La rapiña recaudatoria del Ayuntamiento

Carta al director en El Comercio de 4 de enero:

El ‘multamóvil’: ¿negocio recaudador?
Luis Ángel Prado Álvarez

Me dirijo desde la perspectiva de un trabajador que realiza su tarea diaria en Gijón y me pregunto si los concejales del Ayuntamiento gijonés han sido elegidos por el pueblo para defender los intereses de los vecinos o los intereses de aquellos que están en la poltrona.

Le diría al señor Montes Estrada y a la concejala de Tráfico que dedicasen más tiempo a patear las calles de su ciudad -como hacemos muchos- para ver desde nuestro óptica los problemas que nos encontramos todos los días. Llámese cargas y descargas pequeñas para dos vehículos, otra con un vado en el medio de la zona de carga y descarga, calles sin ninguna zona y horarios: la mayoría sólo de 7 a 13 horas cuando en nuestro trabajo, por suerte o desgracia, trabajamos también por las tardes debido a la diversidad de horarios de nuestros clientes.

Pediría tanto a los políticos como a la prensa en general que pasaran una jornada con nosotros y así podrían ver ‘in situ’ los problemas que nos encontramos a diario: insuficiencia de zonas, zonas en donde sólo caben dos vehículos, horarios en la mayoría de los casos solamente hasta las 13 horas y turismos particulares aparcados en zonas acotadas. Otro gran problema son los profesionales que realizan obras en domicilios que se pasan el día entero con sus furgonetas pequeñas aparcadas en las zonas y nos impiden realizar nuestra tarea de reparto.

Somos un colectivo que tiene un gran peso específico en la sociedad por el gran volumen y diversidad de mercancías que distribuimos en las ciudades y sería muy lamentable que esto se fuera al garete por la cabezonería de unos dirigentes municipales que da la sensación que no conocen de cerca nuestro trabajo y el nivel económico que supone para la vida de una ciudad. El volumen de género que se mueve a diario es muy elevado y precisamente por la falta de zonas de carga y descarga algunos negocios se pueden quedar sin la mercancía necesaria para atender a sus clientes, lo cual repercutiría finalmente en la economía de la ciudad. Somos muchos y aportamos vida económica, llámenlo gasóleo, compras y consumiciones en la ciudad y en la hostelería, ya que nos pasamos el día por la ciudad. Que sepan -por si alguno de los responsables no lo sabe- que las multas no las pagan las empresas, sino que son los repartidores quienes las deben pagar. Y, viendo cómo son los sueldos, no creo que a nadie le agrade la idea de tener que rascarse el bolsillo (90 euros mínimo), además de tener que afrontar la pérdida de los puntos del carné.

Resumiendo: como se dice en el argot taurino, a los concejales de Gijón les pediría que bajen al ruedo, que no somos delincuentes ni analfabetos, que pagamos nuestros impuestos y, sobre todo, que somos personas tanto dentro como fuera de nuestros trabajos y votamos.

Desde la ignorancia y la prepotencia no se consigue nada. Hay que servir y no servirse. Todos recordamos que el año es muy largo y no sólo hay que dejarse ver cuando se acercan las elecciones.

Los ayuntamientos quieren que el ‘multamóvil’ les ayude a cuadrar las cuentas gracias a su gran poder recaudador.

Espero que los medios de comunicación colaboréis en difundir noticias sobre el gran problema que tenemos los transportistas y que pueden afectar de forma muy importante a la economía de Gijón.

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9 comentarios

Archivado bajo 02.- Gijón, Política local

9 Respuestas a “La rapiña recaudatoria del Ayuntamiento

  1. Carta al director, El Comercio 9 de febrero de 2007:

    Multas y embargo
    J. Lorenzo Pollán/

    Esa libreta de ahorro que usted abrió en el banco, en la cual no existe otro titular más que usted mismo y que exhibe bien claro en la contraportada «disponibilidad: unipersonal» ha perdido su carácter privado. Debe usted añadir a ‘boli’, debajo de ese adjetivo tan explícito, la palabra ‘Hacienda’.

