Martes, 23 Junio 2009...19:02

Aumentan los abusos: un ejemplo

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picaduratabacalera
Lejos de nuestro ánimo recomendar la lectura de los artículos de Rafael Torres, rojo y sectario, cuya visión de la historia y de la política suele resultar alucinógena. Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero; y hoy casi acierta. La Nueva España:

Picadura
El Estado ha dispuesto subir entre un 60 y un 90 por ciento el precio del tabaco de liar

Mal puede querer erradicar el Estado un consumo que le reporta, vía impuestos, sumas fabulosas. El del tabaco. De ahí, de ese imposible, nació la infame y farisea ley Antitabaco que, sobre ser absolutamente ineficaz en el mejoramiento de la salud pública, criminalizó de tal modo (como sólo puede hacerlo una ley) a los fumadores, que ha consagrado el abuso, el atropello y la vejación como norma, también «legal», de dirigirse el Estado a ellos.

Ese maltrato masivo y constante, que se sustancia ordinariamente en la persecución que sufren por disfrutar/padecer un hábito que el propio Estado tanto contribuyó a que adquirieran, toma carácter de ensañamiento en el control sobre el precio de las labores, que el erario infla cuando y cuanto le viene en gana con su mordida, o llámesele, si se prefiere, impuestos. Al enganchado, al yonqui de la nicotina y del humo voluptuoso, que lo son casi todos los que fuman, se le sangra sin misericordia aprovechando su dependencia, su extrema fidelidad a la droga que consume y cuya fabricación y venta era hasta hace nada, por lo demás, monopolio del Estado precisamente.

Pero la sordidez del trato que el Estado o el Gobierno (en España son la misma cosa) dispensa al fumador ha alcanzado proporciones delirantes no ya con las recientes y brutales subidas del tabaco, sino con una de esas subidas en concreto, la que ha afectado a la picadura o tabaco de liar, labor que, como se sabe, no sólo consumen desde antiguo los ciudadanos de pocos posibles, sino que con esto de la crisis se había convertido en una modalidad-refugio del fumeque por su menor coste, y muchos consumidores de cigarrillos se habían pasado al arte de liar. Pues bien; el Estado ha dispuesto, de consumo con las tabaqueras, subir entre un 60 y un 90 por ciento el precio de ese tabaco de los pobres y de los empobrecidos. El Gobierno, por lo visto, necesita dinero para inyectarlo en sitios como la Caja de Castilla-La Mancha, esa cueva de Alí Babá, y lo saca así, lógicamente, de esa vil y cobarde manera.

No estamos de acuerdo, quede claro, con la clasificación del tabaco como una droga. Al igual que con las bebidas alcohólicas, unos hacen la equiparación por frivolidad; otros, nos tememos, no tanto. El dislate lo pusieron de moda los primeros gobiernos socialistas, aquellos cuyas bancadas en el Congreso (entonces se podía fumar) olían a porro. Quitando importancia a las drogas de verdad, la democracia ha conseguido que hoy sea la española la sociedad desarrollada con mayor número de drogadictos. Y no estamos hablando del tabaco ni del alcohol.

La droga es muy barata, y no paga impuestos… estatales. Porque ciertos partidos políticos le sacan mucho dinero. Otro día hablamos de ello. Los fumadores del tabaco decente de toda la vida han sido escogidos, en cambio, como pagadores de los dispendios y de la mala administración del Gobierno. ¿Hasta cuándo toleraremos tantos abusos?

2 comentarios

  • Quien esto escribe suele fumar Ideales. Pues bien: en la última visita al estanco, además de tener que pagar el mucho más que abusivo precio de tres euros con setenta céntimos, se ha encontrado con la siguiente leyenda en la petaca:

    Made in E.U. under authority of Philip Morris Products S.A.
    Neuchâtel, Switzerland

    ¿Quiere esto decir que una marca emblemática de buen tabaco negro español, ha quedado bajo el control de la multinacional anglojudía, con sede en Suiza, Philip Morris?

    Ya fue malo, muy malo, el fin del monopolio de Tabacalera y su privatización malbaratada, fusionándola con la muy inferior francesa SEITA para formar el engendro llamado Altadis, dedicado a cerrar fábricas, destruir empleo y promocionar las peores labores de tabaco. Y se entiende mal que, habiendo dejado el tabaco en manos privadas, se dedique el Gobierno a fijar sus precios, siempre al alza. ¿Ahora Altadis se dedica a ceder marcas a Philip Morris? ¿O ha sido uno de esos intercambios de acciones, propias del infame capitalismo sin rostro?

    Una vez más queda de manifiesto que la izquierda política es la mejor aliada del gran capital.

    • La explicación está bien clara en la web de Altadis (cuya página de inicio ya aparece en inglés):

      Altadis S.A. ha sido recientemente adquirida por Imperial Tobacco Group PLC, y se encuentra en pleno proceso de integración en el Grupo Imperial Tobacco. Como consecuencia, esta web ha sido revisada para que refleje el cambio de accionariado.

      Pues qué asco. Peligra el tabaco de calidad: habrá que empezar a pensar en cultivarlo.


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