea en la ley que sea la sidra reciba el mismo tratamiento que el vino”.

Ceñal comentó que esta equiparación entre la sidra y el vino era algo muy importante por lo que había que luchar. “Hay que insistir en esta línea, porque la sidra al fin de cuentas es un vino de manzana con una producción muy similar en la que lo único que cambia es la fruta de la que se parte”, dijo. Por ello, la gerente de la marca Sidra de Asturias, comentó que “si ese borrador que ahora está aparcado un día se retoma, hay que hacerlo de una forma diferente a la que ahora se siguió, estableciendo distinciones entre la sidra y el vino con otras bebidas, porque no son lo mismo”.

Los lagareros comentaron tras conocer la paralización del borrador el pasado martes que “aunque se sentían muy satisfechos con la paralización del borrador”, desconfiaban sobre si “se volverá a retomar esta ley” y añadieron que “aunque ahora podemos estar contentos, todo este tema ha perjudicado mucho publicitariamente al sector de la sidra”.

Eloy Cortina, presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias, manifestó entonces que “aunque estamos de acuerdo con el fin de la ley de proteger al menor”, la ley estaba “muy mal planteada”. “Para prevenir el consumo de alcohol en menores hay que hacer hincapié en la educación, en primaria y en secundaria, y no mediante leyes que afecten a las empresas y a los adultos que realizan un consumo responsable”, manifestó y señaló que “aunque nosotros sólo pedíamos que se sacara la sidra de esta ley, con la retirada del borrador aún estamos más satisfechos”.

El Comercio, con unas «asociaciones de padres y madres» (gentes que no dicen «mis padres», sino «mi progenitor/a A y mi progenitor/a B», seguramente) que dicen apoyar el proyecto de ley temporalmente retirado (deben ser marcianas), y con los inefables Ovidio Sánchez y Jesús Iglesias apuntándose a lo que sea:

Los lagareros reclaman al Principado una ley de la sidra que proteja su cultura y consumo

Piden una equiparación legal con el vino para evitar la futuras restricciones de la normativa contra el alcohol. Las asociaciones de padres y madres y los médicos dicen que la «se ha cedido a presiones partidistas y económicas»

O. SUÁREZ / L. ENGUITA/GIJÓN

Los lagareros solicitan la puesta en marcha de una ley que regule y proteja los intereses de la sidra. «Si no es posible a nivel nacional, hagámoslo a nivel autonómico», apuntó José Cardín, presidente del Consejo Regulador de la Protección de Origen de la Sidra y miembro de la Asociación Española de Sidras. El representante del sector considera «muy positiva la paralización» del anteproyecto de la ley de Prevención del Alcoholismo entre Menores, «porque así nos permite planificar la estrategia a seguir y tomar las medidas de cara a un futuro».

Una de esas estrategias sería la puesta en marcha de una ley similar a la del vino. «Somos conscientes de que la sidra es un producto alcohólico y de ocio, asumimos nuestra responsabilidad social, pero que no se nos asimile con otros productos».

Cardín confirma que el Consejo Regulador mantiene «la guardia alta». La suspensión indefinida no garantiza que no se desempolve el borrador después de las elecciones: «Nos lo tienen que aclarar, porque sino seguimos sumidos en la incertidumbre y se está jugando con intereses sociales y económicos». Cardín se muestra molesto con el trato que ha recibido el sector de la sidra respecto al vino. «A nivel nacional se nos ha ignorado durante la negociación con la ministra de Sanidad, Elena Salgado, tan sólo nos atendió un alto cargo». Por ese motivo, el Consejo Regulador pide una legislación sólida para la sidra aunque sea a nivel regional.

José Cardín realizó estas reflexiones en el programa ‘La Lupa’ de Canal 10, al que asistió junto a Tomasa Arce, directora general de Agroalimentación del Principado. La representante del gobierno regional se muestra «favorable» a la paralización del anteproyecto de ley al considerar que «el Ministerio no ha seguido la tramitación necesaria para una ley de estas características; es necesario prevenir y controlar la ingesta de alcohol entre los menores, pero lo que se proponía tenía excesos que afectaba a las formas y al consumo entre los adultos». Según señaló Arce, «es esencial que se reconozcan las características particulares de la sidra y no se compare con los efectos que pueden tener otras bebidas alcohólicas».

Equiparable al vino

La gerente del Consejo Regulador de la Sidra, Reyes Ceñal, incide en que la sidra tenga exactamente el mismo tratamiento que el vino en cualquier proceso legislador que se emprenda a partir de ahora: «La sidra es un vino de manzana, su elaboración es exactamente igual, a partir de la fermentación natural de una fruta, en cuya elaboración participan enólogos, biólogos o químicos».

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) y la Organización Médica Colegial (OMC) no han tardado en manifestar su «decepción» por la retirada del anteproyecto. «El Gobierno ha cedido a presiones partidistas, económicas y mediáticas». Ambas organizaciones creen que «por encima de la lucha de partidos y te intereses económicos debe primar la protección de la salud física y mental de los menores, en un momento en el que el consumo de alcohol alcanza cifras preocupantes». «Venga en el formato normativo que venga, el consumo en niños debe de ser cero», insistieron. CEAPA y OMC anunciaron que seguirán con las movilizaciones y reivindicaciones para que «esta ley o una similar, vea la luz en un futuro próximo».

Jesús Iglesias, coordinador general de Izquierda Unida en Asturias, afirmó tras conocer la paralización del proyecto que «era inevitable que no prosperara, no porque fuese un caballo de batalla electoral, si no porque su contenido homogeneizaba todo tipo de bebidas, lo que resultaba inadecuado para su finalidad». En este sentido, Iglesias califica el borrador del anteproyecto de ley como «fundamentalista», porque «no se puede equiparar la sidra, que tiene cinco grados, con la ginebra, que tiene 38, es una desmesura evidente». «Era una ley represiva, que no contemplaba el papel de la familia ni la las posibilidades del sistema educativo» para reducir este consumo.

Ovidio Sánchez, presidente del Partido Popular regional calificó ayer de «disparate» la ley y afirmó que «era una desvergüenza y espero que no se vuelva a retomar, porque la sociedad ha dejado claro que no aceptaba que le pusiesen restricciones». Para el representante del PP «era normal que el anteproyecto se aparcase».

El mismo El ex Comercio/El Correo publica un artículo en defensa de la ministro puritana, que no nos apetece reproducir en Voluntad. Además:

Los tres pilares que acabaron con la ley

DOMINGO PÉREZ/MADRID

La decisión de la retirada fulminante e indefinida del anteproyecto de la ley del alcohol, se fraguó a lo largo de la tarde del lunes, durante cuatro horas intensas, en la que los teléfonos móviles echaron humo, y siempre a espaldas de la ministra de Sanidad, Elena Salgado, que no supo nada de la suerte que iba a correr su proyecto hasta después de las cinco y media de la tarde.

La clave fue el gran disgusto con el que salieron los representantes del vino, tras su reunión con Salgado. La ministra se habÌa negado a retirar al vino de la ley y no quiso ni oÌr la propuesta del sector, que apoyaba su proyecto legislativo, siempre que todas las restricciones en materia de consumo de menores, promoción y publicidad se incluyera en la Ley de la Viña y el Vino de 2003. La intransigencia de Salgado exasperó los ánimos de las asociaciones. Del Ministerio salieron los representantes con las ideas muy claras: «Zapatero tiene que mojarse». Los móviles funcionaron a toda máquina. Media hora después de abandonar el Ministerio, el presidente del Gobierno era consciente de la necesidad imperiosa de tomar una decisión urgente. Zapatero se encontraba en Ibiza, en la cumbre hispano-lusa y una de sus acompañantes era Elena Espinosa, la ministra de Agricultura. La titular de Agricultura, sin abrir la boca, ha llenado su gestión de gestos de apoyo. Una forma de ser y de hacer que conquistó a Zapatero. Fuentes consultadas señalan a tres personajes como claves: Fernando Moraleda, actual secretario de Estado de Comunicación y ex secretario general de la UPA, el sindicato de pequeños agricultores, José María Barreda, presidente de Castilla La Mancha y Josep Puxeu, secretario general de Agricultura. Los tres alertaron al presidente del peligro de un conflicto social incontrolable provocado por la amenaza de sucesivas tractoradas y el temor de pérdida de votos en feudos socialistas.

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3 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, 03.- Comarca, 07.- Enseñanza, Carreño, Política local, Sanidad, Villaviciosa

3 Respuestas a “Culinos intranquilos

  1. En El Comercio de hoy:

    El diablo rojo

    JOSÉ MARCELINO GARCÍA/

    AHORA que las viejas iglesias parece que se han ido trasladando a los partidos políticos, a la ministra de Sanidad y Consumo le dan sirocazos de puritanismo calvinista y su política se parece a una continuación de la teología. Quiero decir que a los españoles, que siempre han tenido una caricatura facial: bigote, tripa, porrón de vino, pedos a destiempo, petaca, mechero y librito, chistes de Quevedo y fútbol, trata de convencerlos de que el mejor camino para conservar la salud es dejar de comer morcilla, beber morapio y fumar pitos. ¿Qué es la vida sino conversión? exclama, como una predicadora laica, esta ministra de cuerpo cenceño, palidez de consulta médica y expresión friolera, de como si necesitara calentarse los pies con agua templada en palangana.

    A la ministra parece que el vino y el tabaco (también la sidra) no le asientan, como ocurre con algunas preñeces; pero si quiere comprender bien a su país, a su paisaje y a su paisanaje, no tendrá más remedio que ayudarse del vino, de la sidra, del tocino entreverao y de la picadura liada en un Jean.

    Dice bien la ministra cuando dice que la salud y la vida son nuestros principales dones. Pero a renglón seguido hay que apuntar que, para que la vida sea de calidad, no debe gastarse en hipotecas más de un 30% del sueldo percibido, y aquí hay miles de familias que llegan a dedicar hasta un 60% de sus ingresos al pago de la hipoteca a los bandidajes del ladrillo.

    Perseguido el vino y la sidra, esa pareja ancestral tan amigos y expresivos del calor y la alegría humana, ¿qué nos queda?: ¿la salud!, y a mí, también, el recuerdo de aquel querido amigo extinto, Castor Prendes, cojo, viejo, enfermo y borracho de vino cantando bajo la luz mínima de una bombilla de ayuntamiento, en una calle de Candás, aquello de: «yo la quise, muchachos, y la quiero y ja-más la podré olvidar, yo me emborracho por ella».

    Carta al director del mismo periódico:

    Para Elena Salgado

    José Manuel Vigil/

    Parece que a Elena Salgado, nuestra ministra de Sanidad no le gusta el vino, o sea, que no es como la Parrala, aquella vieja canción que en una parte decía: y a la Parrala le gusta el vino…; parece que ignora que el vino, tomado con moderación, es un alimento saludable de la dieta mediterránea. Le brindo, con una copa del mismo, mi modesto escrito. A su salud.

  2. En La Nueva España, «Mar y Campo»:

    Ley antialcohol

    Víctor Manteca

    ¡Señora Ministra, no nos toque la sidra por favor!

    El Ministerio de Sanidad y Consumo presentó un anteproyecto de ley de prevención de bebidas alcohólicas que, con un título, hacía referencia a la protección de la salud, aunque a lo largo de todo el texto no se encontraban medidas concretas de la supuesta protección que el borrador de la ley no se molestó en definir, por el contrario en lo que hace a prohibiciones y limitaciones al consumo, venta y publicidad, el borrador introdujo medidas muy restrictivas para los productores incluyendo un sistema de control y sanción que debiera haberse acordado con las comunidades autónomas y entidades locales como administraciones responsables de la aplicación final. El problema principal es que el proyecto ministerial pretendió dar el mismo tratamiento restrictivo a los licores y espirituosos que a otras bebidas fermentadas de baja graduación, entre ellas la sidra, la cerveza y el vino incluyendo los productos de calidad, incluso se ha dicho que el proyecto equiparaba las bebidas a las drogas.

    Con varias disposiciones referidas a la venta, publicidad y patrocinio, el texto incluía medidas tan restrictivas que podrían suponer un frenazo considerable en la distribución comercial de muchos productos, por ello ya se avisó por los sectores productivos que antes de lanzar medidas tan restrictivas deberían estudiarse seriamente los productos y consecuencias, pues en este caso parece que pueden ser los licores y bebidas espirituosas que se consumen mezcladas y otras pero no la sidra ni los vinos españoles de calidad. Porque aunque pueda estarse de acuerdo con toda una serie de medidas intervencionistas que parece que quieran acabar fijando, dónde, cuándo y el qué, se deba beber, así como todo lo que esconde este modo de legislar, lo que no puede ser de recibo es que, además, las medidas incluyan serios perjuicios contra el interés productivo nacional.

    Desde luego es necesaria una política educativa que pueda disponer limitaciones indicativas al consumo de alcohol incluyendo restricciones progresivas al consumo de productos probadamente peligrosos para el menor, pero estas medidas deben ser tomadas con un mínimo estudio y análisis previo del problema así como de los efectos colaterales que pueden causar, pues quien tenga hijos menores en edad adolescente sabrá que lo realmente necesario para evitar el consumo peligroso, es la actuación sobre los llamados botellones muchas veces fomentados por autoridades municipales; pero nunca atacando a productos como la sidra, la cerveza o el vino y menos los de mayor calidad que son los que resultarían más perjudicados por el anteproyecto ministerial. Porque la cosa no es para tomarla a broma, pues los primeros borradores del proyecto incluían severas medidas sobre consumo, venta y publicidad de todo tipo de bebidas, que superasen el uno coma dos por ciento de alcohol, que podrían en la práctica causar perjuicios importantes a estos sectores productivos agroalimentarios, con altas tasas de inversión, excelencia productiva y que tienen una importancia estratégica e intersectorial para la economía nacional. La Ministra, ahora desautorizada, se había negado reiteradamente a excluir el vino entre las bebidas que serían objeto de medidas tan severas dando pruebas de su desconocimiento acerca de los productos peligrosos y teniendo en cuenta no sólo que la propia ley del vino establece la consideración producto alimentario, sino además los intereses de agricultores, productores y entidades comerciales de distribución causando con ello un gran perjuicio a este sector español que en otros ámbitos se ve obligado a sufrir competencias y medidas restrictivas de política agraria y comercial. Esperemos que esta suspensión de la tramitación no sea sólo debida a razones de cercanía electoral, porque no debe olvidarse que según varias declaraciones parece que están pendientes algunas medidas para reformar la ley del vino y otras normativas del sector que tuvieron inicio con la denominación «viñedos de España» que viene a irrumpir en el mercado respecto a las denominaciones de origen e indicaciones españolas, pues el rumbo de futuro para nuestros productos diferenciados debe venir marcado clara y exclusivamente por el producto de calidad.

  3. Divertido artículo en La Nueva España del martes 13 de marzo de 2007.

    Una tarde en la ópera o la ministra pasmada

    MIQUEL SILVESTRE

    Anoche fui al teatro Real. En el programa, dos óperas italianas: «Cavalleria Rusticana» de Pietro Mascagni, y «I Pagliacci» de Ruggero Leoncavallo. La humanidad allí presente -ellos en traje oscuro, ellas enjoyadas hasta los dientes- lucía lustrosa y feliz, quizá porque aquella noche cantaría María Bayo, quien al parecer es una diva sublime. En el hall me crucé con doña Elena Salgado, acompañada de una amiga y el escozor de la presidencial desautorización por el asunto del vino pintado en la cara.

    El respetable tomó asiento, carraspeó un poco, pidieron que desconectáramos los móviles -cosa que no todo el mundo hizo, y es que siempre tiene que haber algún gilipollas-, y la cosa comenzó. Según manaba el bel canto de las gargantas de tenores, bajos y sopranos, el libreto aparecía traducido simultáneamente en una pantalla gigante sobre el escenario.

    Las obras resultaron sendos panfletos machistas. «Cavalleria Rusticana» -«Caballerosidad Rústica»- comenzaba con una triste Santuzza confesando a la máma Lucia que Turiddu, su hijo, la había deshonrado prometiéndole matrimonio; mas después de la desfloración, el villano no sólo no había cumplido su promesa, sino que, además, se había ido con Lola, a la sazón, esposa de Alfio. Entre arias y recitativos, llegó Turiddu, el burlador, y hete aquí que Santuzza no sólo le perdona a voz en cuello su infamia, sino que se le planta delante calcinada de celos y le suplica que no la abandone. Pero él la rechaza, «me ofende tu desconfianza, vete», ella se arrastra, «pégame, insúltame, pero no me abandones». Y la ministra, imagino, lívida en su asiento. Turiddu no ceja en su desprecio: «Vete», Santuzza tampoco en su humillación, «pégame, insúltame, etcétera». Él le sacude una bofetada para quitársela de encima, ella obstinada en la súplica, «no me abandones». Aparece entonces Lola, la casquivana, y Turiddu arroja violentamente al suelo a Santuzza para correr tras ella. Aparece en escena Alfio. Verlo Santuzza y contarle que le están adornado la frente fue todo uno. ¿Hace falta decir que el pobre Turiddu acabó tieso a navajazos? Omito por piedad la crónica sobre la segunda obra, «I Pagliacci», que fue todavía peor que la primera, ya que allí quien moría era la adultera después de recibir palos e insultos públicos por parte del cornudo.

    ¿No creen que lo narrado hubiera sido ya suficiente castigo para una ministra de cuota? Pues no, parece que el acíbar se sirve por galones, porque cuando el destino decide ser cruel, ninguna humillación le resulta bastante. Justo antes de la fatal degollina entre Alfio y Turiddu, aconteció sobre las tablas una escena dizque alegre y coral, donde todos los figurantes fingían estar de fiesta. Tal vez habría servido aquella danza bulliciosa para aliviar la tensión ambiental si no hubiera sido por el maldito panel de la traducción simultánea.

    La señora Salgado seguro que no podía creer lo que estaba leyendo. Debió frotarse los ojos, incapaz de admitir que aquello fuera casualidad y no una vil jugarreta de la malvada oposición de derecha extrema. Lo que los actores cantaban venía a ser -pásmese, señora-, ¡una oda al vino! Los gorgoritos venían a decir algo así: «¡Viva el vino espumeante, cual sonrisa de un amante, que sana alegría infunde». Y para más recochineo, los cantantes levantaban sus copas, bebían y repetían estos y otros versos aun peores.

    En fin, es lógico suponer que doña Elena salió del teatro enrabietada. Cosas así no se le pueden hacer a un ministro de la España plural. Sospecho que llamaría desde el mismo Audi blindado a Moraleda para encargarle un libreto más higiénico.

    «No te preocupes, Elena», debió responder el portavoz al otro lado, «Santuzza y Lola serán dos lesbianas, Alfio un activista de Ecologistas en Acción y Turiddu un neocon o un oyente de la COPE».

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