Polvos de especulación, lodos del Musel

Si ayer volvíamos sobre la inútil –salvo para contratistas y para cajas B– ampliación del Musel y sus indeseables consecuencias, hoy La Nueva España trae una noticia que amplía lo que ya sabíamos. Cuatro de las cofradías de pescadores que aún conservan barcos pequeños y medianos, Gijón, Candás, Luanco y Bañugues, intentan que se les compense por la pérdida de caladeros tradicionales a causa de la susodicha ampliación. Por supuesto, la Junta de Obras del Puerto (alias Port Authority) intenta escabullirse: financiar las ocurrencias de Álvarez Areces ya les cuesta bastante dinero. Pobre Cantábrico.

Cuatro cofradías exigen al Puerto indemnizaciones por los dragados
Pescadores de Gijón, Candás, Luanco y Bañugues piden una reunión con responsables de la Autoridad Portuaria

J. M. CEINOS

Los armadores y marineros de las cofradías de pescadores de Gijón, Candás, Luanco y Bañugues, reunidos ayer en una asamblea, decidieron pedir una entrevista con los máximos responsables de la Autoridad Portuaria de Gijón, a quienes pretenden trasladar su exigencia de recibir indemnizaciones por los daños que, en la actividad pesquera de bajura, causarán los dragados, en caladeros tradicionales, para las obras de construcción del superpuerto de El Musel. Armadores y marineros fueron asesorados legalmente por un abogado contratado expresamente y, en principio, pretenden conseguir de la Autoridad Portuaria las compensaciones que reclaman sin necesidad de acudir a los tribunales de justicia, lo que, en última instancia, harían de no ver satisfechas sus reclamaciones, indicó Florentino Sánchez, que es el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores «Virgen de la Soledad», de Gijón.

Asimismo, las cuatro cofradías citadas llevarán este asunto a la reunión que el próximo día 27 de este mes celebrará en Gijón, en la Casa del Mar, la Federación de Cofradías de Pescadores del Principado de Asturias, con el objetivo de obtener su apoyo frente a la Autoridad Portuaria.
La postura de la Autoridad Portuaria es tratar de llegar a un acuerdo que satisfaga a ambas partes, pero, en principio, sin pagar indemnizaciones por unos dragados que consideran que se realizan en aguas portuarias, es decir, en la zona de fondeo situada al norte y noroeste del puerto de El Musel. Los dragados son esenciales para la construcción de los nuevos muelles del superpuerto.

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Archivado bajo 02.- Gijón, Carreño, Medio ambiente, Política local

3 Respuestas a “Polvos de especulación, lodos del Musel

  1. El Comercio hoy. ¿Obligarán a la Cofradía de Pescadores de Gijón a ceder, a cambio de posibles compensaciones sin confirmar? Veremos.

    La Federación de Cofradías asume la petición a El Musel de compensaciones
    Dimas García no ve necesidad de que la aportación sea monetaria y la opción de una demanda judicial queda relegada

    NACHO PRIETO/GIJÓN

    La controversia entre la Autoridad Portuaria de Gijón y los pescadores sobre los perjuicios por las obras de El Musel y la posibilidad de recibir compensaciones dio ayer un giro radical al asumir la Federación Provincial de Cofradías la responsabilidad de la negociación.

    La propuesta, conforme a la asamblea celebrada el pasado sábado por pescadores de Gijón, Candás, Luanco y Bañugues, partió de las cofradías más próximas a los caladeros afectados, pero en su día se había informado de que esa delegación se refería exclusivamente a la extracción de arena para el relleno de muelles, sin perjuicio de las peticiones de los pescadores afectados por la ocupación de los caladeros que desaparecen.

    Ahora ya no está tan claro que Gijón, Candás, Luanco y Bañugues mantendrán reivindicación alguna, al menos con las obras de ampliación del puerto como argumento. En ese sentido, tras la reunión de ayer, el presidente de la federación considera que le corresponde abanderar la negociación y tiene previsto solicitar en las próximas horas una entrevista con el presidente de El Musel, Fernando Menéndez Rexach.

    Sin embargo, el patrón mayor gijonés insistió en que la Cofradía Virgen de la Soledad quiere una grúa para sacar los barcos del agua, que espera conseguir ya sea con las obras como motivo o no. El patrón mayor de Candás explicó que las cuatro cofradías más próximas a El Musel están representadas en la comisión de seguimiento de las obras, de forma que tendrán la oportunidad de manifestar su opinión, y el patrón mayor de Luanco admitió que no quedó claro, al término de la reunión de ayer, si extracción de arena y ocupación de caladeros van a ser objeto de reclamación distinta.

    Vía del diálogo

    Sí está claro que todos conceden protagonismo a la federación y Dimas García adelantó ya que no ve necesario que la aportación de la Autoridad Portuaria sea monetaria. Así las cosas, la alternativa de reclamación judicial queda, si no descartada, sí, al menos, relegada.

    Ambas cosas, es decir, favorecer a los pescadores sin cuantificar la compensación, que es lo que supone a la hora de la verdad el acuerdo del pago ‘en especies’, y negociar sin presión judicial son las dos premisas que había pedido Rexach para buscar un pacto. Cabe recordar que el director general de Pesca, Alberto Vizcaíno, abogó también en su día por aceptar esas condiciones como mejor manera de obtener el mayor beneficio posible.

    Ahora queda por conocer el fruto de la negociación y ayer los patrones mayores de las distintas cofradías asturianas pusieron también una, aunque simple y sencilla, condición: los beneficiarios, al igual que en otros casos similares, deberán ser todos los pescadores asturianos, porque los caladeros son de todos.

  2. Editorial en El Comentario TV:

    Los misterios de Asturias: El Musel pierde tráficos ferroviarios porque no tiene tráficos portuarios, que sin embargo, según dice la prensa, crecen
    09/02/2007 – 10:00 h

    La decisión de Renfe de suprimir una parte de sus servicios ferroviarios de mercancías, en concreto la que afecta a un tipo de servicio llamado “multicliente”, que partía de uno de los muelles del gran puerto asturiano de El Musel, resulta difícil de desentrañar, si uno se limita a leer la prensa, pues las declaraciones emanadas de unos y de otros resultan extraordinariamente confusas, y da la sensación de que el asunto no se quiere contar tal y como es: que Renfe se retira del puerto porque los convoys que salen de allí parten con unos pocos contenedores, y que el único servicio portacontenedores que va a mantener en el Principado de Asturias es el de Central Lechera Asturiana, porque es el único que le sale rentable, y en estos tiempos que corren, el ferrocarril está liberalizado y la compañía no va a mantener servicios que no cubran, al menos, los costes de explotación.

    Cuando se quiere hacer propaganda, se habla del gran puerto de Gijón, como el gran puerto de Asturias, algo que por sus condiciones naturales, y sin perjuicio del papel que juegan y pueden jugar otros importantes estuarios, como es el caso de la ría de Avilés, es como hay que llamarlo. El problema no es nuevo. Lo que empieza a ser nuevo es que se supriman las líneas deficitarias de transporte de mercancías por ferrocarril, y especialmente si tenemos en cuenta que recientemente se anunció que Acciona ponía en servicio una línea de mercancías para cubrir los tráficos de carbón importado para la central térmica de La Robla.

    La historia de los fracasos en el transporte de mercancías en eso que la pedantería al uso ha dado en llamar intermodalidad, es decir, en la combinación de diferentes medios de transporte, que en este caso parten de las posibilidades de combinación con el tráfico marítimo, tiene largo recorrido y su estudio resultaría harto deprimente, pues habría que ampliarla necesariamente también a la historia de los fracasos en la captación de tráficos de pasajeros y mixtos, con hitos como los ferrys que se intentaron poner en servicio con Inglaterra, Lorient y La Rochela o la famosa y misteriosa línea ro-ro, detrás de la que sin duda hubo un maravilloso palo.

    Es tradicional que de la vida portuaria sólo se hable, desde un punto de vista económico, desde las páginas del diario de Gijón, El Comercio, que tiene una sección dedicada al puerto, y no faltan de vez en cuando las lamentaciones de los patricios gijoneses que suelen escribir sus columnas de opinión en La Nueva España, clamando por la diversificación de ese puerto, es decir, porque en ese gran conglomerado, se amplíen las posibilidades comerciales, para que aquello no sea en realidad, el gran monocultivo que es: un enorme terminal sucio, dedicado a la importación de minerales y graneles en general, con destino a las térmicas, a las plantas de Arcelor y a las cementeras.

