El pasado miércoles, la edición gijonesa de La Nueva España publicaba esta curiosa noticia sobre las consecuencias que la pasada ¿huelga general? del 29 de septiembre tuvo para uno de los componentes de eso que un iluminado vino a llamar «piquete convencitivo».
La resaca de la huelga general del 29 de septiembre
Multa de tráfico para un piquetero
El Ayuntamiento sanciona a un sindicalista con 200 euros y cuatro puntos del carné de conducir por colocar contenedores en la avenida de Portugal
J. M. CEINOS
La huelga general celebrada el pasado 29 de septiembre está pasando factura a algunos miembros de los piquetes informativos que actuaron aquella jornada en Gijón. Al menos éste es el caso de Alberto Nicasio Montes Estrada, militante del sindicato Comisiones Obreras (CC OO) y hermano de Jesús Montes Estrada, tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Gijón y portavoz del grupo municipal de Izquierda Unida.El pasado día 4, Nicasio Montes Estrada recibió en su domicilio una notificación del área de Economía y Hacienda (negociado de sanciones) del Ayuntamiento de Gijón. O sea, una multa por infringir el artículo 12, apartado 3, de la ordenanza municipal de circulación y transportes. El importe de la sanción es de 200 euros y la multa lleva aparejada la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir del sindicalista.
Los hechos, denunciados por un agente de la Policía Local, son los siguientes: «Arrojar a la vía o en sus inmediaciones objetos que puedan producir incendios, accidente de circulación o que obstaculicen la libre circulación. Colocando contenedores en carril de circulación, obstaculizando al tráfico». La hora de los hechos denunciados son las ocho y veinte minutos de la mañana del 29 de septiembre, y el lugar la avenida de Portugal.
La versión de Nicasio Montes Estrada es la siguiente: «Yo formaba parte de un piquete de Comisiones Obreras y al principio de la avenida de Portugal vimos que había varios contenedores cruzados en la calle. Para evitar accidentes, con otros dos miembros del piquete los retiramos a un lado. En ese momento, a toda velocidad y en dirección prohibida, llegaron dos motoristas de la Policía Local. Uno de ellos nos pidió la documentación a mí y a otra compañera del piquete. Les pregunté el motivo, y me contestó que por cruzar contenedores en la calle. Le dije que no estábamos cruzando los contenedores y le enseñé la documentación y también le pedí a él la suya. Escribió el parte mientras en la calle habría, por lo menos, otros ocho motoristas de la Policía Local y varios furgones (del Cuerpo Nacional de Policía)».
Nicasio Montes Estrada tiene de plazo para recurrir la sanción hasta el día 24 de este mes, pero lo que le extraña es que «me quiten cuatro puntos del carné de conducir cuando yo era un peatón, iba caminando por la calle».
Anoche aún no tenía decidido si, al final, recurrirá la multa, «lo tengo que hablar con el sindicato», afirmó. «Pero lo que más me molesta es lo de los cuatro puntos», señaló, por último, el piquetero de Comisiones Obreras.
http://www.lne.es/gijon/2010/11/10/multa-trafico-piquetero/992152.html
Si un ciudadano normal le pide su identificación a un policía municipal –que no local, por mucho que se empeñe la concejal del asunto– mientras le impone una multa de tráfico, ¿cuál es la probabilidad de que se la enseñe? Por otro lado, ¿usaría el piquetero eso tan español de «no sabe usted con quién está hablando»? Es obvio que sí lo sabía, para eso le había pedido la documentación. Además, ¿pagaremos entre todos la onerosa multa, o se hará cargo de la misma el hermano del concejal residente en la Plazuela de Evaristo San Miguel? Obsérvese que la preocupación del Sr. Montes Estrada es por los cuatro puntos del carné de conducir, no por los 200 euros de la multa.
Otra duda que nos surge es ¿por qué no aparece la noticia en la edición regional del cómic autodenominado Público? Que no aparezca en la edición local de El Correo Español – El Pueblo Vasco es lógico, puesto que están más ocupados en cerrar rotativas y despedir a trabajadores que en hacer su trabajo como periodistas.



¡Cuánta necesidad tenemos de verdaderos sindicalistas! En cambio, tenemos estos. La Nueva España:
(También tenemos necesidad de verdaderos periodistas. García empieza escribiendo «La Policía Nacional ha conseguido identificar y detener» para, dos párrafos más abajo, contarnos que «Varios agentes municipales procedieron a la detención». La detención, sigue García, «del imputado», para terminar, sin embargo, con el fárrago «El juez de instrucción será ahora el encargado de decidir si del suceso del que ahora se le acusa se desprenden responsabilidades penales». Claro que también se refiere al sindicalista en cuestión como «arrestado», creyendo –demasiada teleserie mal doblada– que significa lo mismo que «detenido». Como periodista, un desastre. Pero, a lo mejor, Víctor García de la Concha le encuentra un sillón en la Academia).
Sigue el caso de los abusos deshonestos a una menor por parte del sindicalista R.M.G.F., y está resultando una exhibición de la mafia sindical que padecemos. Lean este relato de La Nueva España y reparen, al final, en nuestras negritas:
Estos sindicalistas profesionales están acostumbrados a hacer cuanto les place sin consecuencias. A amenazar y coaccionar a quien les haga frente, aunque sea en un caso como este. A abusar de la hija de un trabajador. Estos sindicalistas forman parte de la tela de araña subvencionada por el PPSOE/IU/etc.
Carta al director de La Nueva España: