La sanidad en peligro

Desde que las transferencias autonómicas convirtieron en Asturias al INSALUD en SESPA, las señales de alarma no han dejado de sucederse. Una organización disparatada; una voluntad de reducir gastos a costa de lo esencial (por ejemplo, pasando de comprarse las mejores prótesis del mercado, como hacía el INSALUD, a las más baratas, con el consiguiente riesgo cierto para el receptor: si sobrevive varios años tras una operación de cadera, deberá volver a operarse); dilación extrema de pagos a proveedores, que ya ha puesto en riesgo de quiebra a alguno; desatención a pacientes y a servicios de primera importancia (véase el caso de las urgencias en el Hospital de Cabueñes, o el ya viejo de la liquidación de la asistencia psiquiátrica) y salarios vergonzosamente pequeños y horarios escandalosos, de explotación, a buena parte de su personal. Entre ellos a los médicos internos residentes. Lo cuenta así hoy La Voz de Asturias:

Médicos por 900 euros
Los MIR denuncian los bajos salarios que cobran en Asturias.

PABLO ZARIQUIEGUI

Son algo más de 300 profesionales y llevan buena parte del peso de la asistencia sanitaria en Asturias. Su sueldo base, sin embargo, no supera los 900 euros al mes. Los Médicos Internos Residentes, más conocidos por las siglas MIR, no aguantan más. Acaban de constituirse en asociación para reivindicar al Servicio de Salud del Principado que dignifique sus condiciones laborales.

La asociación, que se presentó públicamente ayer con el nombre de AMIRPAST, recordó que, si la situación de los MIR es mala de por sí en todo el Estado, es aún peor en Asturias. El real decreto de octubre del pasado año, que regula sus condiciones económicas, establece subidas salariales desde los 900 euros mensuales actuales a los 1.190 en un plazo de cuatro años a razón de un 25% por año. La norma, que debe ser aplicada por las comunidades autónomas, aún no se ha implantado en Asturias. Los representantes de AMIRPAST indicaron ayer que está vigente ya en otras regiones, algunas de las cuales decidieron incluso incrementar en un año la subida prevista para cuatro ejercicios. Los MIR reclaman al Principado la aplicación inmediata del decreto con carácter retroactivo.

Su situación no es para menos. La condiciones laborales de los MIR no son sólo penosas por sus sueldos base, sino también por sus horarios. La realización de guardias, que no deberían sobrepasar las siete al mes, se eleva en Asturias hasta las 12. La sucesión de guardias y turnos habituales lleva a estos profesionales a encadenar 32 horas de trabajo seguidas. La asociación defendió ayer un régimen de libranzas con una jornada máxima de 24 horas, con un mínimo de descanso entre dos jornadas de 12 horas y un descanso semanal ininterrumpido de 36 horas.

Los médicos internos residentes recuerdan además el acuerdo unánime suscrito por las administraciones sanitarias de todo el Estado en noviembre de 2005 para crear un marco retributivo común para todos los facultativos en formación. Los profesionales de Asturias ponen como ejemplo el pago de la atención continuada. El Servicio de Salud del Principado aboga por hora de guardia apenas seis euros, independientemente de si el trabajo se realiza de día o de noche, en una jornada laborable o festiva. Otras comunidades autónomas como Madrid, Valencia, Cantabria o Cataluña, pagan mucho más; en el mejor de los casos, hasta 38 euros por hora.

El pago de las guardias es además un factor fundamental para que los MIR puedan ver dignificados sus sueldos. De ahí que, además de solicitar un incremento retributivo por este concepto, reclamen también la compensación por guardias no realizadas debido a incapacidad temporal, baja por maternidad o tercer trimestre de embarazo. El propósito es que los escasos ingresos de los residentes no se vean todavía más mermados. Los MIR solicitan además el pago de los complementos de exclusividad, igual que los adjuntos, productividad, en un porcentaje del que reciben sus colegas, y de peligrosidad. Exigen, por último, la remuneración de cualquier actividad especial como las guardias de trasplante o las jornadas de tarde.

Por supuesto, queda dinero para los caprichos y ocurrencias del entorno de Álvarez Areces, para asesinar a los niños no nacidos, o para pagar la mutilación y siliconización de los llamados transexuales y proporcionarles tratamiento hormonal y psicológico. Y es que los del Gobierno del Principado lo son, seguramente, por sus servicios al príncipe de este mundo.

Anuncios

17 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Justicia social, Política local, Sanidad

17 Respuestas a “La sanidad en peligro

  1. Carta al director en El Comercio de hoy:

    Indignación
    Carolina Díaz Vega/

    Le escribe, señor director, una abuela indignada con el Hospital de Cabueñes. El lunes, día 15 de enero, llevamos a mi nieto de cuatro años por Urgencias porque llevaba unos días con gastroenteritis (prácticamente no comía y sólo tomaba líquidos, que, de inmediato, devolvía). La solución que nos dieron fue mandárnoslo para casa con una dieta amplia en líquidos y que bajo ningún concepto le obligáramos a comer. Apenas pasaron 24 horas, cuando, viendo el mal estado del pequeño, decidimos llevárnoslo al Hospital General de Asturias, en Oviedo. Cuál sería nuestra sorpresa cuando nos dijeron que el niño estaba completamente deshidratado y que lo dejaban ingresado durante una semana.

    Después de esto, sólo me queda denunciar antes ustedes que no se puede jugar de esta manera con la vida de una criatura y que, por favor, se aseguren de que realmente son pediatras los que componen la plantilla de Urgencias del Hospital de Cabueñes. ¿Es vergonzoso!

  2. Carta al director en El Comercio de hoy:

    Urgencias en centros de salud
    Juan José Domínguez Rodríguez/

    Esto de las urgencias en los centros de salud no ‘pita’, y si tienes niños pequeños, menos todavía. Cada vez que acudes con un niño a un centro de éstos, llénate de paciencia. Lo primero es tomarte los datos; no te preguntan cuál es el motivo por el que acudes a urgencias; sólo toman los datos del paciente. Ya empezamos mal. Mientras te toman los datos, miras de reojo un cartel que está cerca de ti y que, en resumen, viene a decir que se irá entrando al médico por orden de urgencia, no por orden de llegada. Entonces, te preguntas: ¿cómo saben ellos el motivo por el que vienes si no te lo han preguntado? ¿Ah!, misterios de la vida.

    La respuesta a esta pregunta la resuelves al instante. La gente, cada vez que entra, pregunta quién es el último, vamos, como en la pescadería. Y es que, al parecer, el dichoso cartelito no es tal cartelito; debe de ser para tapar algún agujero que hay en la pared -ja, ja, ja-. Miedo me da. Después de una hora de espera, por fin entras con el ‘guaje’ y, claro, el médico(a) que te atiende, como todo el mundo sabe, no es pediatra, con lo cual pueden pasar varias cosas: si el facultativo está con pocas ganas, ya que se siente agobiado de tanto trabajo, te pregunta: «¿por qué no lo llevas a urgencias de Pediatría del Hospital de Cabueñes?». «Yo no soy pediatra», te responde a continuación. Tú ya te pones de mala hostia y le contestas en un tono un poco fuerte: «a eso vengo, a que usted me diga si necesito llevarlo al hospital». Esta respuesta contundente les suele dejar un poco aturdidos y te ausculta al chiquillo de un tirón. Hagan la prueba. Si, por el contrario, te toca el doctor(a) amable, aunque cansado(a), pasas mejor el trago, pero pocas soluciones te da: «pida usted cita mañana para el pediatra».

    La conclusión que sacas de todo esto es que la próxima vez acudirás a un pediatra de pago. La solución para el que no tenga dinero es la de obligar a sus hijos a que no se pongan malos en horas inadecuadas o si no recibirán un bofetón. Esta sí que es buena y barata solución. ¿No? ¡Pues no!

    A quien corresponda: 1.º Utilicen la sensatez y acaten lo que dicen los cartelitos que ustedes mismos cuelgan a forma de cuadro en sus centros de salud.

    2.º Pediatras de urgencias en los centros de salud. Si esto le resulta caro a la Administración, sustituyan los médicos de familia por pediatras.

    3.º Un poco más de sensibilidad, por favor. Son niños.

    Por último, comentar que esta carta no pretende criticar la labor que los profesionales ejercen en estos lugares. Entiendo que la mayoría de las veces trabajan con pocos medios, sobre todo humanos. Yo solamente quiero denunciar una situación inadmisible para estos tiempos de bonanza económica, según ZP.

    Todo tiene explicación:

    El Principado cae al octavo puesto en gasto sanitario por habitante 5 años después de recibir las transferencias

    En 2007, el Ejecutivo asturiano desembolsará un total de 1.235 euros por persona, 290 menos que La Rioja. Un informe de Defensa de la Sanidad Pública advierte que crece la brecha y la desigualdad entre las autonomías

    LAURA FONSECA/GIJÓN

    Caída lenta, pero continua. En los últimos cinco años, el Principado ha pasado de encabezar junto con Aragón el ránking autonómico de gasto sanitario por habitante para descender hasta al octavo puesto. Desde que Asturias asumiera las transferencias del extinto Insalud, allá por enero de 2002, la inversión sanitaria per cápita se ha ido desinflando cada vez más. El Principado ha dejado de ocupar la ‘pole position’ para situarse en la mitad de la tabla autonómica (ver gráfico). Y lo ha hecho, según los expertos, a costa de reducir inversión pública, ya que el factor demográfico (el poblacional, se entiende) no ha sufrido variaciones significativas que justifiquen tal caída (hemos perdido habitantes, pero no tantos, precisan los especialistas).

    Los datos vienen reseñados en sendos informes elaborados por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) y por el Observatorio Sociolaboral (fundación adscrita a CC OO) que recoge que a lo largo de 2007, con un presupuesto regional en Sanidad de 1.300 millones de euros, Asturias desembolsará 1.235,03 euros por habitante, lo que supone 290 euros menos que La Rioja, comunidad que ejerce el liderazgo en la chequera sanitaria nacional.

    Poco a poco, Asturias ha ido perdiendo peso en la tarta sanitaria autonómica y, por ende, también financiera. Por buscar un ejemplo gráfico podría decirse que a finales de la década de los 90, cuando la gestión de los hospitales y centros de salud aún dependía de la Administración central, el Principado era algo así como ‘el Fernando Alonso’ de la sanidad, ya que solía ocupar los puestos de cabeza. Ahora, apenas podría equiparse con algo de esfuerzo a Jarno Trulli.

    700 euros en 1999

    Precisamente, el Libro Blanco de los Servicios Sanitarios Asturianos elaborado por el Principado en el año 2000 -documento que sirvió de antesala al traspaso competencial que se avecinaba en España- ubicaba a la región como líder de gasto sanitario per cápita. Junto a Aragón, Asturias lideraba el ránking en desembolso económico por persona protegida. Claro que el dinero invertido era bastante menor que el actual. El Libro Blanco recoge que en 1999 cada asturiano le suponía a las arcas sanitarias 700,2 euros (116.271 pesetas) lo que contrasta con los 1.235 euros (205.010 pesetas) de ahora.

    Pero aún con menos, el Principado se situaba con comodidad por delante de La Rioja, comunidad que ahora la aventaja con bastante diferencia. Incluso, antes del traspaso, Asturias le sacaba varias cabezas a Cataluña, Navarra o País Vasco, autonomías que históricamente se caracterizaron por disponer de un fuerte sistema sanitario.

    Pero la caída en el ránking no es el único dato negativo para la sanidad asturiana. Los estudios de Defensa de la Sanidad Pública y del Observatorio Sociolaboral dan cuenta también de que el Principado ha sido la comunidad con menor crecimiento presupuestario tras las transferencias. Así, entre 2003 y 2006, Asturias vio crecer su factura sanitaria en un 8,6%, lo que la sitúa como la quinta comunidad con menor incremento del país. Sólo Castilla y León, País Vasco, Navarra y Cantabria presentan peores dígitos que el Principado.

    Voluntad política

    Pero, ¿qué lectura puede realizarse de todos estos parámetros económicos? Los autores del informe lo exponen claramente: «El presupuesto sanitario por cápita demuestra, sobre todo, la voluntad política de los gobiernos autonómicos, y guarda poca relación con la riqueza de las comunidades y la capacidad de recaudación de las mismas». En el Principado, según apunta el presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Asturias «se ha dejado de apostar por la sanidad». La comparativa autonómica, precisa Carlos Ponte, deja entrever que hay comunidades como Extremadura, La Rioja o Cantabria, que «invierten bastante más que nosotros».

    Los expertos advierten de que la brecha y las desigualdades entre autonomías se han agudizado tras el traspaso competencial. En el gasto per cápita, la diferencia, apuntan, «es excesiva» y asciende ya a 466,89 euros. Los economistas ven con preocupación que en La Rioja se gasten 1.525 euros por habitante y en Valencia (a la cola de España) apenas 1.058 euros. Estas desigualdades «podrían poner en peligro el estado del bienestar» al acentuarse las distancias sanitarias. De hecho, esas diferencias ya son notorias en la propia lista de espera quirúrgica, con comunidades como Cataluña que acumulan 132 días de demora media para operarse, frente a los 64 de Asturias. Estos contraluces, con comunidades que invierten más que otras, «ponen en riesgo la igualdad en el acceso a las prestaciones sanitarias», concluyen los especialistas.

    En «Escandalera», El Comentario TV. El pseudónimo «Barbie Justiciera» lo utiliza una destacada militante del PSOE ovetense. Pedimos disculpas por el desgarro de la expresión, que nos limitamos a reproducir:

    Para Barbie Justiciera

    ¿QUÉ PENSABES QUE EREN LOS HOSPITALES ASTURIANOS? LA SANIDAD PÚBLICA ASTURIANA YE UNA PUTA MIERDA. ¿SABES CUÁNTES CAMES TIEN LA UCI PEDIÁTRICA? UNA COMUNIDAD COMO LA NUESTRA QUE ENCIMA YE REFERENCIA PA LEÓN, TIEN DOS CAMES DE UCI PEDIÁTRICA. SÓLO EL JUAN CANALEJO EN CORUÑA TIEN 12. EN FIN QUE TE MEJORES Y NO VUELVAS MÁS POR ALLÍ. DE LA SANIDAD PÚBLICA ASTURIANA NO SE PREOCUPA NI DIOS, HASTA LA SEÑORA DE LA LIMPIEZA MANDA.

    Firmado: ME MAREO
    04/02/2007 – 23:24h

    dicho lo de los hospitales

    Se demuestra que todos LOS PARTIDOS POLÍTICOS ESTÁN EN MANOS DE CERDOS DE MIERDA, LÉASE CLARO Y ALTO: CER-DOS DE MIER-DA QUE SE OCUPAN DE MEDRAR Y NO DE CUIDAR EL PATRIMONIO PÚBLICO.
    La Universidad Laboral la dejaron caer porque decían que era obra de Girón y Franco. Teniendo en cuenta que estos hospitales y la Medicina del Trabajo en España, fueron cosa de FALANGE y FRANCO, por eso deben de querer dejar que caiga el sistema de salud tal y como lo conocemos, por ser obra de Falange y en esto estará conforme hasta la derecha, ha de ser por eso: por los orígenes. Así la derecha de paso va y privatiza todo lo que pueda, y los inútiles -o cómplices- de la izquierda, RUCAR QUE SON DOS DÍAS.

    Firmado: Barbie-Justiciera
    05/02/2007 – 14:44h

  3. Hipólito Felgueroso

    He leído con gran interés la principal y respuestas de este cuaderno “Voluntad” dedicado a la Sanidad, y con mayor acierto a la “Sanidad en peligro”.
    Muchas son las reflexiones que me provocan las ideas y comentarios expuestos.
    Se expone por un lado una justa crítica a la situación de degradación de las condiciones de trabajo y presupuestarias de la sanidad asturiana; por otro lado las reacciones de descontento de usuarios del sistema público, un descontento que se generaliza y que tiene múltiples causas, como lo tiene el enorme crecimiento de la frustración y desilusión de la sociedad española de este siglo, paradójicamente, la que más medios dispone en la Historia para su propio disfrute.
    Sépase que la administración sanitaria asturiana es feudalista, entreguista, explotadora y corrupta. No quito ni un adjetivo. Feudalista porque no sirve al ciudadano ni al sanitario, sino sólo al partido socialista que sostiene a sus cuadros, acallando cualquier voz discrepante en el nivel correspondiente y obedeciendo ciegamente las directrices de ese partido para “no hacer demasiado ruido”. Entreguista porque cede su ámbito de ejercicio natural, que es la administración de medios y personas, a un poder político que no vela por el resultado, sino por las cuentas. Explotadora porque ofrece contratos miserables que son un insulto al profesional cualificado y que obliga a aceptar bajo chantaje de no volver a ser contratado (¡qué gran hipocresía de los sindicatos “de clase”! ¡si esto no lo hiciese la izquierda burguesa ya se habría ocupado la torre de la Catedral, como poco!), y corrupta porque en ese tinglado de silencios y amordazamientos se compran y venden voluntades con exenciones laborales, comisiones de servicio (sin servicio) y creaciones de cargos retribuidos, prosopopéyicos e inútiles.
    Mientras tanto, y enlazando con las críticas de los usuarios, el número de demanda asistencial crece desorbitadamente, los medios son claramente insuficientes, y nadie le dice a la sociedad lo que está pasando. Es una vergüenza que el SESPA sepa de sobra lo que se le viene encima y no diga nada, que no avise a la población de este déficit, que sólo se dedique a vender el nuevo Hospital Central y a difundir frases de pura publicidad engañosa como “te mereces lo mejor”. La urgencias hospitalarias han aumentado un 20% en sólo dos años, sin haber aumentado la plantilla efectiva, sin crecer los espacios físicos de asistencia, todo igual menos la abrumadora demanda de asistencia urgente. El envejecimiento de la población es un logro de esa Medicina tan criticada, pero ahora: ¿qué hacer con los ancianos? Ellos enferman y precisan atención médica y sobre todo social. ¿Quién le dice a la población que este problema no tenía previsión y que deben ser las familias quienes carguen con ese peso? ¿Por qué se vende un falso Estado Social, arrinconando a la Familia, que es al final la institución que debe y solventa en la mayor parte de los casos esos problemas?
    Resultado de esa venta de humo son las expectativas desorbitadas y la frustración del usuario, que es entendible en el caso de casos graves, pero que merece un análisis en el caso de situaciones banales. La enfermedad forma parte de la naturaleza humana, y los hombres tratamos de curar y paliar, con las limitaciones de esa propia naturaleza. Quien olvide esa verdad, olvida que somos mortales. Y si dejamos de ser “usuarios”, y más “personas” todos humanizaremos más la Sanidad.

  4. Hoy en La Nueva España:

    Nuestro aguante tiene un límite

    Carlos González Pérez

    Dicen que no hay peor sordo que el que no quiere oír, y da la sensación de que en el Sespa hay unas cuantas personas con ese problema.

    Somos médicos del servicio de urgencias del Hospital de Cabueñes y durante las últimas semanas hemos tenido varios contactos con directivos de nuestra sanidad, como el gerente de nuestro hospital o el director de Atención Sanitaria del Principado. Esos contactos han tenido lugar para exponerle nuestra problemática (que ni es nueva, ni es un secreto para nadie), como, por ejemplo, el número excesivo de horas de trabajo en condiciones de evidente penosidad, la escasez de personal y superficie disponibles para atender el volumen de trabajo que tenemos (100.000 pacientes atendidos en 2006), etcétera.

    Lo que han hecho es quitarse el problema de encima mandándonos de un despacho a otro con frases del tipo: «Yo no puedo hacer nada». Ese encogimiento de hombros en personas con cargos y responsabilidades como ésos resulta increíble, pero es cierto. Al final del todo la mejor respuesta que se nos dio fue que esperásemos a la publicación de un plan estratégico de urgencias para el Principado de Asturias. Así lo hicimos durante más de un año y he de decir que la espera ha sido para nada. El tal plan es una bonita declaración de intenciones con comisiones de estudio diseñadas para llegar a unas conclusiones a meses vista, pero sin especificar un programa de medidas ni fechas concretas para materializar esos altruistas objetivos.

    En resumidas cuentas: el margen de confianza ha sido para nada. Todo lo que nos han dicho hasta ahora ha sido una tomadura de pelo, y eso no es agradable para nadie.

    Las mejoras que pedimos, y que nos niegan reiteradamente, ya han sido concedidas a algún otro centro hospitalario del Sespa. Es decir: hay compañeros de la misma empresa, con la misma categoría profesional que nosotros e igual preparación, responsabilidad y funciones, que disfrutan ya de unas condiciones de trabajo que reivindicamos desde hace meses inútilmente. ¿Pero qué clase de gente está dirigiendo la sanidad en el Principado de Asturias?

    Todo en esta vida tiene un límite, y nuestro aguante también, pero ya estamos cansados de malas excusas y negativas arbitrarias.

    Intentamos cumplir con nuestro trabajo lo mejor posible: atender a cada vez más pacientes, además hacerlo rápido y encima sin errores, claro. Y a cambio de esa progresiva sobrecarga, ¿qué recibimos?: nada. ¿Y cómo nos sentimos? Intenten por un momento ponerse en nuestro lugar y lo entenderán: ¿decepcionados?, mucho; ¿desmotivados?, por completo; ¿quemados?, cada vez más.

    ¿Es que son necesarias las medidas de presión para que seamos escuchados de una vez? Eso seguramente no le va a gustar a nadie (y a nosotros menos aún), pero si no nos dejan otra alternativa habrá que llegar a ello. Si se alcanza esa situación, entonces seguro que habrá movimiento: probablemente habrá declaraciones y opiniones de políticos y gerifaltes para quedar bien públicamente (ellos nunca son responsables de estas cosas, claro). A ellos les sale muy bien pasarse el problema de unos a otros, el escurrir el bulto, quitarnos las razones como puños que nos asisten (y que en cualquier momento se pueden comprobar) y justificar así su inmovilismo. El tiempo dirá si tenemos que recurrir a esos extremos, pero por el momento creo que es recomendable que esta sociedad vaya tomando nota de nuestro nivel de descontento y las consecuencias que podría llegar a tener.

    Carlos González Pérez, médico adjunto del servicio de urgencias de Cabueñes, y 17 firmas más.

    En El Comercio, «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»):

    Sanidad

    María Josefa Fernández se pone en contacto con La Columna para quejarse por la atención sanitaria especializada en el área sanitaria de Gijón: «Como paciente de La Calzada, vengo observando que en algunos centros de salud, como el caso del de La Calzada o El Natahoyo, los pacientes que necesitamos una cita con el especialista somos derivados a Jove. El problema está en que, por ejemplo, para traumatología, que es mi caso, nos ponen en una lista de espera de cinco meses, mientras que en otros centros la cita no sobrepasa los quince o veinte días de espera. Me pregunto por qué hay esta diferencia de tiempo entre un centro de salud y otro. No entiendo por qué el Servicio de Salud del Principado de Asturias no hace algo por solucionar esta situación de una vez por todas».

  5. Carta al director hoy en El Comercio:

    Apoyo a los médicos de Urgencias de Cabueñes
    Encarnación García Díaz/

    Tras leer la carta publicada en su diario el día 24/02/07 ‘Quejas de los médicos de Urgencias’, quiero decírles que estoy totalmente de acuerdo con ellos y que cuentan con mi apoyo. Y, como bien dice el médico, no es más sordo quien no oye sino el que no quiere oír, o más ciego el que no ve, sino el que no quiere ver.

    Pienso y quiero creer que también cuentan con el apoyo de todos los usuarios de la Seguridad Social, puesto que el asunto es serio. Se trata de la salud. ¿Hay algo más importante que la salud?

    Pero estos profesionales necesitan un buen lugar de trabajo y el personal que les sea necesario. Por buenos que sean, lo que no pueden es hacer milagros.

    Tras mi humilde opinión sólo quiero brindarles mi más sincero apoyo.

  6. Artículo en El Comercio de hoy:

    La sanidad asturiana

    LUIS DÍEZ TEJÓN/

    UN hospital es uno de los pocos sitios por donde casi todos, tarde o temprano, hemos de pasar, y siempre en contra de nuestra voluntad. No hay elección. Si algo espera el ciudadano de los poderes públicos, a los que ha entregado sus impuestos y la responsabilidad de administrarlos, es que se atienda con ellos de forma preferente esta parcela fundamental en sus vidas. Sin regateos, sin excusas, volcando en ella cuantos recursos sean necesarios, aunque sea a costa de restárselos a proyectos mucho más vistosos, pero infinitamente más intrascendentes. En el buen discernimiento de esta escala de valores, que por otra parte no requiere ninguna lucidez excepcional, estriba la condición del político que se preocupa por lo que realmente importa a la inmensa mayoría de aquellos a quienes gobierna.

    Y si esto es así, que lo es, muy baja debe de andar la capacidad de nuestros gobernantes para establecer prioridades. Aquí, para lograr una consulta con un especialista, hay que esperar mes y medio, como si la enfermedad entendiera de aplazamientos, y no digo nada para entrar en un quirófano. Y los servicios que funcionan lo hacen en gran medida a costa de la buena voluntad de sus trabajadores. Los médicos de Urgencias, al menos los de Gijón, lo han dicho claramente: están agobiados, desalentados, desmotivados, sobrepasados y discriminados. Algunos han optado por dimitir. Los demás trabajan en unas condiciones en las que sólo su ética profesional les permite sacar adelante su labor diaria. Los enfermos lo perciben y lo agradecen, pero sólo a ellos, porque para quienes dirigen el sistema desde sus enmoquetados despachos no hay precisamente recuerdos amables.

    Alguien debería explicar con palabras claras, alejadas de la habitual jerga política, por qué no se contratan más médicos para agilizar la atención a los pacientes, por qué no se abren más consultas y se amplían los horarios, por qué al ya penoso trance de la enfermedad hay que añadir la incertidumbre de una larga espera que quizá vuelva irremediable la situación. Preguntas inocentes con una respuesta ya intuida: falta de recursos. Pero cuando el ciudadano ve lo que se ha despilfarrado en crear y mantener una televisión que muy pocos echaban de menos, o el generoso derroche en publicidad institucional, o las cuantiosas inversiones realizadas en juguetes temáticos que ninguna falta hacían, por poner sólo tres ejemplos entre muchos, la respuesta queda invalidada. Las preguntas siguen en el aire y la capacidad de nuestros gobernantes para formular categorías prioritarias, bajo mínimos.

    El ciudadano ya acepta pagar el carburante más caro en aras de la sanidad, incluso que le cobren por aparcar en algunos hospitales, que ya es ruindad. Lo acepta y calla, pero piensa que si, aun después de exprimirle así, vamos a peor, qué puede esperarse. Cualquier día alguien la dará a un enfermo el remedio para descongestionar las listas de espera: no se preocupe usted por su corazón; le durará mientras viva.

  7. Carta al director, El Comercio martes 13 de marzo de 2007:

    Urgencias
    Francisco García/

    La pasada semana, durante una comida de trabajo, noté cómo una espina del plato de pescado que estaba degustando se clavaba en el fondo de mi garganta. Digo en el fondo porque, después intentar sacarla en el baño, ni siquiera llegaba a tocarla.

    Comentándolo con mis compañeros de mesa, decidí subir al Hospital de Cabueñes. Nada más llegar a Urgencias, me encontré con una sala repleta (algo habitual, según creo, en este hospital), por lo que paré a un celador o enfermero para explicarle lo que me pasaba, a lo que me contestó que lo primero era dar los datos en una ventanilla, aunque por lo que le explicaba «eso ye de otorrino y aquí no hay, tienen que llamálu y lo más seguro es que te den cita pa mañana».

    Sinceramente, no sé si han estado alguna vez con una espina clavada en la garganta, pero les puedo asegurar que se trata de una de las situaciones más desagradables y angustiosas que he pasado. Ante esto, ni me paré a dar los datos y decidí arreglarlo por mi cuenta, es decir, pagando.

    Lo que no entiendo es cómo en el siglo XXI y en una ciudad cómo Gijón, con casi 300.000 habitantes, no tiene ni un otorrino de guardia en el hospital. Mi ciudad, Alicante, que no creo que sea mucho más grande, lo tiene y no me extrañaría nada que Oviedo también.

    Gracias a Dios, lo mío no era para morirse, aunque, según me comentaron después, las infecciones por espinas de pescado pueden ser peligrosas, pero, ¿qué hubiera pasado si realmente lo hubiera sido, si acudiera con un atragantamiento y hubiera que hacerme una traqueotomía o algún tratamiento de urgencia?

    Pues nada, que tengo que agradecer que no me hubiera ocurrido esto en un fin de semana, porque entonces no hubiera podido acudir a un especialista privado.

  8. «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio de hoy:

    Cabueñes

    Alberto Moreno se dirige a este espacio para quejarse por la tardanza del Hospital de Cabueñes en hacer ciertos trámites administrativos: «Mi mujer lleva cinco meses esperando porque tiene que ir a hacer unas pruebas a Madrid. El pasado martes fuimos al Hospital de Cabueñes para saber cómo iba el papeleo y cuál sería nuestra sorpresa cuando nos dicen que todavía no habían hecho los trámites oportunos. Esta ineficacia es de pena».

  9. ¿Qué fue de los historiales médicos? ¿Los ha perdido el SESPA? «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio de hoy:

    Médicos

    Beatriz Álvarez se pone en contacto con este espacio de opinión para pedir un médico fijo en el centro de salud de Contrueces: «Somos varios los usuarios de este centro que llevamos desde primeros de enero sin nuestro médico de cabecera, quien se ha tenido que ausentar una temporada. Desde entonces, los pacientes tenemos cada día un médico distinto, y como cada uno tenemos una historia y unas enfermedades diferentes, cada vez que vamos a la consulta tenemos que contar nuestra vida y nuestra enfermedad al facultativo que toca ese día. Por eso pedimos que, mientras que llega nuestro médico, pongan a uno que esté en el centro de salud de forma continuada».

  10. Carta al director en El Comercio de 3 de abril de 2007.

    Mejorar la sanidad
    José Luis Álvarez Lauret/

    El pasado 6 de marzo, EL COMERCIO publicaba unas declaraciones del señor Montes Estrada en las que acusaba a la Consejería de Salud del Principado de falta de planificación y de parchear la sanidad gijonesa. El mismo día y en la misma página del periódico, también se informaba ampliamente del problema que el Área V, al que pertenece Gijón, tiene en el servicio de cardiología, con listas que rebasan, según dicen, los seis meses de espera para hacerse un ecocardiograma, prueba, según parece, de vital importancia para poder evaluar con exactitud determinadas anomalías del corazón.

    Resulta paradójico que mientras los médicos en general nos advierten de la importancia de la prevención y los chequeos a tiempo para evitar males mayores, justo cuando te detectan que algo no va bien, quienes tienen en sus manos el poner en práctica tan acertada recomendación, como es en este caso el Servicio de Salud, den un frenazo y sometan a los pacientes a la tortuosa situación, según parece, de estar -en el mejor de los casos- esperando medio año a ser atendidos.

    Ahora salen también con que faltan cardiólogos. ¿Acaso se creen que los especialistas surgen de manera natural como las amapolas en el campo y la hierba en los prados?

    Esto no tiene nombre. Tenemos miles y miles de médicos sin plaza, dejándolos que olviden lo estudiado, y no han sido capaces de formar con tiempo a especialistas suficientes para cubrir las necesidades del servicio.

    Señores gobernantes, pónganse las pilas y actúen con responsabilidad y eficacia, dando en lo posible prioridad a problemas de este tipo. Ahorren esfuerzo y dinero en televisiones autonómicas y cosas superfluas que nadie les pide y dediquen esos dineros a mejorar la sanidad y cosas de vital importancia.

    Jesús Montes Estrada, alias Churruca, sigue empeñado en demostrar lo sinvergüenza que es. Defensor acérrimo de la coalición entre PSOE e IU que desgobierna Asturias y Gijón, no tiene empacho en criticar las decisiones del Gobierno del que su partido forma parte, como si estuviera en la oposición, una y otra vez.

  11. Hoy en «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio:

    Sanidad

    José Luis López se acerca a este espacio de opinión para protestar por las colas que se forman en el mostrador de citas del centro de salud de El Llano: «Quiero quejarme sobre la sanidad, sobre todo del centro de salud de El Llano. En el mostrador se originan unas colas inmensas ya sea para solicitar citas con el médico, las enfermeras, pedir recetas o partes de baja. Hay ocasiones en que se juntan más de cuarenta personas, la mayoría de edad avanzada y tienen que aguantar en la cola durante quince o veinte minutos. A mí me parece que esta situación es un poco denigrante, y por ello debe buscarse una solución, no sé cuál, porque la verdad es que las personas encargadas de dar las citas hacen su trabajo correctamente y no pueden ir más rápido. Además, solamente hay dos bancos, con lo que las personas mayores no pueden sentarse mientras que la cola va avanzando. El pasado lunes había concretamente cincuenta personas en la cola y estuve esperando veinte minutos. No miran para el paciente, por eso quiero que se busque una solución».

  12. La asfixiante actividad de los parásitos de la política no deja en paz ni a los enfermos. El Comercio, «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), hoy:

    Propaganda

    Félix Fernández se dirige a esta sección para pedir que no distribuyan propaganda electoral en los hospitales: «Estoy ingresado en el Hospital de Cabueñes y quiero protestar porque todas las plantas están llenas de propaganda política. Yo no quiero entrar en nada, pero considero que el hospital es para los enfermos, que bastante desgracia tenemos con estar aquí. Que nos dejen en paz, que queremos estar tranquilos».

  13. Hoy en «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio:

    Urgencias

    Javier Feito se dirige a este espacio de opinión para criticar la actitud de algunos empleados del servicio de Urgencias: «¿Cómo es posible que unos señores que están al servicio de una UVI móvil de Urgencias estén de cafeterías y sidrerías por todo el barrio del Nuevo Gijón cuando están en acto de servicio en el ambulatorio del mismo barrio? Es de juzgado de guardia. ¿Existe alguien o alguna entidad que pueda tomar las medidas oportunas?».

  14. La Nueva España:

    El plante de los eventuales obliga a cerrar un centro de salud y restringe la atención pediátrica
    Los pacientes de El Coto, en Gijón, fueron enviados a otro centro por falta de facultativos
    Los profesionales de Avilés se niegan a sustituir a los pediatras

    Oviedo / Gijón / Avilés,
    P. Á. / A. R. / M. M.

    El conflicto que la Consejería de Salud del Principado mantiene con los médicos eventuales ya se ha traducido en un primer resultado tangible: un centro de salud no operativo por falta de facultativos y la consiguiente derivación de los pacientes a otro centro, con el correspondiente enfado de los usuarios.

    Ocurrió ayer en el centro de salud de El Coto, de Gijón, donde algunos enfermos acogieron con evidente indignación -plasmada en escritos de reclamación- la indicación de que debían dirigirse al centro de salud más cercano, en este caso El Parque-Somió. ¿La causa? Que allí debía haber un médico, pero no había ninguno. Sólo estaban disponibles una enfermera y un celador.

    Y la próxima semana, en el área de Avilés, el enfrentamiento se concretará en la negativa de los eventuales a realizar sustituciones de sus colegas pediatras. Un rechazo que -aseguran- no puede acarrearles ningún tipo de sanción por tratarse de una especialidad distinta. La situación de los centros avilesinos podría complicarse especialmente a partir del próximo 2 de diciembre, fecha prevista para el inicio de la huelga que ha convocado este colectivo.

    Los médicos eventuales son aquéllos que realizan sustituciones en cualquier ámbito de la atención primaria. En Asturias trabajaban unos 150, pero el Servicio de Salud (Sespa) sólo quiere renovar por un año a 115, y dejar a los demás en espera de las necesidades que vayan surgiendo. Este recorte ha puesto en pie de guerra a los facultativos de las áreas de Gijón, Avilés y Mieres, quienes se niegan a firmar los nuevos contratos si no se ofrece la renovación a todo el colectivo. Además, reclaman una mejora de las condiciones laborales.

    Los portavoces de los eventuales aseguran que en torno a 90 de ellos están dispuestos a persistir en su negativa a la nueva contratación, circunstancia que podría dar lugar a más escenas como la de ayer de Gijón. Hasta el momento, el Sespa había subrayado que las ausencias de médicos habían sido suplidas por otros facultativos del mismo centro de salud. Ayer, sábado, jornada de servicios restringidos, en El Coto no fue posible un relevo de este tipo.

    Por otra parte, la Unión de Consumidores (UCE-Asturias) ha promovido la creación de una plataforma ciudadana que reclama la apertura de los centros de salud por las tardes, hasta las 20.00 horas. Con la iniciativa «Salud de 8 a 8», la UCE hace un llamamiento al movimiento asociativo y ciudadano para que respalde la ampliación del horario de atención primaria de ocho de la mañana a ocho de la tarde.

    El desgobierno autonómico del PPSOE/IU/etc. sigue empeñado en destrozar la sanidad pública, a través del SESPA. Escatima donde no debe, se burla de cualquier pretensión de contratación, remuneración y horario justos, mientras el Presidente cantante y su cohorte derrochan el dinero que la región no tiene.

    De la llamada Unión de Consumidores, empresa privada sin ninguna representatividad que funciona como arribadero de los más inútiles profesionales de la izquierda profesional (no es redundancia), mejor no hablar.

  15. Llama la atención de esta carta al director que su autora siga llamando «la Seguridad Social» a lo que actualmente llaman SESPA. Será la nostalgia de cuando funcionaba razonablemente bien: ahora la Seguridad Social no tiene nada que ver con la sanidad, en manos de los irresponsables autonómicos. El Comercio:

    Peregrinaje por la Seguridad Social
    Nieves Martínez

    Viernes, 15. Empiezo a sentir molestias en un ojo y, como no veo nada, acudo al ambulatorio. Dos médicos no me detectan nada importante y me recetan un colirio. A las siete de la tarde voy al Hospital de Jove. Dos médicos me miran y me dicen también que no hay nada, que siga con el colirio. Paso muy mala noche, con mucho dolor y sin poder abrir los ojos.

    Sábado, 16. Acudo al Hospital de Cabueñes y el oculista de guardia, con una lupa, ve que tengo una úlcera. Me da una pomada para aplicar cinco veces al día durante tres días. Sigo con los ojos cerrados y con dolores.

    Martes, 19. Voy a trabajar con gafas oscuras, sin poder abrir uno de los ojos.

    Miércoles, 20. Decido ir a una clínica privada y nada más mirarme el ojo ven que tengo una piedra. Me extraen la piedra y santo remedio.
    Yo me pregunto: ¿qué médicos tenemos en la Seguridad Social que después de pasar por cinco médicos no son capaces de ver una piedra en un ojo? ¿En qué manos estamos? Y si no tenemos para pagar una consulta, ¿qué hacemos?

    Si la piedra no se extrae, entonces sí que tendría una úlcera.

    Apostilla: el Hospital de Jove no pertenece al SESPA. Pero para este relato, eso no es relevante. Tampoco son excelentes las clínicas privadas. Menos mal que la autora de esta carta tuvo suerte al final. La sanidad pública sigue en peligro, en situación cada día peor.

  16. La Nueva España:

    Cien líneas
    Motero progre

    El día 18, en el sótano del HUCA, vino español para los doctores out
    JAVIER NEIRA

    El motorista siempre llama dos veces, así que los 80 médicos asturianos -me gustaría conocer la lista completa, con nombres, apellidos, especialidades…- que acaban de ser jubilados mediante una carta como aquellas que enviaba el general Franco a los ministros para cesarlos han recibido otra en la que se les comunica que pueden presentar recurso de alzada contra la resolución que los domicilia a la fuerza. Hombre, es posible recurrir, no vivimos aún en una dictadura colectivista. Por cierto, esta segunda carta declara «la jubilación de don/doña» fulanito/a de tal «al finalizar la jornada del día 14-12-09, fecha a partir de la cual perderá la condición de personal estatutario y causará baja a todos los efectos…», sólo falta añadir que como al voluntarioso doctor se le ocurra aparecer al día siguiente por el hospital irá a la hoguera de cabeza.

    Aquel motorista franquista era un privilegiado en comparación con su nieto, el motero socialista, encargado de este lamentable reparto navideño. Y es que también ha tenido que entregar una tercera misiva a los extinguibles en la que se les anuncia «un acto de homenaje» a celebrar el próximo 18 en el HUCA -aunque no estoy invitado, que me reserven primera fila de butaca de patio: yo no me pierdo ese espectáculo- y después «en la cafetería de personal, planta sótano, se servirá un vino español». Supongo que es la zona de mortuorios, así que a esa segunda parte del festejo no acudiré aunque espero que alguien me la cuente.

    Final: ¿cuántos pacientes van a quedar desatendidos?, ¿en qué medida se alargarán las listas de espera?, ¿qué palo moral se está enviando al conjunto de los médicos de la sanidad pública asturiana?

  17. Carta al director de La Nueva España.

    Odisea de un ciudadano ante la sanidad pública asturiana
    José Antonio Congo Marina (Gijón)

    El 13 de diciembre de 2010 a las 8.30 de la mañana… Estas podrían ser las primeras líneas de un relato, pero no lo son, en todo caso, es el inicio de una historia de terror. La fecha anteriormente citada es el inicio de mi periplo por el Servicio Público de Salud de Asturias. El 13 de diciembre acudí al traumatólogo aquejado de un dolor agudo en el hombro, el especialista una vez hecha la exploración sugirió como diagnóstico una posible tendinitis, hasta aquí, todo perfecto. Para ratificar el diagnóstico me dio un volante para hacer una ecografía, esa misma mañana dejé el volante en el centro de salud Puerta de la Villa de Gijón, a la espera de ser citado. El 19 de enero de 2011, más de un mes después de lo ocurrido anteriormente, ante la ausencia de noticias decido ponerme en contacto con el centro de salud en el que había estado para preguntar por mi situación, y después de pasar por varios teléfonos, cuatro más o menos, después perdí la cuenta, me contesta una señora muy pizpireta que me comenta que sí figuro en el ordenador pero alegremente me dice que lo normal es esperar cinco o seis meses, asombrado con esta información, compartí con ella mi perplejidad y solicité que me facilitase el número de atención al paciente. Después de pasar por otros dos teléfonos, llevamos seis, creo, conseguí llegar a mi meta, ¡atención al paciente! Le comento mi caso, de manera pacífica, se lo aseguro, a mi interlocutor, y éste, poniéndose a la defensiva, me dice textualmente «que ése es el tiempo normal de espera y que hay más ciudadanos en mi situación». Termino la conservación aclarándole que no tengo ningún tipo de afrenta personal contra él y le solicito me oriente para poder expresar por escrito y oficialmente mi desacuerdo con esta kafkiana situación, amablemente me remite a pasarme por uno de los centros de salud gijoneses y rellenar una hoja de reclamaciones. Como conclusión me hago una serie de preguntas: ¿Dónde acabará esa reclamación?, si mi dolencia se convierte en crónica, ¿quién me resarcirá?, ¿es lógica esta espera en una sanidad pública y de calidad?, ¿cuántas personas están en mi misma situación?, ¿cuánta gente ha tenido que acudir al ámbito privado para aliviar sus males?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s