    Se trata, en mi opinión, de una incursión (legal, faltaría más) en la vida privada del ciudadano, de un mecanismo de dudosa ética que se viene aplicando desde hace poco en nuestra ejemplar sociedad de derecho.

    Está bien que nuestra madre financiera, Hacienda, no deje impunes las faltas en cuanto a la satisfacción de las deudas tributarias. Se entiende que las recaudaciones de impuestos revierten en el bienestar general, pero lo que se refiere a «las multas» es otra cuestión. La culpa (esa especie de borrón deforme, cuyo autor siempre está ausente) es un fenómeno de difícil tratamiento y, por consiguiente, la «penalización» posterior resulta frecuentemente improcedente por defecto o por exceso.

    Reconozco que no se puede atribuir a la autoridad municipal sancionadora la capacidad para distinguir al ciudadano desaprensivo (quiero decir sinvergüenza) de aquél que no lo es. De todos modos, las incapacidades de la entidad municipal son incapacidades de dicha entidad y no de sus súbditos tributarios.

    Es aquí cuando cabe deducir que la impotencia municipal para relacionarse económicamente con el ciudadano le ha conducido a pactar con un hermano mayor de otra envergadura: Hacienda, cuya capacidad de gestión doblega a casi todo el mundo.

    Así es que el Ayuntamiento necesita de Hacienda y ésta necesita a los bancos (que es donde, en resumidas cuentas, está la pasta ). Juntos forman un convoy que funciona gracias al combustible indispensable: «la ley oportuna».

    Si a usted le sobran 15 minutos en su ticket de la ORA, mala suerte porque ha pagado lo no consumido, pero si le faltan esos 15 minutos, tendrá que apresurarse a anular la «denuncia», aunque no tenga suelto o la máquina expendedora no funcione. Si descuida la anulación, puede verse acosado por apremios y amenazas de embargo hasta llegar a las puertas de su misma unipersonal e inviolable cuenta bancaria.

    Es de suponer que los ciudadanos que pasean por las calles sus vehículos de 50.000 euros (con perdón) no se vean muy afectados por un embargo de 150 euros en su cuenta bancaria, pero para los que estamos pagando el plazos del coche de segunda mano, esos 150 euros suponen un trago difícil de digerir.

    Así es la vida o, mejor dicho, así nos la han montado las instituciones ante las que tenemos que doblegarnos.

    Ya que las críticas deben incorporar soluciones para que sean constructivas, me atrevería a someter a la consideración de nuestra madre Hacienda una idea que podría resultarle interesante: formalizar con el Obispado, por ejemplo, un pacto de cooperación (sólo basta inventar una ley al respecto) de modo que los pecados cometidos por los ciudadanos se vean gravados por aquella entidad según su gravedad. Se puede crear una tasa módica para los veniales y otra más fuerte para los mortales. Nada más fácil: usted comete un desliz contra algún mandamiento y la Providencia (no la de embargo, sino la divina, que es más trascendente) se encarga de traducir en términos financieros su culpa. Si todavía existe un pacto Iglesia-Estado, ¿por qué no aprovecharlo para esta clase de confabulaciones interinstitucionales?

    Supongo que más de un lector estará de acuerdo en que a la Administración hay que darle, a veces, la razón como a los tontos. No es posible actuar de otra manera con un ente frío y pusilánime que tiene la desfachatez de responder a tus alegaciones con una variopinta ensalada de artículos legales que un ciudadano normal jamás podrá detenerse a leer y menos a interpretar.