    Que Central Lechera Asturiana mantenga los servicios de su terminal ferroviaria de Viella, Siero, en activo, explica de manera muchísimo más elocuente lo sucedido en Gijón, que todo el impresionante fárrago de declaraciones a la prensa de Renfe, el Adif, la Autoridad Portuaria de Gijón y de la Cámara de Comercio gijonesa, en las que se enzarzan en prolijos fárragos de incomprensible lectura, llenos de porcentajes contradictorios a los que no se da explicación. La Central Lechera Asturiana tiene una gran actividad productiva, fabrica muchas cosas que vende, y en consecuencia las transporta a través del ferrocarril a otros puntos de destino, sin olvidar que también llegan allí grandes convoys ferroviarios de misteriosas cubas; pero eso son otros lópeces, sin duda muy dignos de ser también el motivo de una reflexión perpleja.

    Pongamos un ejemplo de este oscurantismo informativo que es de manual. La Nueva España abre su información sobre este desagradable asunto, con el titular: “Renfe justifica la suspensión de su servicio en El Musel por una caída del tráfico del 24,7%“, y la termina con este sorprendente párrafo, al que no se añade ninguna explicación para salvar las formas lógicas, pues como diría cualquier persona sensata, nos encontramos ante un texto que termina por el principio. Vean: La decisión de Renfe supone un revés para El Musel, un puerto que quiere diversificar sus tráficos y convertirse en un centro intermodal de transporte (mar-carretera-ferrocarril) en la Cornisa. La suspensión de los servicios en la terminal de La Osa coincide con el importante incremento que tuvo, en 2006, el movimiento de mercancía general, que creció un 22,71 por ciento respecto al ejercicio de 2005.

    ¡Vive Dios que hay que escurrirse la cabeza para entender algunos enigmas de nuestra información cotidiana! ¿Cómo es posible que ante una subida del 22,71% del tráfico general, se produzca una caída del 24,7% del tráfico particular de contenedores? ¿Acaso el periodista desconoce la solución del enigma? ¿Es por ventura la respuesta a esta pregunta, que sabiendo cómo se desentraña el acertijo, prefiere callárselo? Es evidente que sí, que el periodista lo sabe perfectamente, pero prefiere que sean otros los que expliquen a los ciudadanos qué es lo que ocurre; es decir, nadie. Al fin y al cabo, bastante hace un periodista que escribe eso, en una de las comunidades más mafiosas de Europa, al dejar el problema formulado, para que llegue un aficionado a los pasatiempos y encuentre la respuesta.

    No es de extrañar que sea así. Ni el candidato del Partido Popular a la Presidencia del Principado, ni la peculiar candidata a la Alcaldía de Gijón, ocupados con asuntos de la máxima trascendencia para ellos mismos y sus familias, tuvieron ayer un momento para realizar unas consideraciones sobre una gravísima noticia -la más grave sin duda de la política asturiana-, de la que evidentemente no va a ser el Gobierno el responsable de informar, dado que de otra noticia que nos da El Comercio, se deduce que el principal empeño del ejecutivo es silenciar el problema.

    Tan sólo los diputados Alicia Castro y Leopoldo Bertrand han formulado unas oportunas y prudentes preguntas a los ministerios competentes, en la esperanza de que respondan, pero de momento, les avanzamos una hipótesis de explicación, que a nosotros nos vale para entender lo que ocurre: Se ha incrementado de manera brutal la importación de carbones, ante la reducción de la producción asturiana, mientras que se reduce de manera no menos brutal, el tráfico marítimo de mercancías generales.

    Esa y no otra, va a ser, con grandes posibilidades de que no nos equivoquemos ni un palmo, la solución de tan intrigante contradicción. Y la conclusión es descorazonadora. La actividad comercial, generadora de tráficos de contenedores en El Musel ha caído, en la medida en que seguirán cayendo todos los tráficos, mientras siga incrementándose la importación de carbones. ¿Quién va a utilizar El Musel para ninguna actividad limpia, es decir, para ninguna actividad, si aquello no es otra cosa que una gran montaña de carbón y minerales varios, que en días de viento se extiende por el aire como una tormenta de arena, para luego depositarse en el suelo, y en cuanto caen unas gotas de lluvia allí se forma un enorme y asqueroso barrizal digno de un puerto tercermundista?

    ¿Puede permitirse el lujo Asturias de tener como actividad de referencia de su gran puerto, la importación de una mercancía que protagoniza su actividad, que no deja ni un euro a la inmensa mayoría de los empresarios y ciudadanos asturianos de a pie? ¡Las consecuencias estarían a la vista de todo el mundo, a poco que nuestros medios se esforzasen en ello! Pero no lo hacen. Preferimos hipotecar el futuro de todos, a cambio de seguir llenando la faltriquera.

  3. ¡Bendito patrón mayor, que ha llegado a creerse el falso carnaval que estamos a punto de sufrir, inventado hace veintitantos años a golpe de talonario municipal (los socialistas gastándose nuestro dinero, como siempre)! Por lo demás, esta entrevista que aparece hoy en El Comercio merece leerse, para no olvidarnos de nuestros pescadores y de la relegación y atropellos que sufren:

    «Los políticos creen que los barcos pesqueros son carrozas»

    Confiesa que la parte que más le gusta de la fiesta es «la gastronómica» Augura que «en vez de sardina, en unos años se enterrará a la flota»

    MIGUEL ROJO/GIJÓN

    Lleva más de diez años al frente de la Cofradía de Pescadores Virgen de la Soledad de Gijón y todos ellos, asegura, realizando las mismas reclamaciones para mejorar las condiciones de trabajo de los pescadores. Por eso, lo tuvo claro a la hora de escoger el disfraz de este año, el de pedigüeño. Con la ayuda de una gran cartulina trata de llamar la atención de los dirigentes de la Autoridad Portuaria, del Principado y del Ayuntamiento de Gijón, a quienes pide un mayor apoyo y colaboración. A sus 58 años, Florentino Sánchez asegura que estar siempre peleando por las mismas cosas le hace hasta perder la ilusión por celebrar una fiesta tan gijonesa como el carnaval. También es vicepresidente de la federación de cofradías asturianas.

    -¿Tan necesitada está la cofradía de pescadores de Gijón que su patrón mayor tiene que andar pidiendo por las calles?

    -Está bastante necesitada, diría yo. Puede parecer que estamos todo el día pidiendo, pero es que desde que estoy al frente de la cofradía siempre hemos solicitado lo mismo y nunca nos ha hecho caso nadie, así que ¿qué mejor ocasión que ésta para volver a reclamar lo que que creemos que nos corresponde? Creo que es de justicia.

    -¿Y qué es exactamente lo que reclaman?

    -Como dice en mi cartel, soy patrón mayor, tengo 80 marineros y pido tener lo que tienen el resto de las cofradías: posibilidad de realizar primera venta, un travelling grúa para facilitar las labores de descarga, carros varadores, un camión frigorífico isotermo para poder transportar el pescado, un edificio acorde con nuestras necesidades. Todo lo hemos pedido mil veces y nunca nos han hecho caso.

    -El carnaval suele ser un buen momento para reivindicar cosas ¿Es usted de los aficionados al antroxu?

    -Esta fiesta me encanta, la gente participa, disfruta mucho y yo me uno a ellos siempre que puedo. Además en Gijón se vive siempre de una forma especial. Si no me disfrazo es exclusivamente porque no encuentro tiempo para ello.

    -¿Qué es en su opinión lo mejor del carnaval?

    -La mejor parte para mí es la gastronómica. La buena comida y la buena bebida de la que se disfruta por estas fechas. Por supuesto no puede faltar el buen pescado y el buen marisco. Qué mejor que el centollo, el bugre, la andarica, la chopa, el pixín o el salmonete que se pesca en nuestras costas. Yo peso ciento y pico kilos y disfruto de ello siempre que puedo. La parte más triste, también es verdad, es pensar que hay muchos que tienen que pedir de verdad y no pueden disfrutarlo como nosotros.

    -¿Y lo peor de esta fiesta?

    -Lo peor no es ahora, es que por desgracia hay mucha gente que va disfrazada a lo largo de todo el año. Un ejemplo muy claro es el del Ayuntamiento, a quien le pedimos que se quite la careta y se reúna con nosotros. Ya les solicitamos más de nueve encuentros y no nos han querido recibir ni una sola vez. Igual piensan que la pesca es carnavalesca, que en realidad los pescadores somos gente disfrazada y que los barcos pesqueros son carrozas del desfile.

    -¿Tan mal ve el futuro de la pesca en Gijón?

    -Si todo sigue así no le quedará mucho tiempo. Es un sector con bastantes dificultades y, por desgracia, no parecen querer apostar por él. Mucho me temo que, en vez de sardina, en unos años se enterrará a la flota pesquera tradicional el último día de la fiesta.

    -¿Qué disfraz no se pondría nunca?

    -Yo insisto. El de político es el peor disfraz con diferencia, no me gusta en absoluto. La razón no es otra que son de esos que te decía antes que lo traen puesto todo el año, así que no creo que se lo quiten para el antroxu.

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