
El ayuntamiento frentepopulista que ha convertido a este Gijón en una mezcla de Leningrado, Sodoma, Medellín, Caracas, Marrakech, Benidorm, México D.F., Berlín 1948, y suburbios de Mánchester del siglo XIX, ha anunciado las distinciones que, para mal nombre de esta villa (ellos dicen «ciudad») y su concejo, conceden cada año. Acordadas por unanimidad del PSOE, el PP e IU/etc. Hemos decidido ilustrarlas. Primero, el emblema del Frente Popular municipal:

Santiago Carrillo Solares, nombrado hijo predilecto:
Rodrigo Rato Figaredo, nombrado hijo adoptivo:

También podríamos ilustrarlo con la desaparición de Iberia (firmada anteayer); con la bancarización y el inminente ERE de Caja Madrid; con su «es un buen momento para endeudarse»; etc.
Medalla de oro al Puerto del Musel:
Medalla de plata a Francisco Prado Alberdi (Comisiones Obreras) y José Manuel Menéndez Rozada (UGT):

Medalla de plata a la la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital de Cabueñes:
A María Teresa Álvarez, Carmen Gómez Ojea, y la tertulia «El Garrapiellu», también medallas de plata, no las incluimos. No encajan bajo «criminales» y, además, nos dan la risa.
La prensa ex local nos informa que estos, digamos, galardones se oficializarán en el pleno del 20 de diciembre próximo, y se entregarán, si Dios no lo remedia, el 29 de junio de 2011, para ofender un poco más a nuestro patrón San Pedro. Ya lo saben: cuando pase un concejal, cualquier concejal, escupan. Resulta inelegante y poco cívico, pero extrañamente apropiado.






Sostenella e non enmendalla; es su lema. Las noticias reproducidas a continuación son de La Nueva España y las negritas, nuestras:
(Se entiende la ausencia de Rodrigo Rato, demasiado ocupado con suprimir, de momento, cuatro mil puestos de trabajo en Caja Madrid y fusionados. Se lamenta la mala salud de Santiago Carrillo, pues debería acabar sus días en el cadalso, por estricta justicia).
En relación con este asunto, vamos a tocar ligeramente asuntos de Oviedo. Al final se lo explicamos:
(A las notables faltas de formación ya conocidas de Javier Neira, añadimos la del idioma inglés. De nada).
El problema con el disminuido patrimonio monumental de Oviedo es que parte de él (el universitario, el diocesano) pertenece a toda Asturias; y, efectivamente, el modelo del PP en Oviedo es el mismo que el del PSOE en Gijón: su destrucción.
Gijonesa es Isabel Pérez-Espinosa González-Lobón (¡cuánto guión!), concejal en Oviedo. Cuando el sorprendente cambio de municipio, no tantos años ha, se comentó en la villa de Jovellanos que era natural: aquí era demasiado conocida. Que haya llamado «hijos de p…» a los fotógrafos que inmortalizaban cómo llegaba tarde al pleno consistorial, no sorprende a quienes la conocieron. Hizo el antiguo BUP y COU en el Colegio de la Inmaculada. Las chicas de su generación y de aquel colegio no solían decir palabrotas. Pérez-Espinosa, escandalosa, las decía, las gritaba, se ciscaba en todo y era de una grosería y una vulgaridad apabullantes, ya de adolescente. Se comprende su buena relación con Gabino de Lorenzo Ferrera. Además, sigue la estela de las mujeronas del PP:
No se moleste don Javier Morán en verlo otro día: acabamos de dilucidarlo. Le damos permiso para citarnos; aunque, si tira de memorias colegiales (dos cursos por encima de la Pérez-Espinosa, pero seguro que alguna vez la oyó), le bastará. De hecho la ínclita se mantiene al margen de la Asociación de Antiguos Alumnos: por algo será.
Carta al director de La Nueva España: