Lo malo del primer término del título es que no se refiere al movimiento de retroceso de las olas en la playa, sino a las consecuencias de las juergas salvajes de «la generación más preparada de la historia de España», si hemos de creer a los políticos del juancarlismo, contumaces negadores de la realidad. Se trata, además, de la resaca de la noche de Reyes, en la cual ningún joven –ni quien esto escribe, contumaz noctámbulo que ya peina muchas canas– salía de casa, menos aún para hacer el gamberro. La Nueva España:
Los vecinos de Somió denuncian los daños provocados por un «macrobotellón»
El campo de la iglesia de San Julián amaneció plagado de envases y cristales, tras una fiesta juvenil que incluyó gamberradas y algunos destrozos
10:33
R. GARCÍALa noche de Reyes acabó en Somió con un «macrobotellón» juvenil en el campo de la iglesia. Una fiesta improvisada que provocó la indignación vecinal por el lamentable aspecto con el que amanecieron los alrededores de su iglesia parroquial. A los restos de botellas, vasos, bolsas y otros envases que afeaban el entorno se sumaron, además, algunos desperfectos en el templo de San Julián. Varios operarios de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano de Gijón (Emulsa) tuvieron que desplazarse hasta la zona, llamados por los vecinos, para realizar una limpieza en profundidad del espacio verde.Aspecto de los exteriores de la iglesia en la mañana de ayer, cuando ya había empezado la retirada de basuras (foto cedida por los vecinos).
«Cuando lo vimos, no dábamos crédito. El prau estaba tan sucio que las mujeres que vinieron hasta aquí no pudieron ni entrar a la misa de las diez de la mañana», denunciaba ayer la presidenta de la Asociación de Vecinos «San Julián» de Somió, Soledad Lafuente; «al ver que parte de la basura obstaculizaba la entrada al templo tuvimos que llamar a los operarios de limpiezas porque no se podía quedar así».
La preocupación de los vecinos iba en aumento conforme avanzaba la mañana. A las once estaba prevista la visita de los Reyes Magos al templo, para un encuentro con los niños, «y no podíamos dejar esto como estaba», señaló Lafuente, por la lamentable y muy poco educativa imagen que se ofrecía. Tampoco se despreciaba el riesgo que suponía para los niños la gran cantidad de cristales que había tirados por el suelo: «eso podía causar muchos problemas, sobre todo con los más pequeños».
El gran botellón fue el origen, además, de algunos daños en la iglesia de San Julián. El párroco, Ángel Pío, explicó que los jóvenes que participaron en la gran fiesta «dejaron cristales rotos bajo los pórticos y causaron algunos desperfectos en la fachada y en el tablón de anuncios que utilizamos en la parroquia». Las gamberradas no acabaron ahí. Algunos de los participantes en el «botellón» llegaron a robar las cartas de los buzones de algunos vecinos, para luego dejarlas tirarlas «por todas las calles» de la zona, según comprobó Lafuente.
Ninguno de los vecinos de las inmediaciones del templo denunció la fiesta a lo largo de la noche. «Supongo que nadie se habrá enterado, porque los que viven más cerca no estaban en casa», reflexionaba ayer la presidenta vecinal. A pesar de todo, la Policía Local ya ha tomado buena nota de lo sucedido. Hasta el lugar de los hechos se acercaron varios agentes municipales. Los funcionarios tomaron fotografías de los alrededores de la iglesia para dejar constancia de lo sucedido. En los ambientes juveniles gijoneses se contaba ayer que el «botellón» fue el inicio de una noche festiva larga, ya que el encuentro juvenil se prolongó en una fiesta que se organizaba en un establecimiento situado a poca distancia de la iglesia de San Julián.
El problema de Somió con los «botellones» no es nuevo. Hace ya unos años los vecinos denunciaron la presencia continúa de jóvenes que consumían alcohol en espacios públicos de la zona, con el consiguiente mal efecto o las gamberradas añadidas. La Policía Local de la ciudad también intervino en los últimos meses en otros lugares en los que se suelen reunir jóvenes para beber durante los fines de semana. Los agentes han identificado el Parque Isabel la Católica y el cerro de Santa Catalina -también la playa de San Lorenzo o Poniente, sobre todo en verano- como dos de los puntos «calientes» del consumo de alcohol de jóvenes en la vía pública.
Menos mal que acudió EMULSA (la Empresa Municipal de Limpiezas, rebautizada «Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano de Gijón» por el fatuo y pretencioso Frente Popular consistorial), dando con ello un raro (por infrecuente en ellos mismos) ejemplo de eficacia. Los «botellones» seguirán en aumento: a la falta de autoridad de los padres, la falta de principios de los jóvenes y los precios excesivos de los bares, se les acaba de unir la disparatada prohibición de fumar en los mismos.
Mas toca hablar de otras empresas de esas con las que los políticos se aseguran cargos y dietas. Una también (supuestamente) dedicada a las basuras, COGERSA; y otra que no debería, pero sí se dedica a la basura, la Port Authority (ex Junta de Obras del Puerto) del Musel.
Gracias al PPSOE (sobre todo al PP), Gijón y Carreño van a «disfrutar», si Dios y la recesión no lo remedian, de los humos tóxicos de una macroincineradora de basuras. Para justificar y explotar la cual puede que hasta ¡importen basuras! por El Musel. Otra vez La Nueva España:
Nuevos anuncios para El Musel tras la ampliación
Los ecologistas temen que se importe basura por el Puerto para la incineradora
La Coordinadora y Ecologistas en Acción reclaman transparencia sobre el proyecto de La Osa
10:37
M. C.El proyecto para construir un centro de concentración de residuos y una terminal ferroviaria ligada al mismo en el muelle de La Osa ha puesto en alerta a los colectivos ecologistas asturianos, que consideran que con esta instalación se abrirá la puerta a la posible importación de desperdicios por El Musel para alimentar la caldera de la futura macroincineradora de Serín, que será el crematorio de basuras más grande de España. El «oscurantismo», a juicio de los ecologistas, con el que la Autoridad Portuaria está tramitando ese proyecto, no hace más que alimentar sus suspicacias.Varios vehículos desembarcan en el muelle de La Osa del «Norman Bridge», el buque de la autopista del mar a Nantes.
La dirección de El Musel ha iniciado los trámites para otorgar una concesión de 10.000 metros cuadrados en el muelle de La Osa para la construcción de un centro de transferencia de residuos peligrosos y no peligrosos y almacenamiento de productos químicos, así como una terminal de ferrocarril para mercancías peligrosas. La concesión ha sido solicitada por la empresa Centro de Transferencia de Residuos Asturias, S. L., y la Autoridad Portuaria ha abierto un plazo de un mes para que posibles competidores presenten ofertas por esa concesión. La Autoridad Portuaria no ha querido concretar el tipo exacto de residuos que se van a manejar en esa instalación, si el objetivo de la empresa es exportar desperdicios por El Musel, importarlos o ambas cosas y en qué parte del muelle de La Osa se otorgará la concesión.
«Sorprende el oscurantismo peligroso de la Autoridad Portuaria y que se elija un muelle como el de La Osa, con tráfico de pasajeros, para que lo primero que vean los turistas sea una instalación de basuras», señaló Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecologista de Asturias, quien añadió sobre el proyecto que «tememos que éste sea un paso más coaligado con la incineradora, porque puede abrir una puerta a traer residuos de otros países», para alimentar a una incineradora que se va a construir con una capacidad crematoria superior a la necesaria para las basuras urbanas de la región, añadió el representante ecologista.
Fructuoso Pontigo explicó que países que hace años construyeron excesivas incineradoras, como Alemania, están ahora importando basura de Italia para alimentarlas, debido a que las políticas de reciclaje las habían dejado sin suficiente combustible.
En un sentido similar se pronunció Paco Ramos, de Ecologistas en Acción, quien indicó que algunos centros de transferencia de residuos pueden transformar residuos peligrosos en inertes, mezclándolos con otros, «que así se podrían usar como combustible en la incineradora o en las cementeras», por lo que un centro de concentración de residuos en El Musel «abre la puerta absolutamente a todo, incluyendo la importación de basuras para la incineradora».
Ramos señaló que con la autorización a una planta de residuos en La Osa «ya no hay por dónde coger la gestión del Puerto, porque no tienen ningún criterio al ponerlo en la zona destinada al turismo y con un puerto deportivo. Parece que sólo quieren rellenar el espacio con cualquier tipo de proyecto que se ofrezca, aunque sea contradictorio con la llegada de barcos de pasajeros, con la imagen turística de Gijón y con la integración del puerto en la ciudad».
Los ecologistas reclaman aclaraciones a la Autoridad Portuaria y esperan que se abra un período de información pública para alegar al proyecto. «Si no se abre un período de alegaciones, lo vamos a denunciar», advierte Fructuoso Pontigo. Paco Ramos considera que «supongo que la dirección portuaria tan bruta no será como para no hacer una evaluación ambiental, con información pública».
Vamos, señor Ramos: usted sabe de sobra que sí, que los de la Port Authority son lo suficientemente brutos para eso y para más. Y el PPSOE/IU/etc. les protege.