  2. La lampedusiana alcaldesa de Gijón y sus patéticos concejales insisten en que el «multamóvil» es legal. No sería de extrañar, puesto que lo legal y lo legítimo hace tiempo que se separaron. Parece que una vez más, sin embargo, estos minitiranos no se ciñen ni siquiera a su propia legalidad y mienten como bellacos. La Nueva España:

    El Ayuntamiento pierde un pleito del «multamóvil» por «indefensión» del conductor

    El juez estima el recurso del automovilista, al que se impidió presentar a su testigo, mientras que sí se permitió al agente policial ratificar la denuncia

    El hecho de que se impidiese una prueba testifical ha llevado al juez magistrado del Juzgado de lo contencioso-administrativo número 4 de Oviedo a dar la razón a un conductor sancionado por el «multamóvil» en su contencioso contra el Ayuntamiento de Gijón. El juez, que no entra a analizar el funcionamiento concreto del «multamóvil», como sí ha ocurrido en las sentencias contra el Ayuntamiento de Vigo, entiende que el proceso administrativo no fue el adecuado y dejó en indefensión al conductor, que no pudo presentar a su testigo. En el proceso sí se permitió al agente policial ratificar la denuncia.

    R. VALLE

    El magistrado juez del Juzgado de lo contencioso-administrativo número 4 de Oviedo ha estimado el recurso planteado contra el Ayuntamiento de Gijón por un conductor sancionado el pasado 23 de junio por estacionar en una zona de uso exclusivo «para el transporte público urbano, organismos oficiales y servicios de urgencia y seguridad». La sanción, con un monto económico de 120 euros, se basaba en las fotografías captadas por el «multamóvil».

    Al estimar el recurso del conductor contra la previa decisión del Ayuntamiento de Gijón de desestimar el recurso que directamente se había interpuesto contra la denuncia, el juez tiene en cuenta la «indefensión» del conductor en el proceso administrativo al impedírsele presentar a un testigo. El juez recuerda en su sentencia que, en cambio, la administración demandada sí tuvo la prueba de ratificación del agente denunciante. «Por tanto, y sin perjuicio de la presunción de veracidad de las denuncias de los agentes de la autoridad, si impidiésemos practicar una prueba testifical que, además, se reiteró razonablemente en este proceso contencioso-administrativo, estaríamos situando al recurrente en una absoluta indefensión al privarle de cualquier prueba, por remotas que fuesen sus posibilidades de desvirtuar la denuncia de un agente», se dice en la sentencia.

    Una vez asumida esta decisión el juez no profundiza en el procedimiento de actuación del denominado «multamóvil», que sí fue motivo de reflexión en recientes sentencias contra el Ayuntamiento de Vigo. La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, siempre ha defendido que no se pueden comparar los casos de Vigo y Gijón, ya que aquí hay una aplicación correcta de la legislación vigente.

    El conductor había incluido en su demanda como motivos de impugnación «que la denuncia no se notificó en el acto, la sanción no es proporcionada, no se practicó la prueba testifical solicitada, produciéndose indefensión, y no ajustándose las normas relativas al pronto pago a la prevista reglamentación». La fotografía del vehículo se tomó el 23 de junio del año pasado y la denuncia se notificó el 28 de julio. El conductor pagó en agosto y recurrió en septiembre. El rechazo a su recurso data del 6 de noviembre.

  3. «La Columna» (antaño «Columna de Gijón»), El Comercio 29 de marzo de 2007.

    Impuestos

    José Luis Álvarez escribe a esta sección para quejarse por la subida de impuestos locales: «Acaba de llegarme el recibo del impuesto de vehículos de tracción mecánica (IVTM) y observo que viene con un recargo de un cuatro por ciento sobre el del año anterior. Ya me pasó algo parecido en el otoño con el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), sólo que en ese caso aún fue mayor la subida, alcanzando en mi caso un 5,27 por ciento. Por eso pregunto: ¿No se nos había dicho que bajaban los impuestos, o es que yo lo entendí al revés? Me dirán que es poca cosa, y es verdad, pero es que pelo a pelo nos dejan calvos».

  4. Carta al director en El Comercio de hoy:

    ¿Por qué nos quieren tapar los ojos?
    Juan Carlos Silva Plano/

    Soy un repartidor que por suerte o por desgracia me toca trabajar en la zona de Gijón, donde menos cargas y descargas hay, donde hay más tiendas y más multas. Como os imagináis, ya me ha tocado más de una. Hoy escribo esto porque al leer el periódico y ver las declaraciones de la señora Begoña Huergo se me han multiplicado las pulsaciones. Dice que en Gijón ya esta solucionado el problema de las cargas y descargas, que ya están libres , que la gente ya está concienciada con este problema, que hay menos multas, etcétera. Que, como dicen otros, «Gijón va bien». Yo no sé si la concejala en cuestión pasea alguna vez por esas calles, pero me parece que no. Yo sigo sin poder hacer cómodamente y sin miedo mi trabajo. Los repartidores nos unimos y hubo unos días en que la Policía limpiaba estas zonas de vehículos, pero estamos otra vez en lo mismo. En dichos lugares siguen estacionando coches y furgonetas que no están repartiendo, sino realizando trabajos de fontanería, albañilería, etcétera. Testificado por imágenes cedidas por televisión hace pocos días. ¿Por qué no dice en ese artículo cuántas llamadas recibe la Policía al día para avisar de cargas y descargas ocupadas?

    ¿Cuántas multas nos siguen poniendo por no poder estacionar en esas zonas? Son datos que no nos quieren especificar porque, aunque las cosas han mejorado un poquito, aún quedan muchas cuestiones sin resolver. Hoy nos reuniremos para resolver estos problemas y algunos más que creamos convenientes. Nosotros pusimos en su conocimiento algunas medidas para hacérselo mas fácil y ninguna ha tenido solución. Necesitamos aumentos de zonas de cargas y descargas, pues, como bien sabe, somos muchos los repartidores que allí trabajamos en los mismos metros de zona. Importantísima será la ampliación de horarios de carga y descarga y el poder utilizar las zonas peatonales algunas horas al día. Así no colapsaríamos las calles y no nos arriesgaríamos a recibir una multa. Esto ya lo hacen en otras ciudades.

    La mayoría de las multas recibidas son en horario de tarde. Los repartidores no tenemos horario, trabajamos todo el día y somos tan importantes como otros servicios. Pero, con diferencia, los autobuses tienen sus paradas limpias y ningún problema. Desde mi humilde opinión pienso que si no se llega a un acuerdo será la ruina de muchos repartidores. Lo que no podemos dejar de apuntar es que por realizar nuestro trabajo tengamos que ‘pagarle’ al Ayuntamiento.

    ¿Qué seria de Gijón si no hubiese repartidores que abastecieran la ciudad? Me parece que éstas son suficientes razones para decirle que las cosas no han cambiado, que todo sigue igual -o parecido- y que siempre ‘pagamos’ los mismos.

  5. En La Nueva España de hoy:

    Pereza mental

    JAVIER MORÁN

    No hay tertulia o mentidero donde no se entone en esta Pascua florida el réquiem por el carné de puntos. Pere Navarro, director general de la DGT, había esbozado la esquela al decir que mal asunto si esta Semana Santa se alcanzaban los tres dígitos de difuntos. Y se alcanzaron: 106 muertos; cuatro menos que el año anterior, sin puntos. Los responsables del tráfico entonan el «miserere nobis». Nada. Sin perdón. A la calle con ellos. La circulación mantiene su porción trágica y luctuosa, pero la DGT ha recaudado un 40 por ciento más desde que parió los puntos de marras y otras medidas colindantes. Que se vayan, han fracasado en el intento, pero nos han tenido entretenidos más de tres años.

    El tráfico es la perdición de nuestras autoridades; el muro contra el que se estrellan, contra el que brilla su pereza mental, que sólo da para soluciones penalizadoras y truculentas campañas informativas.

    La brillantez en domeñar el tráfico también alcanza a la Administración regional y su invento de tarifas y plan de acceso a los Lagos y a Covadonga. La semana pasada se colapsó el sistema. Ahora, que les quiten lo tarifado.

    Y el multamóvil de Gijón es versión de lo mismo: ya que la ORA no funciona -es decir, el Ayuntamiento no hace que funcione-, se ponen multas a todo trapo. Solución vergonzosa, ciudad ratonera y lustros de manga por hombro en materia de estacionamientos, escasos o caros. Los 28 años de gobierno municipal socialista acaban en eso: multa y tente tieso. Una prueba de lo bien que actúa esta municipalidad: el estacionamiento subterráneo del Muro sigue sin hacerse, al tiempo que el Ayuntamiento incurre en esa misma zona en gastos suntuarios para fachadas.

    Pues bien, habrá que seguir desafiando la ineptitud de la DGT, del Principado o del Ayuntamiento. Y habrá que hacerlo a base de continuar siendo multados por los más sofisticados artefactos; a base de subir en masa a los paraísos naturales; a base de estacionar a las bravas, y a base de seguir muriéndonos en las cunetas, con el cuello partido y un reguero se sangre confluyendo con la de esposa e hijos.

  6. Mangante

    Cada vez que voy a Gijón en coche es una angustia y un tormento, pues nunca sé lo que me va a pasar o si podré volver a encontrarlo de vuelta.

    La imposibilidad de aparcar en ciertos barrios es algo que no tiene equivalente en casi ninguna ciudad de España hoy en día. La falta de aparcamientos va conjunta al hacinamiento que sufre esta ciudad, a la que los planes de urbanismo franquista aplicados por el Morales, le van cada vez peor.

    Así pues la avenida Hermanos Felgueroso muy arriba puede ser un lugar de sorpresas muy desagradables incluso a las tantas de la tarde, cuando se cree que los agentes recaudadores ya se fueron a tomar una sidra, pues no: ponen multas en lugares que no están muy claro si es de pago o no, pues era el fin de la calle y las lineas estaban desvaídas, por lo que a mi me parecía que no debían de estar allí para ello. Faltaba también alguna otra indicación o simplemente la maquinita de pagar, por lo cual me fui contento después de haber, por fin encontrado para aparcar.

    Los 95 euros de multa, a las 19 y pico de la tarde, me parecieron un mucho, pero ahora me doy cuenta de la exageración que ello representa. En ninguna ciudad en la que estuve es tan exagerada la multa por simplemente aparcarse sin pagar.

    Si lo que desean es espantar los visitantes, por mi parte esta logrado: poco meteré los pies en esa ciudad indigna de cualquier transeúnte y que sólo parece acechar tu llegada para ver cuando te multan.

    Se me olvidaba: si no son los municipales, son los ladrones los que se ocupan de mi coche, rompiendo cristales y desvencijándolo todo; pero no parecen estar en los mismos barrios al mismo tiempo, por ello hacen cada cual lo que mejor pueden para disgustarte. Muy logrado. ¡Adiós Gijón!

  7. Anónimo

    Se habla mucho de las recaudaciones y de esto y de lo otro pero no se habla de los abusos de autoridad que ocurren en Gijón, eso sí es grave. Que para ganarse unos euros extras recurran a la violencia incontrolada eso sí es grave y lo más grave es que siempre tienen ellos la razón hagas lo que hagas, digas lo que digas.

  8. Otra vez la Policía Local (ex Municipal) y el saqueo. Carta al director en La Nueva España:

    Plan anticrisis municipal en Gijón
    Ana Isabel Puente Santos (Gijón)

    El pasado 17 de noviembre de 2008, circulaba a las 20:30 por la Calle Fermín Canella de Gijón, en mi vehículo, con mi marido que iba conduciendo, y mi hija pequeña, que tenía 39 de fiebre después de llevarla al pediatra.

    A la altura de la mitad de la calle observamos un agente de la Policía Municipal con los brazos cruzados observando el tráfico, justo cuando llegamos a su altura, sale un coche que estaba aparcado y sin mirar o sin darse cuenta que nosotros estábamos a su altura. Tuvimos que realizar un frenazo brusco para evitar la colisión.

    Bajamos la ventanilla para indicar a la conductora del vehículo que por favor se fijase antes de realizar estas maniobras, sin embargo observamos que el agente ni siquiera se inmutó. Entonces nosotros le dijimos, por favor usted estaba en una posición ideal para evitar que aquel vehículo saliese ya que aunque sea por intuición podría haber realizado alguna seña.

    El agente con malos modales nos contestó que el no era adivino y yo que estaba bastante nerviosa le dije: “Dá gusto la manera que cuidan por los ciudadanos”.

    El empezó a bracear y hacer señas a la vez que nos gritaba “Señora, que quiere que haga yo” y yo le contesté que simplemente ser Policía Municipal . Ahora estoy segura de que lo es y además excelente a la hora de recaudar ya que he recibido una denuncia por desobedecer a la autoridad con una sanción grave de importe 120,00 y retirada de 4 puntos, que en este caso se los retiran a mi marido, que no realizó ningún comentario.

    He estado en la Comisaría de Policía para intentar resolver este abuso y me comentan que puedo realizar un Pliego de descargo, pero que el proceso es que nuestra Alcaldesa se entrevista con el agente, él cuenta su versión y al final yo tengo que pagar.

    Ciudadanos de Gijón, estad tranquilos los agentes nos protegen y con ese afán recaudatorio nuestro Ayuntamiento no estará en crisis.

  9. Carta al director de La Nueva España.

    Injusto Ayuntamiento de Gijón
    José Antonio Gutiérrez González (Cantabria)

    El motivo de la presente es censurar el comportamiento injusto del Ayuntamiento de Gijón y el agradecimiento al Ayuntamiento de Oviedo por los motivos que paso a detallar.

    El día 12 de agosto de 2008, me dirigí desde Castro Urdiales, donde resido, a visitar la Feria de Muestras de Gijón; una vez allí aparqué mi vehículo (antes comprobé junto con mis acompañantes que no existía señal o prohibición para ello) detrás de otro vehículo ya aparcado.

    Cuando volvimos a recoger el vehículo, nos encontramos que tanto el mío como el que estaba aparcado delante habían sido sancionados y que, además, habían colocado atándola a la manezuela del coche delantero, pasando por el mío y bastante más atrás, una valla tipo obra y una cinta policial indicando “prohibido aparcar” (reservado para vehículos de feria).

    Dicha cinta fue colocada con posterioridad a haber aparcado los vehículos, por lo que interpuse el correspondiente pliego de alegaciones, adjuntando dos fotografías que sacamos en aquel momento.

    A estas alegaciones el Ayuntamiento de Gijón nos contesto ratificándose en la denuncia, por lo que me presenté personalmente allí para que me dieran explicaciones, y me remitieron a la jefa de sanciones, pero estaba de vacaciones, por lo que presentamos un segundo recurso, acompañado de más datos.

    El día 4 de enero de 2009 recibo la segunda ratificación de denuncia, por lo que intento ponerme en contacto telefónico con la jefa de sanciones y me indican que vuelve a estar de vacaciones. Por fin, contacto con ella el día 7 de enero y después de detallar lo sucedido, su respuesta, en resumen, es que no pierda el tiempo, por lo que procedo a realizar el pago a pesar de sentirme injustamente tratado.

    Como contraste, el comportamiento del Ayuntamiento de Oviedo, al que aprovecho aquí para darle las gracias, ya que el pasado verano aparqué en la calle un viernes por la noche y al día siguiente vimos que me había desaparecido el vehículo. Al verme desconcertado, un vecino me dijo que él mismo había avisado a la Policía Municipal porque el coche tenía una ventanilla abierta y había peligro de que robasen, y la grúa se lo había llevado al depósito municipal. Esto lo confirmé con una llamada telefónica en la que me indicaron que podía ir a retirarlo cuando quisiera.

    Al ir a retirarlo dos días después, esperaba que me cobrasen el servicio de grúa y los días de aparcamiento, pero mi sorpresa fue que no sólo no me cobraron ni un solo euro, sino que no quisieron aceptarme ni una propina.

    Cada uno que opine lo que quiera.

    Encima de la chulería, el saqueo y el robo a mano armada, nos hacen quedar mal ante Oviedo. Y mira que Gabino de Lorenzo pone eso difícil.

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