Seis festejos taurinos, seis, en esta gijonesa Feria de Begoña, que empieza (Dios mediante) el 8 de agosto. Y una exhibición ecuestre el día 6. No está mal. Veremos qué tal el ganado; y lamentaremos sin duda la presencia de algún diestro de esos de la prensa del colorín. Todo sea por honrar a Nuestra Señora.
Lamentable, ya de antemano, el paleto añadido en bablúa a los carteles de la feria: «Gijón-Xixón». En la línea de llamar a la plaza de toros «Plaza de Toros de “El Bibio”» (sic). Deben ser los frutos de la LOGSE.
Buen artículo hoy en La Nueva España de Ceferino Menéndez Buelga:
Ignorancia inexcusable
El lamentable desconocimiento del diputado Llamazares sobre la tradición taurina en AsturiasEn el curso de una reciente entrevista radiofónica, el diputado de IU por Madrid, Gaspar Llamazares –durante cuyo mandato como coordinador de IU la coalición se situó al borde de la desaparición parlamentaria, lo que no le impide seguir aferrado a su escaño pese a haberse visto obligado a renunciar a su cargo tras el batacazo electoral de 2008–, dio un auténtico recital de acabada combinación de ignorancia y escaso apego a la verdad.
Pretendiendo evadirse del papel de sus coaligados catalanes en la prohibición de los festejos taurinos, el señor Llamazares, natural de La Rioja, quiso adornarse afirmando que, como asturiano, pertenecía a una región en la que no existe tradición taurina, pese a lo cual no es partidario de la prohibición en el «conjunto del Estado». Es de lamentar que don Gaspar, a diferencia de cualquier asturiano medianamente ilustrado, ignore que la fiesta de los toros no sólo tiene una arraigada tradición en Asturias sino que probablemente la primera referencia histórica a la misma en toda España la recoge la Crónica General de Alfonso X cuando señala que durante las Cortes convocadas en Oviedo por Alfonso II, en el 815, «lidiaban cada día toros».
Pero no quedó en esto el manifiesto, palmario y desenfadado desapego a la verdad del que hizo gala este licenciado en Medicina «masterizado» en La Habana –no pretendo establecer relación alguna entre uno y otro extremo, aunque, ciertamente, no la descarto–. Con la misma soltura con la que afirmó la inexistencia de tradición taurina en una región en la que la misma consta documentada desde hace casi mil doscientos años, este ex seminarista reconvertido en azote de sotanas y crucifijos no dudó en sentar pomposa cátedra sosteniendo que la regulación del Estatuto de Autonomía de Cataluña sobre el Consejo de Justicia declarada inconstitucional es idéntica a la del Estatuto de Andalucía. Ante la incredulidad –por cierto, escasamente documentada– del periodista, con una presencia de ánimo propia de un Vyshinski, apeló a su condición de ponente de ambos estatutos para desafiar las dudas de su interrogador.
Si en el caso de los toros la mala fe puede disculparse con la ignorancia, en éste ni siquiera la ignorancia disculpa la mala fe. El Tribunal Constitucional declaró inconstitucional el artículo 97 del Estatuto catalán porque calificaba al consejo autonómico como «órgano de gobierno del poder judicial» que «actúa como órgano desconcentrado del Consejo General del Poder Judicial». Ninguna de esas dos calificaciones figuran en el artículo 144-1 del Estatuto andaluz, y son precisamente las que vician de inconstitucionalidad el precepto porque, como señala el Tribunal Constitucional, «ningún órgano, salvo el Consejo General del Poder Judicial, puede ejercer la función de gobierno de los órganos jurisdiccionales integrados en el Poder Judicial, exclusivo del Estado».
Bien pensado, no es de extrañar esa forma de actuar en quien, a buen seguro, habrá interiorizado como inexcusable el uso sistemático de la mentira mamado en las, a tal efecto, generosas ubres de la más rancia tradición estalinista. La misma que le permite seguir defendiendo a la satrapía cubana sin otro rubor que el que, en su caso, se desprenda de sus despreocupadas y alegres jornadas, playeras o de otro orden, en la isla caribeña. A fin de cuentas, el mamífero artidioláctico de la familia de los bóvidos no puede por menos que sentirse irresistiblemente impelido a frecuentar las elevaciones naturales de terreno.
Los colegas de Gaspar Llamazares Trigo han vuelto a manchar los muros de la plaza de toros del Bibio con sucias pintadas. Como forman parte de la tela de araña de la extrema izquierda subvencionada, todo queda en casa (consistorial).



Hola; es la primera vez que contacto con Vds. Me parece un sitio perfecto para seguir la realidad de mi Asturias Patria Querida. Aunque nacido en La Habana, nieto de cuatro asturianos, hijo de un playu y hermano de otro, me siento asturiano de verdad y no como otros.
Os felicito y seguiré conectándome a vuestra página.
Que Dios os bendiga y también a España.
Como el artículo va de toros, qué alegría que Don Alfonso X, El Sabio, se hiciera eco de los acontecimientos taurinos. La pena es que su heredero en la corona de España, actualmente, no diga ni mú.
Saludos cordiales,
Es que, don Vicente, Juan Carlos no es heredero de Don Alfonso X, ni de la corona de España. Como mucho es heredero del General Franco, aunque no le haya importado traicionar a éste igual que antes había traicionado a su propio padre. Juan Carlos es el presidente de la república constitucional coronada, también llamada Estado de las Autonomías.
En relación con este nuevo silencio cómplice del Jefe de Estado al que usted se refiere, reproducimos un despacho de la agencia FARO de hace ocho días:
Para quienes lean inglés, excelente entrada de Gerald Warner en la edición electrónica de The Daily Telegraph, ilustrada con fotografía del Fandi banderilleando en la plaza de toros de Gijón:
Decent British revulsion towards bullfighting, in the land of the lunchtime abortion
Los lectores de Voluntad saben que no somos devotos de Cuca Alonso. Pero, oh sorpresa, acierta plenamente esta vez, y coincide con lo que desde este cuaderno de bitácora se ha sostenido. La Nueva España:
(Fíjense si estaremos de acuerdo con la autora, que por esta vez no vamos a hacer sangre de cosas como «a El Cordobés»).
Demasiado favorable a Carmen Moriyón (la cual, como saben los lectores de Voluntad, está dando más que motivos de preocupación), sin duda fruto del hartazgo producido por años de tiranía consistorial del PPSOE/IU/etc., por lo demás este artículo expone hechos y acierta de pleno. La Nueva España: